Me siento en una plaza a esperar.
El viento sopla y la garuba me desnuda.
Me encadena mi condena.
La sombra me quita luz.
Aguardo la llegada de no se quien.
Me siento solo. Pero no quiero que me acompañes.
Ya sufrí demasiadas penas.
¿Si no sos vos, quien soy yo?
Beberé mi río de lamentos.
Llorare cada gota de ilusión, y me iré.
No espere tanto para decir adiós.
Pero gracias por dejarme morir.