POEMAS DE LOCURA
Luís Armando Torres Camacho
(Atico)
ENFERMO
Te quejas
y los días se alargan
La muerte busca
un buen acompañante
Donde estará la luz
sin tu mirada
si el fuego cubre tu frente
quisiera ser de hielo en vez de
carne
que tu calor se vuelva
serpentinas
al final temo
y sólo veo tristeza
en ves de oro
Quien pudiera dar vida eterna
a cambio de vida
cuando duermes
gustoso vigilo tus pasos por los
túneles
de las cien vidas
si enfermas
TENGO CALOR
TENGO FRIO
TENGO MUERTE
ANTICIPACIÓN AL ECO
EL PRINCIPIO
Un amigo
Sentado en una silla
Espera impaciente
el despertar
del amor que da vida
¡Cuidado!
Hay un macho entre
Las sombras
EL PROBLEMA
Rictus de agonía
Verdades absolutas
nutren tu criterio
Alma que se arrastra
en el fuego rugiente
de la duda
Antítesis de
verdades y mentiras
El mundo no merece
tus voces
ni tus emociones
Poeta apasionado
de lo oculto
EN EL ABISMO
letanía en la distancia
el castillo se desmorona
el orgullo abatido
por el suicidio
en la noche
una carreta de muerte
jalada por dos caballos
carga tu cordura
cuerpos desmembrados
viven
esperan en
la oquedad de la soberbia
una cabeza amiga
pide venganza
extiende la mano
y pide sostén
a la mujer sin brazos
ADENTRO DE TU CABEZA
Encerrada en el patio trasero de un abismo
una amiga te entiende
te busca
Voz del desierto
paloma que eleva
un aire de lucidez
se arrastra en las sombras
Una guía que enciende la televisión de las ideas
disipa los olores de la putrefacción
y tal vez
¡evite tu final!
ADVERTENCIA INÚTIL
pero
desnudo el criterio
por infausto incendio
la mente
trae imágenes ancestrales
nostalgias
plagas de concordia
vocablos que rompen el temple del justo
la ofensa
la sin razón se perpetúan
nubes opresoras
torturan la iconografía del paraíso
se enseñorea la impotencia
en los caminos de tu anatomía
arañas ratas y cucarachas
deambulan
al matar una araña
aparece una serpiente
¿EL FIN?
La carroza viaja al cementerio
Cuervos cantan y gimen plañideros
odio es el cortejo
La mortaja es la muerte
Miedo en el fin
¡Oh destino el tuyo
en tu castigo
LA TORMENTA
Árboles inquietos
Criaturas que se guardan en sus grietas
En tanto el sol se esconde
atrás del río
Cerca
El mar dirige la tormenta al infinito
Newton se tambalea
Franklin impone su razón
Piedras
Árboles y postes bailan un vals
Sin límite de tiempo
Poetas y locos contemplan el abismo
Los cuerdos se lamentan y gimen
Los enamorados transfiguran pasiones
Eros y Venus intercambian aplausos
Los cobardes se esconden
Y los siglos se suceden
Al final
El poder descansa
Los agnósticos buscan a Dios
¿Esperanza?
alimañas y ratones
se asoman entre los despojos
La furia se burla vuelve
Y no perdona
VACÍO
Cuando el encierro es rey
Yo soy vasallo
Un tubo de resonancia ¿no?
¡ESO SÍ QUE NO!
mi espíritu se guarda en bloques
de concreto
mis ojos pierden la identidad del
mundo
los oídos escuchan solo ruidos
Las orejas no oyen nada
ojos que no ven cuerpos
Ven paredes amarillas y planas
A veces quisiera soltar rajas de
lagrimas
lágrimas de angustia soledad
vacío
un pensamiento envuelto en los
muros
vuela por valles de árboles
planos
de un tono verde oscuro
cubiertos de arena
muertos
las palabras no valen
la cabeza parece que duele
la desesperación rompe piedras
golpeo el fuerte suelo con mis
botas
no pasa nada
aun soy esclavo
grito y nadie responde
respiro un torbellino de aire
la mente contesta
ya estoy aquí
cálmate
parece que me calmo