Malos tiempos (Escrito por isidro)
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La cadena

Autor/a: Pedrito
Estadísticas Resumen
Fecha de publicación: 13/07/2010
Leído: 862 veces
Comentarios (4)
Valoracion de la obra: 4,14

No hay resumen
Y allá estuvo el elefante chico, amarrado con una cadena delgada en un poste de madera. No podía arrancar. Más tarde, cuando él fuera grande y fuerte, la delgada cadena sería suficiente para amarrarlo. Nunca sabría él que sería capaz de romperla. I Cuando cumplió 4 años su padre y sus dos hermanos habían ido a un partido de fútbol, nadie le había preguntado si quería ir también. Su mamá había ido donde una amiga. Eso había dicho por lo menos. Estuvo sólo en su pieza mirando un regalo que nunca había querido, un elefante de trapo. Le hubiera gustado un autito de bomberos. Carmen, la muchacha de servicio, le buscó un helado. En su primer día en el colegio nadie tuvo tiempo para acompañarlo. Otros niños habían llegado con sus padres, tenían bolsas grandes con dulces y bolsones nuevos. Carmen le había llevado, él no tenía una bolsa con dulces y su maletín estaba bastante desgastado, sus hermanos lo habían utilizado muchos años. Tuvieron clases, solamente una hora, una vieja profesora les hizo pintar algo. Todos se rieron por sus lápices de colores con mucho uso. A los otros los fueron a buscar sus padres, él estuvo solo delante del colegio, esperando a alguien. Por fin llegó la Carmen. Su madre lo encontró por la tarde, durmiendo en la escalera delante de la casa. Tenía su elefante de trapo en sus brazos. No le preguntó nada de su primer día en el colegio y lo llevó a la cama. A nadie le interesaba qué hacía en el colegio, todos se preocupaban solamente de sus asuntos. Un hermano asistía al liceo, otro estaba en la universidad estudiando medicina. El estaba afuera de todo, nadie lo tomaba en cuenta. Todo lo que quería se le negaba. “ No eres capaz para eso”, le decían siempre. Ir al liceo como sus hermanos? “Absolutamente imposible, necesitas una profesión práctica. No eres capaz para eso!” Tantas veces habían hablado de su capacidad limitada hasta que por fin les creía. Nadie tenía tiempo, su padre llegaba siempre muy tarde en la noche. Como cirujano tenía una profesíón muy agotadora. Más tarde se dio cuenta que en vez de trabajar estaba con una amiga. Su mamá no tenía ninguna profesión, pero nunca estaba en su casa, tenía también una relación amorosa como supo más tarde. Pocas veces la familia estaba junta. Cuando había discusiones nadie esperaba que él participara y diera su opinión. Cada día hablaba menos, no tenía amigos. Leía mucho, pero nadie se dio cuenta, su padre tenía una biblioteca muy grande. Cuando cumplió 15 años su padre le hizo trabajar en una ferretería como auxiliar. Aquí trabajaba sin hablar mucho. Trabajaba seguro como empleado, de confianza, después de unos meses hizo toda la contabilidad. Su jefe, el señor Barudi, lo miraba muchas veces pensativo, pero hablaba poco con él. Recibía un sueldo bastante bajo, pero necesitaba poco, vivía con sus padres. Se compraba libros, apeaba así, soñaba con otro mundo. Le hubiera gustado mucho tener una amiga como otros jóvenes de su edad. Pero quién se fijaría en él? II Entonces empezó a jugar tenis. Muchas veces había visto a través del cerco con qué emoción y energía los jugadores golpeaban la pelota. También había muchas jóvenes hermosas. Su madre lo inscribió en el club. El no se dio cuenta que para su madre el hecho de que él jugara tenis era una solución. El entrenador, entusiasmado, le dijo que tenía muchas condiciones. Después de dos años ganó el campeonato y se calificó como el mejor jugador en el club. Su padre que excepcionalmente le había acompañado le dijo: “ No jugaste tan mal. Pero eso tampoco va a resultar, para ganar en una liga más alta uno necesitaría más talento”. Le creyó y no participó más. III Notó que no entendía muchas cosas, que le faltaba más formación. Su amigo Jaime, quien trabajaba con él en la ferretería, visitaba en la noche cursos de formación, quiso hacer el bachillerato en tres años. El señor Barudi le preguntó, si preferiría hacer otras cosas en vez de trabajar toda su vida aquí en la ferretería. Se inscribió en estos cursos aun cuando su padre habría dicho , lo que siempre había opinado, que le faltaba inteligencia y talento. Todo le interesaba, aprendió a conocer el mundo desde otro punto de vista, de otra perspectiva. Despertó y progresó. En el último año pidió ayuda a su hermano, tenía dificultades en las matemáticas. De repente, apareció su padre y dijo: “ Mira, siempre te decía, que esos asuntos son demasiado complicados para ti. No eres capaz para eso!” Le creyó, renunció, aunque sus profesores