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O L V I D O QUERER SER MEMORIA... TENER ESA IMAGEN DEL PASADO EN MI... SENTIR TU AROMA A TRAVEZ DEL TIEMPO... TOCAR TU DELICIOSA PIEL...
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GRABADO EN LA MEMORIA
Autor/a: POLgarci

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Fecha de publicación: 16/04/2008
Leído: 103 veces
Comentarios (1)
Valoracion de la obra: 5

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GRABADO EN LA MEMORIA
A Leo




PROLOGO

Al hacer un examen retrospectivo de la derrota de la España republicana y un análisis de los propios vencidos. Nos revelaría sin la menor duda la crisis más dramática vivida en los últimos tiempos. Perpetúa contradicción entre unos y otros, denunciada por la mayoría de los intelectuales en los días de la contienda española y que jamás fue más viva que en aquellas circunstancias. Nadie negara la voluntad de resistencia y victoria de quienes sostuvieron la República. Una República que para mí fue muy avanzada para su época y mejor que la actual Constitución.
No se puede ocultar que la conciencia critica pasa actualmente por un mal momento y sobre todo de la critica político social. Que hoy suena a algo tan anticuado como las canciones protestas; de otros tiempos. Pero hay que reconocer que según Preston, los crímenes políticos de Franco fueron “muy superiores” a los del nazismo. El historiador británico Paul Preston distingue entre dos tipos de crímenes: – «raciales y políticos». En los primeros encaja Hitler, que arraso con judíos, gitanos y eslavos, mientras que el instinto vengativo de franco se concentro en exterminar al adversario político. Visto así, “los crímenes políticos que cometió Franco fueron muy superiores a los cometidos por Hitler”.
No obstante pese a todo esto; “nuestros políticos” recientemente han puesto el grito en el cielo, ante la idea de preparar un homenaje a las víctimas del franquismo. Como también la Dirección General de Instituciones Penitenciarias denegar la cesión de documentos para una exposición sobre las cárceles de Franco; no dejan de ser instantáneas de un mismo rostro: – las de alguien que esconde su pasado sin percatarse que negar la realidad de la historia, es justamente un signo de miedo a resucitar lo acaecido. Miedo a un genocidio en toda regla perpetrado al amparo del terror, dictado por el odio, y llevado a cabo con una demencia animal y fanática contra personas indefensas.
La macabra exactitud de estos datos la encontramos en la pagina 23 del minucioso y cuidado estudio con el que Francisco Caudet, catedrático de Literatura en la Universidad Autónoma de Madrid, introduce ese bello testimonio de la resistencia interior al franquismo que es en - El fin de la esperanza. ¡192.684 muertos en sólo cinco años, después de acabar la guerra!: –«Un genocidio en toda regla».
El desconocimiento de la verdad histórica no sólo es una tremenda injusticia, sino también la substancia transformadora de males mayores. La guerra civil Española, por ser la más escrita, permite la ocasión de no ocultar la causa de su violencia. Debemos ser conscientes de nuestro triste pasado y contribuir todos y de una vez para siempre la consolidación de una verdadera reconciliación nacional que haga de España, un país de futuro. Pero la reconciliación nacional, no debe servir como justificante y aunque sea doloroso el recordar de nuevo las diferentes etapas del franquismo: –«Hay que abrir las ventanas y hablar». Hablar, si hablar de la gran diferencia entre las familias de los vencedores y los vencidos. Y a pesar de que el recuento de los muertos en España es complicado, no debemos olvidar también a los cientos de miles de encarcelados, más los cientos de miles de exiliados y los miles de deportados a campos de concentración suman un holocausto. Por eso como bien digo: –«El silencio pone entre paréntesis la inocencia de las víctimas y les niega la posibilidad de reivindicar su dignidad. La de ellas y la de quien siguen pensando como ellas y la de sus descendientes»
Es verdad que desde la economía, se nos dice que con las desigualdades estimulamos la ambición económica y el sistema justifica nuestras instituciones políticas en materias económicas y sociales por estas razones. Roberto Gargorella y Felix Ovejero. Ambos profesores de Etica y Economía de la Universidad de Barcelona. Escriben, que cuanto más sabemos del comportamiento humano, más injustificadas parecen nuestras formas de desarrollo político y económico. Según ellos, los seres humanos somos sujetos calculadores que sólo nos movemos por los premios y castigos.
