una lagrima vacia
que mis ojos derraman lentamente
buscan en la noche fria
una carisia eterna, con la pena de no verte,
suave sede un peldaño de horizotes
a la huida de esas tardes asesinas,
que de mi mas humilde pensamiento
pintante de negro los recuerdos de mi vida;
¡hoy! sonrreia mi infame disfraz
ese, del cual yo sigo siendo un siervo,
sin mirada propia, sin un corazon que velar.
saboteo la duda que clavaste en mi pecho
desifrando el beso, que desgarro este universo
olvidando la inocente rosa que me hato al cruzar
esa sonrisa fina con una pisca de amor y lagrimas;
¡hoy! palpito de muerte mi corazon
en aquel balcon tan serca de ese mar inmenso
donde nos prometimos amor eterno
a la bispera de otro nuevo amanecer,
tus manos en las mias, tu cabello libre de placer
mis labios pidiendo a gritos un beso
de tu boca, la que siempre me hace enloquecer.
brillando sin cesar una estrella en la noche
iluminaba tu partida con la luna en tu belleza
y una brisa marina acarisio mi rostro mojado
elevandome ciegamente a un suave suspiro enamorado
¡hoy! sigo sediento de un recuerdo ilusionado
donde una noche calida, se me fue la vida
con un triste beso apasionado