Renglones torcidos
En selvas de metal, el rey no es el león
hombres sin corazón reinan en la ciudad
oculto en un rincón, un niño sin hogar
duerme en algún lugar de un viejo callejón
la sabana un cartón, la almohada un ABC,
la calle su somier y el suelo su colchón.
Y se durmió,
mientras el frío se apodera de sus pies,
y entra en un mundo que en sus sueños inventó,
renglón torcido, que Dios escribió al revés.
Y despertó,
cada mañana despertaba sin querer
cuando el rocío sin permiso lo lavó
para decirle que ya empieza a amanecer
renglón torcido, que Dios castigó al nacer
Sin nada que ofrecer, se va de bar en bar
cambiando ingenuidad, por algo de comer.
Alguien por compasión le da un trozo de pan,
y purga su pecar con esa buena acción,
el día terminó, ya empieza a anochecer,
y el tiene que volver a su oscuro rincón.
Y se durmió,
mientras el frío se apodera de su piel,
y entra en el mundo que en sus sueños inventó,
y allí decide que no quiere ya volver
renglón torcido, sin nada que perder.
No despertó,
porque en la vida le enseñaron a perder,
no oyó siquiera al policía que le habló,
venga chaval despierta ya y esfúmate,
renglón torcido que el hombre enderezó.
Nadie lo reclamó, nadie lo fue a velar,
lo fueron a enterrar y nadie se enteró,
Nadie lloró,
no fue portada ni noticia de las tres,
algunas líneas en las hojas de interior,
las que molestan cuando alguna vez las lees.
¡Niño perdido, murió al amanecer!
Renglón torcido que Dios escribió al revés.