Es inquietante, que los activistas, comentaristas y políticos profesionales. Así como también, en su mayoría los liberales o antiglobalizacion, acepten la teoría de las desigualdades… «Como modelo de crecimiento económico». Por eso no podemos seguir ocultando que la conciencia critica pasa actualmente por un mal momento y sobre todo de la critica social. Que suena a algo tan anticuado como las canciones protestas; de otros tiempos
Es verdad como bien dice también José María Guelbenzu: –«El compromiso no es lo que era» a propósito de la función incierta de los intelectuales y su de declinar en sus criticas sociales. Al parecer, la creciente sociedad de consumo en el mundo occidental y las ideas sobre el comportamiento humano sirven de justificante al modo de organizar nuestra actual sociedad. Tanto optimismo vale su peso en oro y nos hace entrar en el siglo XXI de nuevo en la belle época. –¿Para qué inquietarse?
Hay que volver a repetir, que en verdad son malos tiempos para la critica y sobre todo, ante la situación política y económica que vivimos. Mismo las manifestaciones masivas, resultan inútiles y no existe ninguna técnica subversiva que pueda ocupar hoy el lugar de la clásica lucha popular. Hoy los medios de difusión, controlados por el sistema, anula toda critica reivindicativa y, en el fondo salir de los perjuicios de la actual “democracia” es sumamente difícil. Dado que los propios intelectuales han contribuido decisivamente a que disminuya el ejercicio de la critica razonable. Como se aprecia, para toda forma de negatividad teórica o practica, en la transgresión revolucionaria. De tal manera que se acabo el denunciar, protestar o tomar alternativas: – por el motivo “contextual indicado”.
Mi sueño seria que la buena gente, los fingidos ingenuos, los grandes listos que se creen más astutos de lo que son, dejaran de soñar en un mundo cada vez más deshumanizado. Que se limpien los ojos y vean que las democracias actuales. Se han convertido, “en la simple dictadura de la ley”.
La izquierda Española ha sufrido varias derrotas, y esto hizo que aprovechando el modernismo los jóvenes estudiantes de “Izquierdas” salidos de las universidades Politécnicas llegaran al gobierno y estuvieran casi quince años. Aquellos jóvenes de “izquierda” llevaron a la corrupción a su máxima expresión y en menos de treinta años perdieron sus ideales y se hicieron ricos y poderosos. Corrupción que empieza en el gobierno distribuyendo el dinero entre sus amigos y luego escalón por escalón alcanza a todo el partido.
Las actitudes que se mantienen en el presente, son la causa del menosprecio del pasado. España siempre fue hasta nuestros días una tierra donde fines y medios mantuvieron una relación contradictoria. Al traducirse en una decadencia tradicional nuestra sufrida democracia al ocaso. La verdad es que nunca fuimos gente patriotera sino más bien envidiosa e hipócrita. Basta recordar como fue en realidad en los años que median entre la guerra hispanoamericana y el conflicto guerra civil.
Pero todavía cabe un entusiasmo triste, pero consuelo al fin y al cabo: El consuelo de que en su día, se haga justicia a todas las víctimas de este fascismo cruel que tiene aun rostro familias y apellidos. No olvidemos que todavía hay muchas familias que lloran, al descubrirse nuevos fosas comunes. Como también nos recuerdan a muchos, las numerosas tumbas de los fusilados en las tapias de los campos santos. Porque estoy seguro que todos añoran y están convencidos de que los suyos fuero víctimas inocentes y que sus verdugos fueron, injustos, crueles, cobardes: en definitiva una muerte infame, para sus seres más allegados. El silencio es la cruel tortura de la memoria, al herir los recuerdos en carne viva. El silencio es mentalmente insano; porque ahoga la expresión emocional, escondiendo el dolor, sin el camino a su redención.



CAPÌTULO I


No son pocos los recuerdos, que remueven la lectura de mi memoria y a mis sesenta es tal la pureza de la imagen que al recordar su carga de terror no dude un instante en escribir esta inhumana desventura. Dado que el silencio es intrínsecamente injusto; al ponerse en duda, la inocencia de las víctimas y ante tal represión. –«Mi deber moral, me devuelve la palabra».
