Tic-tac.
Te estoy escuchando reír.
Tic-tac.
Sé que sonríes ante mi pena.
Tic-tac.
Dicen que la excepción confirma la regla.
Tic-tac.
La tonta regla de lo imperfecto y tú,
la querida y odiosa excepción.
Tic-tac.
Preguntan geografía. Como si fuéramos algún
día a Antananarivo o algún lugar así.
Tic-tac.
Qué irónico.
Tic-tac.
Tu risa, tu voz, tu pelo. Ja, ja, ja.
Tic-tac.
Qué pena: lo perfecto imposible.
Tic-tac.
¡Qué se calle el puto reloj!
…
Así está mejor.
Y tu risa…
¡Qué se calle tu maldita risa!
…
Bien.
Ay, tu mirada.
¡Que se corroa el color de tus ojos con la lluvia!
…
Mejor.
Hay mucho ruido, risas, bromas, vidas ajenas.
¡Piedad! ¡Que cesen las voces!
…
El silencio…
Al final solo quedará un paraíso,
no hecho de ciudades, ni de océanos,
ni de capitales, ni de pensamientos,
ni de matemáticas.
Una vida no será un error en una ecuación,
todos seremos todo, nada, y lo que nos queda por ser.
Un paraíso donde todos seremos inmortales.
Al final quedará únicamente un paraíso
donde solo estemos tú, yo, y el silencio.