EL “TONTO” JUGADOR DE BINGO
Señoras y señores, trataré de presentarme, soy un “tonto” Jugador de Bingo y no sé explicar por qué... No me gusta la Ruleta, los “burros” no me atraen en absoluto, las “maquinitas” no me llaman demasiado la atención, la Quiniela muy de vez en cuando, pero sentarme en una mesa de Bingo me atrapa, acaba con mi raciocinio inteligente y como siempre pasa, con mi dinero.-
Es el más azaroso de los juegos de azar, hay que “embocar” quince números de entre aproximadamente sesenta que son extraídos de un bolillero que tiene noventa y el cartón ganador con los quince números completos suele ser uno solo entre trescientos o mil, dependiendo de los que se hayan jugado... No es para nada fácil, pero el problema mayor está dado porque, cada dos por tres, gano y cuando eso sucede la enfermedad me trastorna, haciendo que mi realidad se trastoque aún más que cuando solamente pierdo.-
Es todo bastante extraño... Los “pozos” de los premios son variables pero eso no es lo que me obsesiona, pues me he sentado a jugar con premios que no excedían los $ 25., del mismo modo y gastando lo mismo que cuando el pozo es de más de $ 1.000... Tampoco me llama o me da por ir a jugar cuando no tengo dinero o éste es escaso, el drama es cuando tengo un par de billetes “grandes” en mi bolsillo.-
Me suelo “engañar” diciéndome a mi mismo que entro a jugar solamente un par de partidas y ya el hecho de entrar a la Sala buscando un lugar para sentarme, entrelaza una especie de bálsamo interior con un atropellado galope de adrenalina... Elegir con la mirada el lugar en que me sentaré establece una prioridad que me inhibe hasta de saludar a los ya muchos conocidos.-
Una vez que me hube acomodado, se impone saludar y desplegar la mejor “buena onda” con los Jugadores de la mesa, esperando el turno para comprar los cartones, luego pintarlos, rayarlos, hacer redondeles en los cuadrados del cartón y aguardar el momento en que la Locutora anuncia “primer número”, el cual, mentalmente o no, se trata de adivinar... Después quedar a siete números, a tres, a dos, a uno, genera distintos grados de expectativa y el comentario posterior con los otros Jugadores.-
Caprichosos números que se niegan a salir, expectativas que se suelen convertir en fracasos y un volver a empezar que se toma como una nueva oportunidad en la partida que se inicia, mientras tanto, el tiempo pasa, los Jugadores de la mesa cambian, se asciende en los turnos y el dinero disminuye hasta que la última moneda indica el fin.-
Estúpida obsesión que al ganar me permite estirar el tiempo de permanencia para acabar devolviendo a las arcas de la Banca lo poco o mucho de lo ganado... El “negocio” nunca es del Jugador y ya lo expresa el dicho: “De enero a enero, la plata es del Banquero”, pero la obsesión te convierte en un “experto” para llevarle la contra a la lógica.-
Desde hace mucho tiempo me he negado a asumirme como un Jugador Compulsivo, sin tener en cuenta la ecuación ADICCIÓN = ENFERMEDAD, pero como toda adicción, es irracional, fundamentalmente para el adicto... Opinaba que lo mío no era compulsión, porque no jugaba cuando no tenía dinero y no me desesperaba por ello, no pedía prestado para hacerlo y decía que solamente lo hacía cuando el dinero me sobraba...