Mi objetivo, no es otro que reivindicar la deuda que el Estado aún tiene con todos nosotros tanto en el plano moral, como en el político. Pero les aseguro, que hace más de 34 años que guardo el borrador de este obligado homenaje a las familias de los encerrados en las cárceles franquistas. Que sufrieron tanto o más que los presos la humillación del fascismo. Como también, me sigue doliendo la memoria, al recordar la cantidad de seres, que han sucumbido a las garras de un fanatismo, y que curiosamente se ha alimento de la misericordia de sus propias víctimas y, por eso pense: –«qué si la esperanza es la base del pensamiento positivo, al recordar el sufrimiento se cuando se descubre el placer de la esperanza»
–¿Saben?
–Yo fui un “revolucionario” –De los que lloraba cantando la internacional.
–¿A que hoy suena raro?
Es curioso como llegaron a transformar nuestra imaginación, un insignificante numero de filósofos. Al llegar hacernos creer, que los llamados “proletarios”. Un día seriamos capaces de transformar la tierra en un mundo de igualdad y les aseguro: – “que no he dicho a nadie que estado a punto de llorar”.
El hombre edifica sus errores a partir del fracaso y, la visión de la dignidad que sale de él es lo que hace llorar. – «Porque les aseguro que va ser muy difícil arreglar esto y todo porque ellos pase lo que pase siempre saben que pensar». Les basta con sacar la correspondiente idea del catalogo y al final no les queda otra razón que la verdad del pollo. Que es simplemente la manera que tiene el huevo de hacer otro huevo. Y yo creo que no aprendí a ver la realidad que existe desde el lugar del pollo.
Los grandes patriarcas, como Abraham nos contaron teorías disparatadas. Entre otras cosas decían que un ser superior, pero semejante a nosotros en sólo seis días creó el infinito universo e inclusive la vida en la tierra y aun tubo tiempo el séptimo día descansar. –¿Cómo se puede creer hoy, en una mentira semejante?… Ellos, fuero los primeros en comprender, que nosotros no tenemos ninguna idea nata. Sino que adquirimos todas, bien en virtud de la experiencia bien por el raciocinio de una o de otras actitudes: –Cómo es la razón del país de origen, que nos marca el determinante de nuestros sentimientos espirituales.
Sus trabajos fueron para ellos, y mismos si niegan lo contrario; tan espiritual como científico. Fueron los primeros que lucharon y comprendieron, los grandes problemas que afronta la humanidad. Como fueron las cuestiones de armonía social y unidad humana. Para ello inventaron las herramientas del pensamiento: –«la racionalidad, la disciplina que es el análisis de un preludió necesario a la verdadera objetividad y la solución verdadera».
En tiempos pro-cristianos la comunicación era primitiva y el transporte tan limitado que sólo unos pocos aventureros y visionarios podían concebir un mundo más allá del horizonte.
Más tarde y a partir de la revolución Francesa, los enciclopedistas, con ideas humanistas. Dieron riendas sueltas a la transformación del pensamiento Universal. Ellos desafiaron la idea común de que los hombres eran indefensos, gobernados por los caprichos de sus reyes y dioses. Ellos creyeron en una responsabilidad y creatividad individual que podría tomar el control del mundo y crear una humanidad que reflejara el bien, la igualdad, verdad y la belleza.
Ante todo debemos reconocer que el Siglo XX vivió en un constante romancero de guerra y una llamada a la continua resistencia al fascismo. Pues el hombre sufre, porque siendo libre por naturaleza no pueda realizar su libertad. De hecho, es el hombre el único animal capaz de morir alegre y esperanzado, cuando escoge su muerte para que vivan sus semejantes. Por eso la crónica del Siglo XX, fue la poesía anticipada de la novela y en definitiva el propulsor de su literatura social y creadora. Cuantos y cuantos, demócratas y antifascistas, dieron sus mejores años y su capacidad intelectual por la libertad.
La época que trata este libro ayuda a comprender el pasado y la actualidad que se está viviendo. Y tal vez nos pueda servir de ejemplo, con el fin de evitar nuevos errores. Y todo por que creo que subsiste un interrogante y, en el fondo, una culpa colectiva… –Ni unos fueron capaces de evolucionar ni otros tuvieron la suficiente fuerza como para liberarse de un régimen inaceptable. Por eso sigo pensando que recordar el pasado debe convertirse en un deber moral, sí: –pero que baya siempre lejos de la venganza y de los resentimientos inútiles.
