PEQUEÑA VERSIÓN PARTICULAR SOBRE LA BIBLIA
1.- INTRODUCCIÓN.
Estoy aquí, frente a sus ojos, para mostrarle mi versión particular sobre la Biblia. Ya sé que es un tema que se ha comentado mucho, pero aún me quedan cosas sin entender. Haciendo un breve resumen para adentrarnos en el tema, la cosa va de un tío que, en realidad, son dos; y que además tienen una mutación con una paloma. Todo esto surge de la nada ¡Coño, ríete tú de los aerolitos!
Y resulta que es todopoderoso. Hace el mundo en siete días, y luego, sin tocar a una titi, tiene un hijo con ella; que como en realidad ese hijo es él mismo pero en su parte material, también es todopoderoso, y en lugar de aprovecharlo y llamarse “Powerman” haciendo de justiciero por todo el mundo (como hizo, por ejemplo, Spiderman o Superman), pues resulta que le ponen Jesús y su técnica para combatir a los malos es decirles que sean buenos y que amen a su prójimo como a sí mismos. Así pasa, que no para de comerse marrones, solamente le hacen caso 12 tíos y, para colmo, uno de ellos se harta, lo traiciona por cuatro duros, y por su culpa lo matan ¡Y eso que era todopoderoso!
2.- SI YO FUERA TODOPODEROSO.
¡Vamos! No es por insultar, pero si yo fuera todopoderoso, arreglaría en un momentín lo de las guerras, el hambre, las enfermedades… Y no me pondría a dar paseos por ahí haciendo el canelo, dando charlas a la gente de que no mentirás, irás a misa todos los domingos, no se la endiñarás a la mujer del vecino...
3.- LO PRIMERO ES ÉL.
En cuanto a la historia de este hombre, empieza con la creación del mundo, ¡pero ojo! Lo primero es él, que nace de la nada ¡Joder, un Dios entero de la nada! Yo me puedo creer que de la nada aparezca una hormiga; te das la vuelta y dices:
―!Anda coño, una hormiga¡ ¿De dónde habrá salido?
Es creíble; pero resulta que el caso es que te das la vuelta y dices:
―¡Anda coño, un Dios todopoderoso con capacidad para crear planetas y universos! ¡Me caguen la leche, si es más grande que Pau Gasol!
Por esta regla de tres, voy a tener que coger una caja vacía, la cierro con precinto, y con una cañita absorbo el oxígeno o lo que haya, obteniendo así la nada; y luego, a esperar a ver si aparece un Dios todopoderoso; aunque con un genio como el de Aladino me conformo. Después, en los tres deseos pido ser una fusión del Bill Gates, George Bush y Carlos Jesús y… ¡Ya está, un Dios todopoderoso igualito que él!
4.- EL CORDERO
También me hago preguntas sobre el cordero ese que tiene Dios, que por lo visto tiene que ser muy solidario porque a todas las misas que he ido se bebe la sangre del cordero este. ¿Qué pasa? ¿Qué hace donaciones de sangre?... Pues estará el pobre en los huesos. Y digo yo: ¿Eso de beber la sangre del cordero ese no es canibalismo? Al menos una asquerosidad lo es seguro, si lo hicieran los árabes ya les estaríamos tachando de zumbaos perdidos. ¡Ah, pero como nosotros somos católicos nuestro camino es más recto que los puntos de fuga de Picasso!
Igualmente, me cuestiono por qué Dios sólo tiene un cordero y no tiene un perro o un gato que da más juego, como alegres mascotas consideradas. Pienso que puede que sea porque un perro a lo mejor se come a la paloma esa tan importante que forma parte de él, y claro hay que tener en cuenta que con esa paloma fue con la que preñó a la Virgen María; deduciendo por tanto, según mi criterio, que esa paloma entonces hace la función de sus cojones; y claro, entonces si tuviera un perro y se come la paloma sería muy serio el problema. Pero bueno, como es todopoderoso podría crearse otra paloma, digo yo; o mejor todavía, un águila imperial.
5.- CREACIÓN DEL MUNDO
Bueno, el siguiente capítulo de esta novela basada en hechos reales es la creación del mundo; qué es muy curioso… El tío sale de la nada y ya sabe lo que tiene que hacer:
―He surgido para crear el mundo ―diría el Creador por entonces.
Acto seguido, se prepara un calendario de trabajo y se programa 7 días para la fabricación del mundo. No lo entiendo, ¿qué ocurre? ¿Era alemán o un español que quería pillar puente? Así pasa, que con las prisas le sale una chapuza, un mundo con terremotos, sequías, enfermedades, volcanes... Así que vale, el tal Dios este será muy todopoderoso pero es un chapucero de tres al cuarto. Sin embargo, no pasa nada; nosotros tan contentos con nuestra chapuza de planeta. Y luego nos cabreamos con el ayuntamiento por no arreglar los baches de la carretera de Puerto Lápice.
