Hace unos años fui mordida por algo, o alguien; transcurrió el tiempo, creí ser normal en base al “estándar social”.
De unos meses a la fecha he empeorado drásticamente; el veneno corre, fluye por cada espacio de mi economía, siento que me voy oxidando con cada respirar, a veces inútil, pues estoy muerta aunque los signos vitales indiquen lo contrario.
-Mi respiración es mecánica.
-Las heridas no lastiman mi cuerpo… ¡son los pensamientos los que hieren mi alma, y un poco más!
Mi cerebro tiene envenenada cada neurona.
¡La imaginación está contaminada y los pensamientos duelen! y un poco más…
¡Matan!
Soy víctima de mi sombra, de mis miedos, de las locuras premeditadas, eso me ha envenenado, les digo que estoy muerta, aunque los signos vitales indiquen lo contrario.