No obstante estos términos de tolerancia, no deben convertirse nunca en una razón por la que ciertos individuos mal intencionados aprovechen las libertades actuales, con el fin de construir mañana un eminente fascismo camuflado… Sobre todo, no bajemos nunca la guardia en la defensa de nuestra sociedad democrática que tanta sangre y dolor a causado. Este debe ser nuestro principal objetivo, si no queremos de nuevo que los problemas sean cadáveres más graves. De no hacerlo así, el riesgo de que toda esa energía y voluntad de cambio en dirección a que “otro mundo es posible” se perderá o será presa de un extremo radicalismo.
Es fácil minimizar desde el poder y justificarse, ante ellos y los demás. La realidad es que ellos, no les interesa devolvernos la memoria y, con ella, una parte de la dignidad que no dudaron en arrebatarnos los sicarios del fascismo; hoy disfrazados en “demócratas”
No debemos olvidar, que España es un país especial, que durante siglos, el caciquismo, la iglesia y él ejercito han mantenido secuestrada la democracia. Seamos conscientes y mantengámonos en guardia… El regreso de la intolerancia, el miedo y la xenofobia, se hará insoportable. Y si nos abandonamos. «Luego será demasiado tarde


CAPÌTULO II

A veces, cuando despierto con el ahogo tengo la sensación de que todavía estoy allí. Entre esas cuatro paredes, de los oscuros calabozos de la Dirección General de Seguridad, situados en la Puerta del Sol de Madrid y pese al largo tiempo pasado. Aun me retumban en los oídos, los sollozos y gemidos de los detenidos. Éstos, se hacían insoportables; al duplicar su resonancia en las estrechas y siniestras galerías repletas de calabozos. Era horrible y parecían no terminar nunca los estremecedores lamentos de dolor.
Tal vez no me creerán, pero es verdad si les digo que en aquellos momentos la tristeza y la incertidumbre invadieron todo mi cuerpo. A la vez que un amargor subía hacia mi garganta, dejándome una acidez insoportable en el paladar. Después respire como pude mi aire, ese aire que en se momento pensaba que tal vez mañana me será difícil respirar
Al acercarme a la puerta de mi celda y convencido que en cualquier momento, ella se abriría para dar paso a los dos policías que me llevarían esposado a mi interrogatorio. Observe que el calabozo donde me encontraba era uno de los más próximos a la cancela principal, y eso me permitía ver llegar a los nuevos detenidos, así como a los que suben o bajan de los interrogatorios. Por eso bien recuerdo que poco después, al acercarme a la puerta, con facilidad podía escuchar los comentarios lastimosos que hicieron los grises (nombre que popularmente se les conocía a la policía nacional) que guardaban la cancela principal; al descubrir las huella en su rostro del detenido que había dejado la tortura. El detenido pese a su baja estatura, llevaba arrastrando los pies y a pesar de su rostro ensangrentado no me fue difícil descubrir que él interrogado no era otro que Lara.
Lara era el nombre que este camarada usaba en la lucha clandestina. Dicho camarada que hacia parte del comité de Madrid del P.C.E. yo le conocía, porque se reunía periódicamente con el comité de los Carabancheles del que yo hacia parte.
Poco después, en la ronda solitaria que efectuaba uno de los policías, al observar mi rostro crispado por las circunstancias; se acerco a mi puerta y me dirigió la palabra concierto respeto. Yo me asuste, pero luego me sorprendió, al animarme y sobre todo pedirme que no hablara en los interrogatorios. Advirtiéndome sobretodo, que no firmara las cargas de acusación, ya que en ello se basaría la condena del tribunal. Es curioso, pero esto para nosotros y en ese preciso momento, era una prueba que el régimen estaba cada vez más sólo. Este policía era un hombre más bien alto, serio y de ojos tiernos. Lo que me hizo pensar que estos funcionarios en su mayoría jóvenes, al no conocer la guerra y encontrarse en una situación económica insoportable; no todos apoyaban el régimen. Después, por él supe que esa noche yo no seria interrogado, lo que medio un cierto respiro.