le aconsejaron hacer el bachillerato acá. IV Esa vez fue todo distinto. Su padre lo había invitado para una fiesta en la casa. Su madre se había ido donde una amiga. Por primera vez, él participaría también. Le habían comprado un terno nuevo y elegante. “Que hables poco”, le recomendó su padre. Estaba solo delante de una ventana y probó un trago. No estaba acostumbrado a tomar alcohol. Miró a los otros invitados, colegas de su padre con sus esposas en trajes elegantes. Esperaba que pasara rápido esa noche, se sintió inseguro. Trató de aparecer más bajo, siempre estaba un poco inclinado como buscando algo en el suelo, retiró su pelo largo y rubio de la cara. No se sentía bien en este terno oscuro, estaba como oprimido aunque él era bastante delgado. Entonces apareció ella, caminando como una bailarina, se acercó con pasos menudos. Tenía pelo rojo, muy largo. Movía su cabeza y su pelo voló de un hombro al otro. Le dio la mano, se presentó como médico en práctica que trabajaba con su padre. “Me llamo Consuelo.” Con sus ojos verdes miró intranquilamente a todos los presentes y sobre todo a su padre. Con sus tacos altos tenía casi el mismo tamaño que él. Trató de concentrarse en la cara de ella, pero no pudo dejar de mirar su cuerpo maravilloso y sus piernas que le parecieron más largas con su minifalda. Esperó que no se diera cuenta. Ella le pidió que buscara un vaso de champán. Vaciaron juntos sus vasos. Ella dijo: “Podemos tutearnos, tenemos casi la misma edad, “Consuelo.” – “Moisés”, contestó bastante sorprendido. Habían preparado un servicio de parti para la cena, todos se fueron al comedor, Consuelo se sentó entre él y su padre. “Hace un año estoy trabajando con tu padre. Aprendí mucho. Al fin del año voy a terminar mi formación. Tu papá es un cirujano excelente, pero tú lo sabes también”, le dijo. “Lo he escuchado”, contestó. “pero sé poco de mi padre.” Vació su vaso de vino de un trago, trató de estar más relajado, el alcohol podría ayudarle, pensó. Quiso seguir con la conversación, tuvo miedo que le preguntara por su formación. “En nuestra familia soy la quinta rueda del carro”, dijo, “ siento que no se me toma en cuenta. Nadie confía mucho de mí, me creen bastante incapaz. Mis dos hermanos estudian, yo trabajo en una ferretería.” Se extrañó de sí mismo que podía hablar tan francamente. Seguramente por el alcohol. Ella interrumpió su comida y tocó su mano. Le miró a él, después a su padre. Los otros habían empezado una discusión, se trataba del autor de la frase: Al hombre se puede reconocer fácil, la mujer guarda su secreto. Su padre opinó que todo lo importante lo ha dicho Goethe. Moisés le dijo que en este caso se trataba de un error, Kant había dicho esa frase. Consuelo le miró sorprendido, todos habían parado la discusión. Su padre le preguntó de dónde tenía esa sabiduría. “Tú tienes una biblioteca muy grande, he leído casi todos los libros, muchas veces estuve también en bibliotecas públicas”, contestó arrepetiéndose de lo que había dicho. Su padre le miró y dijo: “Sé que no aprendiste eso donde el tonto Barudi en la ferretería. Claro, trabajando allá tuviste mucho tiempo para leer. De vez en cuando encuentra también una gallina ciega un grano. En fin no tienes que trabajar tan duro como nosotros!” Se sirvió el postre, torta helada. Siguieron con las conversaciones. De repente, sintió el pie de ella en su pierna. Se había sacado sus zapatos. Lo había mirado, estupendo, pensó. Después ella puso la mano a su pierna, le tocó muy suave, mirando a su padre. Se levantó, se sintió un poco mareado, se disculpó y se fue un momento al jardín para tomar aire fresco. Bajó la escalera y caminó por el jardín. De improviso alguien le abrazó y le besó. V Cuando llegó, el pájaro estaba muerto. Tres días había estado ausente. En la ciudad se había inscrito en un Instituto. Quería hacer el bachillerato y más tarde estudiar en la universidad. Se había buscado una pieza en una pensión. Aquí viviría, en fin estaría libre, haría algo para sí mismo. Todos se extrañarían, todos los que nunca habían creído en su capacidad. Lo lograría! Sin ayuda! Ella estaba sentada en un sillón, miró por la ventana, tenía en la mano un vaso grande con vino tinto. Envejeció, pensó. “Por lo menos hubieras podido darle agua”, dijo. “Tuve que hacer cosas más importantes que preocuparme de un pájaro”, le contestó. Se fue al armario, donde guardaban los tragos fuertes, sacó una botella con wodka y llenó su vaso. “Siempre tienes quehaceres más importantes, casi nunca estás en la casa.” La miró, trató recordarse del día cuando la había visto por primera vez. “No tienes idea del trabajo duro en el hospital, siempre estás aquí en la casa tranquilamente. Lo único que te interesa