La guerra fue un error y su ahorcamiento un horror de más. Un hombre que se balancea colgado de una cuerda y después de haber gritado la «chouhada», la profesión de fe musulmana y el primer día de la -Aïd el-Kebir. Es una barbaridad que se castiga con la crueldad para encender después la monstruosidad.
No hace tiempo todavía se podía ver por Internet un vídeo, que contribuía al festival de innumerables imágenes, de la decapitación orquestada por Zarkaoui. Es lo que nos han querido al fin decir de Saddam Hussein, ese tirano que sus verdugos se decidieron por el riesgo terrible de metamorfosearle en mártir, es la lógica horrorosa que dirige, desde hace tres años, el suicidio de los valores en Iraq; convirtiendo esta región en la caja de resonancia de todo los horrores del planeta.
Por eso no nos debe de asombrar, que para justificar sus actos de barbarie Jorge Buh confiere a la indignidad de esta ejecución la dignidad de una «"etapa importante para la instalación posterior de su democracia"». Esta es la razón de este ilusorio inquilino de la Casa Blanca con su fraseología de palabras, y a la vez con su retórica desde hace cuatro años, que no hace más que confirmar su incapacidad por resolver este y otros graves problemas…
Si la guerra de por sí fue un error la ejecución, yo creo que la leyenda de Saddam, no hizo más enriquecerse con su nuevo gesto: - el de un mártir. Dado que al final, no fue más que una invasión, disfrazada destinada a instaurar la globalizaciòn o la de una "democracia" que sirviera sus intereses energéticos.
Error sobre Error, que se traduce una acumulación de monstruosidades incontrolables: - Un régimen arrinconado en una zona verde y protegida como el anterior dictador ahora favorecido por la superpotencia americana.
Un perímetro fantasma, un enclave para gobernar sobre una capital devastada por la insurrección de millares de fanáticos, que se reclaman destinados vengar su Dios contra la ocupación de los americanos.
Horror sobre horror, disparate sobre disparate, y como se suele decir la sangre llama a la sangre y aquí esta la guerra entre Sunnites-chiites dispuesta a incendiar la región: - Por un lado hace unas semanas la Arabia saudita amenazando con intervenir para proteger les sunnies Iraquíes y hoy el reino Jordano con una oposición de islamitas a la izquierda dispuestos a ocupar las calles en defensa de Saddam.
La atrocidad es la habitual condición de vida - «la muerte esta siempre en el horizonte y subsistir es la única solución que les queda». El pueblo Iraquí sé a precipitado en la hoguera sin que ninguna voz se alce para entrarlos en razón y este es el premio de un nación que por espoliar sus riquezas fue a través de la mentira tomado como rehén.
POLgarci