Los pasillos eran tan estrechos que mismo en la penumbra, permitía ver las caras de algunos detenidos y cual fue mi sorpresa al ver entre ellos el rostro de Julián Ariza, Marcelino Camacho, Goicochea y otros dirigentes de CC.OO. Esto me tranquilizo, al pensar que meses antes, fui elegido en una asamblea como responsable a cierto nivel de las CC.OOO. Y al instante pense que el motivo de las detenciones, era por que se aproximaba el 1 de mayo. Normalmente, estas detenciones eran preventivas y con el solo fin de desbaratar las multitudinarias manifestaciones que cada vez con más éxito se desarrollaban en la capital y en el resto del país. Esta deducción me tranquilizo por el momento, al creer que los interrogatorios, ni la condena seria la misma que los detenidos por pertenecer a partidos políticos.
Fue una noche muy larga y la pase escuchando acurrucado detrás de la puerta. Si, les confieso que por lo menos a mí, me corrían escalofríos y pienso que a los demás detenidos les sucederá lo mismo. Estoy seguro que si hubiese un agujeró en los tabiques, vería a los demás detenidos tumbados boca arriba y con la vista perdida en el techo.
Después, ya no estaba dormido. Pero no levante la cabeza de mis brazos cruzados sobre mis rodillas al oír de pronto las voces que retumbaban por todo el sótano del edificio.
–¡Compañeros, no hablen en los interrogatorios! – ¡Estos maricones, no conocen gran cosa! – ¿Creo, que se sirvieron de un confidente?
Quien gritaba era un detenido que había permanecido callado al fondo del pasillo y que hasta ahora había estado silencioso y retraído en su cavilar.
–¡Ya os dais cuenta, que no conocen nada!.
Los policías quedaron un instante sorprendidos y callados, y sin saber que hacer se miraban como si ellos no fueran responsables de la seguridad de la galería, pero no tardaron en reaccionar y al poco tiempo, también ellos comenzaron a gritar…
–¿Calla estúpido, no sabes que los de arriba siguen sanguinarios y hambrientos?.
De nuevo y cuando el silencio parecía haberle dejado mudo, volvió a resonar su voz…pero esta vez sonaba más cansada a lo largo de la se-mioscura galería: –miren mis manos y las rodillas sangrientas.
–No puedo más, ayúdenme, les imploro que me ayuden, les prometo que no les voy a delatar.
–No podemos creerte, calla maricòn, rojo de mierda, eres como todos una basura.
–Éste jilipollas, no conoce bien la casa. –Pero sino se calla, le buscaremos una pieza, en alguna parte que nadie sepa que existe… Y así fue, los grises, por su insistencia; terminaron por esposarlo y conducirlo a otra dependencia.
Por su voz no le había reconocido, pero al pasar frente a mi celda acompañando por los dos guardias; descubrí quien era el infortunado. –No, no era un sueño, ni una alucinación: era realidad. Porque al quitarme las manos de la cara y pese a su rostro hinchado identifique a Rufino. –Mi estimable compañero y a la vez responsable del comité del PCE de los Carabancheles.
Al ver la situación que se encontraba y aunque no sientas el dolor físico de los demás. Reconozco que en ese momento la rabia me vino como dolor personal. –Si, si se puede sentir con rabia el sufrimiento ajeno y mismo si ese sufrimiento no es tu dolor físico personal. Lo que más desearais en ese momento es gritar. Eso es gritar, un puro grito y es entonces cuando si haces de tu propio dolor la posibilidad de sentir el dolor de los demás.
Después el silencio volvió de nuevo y sólo el ruido que hizo la puerta al abrirse rompió mi sufrida rabia. Era el policía de turno que con un montón de mantas iba entregando a cada detenido. En ese momento yo seguí en mi abstracción, y eso hizo que sin moverme oyera de nuevo cerrar la puerta con fuerza. El guardián como bien digo después con la llave cerró la cancela: Clic, clic, clic, de nuevo con habitable movimiento revolvió el manojo de llaves, sólo para recordarme lo que yo ya me imaginaba…
Más tarde, los grises, a pares o en grupos, van abandonando los corredores como si se fueran; no a dormir, sino a perderse en la oscuridad y al poco tiempo las voces y las bombillas a medida que van pasando los minutos se van extinguiéndose; pero no esos minutos y horas que nunca terminan.




CAPÌTULO III


Es en esas horas inciertas de soledad, es cuando surgen los dolorosos recuerdos, llegando en mi caso siempre al final a una total frustración. –Recuerdo que mi pasado se desdoblaba, perdiendo en ocasiones su significado o, se reducían a simples apariencias absurdas e incomprensibles…. –Ya que de golpe no apreciaba a ver con clarividencia glacial toda mi vida y, a mí mismo por todos los lados y a la vez. –No creáis que fue fácil en tales circunstancias expulsar de mí animo esa situación de tristeza. Pero como bien digo, la primera noche de mi detención, se hizo eterna.