son tus libros.” Se llenó otro vaso con vodka y miró por la ventana. “No me dejas hacer otra cosa. Cuando vienen tus amigos me tratas como empleado. En conversaciones me impides participar. Tienes miedo que pudiera ponerte en ridículo. Muestras a tus huéspedes la casa que pagaba mi padre.” Pensó que toda su vida le había pasado lo mismo, siempre excluido, útil solamente para trabajos simples. “Ahora te digo algo que te va a sacar de los zapatos. Tu padre no pagó esa casa!” “Entonces quién?” “Este profesor, este cirujano famoso, no es tu padre!” Creyó que no la había escuchado bien, se levantó de la silla y se acercó a ella. “Qué quieres decirme?” “ Tu padre es el señor Barudi de la ferretería, donde trabajaste. Tu madre se había metido con él.” Empezó a entender mejor las circunstancias de su vida. Pero dijo: “No te creo, quieres herirme!” “Dime, nunca se te occurrió preguntarte, porqué no te pareces en nada a tu padre, que nadie confiaba en ti, que prácticamente no pertenecías a esa familia?” “ Antes no me tomaron en cuenta, pero después mi padre se esforzó para casarnos, nos compró esa casa.” “Nuestro matrimonio? El profesor me compró a mí, este matrimonio era más cómodo para él, siempre estuve disponible para él!” Se sentó otra vez y la miró. “Por eso vienes siempre muy tarde a casa, por eso hay tantas reuniones.” “Sí, era fácil contigo, también creíste la mentira de mi violación, creíste que por eso no podía acostarme contigo.” “Entonces toda nuestra vida era un teatro grande y yo, tonto, creía en el amor.” Ella empezó a sacar las revistas de la mesa y las puso en un estante. “ No todo era teatro, te quería un poco, pero no tuve la fuerza de empezar de nuevo. Todo era tan cómodo.” Colocó su vaso en el suelo, se levantó y se puso su abrigo. El escuchó el auto, se fue. VI Empezó arreglar su maleta, no tenía muchas cosas, esa maleta chica sería suficiente. No llevaría mucho, se compraría lo que le faltaba. Entonces sacó el dinero del cajón, no se renovaría la casa. Empezaría de nuevo, dejaría todo atrás, haría todo diferente. Llevó todo al auto. Antes de partir entró por última vez en la casa. Aquí había vivido, vivido con ella, mejor dicho al lado de ella.. Miró los muebles antiguos, caros, las alfombras preciosas y los cuadros. Nada de eso le perteneció en realidad. En la jaula estaba todavía el pájaro muerto, fallecido de sed. Lo sacó de la jaula, le dio ternura, si viviera todavía. Delante de un cuadro se paró, siempre le había impresionado mucho. “El grito”. Nunca había visto el original, solamente la copia. Sobre el pintor Edward Munch” había leído todo lo que tenía a su alcance. Por fin había entendido lo que quería decir el artista : horror tremendo, desesperación. El cuadro mostró una cara con la boca abierta, gritando. Un verde frío, algo rojo amenazante, rayos hécticos con tiza cayeron mirándolo. Había leído que el pintor había dicho: “Desde que pude pensar, toda la vida el miedo me ha acompañado”. Lo mismo le había pasado a él, siempre había buscado algo sin saber qué. Y siempre seguiría así. Puso el pájaro delante de un árbol y lo cubrió con hojas muertas. Volvió al auto, encendió el motor y lo apagó. Uno siempre puede empezar nuevamente en el punto donde uno está en este momento, no importa como ha llegado acá. Empezar de nuevo significaría seguir, pensó. Bajó del auto, dejó la puerta abierta, se acercó al mar, se dio vuelta y entró en la casa. El agua corrió entre sus pies, sus piernas, no se paró, no se dio vuelta, apretó su elefante de trapo.

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La cadena
Hola ricardo, bellizi y lanada,

gracias por contestarme tan amable.

esto no es algo escrito por usted, es un cuento ya hecho el cual usted se lo roboooooo, y eso no es de persona honesta.

 y de quién es robado???????????

Eso escuché por primera vez!!!

Saludos de Alemania

Pedrito
Autor: Pedrito | Fecha: 30/09/2010 17:50:24

Critiquilla
Ufff...no se si es plagiado o no... lo que se es que es practicamente ilegible, las reglas ortográficas brillan por su ausencia y los diálogos, bue, ni hablar...."intentelo otra vez"...
Autor: Ricardo | Fecha: 20/09/2010 13:52:12

infantil y mazomazo
holaaaaaaaaaaaaaa bueno no puedo opinar del todo por que no lo lei pero parece naco masomenos solo me parese mazomenos por que lo elegi para mi tarea si no diria que es feo que sonsos son los escritores bay monses ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡
Autor: bellizi | Fecha: 10/08/2010 0:44:14

lanada
esto no es algo escrito por usted, es un cuento ya hecho el cual usted se lo roboooooo, y eso no es de persona honesta.
Autor: elias | Fecha: 23/07/2010 19:47:56

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