por Luciano Doti
Hay un enclave francófono en el Norte,
donde los vientos árticos
alcanzan las costas de Latinoamérica.
Allí,
cada palabra pronunciada,
en la lengua de Baudelaire,
es un ejercicio de soberanía cultural
que suena como una melodía cálida
en medio de tanto frío.
Desde Buenos Aires,
la París sudamericana,
a Montreal;
desde estas pampas,
fértiles como Québec,
a Trois Rivières;
desde el Plata al San Lorenzo;
estamos unidos
los latinos del Sur hispano
con los del Norte galo.
www.letrasdehorror.blogspot.com