–¿Qué podía yo hacer? – Y reconozco: ¡Qué yo no era inocente para ellos!. Al hacer por lo menos, diez años que de una forma o de otra, simpatizaba con los llamados “rojos” y todo pese a mis orígenes familiares.
Para dejar de pensar en la pesadumbre desesperante de mi familia. Cerré mis ojos y detrás de mis párpados se proyectó la certeza de mi situación…Pero en el momento mismo, en el que aceptaba ese destino mío, experimentaba un dolor penetrante y agudo. Al descubrir de golpe y ante mis ojos una inmediata claridad… Algo como sí en el camino emprendido en mi vida, por lo general tan justo como peligroso. Me revelara en un solo instante todo lo que estaba perdiendo a cambio, de un sueño. Un sueño, que si bien era hermoso, el tiempo haría de ellos una simple utopía.
No tardaron los ojos en humedecerse y, cubriéndome el rostro con el brazo, no pude por menos que suspirar… Pero comprendí que no me lamentaba con extrema resignación, si no indignado por tanta “injusticia humana y divina”.
¿Quién sabe el tiempo que me tendrán torturado?… Cesé de lamentarme casi inmediatamente. Después, quite él brazo de mi cara y con cierta valentía: abrí los ojos en la oscuridad y observe que nada se había movido en el recuadro de la celda. – ¡Nadie me avisto!…Y de golpe, me sentí mucho más fuerte y una nueva resolución recorrió mi mente. Aunque esta vez con una fuerza más triste. –¡Esta claro! – Eso es lo que van hacer contigo. –Lo que están haciendo con los otros… – ¿Quién sabe cuánto tiempo me tendrán encerrado en este dilema? – Y de nuevo la incertidumbre…
En la celda y pese a ser primavera; hacia frío y uno se estremece al adivinar él frió de invierno en estos siniestros calabozos. La verdad de esa noche, es que no recuerdo bien cuál de mis pensamientos; se repetía con más fuerza en el cerebro. Pero para empezar diré: –que sucedió una vez y, hace mucho tiempo, muchos años; pero no obstante los recuerdo perfectamente por su dureza. Fue una época, que hasta los no creyentes se dirigían al mismo Cristo en busca de alguna explicación por tanta desgracia. –Pero “El Cristo” no escuchó sus voces y saben porque: – Porque simplemente las voces de los pobres no se oyen. ─Da pena pensar en las pocas cosas que la vida regala, ya que las cosas no son como a primera vista parecen y cuando empezamos a trabajar la memoria. Es cuando nos damos cuenta que a las desgracias no se acostumbra nadie.
 Mentiría si no les dijera que no me dan escalofríos el recordar mi pasado. –Al reconocer que pese a las desgracias, en él: no sólo hubo penas, tristezas, desazones... sino también alegrías, placeres y esperanzas...
 Seamos sinceros y, reconozcamos que las cosas no desaparecen, sólo se esconden o se recuerdan, se buscan o se olvidan; o al caer en malas manos, se oculta una de las mitades y solo se enseña la otra.
– Mentiría también si les dijera que no pude pegar el ojo y en esas largas horas como es difícil compaginar el presente, sin recordar el ayer me dedique a recordar el pasado y especialmente en ese tiempo en que los chiquillos están siempre con ganas de jugar e inocentes de todo. Una época tan bonita, que nos hace olvidar cuando lo hemos pasado peor… Por eso las personas siempre vuelven inconscientes a la niñez, a un que se conviertan en recuerdos vagos y confusos.
Según Marcel Proust, toda persona por poco inteligente y culta; se ve obligada a afirmar: – Que querría ser de nuevo niño. ¡Quién no recuerda su mascota como su juguete preferido!. No obstante creo que fue Rousseau, él que inicio la moda de situar en la niñez todas las oportunidades y los sueños perdidos del pasado; convirtiéndolos en ese reino mágico e imposible al que jamás nadie puede regresar, donde todos los habitantes son felices como los pájaros en primavera.