Esas esgrimidas e idiotas excusas me han hecho dejar muchas cosas de lado, posesiones, posición, autoestima, he acumulado deudas y la soledad me alcanzó porque los afectos se alejaron cansados de mi inoperancia para cambiar la ruindad que me caracteriza frente a un bolillero inquieto.-
“Jugador compulsivo y obsesivo”, “enfermo”, “que me auto-castigo en una pendiente perdedora”, “que no tengo remedio”, “que soy un boludo”, “que tiro mi Vida”, “que me “cago” en los que más me quieren”... Todo eso y más me lo han dicho, todo eso y más algunos me lo siguen diciendo, todo eso y... quedan demasiado pocos que se interesan por seguir diciéndolo... Muchas veces me enojé, generé discusiones tratando de imponer mi criterio devaluado, vi al marcharse las espaldas de la gente que más quería, rogué, mentí, prometí cambiar y me siento cada vez peor, pero insisto y vuelvo a insistir en una vorágine que me devora.-
Creo que lo peor pasa por darme cuenta de la verdad de todo lo que escucho que me dicen... Lo que más me lastima es comprender sus razones y no poder acercarme a ellas, de este modo, no sólo la soledad sino también la depresión me alcanzan y hacen que me sienta cada vez peor, acompañándose todo esto de un cuadro de malestar general con contracturas, dolores de pecho y abandono de mi mismo.-
Cuando eso sucede trato de aguantar y disimular porque las preocupaciones del entorno más íntimo me producen más dolor... Quizás esto es porque los comprendo y deseo cambiar, pero no sé como hacer y no puedo satisfacer sus requerimientos para no estar mal... Me metí en un “círculo vicioso” o peor aún en una “espiral descendente” que me destruye.-
Me dije mil veces que la posibilidad de esas jugadas me conecta con gente permitiéndome compartir, olvidando en mi necedad que sólo comparto banalidades, “el “número” que no quiso salir y no nos permitió acceder al pozo mayor”,”el o los números que faltaron en la jugada anterior”, “que en aquella mesa salió dos veces seguidas”, “que aquella señora se sacó el Super Bingo”.-
Todo tiene que ver con ese reducido “mundo” de Jugadores, Vendedoras y Locutora que “canta” las bolillas, tanto que los comentarios personales de los que conversan y no son “habitúes” llegan a molestar logrando que uno se levante y se vaya..., a otra mesa a continuar su auto-flagelo.-
En realidad, es todo bastante “pobretón”, pero solamente me animo a analizarlo después de perder la última moneda y allí noto que estamos todos “en la misma”, “escapando” en busca de una quimera bastante barata.-
Otras veces me quedo observando a conocidos que juegan en las “maquinitas” y me quedo horas viendo como pierden o ganan según los días en que el fortuito azar los “toque”... Casi siempre pierden, al igual que me pasa a mí y me veo como un estúpido más, desesperado y maldiciendo por haber gastado lo que no debía.-
Algunos “dedos de frente” aún me quedan y por eso intenté “zafar” del problema con Profesionales que entendieran en el tema... Concurrí dos veces a diferentes “Sesiones de Grupo de Jugadores”, todos expusimos, el Psicólogo explicó de las consecuencias y una “sanata” por todos conocida a la que nunca le encontré sentido.. En ambos casos, luego de la charla del Psicólogo, varios pacientes hicieron planes para encontrarse en el Casino... Falta de seriedad y Sesiones caras, no podía ni quería seguir... Después fui a otro y a otro, ninguno resultó.-
Por último, di con una Licenciada atractiva y convincente, tuve dos charlas con ella, de “Admisión” dijo y luego me derivó a otra que lo primero que dijo fue “A usted hay que medicarlo por medio de una Psiquiatra y no puede volver a jugar”, “Hay que combatir su ansiedad”, allí fue donde “planté bandera” con los “arregladores de psiquis”, ya que, no soy ansioso por ir y me obsesiono sólo cuando estoy jugando... Además, no me convenció eso de convertirme en un “dopado, pastillas-dependiente”, ya que, conozco a un par de Señoras Jugadoras “medicadas” por Psiquiatras que no toman las pastillas sino hasta después de jugar, porque, según dicen “empastilladas no coordinamos cuando jugamos”.-
Por otro lado, “no volver a jugar”, “no aparecer por la Sala de Bingo”, se dice fácil y yo estoy creído que esto no es como con la droga (cualquiera sea) o como con otro tipo de adicción que afecta directamente al organismo y sin embargo, parecería ser que todas se deben tratar igual... A más, está eso de “machacarte” con todo lo que ya sabés y todo el mundo te repite... Enfermo por el Juego si, “tarado” no, aunque alguna “tara” debo tener porque sigo insistiendo... Como sea, ya “estoy en el horno” y deberé combatir esta obse- sión poniendo más de mi.-