6.- ADAN Y EVA
Y ahora viene una gorda... Coge, y crea al hombre. Pero sólo hace 2 unidades, que se llaman Adán y Eva. Y éstos dos, ya con más calma, debían tener hijos para poder multiplicarse y todo ese rollo. Por tanto, yo me pregunto: ¿Es que Dios no sabía lo que pasa cuando se chinga entre hermanos? ¡Joder, eso es como si tienes un hijo entre Tamara y Pocholo! Así pasa, que hemos salido todos zumbaos perdidos. Poco menos que Paquirrín, no te creas.
7.- ¿LIBRES?...
Y luego se atreve a afirmar que nos hizo libres; ¡asunto igualmente incierto! Al menos, en cuanto al sexo masculino se refiere. Porque, por ejemplo, se nos presenta una rubia de ciento cinco, sesenta, setenta; y nos pregunta: ¿quieres venir a calentarme hombretón? Y claro nuestro cerebro desde aquí arriba (me estoy señalando el coco) envía un “No” a la boca para contestar, pero entonces nos domina nuestro otro órgano pensante, el de aquí abajo (no diré lo que me estoy señalando), y el manda a la boca un “Sí”. En principio, debería ganar el cerebro porque el “No” tiene que recorrer menos distancia hasta la boca que el “Sí”, pero… ¡Ah, amigo! En este punto hay que tener en cuenta a Teorema de Arquímedes (ese de “dadme un punto de apoyo y moveré la tierra”), que enseguida entra en juego en nuestras partes bajas, suministrándonos la enorme fuerza de una palanca que impulsa velozmente el “Sí” hacia la boca. Y, por supuesto, no tardamos en ceder a pesar de estar casados. Nos ha dominado nuestro otro órgano pensante. No somos libres.
8.- PARAISO
Y encima el capullo se mosquea porque le mangan la manzana. ¡Coño, que hubiera puesto una frutería a mano! ¡Qué mucho paraíso, pero ve tú a buscar los alimentos allí a la jungla! Además, sin tele, sin coche, sin Carrefour, sin Jacuzzi, sin PlayStation, sin fútbol… ¡Joder, esto ni es paraíso ni nada; esto es la isla de supervivientes a lo bestia!
Y este Dios muy listo no debía de ser, porque le dicen Adán y Eva: “Ha sido la serpiente que nos ha dicho que podíamos cogerla”; y las serpientes no hablan. Aun así, la serpiente se defendió como pudo, pero se quedó muy mosqueada con Dios porque éste se pasó un huevo con algunas cosillas. Por ejemplo, al anunciar: “y te creo a ti hombre a mi imagen y semejanza para que seas dueño y señor de todas las cosas y animales” ¡Claro, esto a la serpiente le jodió! Ella no quería ser esclavo de nadie. ¿Qué hizo?... Pues como en los albores de la civilización las serpientes tenían patas (según la parte de la Biblia dedicada a la Zoología y refutada por apóstoles expertos en la materia), entonces ésta se dedicó a trepar por los manzanos y mordisquear toda la fruta para joderle; conocedor el bicho de la excesiva idolatría que sentía el Creador por este árbol y su fruto. Y por esta gamberrada, el señor Dios la condenó a vivir sin patas para el resto de sus días, y así no podría volver a jugársela de nuevo. A esto se le llama la verdadera Justicia Divina; por entonces, aún no había aprendido aquello de: “Quien esté libre de pecado que tire la primera piedra”.
9.- GANAREMOS EL PAN CON EL SUDOR DE LA FRENTE (MENOS LOS QUE SEAN JEFES, ¡CLARO!)
Y el cabrón (perdón por el improperio), por una mierda de manzana (no sé qué hubiera pasado si le hubieran robado una espuerta de sandías), nos obligó a tener que ganar el pan con el sudor de nuestra frente; es decir, a trabajar más que una hormiga hiperactiva. Y lo que me jode no es eso, sino que los que sudamos somos siempre los mismos. Mi jefe, por ejemplo, si suda es porque se le ha estropeado el aire acondicionado de su Mercedes de 30 kilos. Y obviamente, mi jefe no se rige por el “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”, parece ser que él lo interpreta a su manera: “Explotarás a tu prójimo para forrarte a ti mismo”
10.- SI DIOS FUERA MUJER
Dios se lo pasa bomba con nosotros. Somos sus muñequitos de Playmobil, y como si fuera un niño, agarra a sus humanitos de plástico y se pone a jugar con nosotros agarrando individuos a dos manos:
«¡Ahora haré que la caballería ataque el campamento indio! ¡Hala, un balazo a este indio! Secuestran a los niños indígenas. Una bomba de dinamita, ¡BOOM! Dos familias Apaches aniquiladas. Ahora los supervivientes contraatacan... Un flechazo a este soldado, ahora a aquel le arrancan la cabeza...»
Esto es lo que hace Dios, como cualquiera de nosotros jugó a los Playmobil de pequeño. Por eso Dios debería ser una mujer; ellas juegan de una forma muy distinta:
«―¡Hola Ken!, ¿qué tal el trabajo?