En realidad, solo son personajes que antes de desvanecerse dejan su breve sello en la memoria y, es verdad ya que en ellos aparecen animales, plantas, seres vivos y conocidos, imaginados y que pueden ser vivos o muertos. Algunos de estos personajes pueden regresar, después, trasformados para hilvanar una historia. Y en esta historia es, cuando se descubre, el verdadero e incomodo cambio de la infancia. Que se corresponde muy poco con la realidad que inspira nuestra imaginación. La verdad, es que este cambio tan brusco, no nos debería sorprender, ya que en la adolescencia; cada día la vida cotidiana se torna más diversa y complicada.



CAPÌTULO IV
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GRABADO EN LAMORIA V- VI
Gracias y se sigue



CAPITULO IV


Siempre que intento recordar mi pasado, lo primero que me viene a la imaginación es ese pueblo perdido en la meseta castellana donde yo nací ya hace muchos años –, por lo menos sesenta y, recuerdo bien que en él, había casas de pobres y de menos pobres que se distinguían entre ellas, porque las de los menos pobres, sus fachadas eran de color natural de la piedra. –Si, la verdad es que era un pueblo pequeño; lleno de polvo, guijarros y sin apenas árboles.
Pase temporadas largas de mi niñez con mis abuelos y, guardo gratos recuerdos de ellos y de mis tíos. Por el contrario en mi casa no fue muy agradable mi infancia, pero como no nos dan a escoger, sino que ya viene destinada antes de nacer; no-queda más remedio, que aguantarse. Mi padre se llamaba Basilio y bien recuerdo que era de color tostado. De niño siempre lo recuerdo ir mas derecho que una vela, pero desde que cayo enfermo; comenzó a torcer para abajo hasta que termino su corta existencia. Siempre le tuve un gran respeto y le rehuía porque lo tenia mucho miedo. La causa de su áspero y agresivo carácter fue debido sin duda a la guerra civil... Recuerdo bien, que no toleraba que se le contradijese y, cuando se acaloraba; factor que sucedía con frecuencia, me pegaba por cualquier cosa y bien me acuerdo que mi madre en ocasiones se colocaba en el medio, recibiendo algún mandoble. –¿Que podía yo hacer más que resignarme?
Esto duro hasta mis quince años, pero sobre todo de niño, nunca comprendí y siempre me preguntaba: – ¿El porque se me atizaba cuando apenas era un niño? –¡Ya, que a esa edad se tiene las carnes muy tiernas.
Para justificarse ante los demás, mi padre solía decir que yo no obedecía, que era un mal alumno. Pero la verdad es que nunca fui capaz, ni a él, ni a mi madre que todavía vive, preguntarles los verdaderos motivos. Es posible que sea verdad que todos podemos justificarnos; pero al pensar en todo lo que pase, creo que no fui tan malo y para justificarme podría decir y diré: –que la verdad no depende mucho de la lógica y aun hoy sigo creyendo que de muy niño, me causaba nauseas el olor que despedían las botas de cuero y sus correajes, así como una disciplina patriarcal impuesta sin ningún sentido. Era época donde los respetos se confundían con los mitos que marcaron la guerra y, la dureza de la posguerra, agudizando con severidad mis temores, mis sueños y esperanzas... Por eso aún ahora mismo sigo pensando que la causa de mis castigos fue “mi mal comportamiento” y mi falta de fe en estos mitos políticos y religiosos que marcaron aquellos años. Porque mi padre siempre quiso que yo aprovechara las instituciones religiosas para cursar mis estudios y fracaso en su intento.
Si así fue, pues mi padre me hizo ser más de tres años monaguillo, lo que me impedía asistir a clase por las mañanas, con el retraso que esto implicaba y tan sólo con la única promesa del señor párroco de ingresar después en un colegio religioso privado. Más tarde y sin conseguir sus objetivos volvió a intentar por mediación de familiares mi ingreso en convento de Griñón, un especie de seminario cerca de Madrid y ese día que era domingo en plena misa cantada, incapaz de aguantar tantas horas, me escape salí acogerles y comer moras y manzanas que tenían en su frondoso jardín. Como es de comprender el lío que se armo fue grande y mis padres tuvieron que renunciar a mi ingreso.
