Afuera hay sol, lo miro por la ventana y su luz encandila, lo dejo entrar en mi habitación y penetra entibiando y alumbrando los más oscuros rincones... Observo que brilla y calienta el pequeño charco evaporando con invisibles ascensos el vital elemento... Ese zorzal, casi domesticado, entabla un duelo de armoniosos sonidos con el hornero que custodia su nido construido en el balcón del quinto piso de ese edificio que me enfrenta... Noto que la perra transpirando con su boca abierta se desparrama a merced de los rayos que queman e imagino que no es capricho de animal, está absorbiendo la energía que esa bendita luz nos regala.-
Es media mañana y afuera hay sol... Lo estoy viendo distinto y un impulso me incita a levantarme del lugar en que estoy escribiendo y salgo al patio para dejar que los rayos me caigan a pleno... Como pasa siempre que uno se toma el tiempo de experimentarlo, debajo de su luz, una extraña energía te atrapa y recorre cada palmo de tu cuerpo... Es raro sentir ese escalofrío por las células que reaccionan bajo el influjo de su calor, la sangre parece circular más libre y las neuronas se activan... Se siente bien.-
Son muchos los días en que hay sol, pero no nos detenemos a disfrutarlo y pensando así se me ocurrió salir a recorrer las calles para tratar de descubrir si la gente entendía al sol del mismo modo en que yo lo hacía... De entrada nomás, los ruidos del tránsito no me resultaban invasores, el colectivo pasaba como siempre y su acelerada era sólo parte de los ruidos cotidianos que nos envuelven, hasta me pareció que los conductores de los automóviles respetaban con criterio el peligroso cruce de calles.-
Afuera hay sol y en la calle se siente mejor, ni siquiera tengo que elegir vereda porque a ambas las ilumina... El “caracúlico” de la despensa me saluda con una sonrisa, las flores del puesto de la esquina parecen contonearse al son de un arco iris de colores... El día “pinta” fenomenal y casi se impone pellizcarse para comprobar si es realidad o sueño, pero me contengo, porque si es sueño prefiero seguir soñando.-
Me detengo en el quiosco de la Pañalera para comprar cigarrillos y cruzo muecas y sonrisas con el bebe que la joven lleva en brazos, más adelante me confundo en un abrazo con mi primo Gustavo y como siempre, hay chanzas, bromas y reproches porque aparezco poco por su negocio, le mando saludos a Eduardo y cruzo la calle para controlar el Telekino... A metros delante de mi camina esa rubia hermosa que atesoro en mis recuerdos, no me ve y no la llamo, no hay “mala onda” pero prefiero entrar a la Agencia sin que me vea... Es raro, no me sentí “necesitado”, ni el corazón me dio un vuelco al verla, me parece que con sol, es otra cosa.-
En el local de juego hay tres apostadores más y allí las caras cambian, están metidos en sus “martingalas” y elucubraciones numéricas esperando que “ese” número alivie un tanto sus preocupaciones y necesidades y me queda claro que el sol puede ayudar, pero las necesidades permanecen, también las “oscuridades” de cada uno... Allí no hay “buena onda” y no les doy mayor importancia, controlo el billete y salgo rápido.-
Aún con sol se observan cosas que “enturbian” la mañana, hay una discusión de un proveedor con el dueño de la Pizzería y no es en buenos términos, tampoco la conversación de esa mujer que le gesticula al Portero del edificio de enfrente, ¿Será que no pueden ver el sol o seré yo que me siento cansado y “podrido” de las negatividades que se arrastran?... ¿Seré yo el que está hastiado de compadecerse de si mismo y busca la amistad del sol para cambiar?... La frenada de un auto me sobresalta y la “puteada” para el imprudente peatón suena nítida y clara y más que agraviante resulta correctiva... Noto que todo no es tan distinto a lo de todos los días.-
Estoy a punto de ingresar al Cyber para chequear el Correo y recuerdo que allí no hay sol, así que encamino mis pasos hacia la Plaza... Faltan dos cuadras y las mujeres que van o vienen parecen más llamativas, como si la calidez del día ayudara a combatir sus inhibiciones... Hay risas que flotan y alegrías que se palpan, pero si uno presta atención, se notan los “Ángeles negros” en mucha gente que pasa, más hoy no es día para pensar en los problemas que puedan existir y en los que la gente se “fabrica”.-
En la Plaza me recibe un mundo de colores y un movimiento nuevo... Algunos se aceleran al cruzar las veredas diagonales, otros aminoran su marcha o se detienen... Las Plazas tienen ese poderoso influjo que tiene muchas explicaciones o quizás ninguna... Voy hasta la fuente de agua que funciona a pleno, rodeada de chicos, padres, parejas y otras personas que vienen y van, es mucho bullicio para lo que quiero hacer.-
Regreso a la vereda de la Avenida y me dedico a observar todo lo que pasa desde ese lugar que conseguí en el único banco libre... Luego de un instante saco papel y lápiz y trato de expresar en letras, pero las frases parecen haberse llamado a descanso... El hombre gordo sentado a mi derecha me mira y me ignora, pero a la señora de la izquierda se la nota intrigada por mi cara de fastidio.-
¿No le sale nada?, pregunta y me doy cuenta de que la belleza morocha de tez blanca e impactantes ojos negros (¿Por qué serán tan expresivos los ojos negros?) ha estado observando mis “garabatos”... En otro momento le hubiese contestado cortésmente, me hubiera levantado segundos después y me habría ido, pero hoy hay sol y parece haber penetrado y ablandado mis “tontas durezas”.-
Es pasado el mediodía y la luz pega de lleno en el banco de la Plaza, le contesto que no, que no hay inspiración, hago algunas anotaciones, digo un par de cosas, me contesta y se entabla una conversación que tiene mucho de monólogo... Casi siempre pasa igual, cuando se busca la atención de una persona desconocida para hablar es debido a que la necesidad de comunicarse es grande y normalmente no existe con quien hacerlo.-
Mientras desgrana su charla casi monologada a la que convierto en conversación por mis breves acotaciones y las preguntas que “le dan letra”, yo la miro... La cabellera y las manos cuidadas, la ropa haciendo juego con cartera y sandalias, igual que los modos, denuncian a una persona con una educación y un nivel medio-alto... Resulta ser “separada”, Profesional de Leyes, con hijos grandes, los “cincuenta” cercanos y todo en su físico aparenta “firmezas” (hombre al fín), apenas algunas arrugas y toda la angustia que suele caracterizar a gran parte de mi generación.-
Luego de un rato, cuando la “charla” comienza a encaminarse para el lado de la intimidad, el café o la gaseosa nos llaman desde “la 25” y hacía allí trasladamos nuestras ganas... Antes de cruzar la calle vuelvo a mirar la Plaza y todo sigue igual o mejor, ¿Seré yo o es porque el sol calienta más?... La, a esta altura conversación, se extiende por horas y hay demasiadas cosas que se comparten, incluso las risas y las alegrías que surgen.-
Afuera de la confitería el sol se convierte en escaso y me ofrezco a acompañarla a su casa en una Localidad cercana del mismo Partido... El “remis” nos lleva rápido y descendemos en una hermosa quinta (ya lo esperaba por la dirección que le dio al conductor), cuando transponemos el portón de entrada el sol se ocultaba a nuestras espaldas, pero continuaba impregnando nuestro interior... Al salir de su casa me daba de lleno en la frente anticipando otro día pleno y para mí un concierto de posibilidades con otro futuro que asomaba.-