Sus cabellos raidos
cual tela lisa
se mueve al compas
de su desliz.
Manos finas que,
acarician las figuras,
y perfume de violetas
que rocian todo su ser.
Ojos negros
que opacan la luna,
solo dios sabe lo que
ocultan en su resplandor.
Perfume de violetas
rodena la estancia,
relajan el cuerpo
de su creador.
Delicada flor
que sacrifica su precencia,
para frivolo uso
de la humanidad.
Mas vale quedar como un
dulce recuerdo de tu precencia,
y no como una pobre
imagen de irrelidad.
Perfume de violetas
rodea la estancia,
un bello recuerdo
de humanidad!!