¿Quién sabe si ya estaba escrito en mi persona, la adversidad que después marcarían mi camino?. –Por eso les diré sinceramente, que si hubiera obedecido como buen cristiano, mi trayectoria en la vida no hubiera sido la misma, ya que habría evitado tanto sufrimiento. Reconozco que los sentimientos sociales por los que luchábamos eran humanos; pero les aseguro que a la tortura, las cárceles y el exilio, no se acostumbra nadie. Por eso se pueden justificar hoy, a ese hombre que ha llegado a una especie de auto engaño al aceptar vivir metafísicamente frustrado y, por eso normalmente suele utilizar su propia metáfora para describir la realidad...
Triste entendimiento psicológico. ¿Resultado? Conciencias invertidas, vidas destruidas y todo eso... Pero reconozco que en aquella época era comprensible que ante la represión tan brutal y ese miedo a lo desconocido como también los mitos que imprimió la dictadura terminaran por resignarse la mayoría de la gente.
Tendrán que reconocer que los años que nos toco vivir, fueron de un misticismo insoportable. Llegando incluso a establecer una relación causal entre pecado y sufrimiento, al dar a éste un sentimiento redentor. Y todo esto con la complicidad de las instituciones políticas y religiosas. Nietzsche decía: –que el ver sufrir produce bienestar – Hacer sufrir, más bienestar todavía; hasta convertirse en una autentica fiesta para algunos y la prueba esta en esas procesiones de Semana Santa donde el ver sufrir produce bienestar a la vez que saben mezclarlo con negocios turísticos….
Nosotros éramos niños, cuando franquismo se hallaba en sus mejores momentos, y tuvieron que pasar los años para que las procesiones, en la gran mayoría de los sitios dejaran de ser, algo así como una costumbre beata en decadencia. Por eso recuerdo que en nuestra niñez, nos daba miedo, no sólo por los Cristo crucificados y las vírgenes sufriendo, sino por las mujeres de negro que cantaban con la tristeza da un coro de muertas.
Pero lo que más duele, es que nuestros políticos aun hoy hagan oídos sordos a estos espectáculos callejeros y, los no creyentes, tenemos que esperar a que acabe la Semana Santa, para en secreto dejar de recibir un empacho de Dios. Tengo que confesar que de niño aunque me daba miedo los Cristos crucificados, recuerdo que los niños reíamos con la boca cerrada cuando el trono se acercaba y veíamos que alguien lloraba por una estatua de mármol o escayola.
Luego más tranquilo volví a retroceder de nuevo en el tiempo y boca arriba. Pense en aquellos inolvidables años de la infancia, que para todos goza de una merecida influencia sentimental. Es verdad ya que yo siempre añore aquel mundo remoto de pantalón corto en el que no podíamos hacer lo que nos daba la gana, aunque al final cuando salíamos a la calle, la libertad se confundía con las peleas a pedradas en un descampado cualquiera y terminábamos manchados de barro que después intentábamos esconder a la entrada del salón. Por todo esto: –¡A quien no le gustaría volver a su infancia!…
Es una pena que la infancia dure tampoco tiempo. Lo digo porque las cosas son sencillas, tan sencillas como siempre resultan las cosas simples de la vida. Pero como anteriormente dije, es después que se hacen menos sencillas y aparecen las complicaciones... Uno quiere creer que la juventud es por definición, una etapa de la vida menos consecuente y más capaz de inventar futuros nuevos y de implicarse con el sufrimiento de los demás. Pero hay que reconocer que era muy difícil escapar de la represión en aquellos años difíciles de la España subdesarrollada… Si años muy difíciles en los yo como tantos otros nos hallábamos influidos por las organizaciones católicas. Primero en la A.C. (Acción Católica) y años después en la J.O.C (juventudes obreras católicas). Era difícil escapar los jóvenes y especialmente en Madrid del sistema fascista, dado que para los jóvenes no había otra solución que los campamentos de la falange o los de Iglesia y yo opte por los de la iglesia como mejor solución.
No obstante tendré que volver al principio ya que por sus servicios al franquismo, mi padre fue destinado a los pocos meses de mi nacimiento a Valencia y, años después a Madrid y recuerdo que apenas tendría catorce años, debido a la amistad de mi amigo Antonio Fernández conocí a su abuelo.
Tengo que reconocer que aunque mi conciencia política, ya había experimentado grandes cambios, fue el abuelo de mi amigo el que trasformo en un rebelde con causa. El abuelo que era como le llamábamos, había dejado atrás los setenta y cinco años y refugiado en su piso de la Calle la Ballesta, nos contaba que al terminar la guerra se desvanecieron sus últimas ilusio