―Muy bien, mi Barbie esposa y tú ¿qué tal?
―He ido al supermercado y te he preparado una lubina al horno.
―Muchas gracias amor, ¿dónde están los niños? que les de dos besos.»
¡Veis! Todo es más pacífico. Todo es amor. En cambio, nosotros los hombres seguro que variaríamos, ligeramente, la versión:
«―¡Hola Ken!, ¿qué tal el trabajo?
―De puta pena rubia, pero ahora mismo te voy a echar un polvo que se me va a pasar… ¡Toma, toma, toma…!
―¿Pero Ken…? Los niños.
―¡Bah, qué le den por saco a los niños! ¡Si son de plástico!»
11.- JESÚS
¡Claro!, cuando pasaron unos años se dio cuenta del gatuperio que había preparado y mandó a su hijo para abajo a arreglar el embolado; que en lugar de ser un tío con carácter, experimentado en arduas batallas, se pasaba de bueno; que de bueno era tonto. ¡Fíjate, que le dicen!:
―¡Mira, colega! Te vas a pillar esta cruz de cincuenta kilos, te la echas al hombro, y te subes al monte aquel que vas a parecer un pósit cuanto te clavemos en ella.
¿Qué diría cualquiera en esta situación? Pues supongo que algo, más o menos, como esto:
―¡Oye, romano! Te metes la cruz por el culo que ahí arriba la va a subir tu puta madre. ¡Total, si me vais a matar igual, capullos!
Pero él no. Él era cándido e impertérrito como un nenúfar:
―¡Pues nada, hijo mío! que Dios se apiade de tu alma. Yo obedeceré vuestras órdenes para así sacrificarme por todos vosotros, expiar vuestra culpa y salvaros de la perdición.
Y yo me pregunto: ¿Y de qué nos ha salvado…? Tenemos el sida; tenemos el cáncer; tenemos la violencia doméstica, machista o como la quieran llamar; Tenemos a George Bush, Aznar y Bin Laden; Tenemos a Paquirrín, Ana Obregón y Federico Jiménez Losantos. El infierno no puede se peor que esto.
12.- LA ÚLTIMA CENA
Y yo es que creo que Jesús estaba un pelín desequilibrado. Por ejemplo, en la última cena se le ocurrió lavarles los pies a los apóstoles. Claro, Judas que era el que tenía menos paciencia se mosqueó:
―¡Joder!, se está pasando. Esto es una guarrería.
Y Pablo le contestaba:
―Ten paciencia Judas, ¿vas a comer gratis no?
Y claro como en aquella época se pasaba mucha hambre y uno hacía cualquier cosa por llevarse un mendrugo de pan a la boca. Pero claro, al final, Judas que no tenía pelos en la lengua se quejaba:
―¡Jesús, coño, la que has liado! ¡Ahora todo sabe a cabrales!
13.- MILAGROS
Y luego estaba eso de los milagros. Que en realidad no fueron tales, sino simples malentendidos. Por ejemplo, el de Lázaro. Con este amiguete suyo lo que ocurrió fue lo siguiente:
Lázaro se pasaba bastante con el vino, y un día que Jesús llegó a casa, lo encontró todo blanco y tirado en el suelo. Mientras tanto, la vecina que era muy cotilla, se encontraba escuchando desde su ventana; y oyó decir a Jesús:
―¡Joder Lázaro, estás muerto! ¡Venga, levántate y anda!
Y cuando lo vio la vecina, ésta enseguida corrió a contarlo por ahí:
―¡MILAGRO, MILAGRO!
Y encima, han aprovechado para hacer negocio de toda esta historia. Asimismo, el otro día estuve de viaje en el lago de Genesaret; y, nada más llegar, me encontré que en la orilla tenían instalado un modesto puesto de barcas.
―Buenos días, ¿cuánto cuesta dar un paseo en barca? ―pregunté a un anciano, encargado del negocio.
―Doscientos euros ―me contestó, calculándolo en mi moneda rápidamente.
―¡Vaya, ¿es mucho, no?! ―me sorprendí yo.
―Tenga usted en cuenta que este es el lago por el que Jesús anduvo por encima de sus aguas ―me explicó él.
―¡Si no me extraña, al precio al que tenéis las barcas! ―repliqué yo, marchándome de allí.
14.- FIN
Y nada más, ésta ha sido mi versión sobre la Biblia. Espero no haber ofendido a nadie. Y comentar, por último, que aunque yo no sea creyente, ojala se cumplieran todos los mandamientos; al menos, el de no matarás, con este bastaba de sobra; pues, al parecer, la dosis que a Dios se le olvidó ponernos de inteligencia y sensatez, nos la endosó de violencia y barbarie.
Y nada más. Aquí acabo. Espero haberles entretenido, al menos, durante unos minutillos, y que se les haya escapado alguna sonrisilla. Muchas gracias.