Siento frio o al menos debería sentirlo no lo sé, el tiempo no tiene importancia los minutos se convierten en horas y las horas en días, ¿cuánto tiempo llevo aquí tendido? Parece ser de día ¿o solo es la luz de la luna llena?,¿ a caso importa?
Las imágenes de la mañana anterior llegan a mi mente como un torbellino de sensaciones, de miedo y desesperación. Como los soldados del rey irrumpieron en la granja de mi padre pidiendo a la fuerza los tributos que debíamos pagar a nuestro señor- ha sido un año calamitoso para toda la plebe- intenta explicar mi padre-.A causa de las fuertes nevadas del año anterior y la grave sequia sufrida en verano apenas nos da para comer. ¿Cómo suponía el monarca que en tal situación los pobres aldeanos íbamos a poder pagar la renta de nuestras casas? Pero parecía ser que los problemas del pueblo aburrían a una persona cuya única ocupación es la de hacer guerras contra nuestros vecinos y sembrar aun más la pobreza entre sus subordinados más desafortunados.
Luego mis recuerdos son muy confusos hay fuego y gritos y después nada, el silencio más profundo, yo corro o eso me parece huyo de aquel infierno sin mirar atrás sin oír la voz de mi madre pidiendo ayuda ni la de mis hermanos pequeños llorando la muerte de su padre.
Poco a poco los copos de nieve van formando un manto sobre mí, un manto gélido y suave. Entre los arboles diviso la forma de una mujer, o quizá solo sea mi imaginación, ella se acerca elegantemente como si se dirigiera a una gran ceremonia, parece flotar. Su tez es tan blanca como la nieve que nos rodea pero ni un solo copo roza su cuerpo, la expresión de su rostro es inexplicable, como si no sintiera ninguna emoción. Se coloca frente a mí y con su suave mano acaricia mi cara, el tacto con su piel hace que sienta cosas que jamás sabía que se pudieran sentir, me siento a gusto, en paz.
Mis parpados se cierran lentamente, la figura de la mujer se difumina poco a poco. Por fin me voy a sumergir en un anhelado sueño del que no quiero ni puedo despertar.