LA RECÁMARA DE MI MADRE
La forma de escribir este cuento, con espacios
entre frases, y la ausencia de algunos signos, es totalmente intencional.
O cuando todo ha muerto
tan dura y lentamente que da
miedo
alzar la voz y preguntar quién
vive
Nocturno
eterno
(Nostalgia
de la muerte)
Xavier
Villaurrutia.
Dime: “¿Cuál es tu nombre
señorial
en la orilla plutoniana de la
noche?”
El cuervo dijo:”Nunca más”
EL
CUERVO
EDGAR
ALLAN POE
mi torpe andar a tientas por el
lodo;
lleno de mí –ahíto- me descubro
en la imagen atónita del agua
MUERTE
SIN FIN
JOSÉ
GOROSTIZA
Rómulo se movió nervioso en su lecho de
piedra
llevaba dos días sin consumir drogas y sin poder conciliar el sueño
Los
ladridos desesperados de unos perros callejeros lo incomodaron se esforzó por ignorarlos incluso cerró los párpados con fuerza
para conseguirlo pero fracasó
segundos
más tarde una enorme rata gris entró
corriendo por la derruida ventana
molesto por la interrupción
concentró su pensamiento en el corazón del gato
<<detente
corazón gato muérete>> nada logró el gato
en cambio atrapó a su presa y
se regodeó de placer anticipado
La
escena agotó los restos de su
paciencia y de su sueño abandonó el
suelo (su cama favorita en las noches calurosas de Veracruz) para dirigirse al baño de la derruida casa
a orinar
al salir del sanitario no pudo
voltear a mirar con nostalgia la
recámara que había ocupado en vida su madre
lo que vio paralizó sus cuerpo de asombro y obligó a sus párpados a contraerse
repetidamente un fuerte miedo
acompañó sus visión pero pudo más la
curiosidad y avanzó lentamente al
interior de la habitación sólo para comprobar la visión en la cama se
encontraba el cadáver de su progenitora
tal y como la había visto antes de ser enterrada once años antes
Para
complicar aún más las cosas la
aparición sin mover un músculo se dirigió a él usando su casi olvidado
mote familiar
-Romualdo
Temeroso
por su aspecto de muerta
retrocedió sin poder quitar
la vista de los huecos donde debían estar los ojos ahora llenos de un negro profundo e
infinito
su cuerpo
aún estaba arropado de las sucias sábanas que le habían servido de mortaja
Era
tan anómala la situación que incluso el gato abandonó su golosa
labor se quedó viendo a Rómulo al centro de la frente erizó los pelos de su espalda y huyó obviamente confundido pues él no era el fantasma
Rómulo recobró el valor reprochó
sus temores y se esforzó por
mantener su diluido autocontrol para evitar desilusionar a Hortensia su progenitora y si no lo era se parecía bastante
La
aparición frente a su silencio
musitó con fuerza
-Romualdo
Sus dudas y miedos se fundieron en una crisis de pánico sus rodillas chocaban entre sí tuvo que hacer un enorme
esfuerzo para contestarle
-¿Eres tú madre? -la respuesta le llegó en un tono
triste y lejano
-Mijo ¿Cómo estas mijo? ¿Dónde está tu padre?
Rómulo
sólo atinó a decir
-Madre ¿Eres tu? ¿Qué deseas?
Hortensia
pareció entender sus temores y le
dijo
-Mijo ¿Me extrañas mijo? -sin espera respuesta continuó- ¿Dónde
está tu padre? No dejo de escuchar
sus quejas mijo -a Rómulo le pareció
escuchar un llanto saliendo del cadáver
y contestó
-No se madre -evocó los días en que abandonó a su
progenitor
Eran
días de tristeza para su padre Renato
debido a su viudez y por no
haber podido evitarla
Una
noche al salir Rómulo del sanitario y mirar la
recámara que ahora ocupaba su
padre observo a una mujer vestida con un rebozo que lo contemplaba con amor
venciendo su temor se acercó tímidamente a ella y justo en ese momento su padre despertó y le espetó
-¿Qué te pasa Romualdo? -el grito provocó que la figura se
desvaneciese
desilusionado e inquieto por su salud
mental retomó al piso de la sala
donde dormía
Las
noches siguientes escuchó que la
puerta del refrigerador se abría y cerraba varias veces sin que nadie estuviese en la cocina
no entendía que pasaba ni lo intentó dejó la casa rentó una habitación y al poco tiempo se juntó con una joven
de trece años con quién tuvo dos hijos
pero un mes después de haber nacido el segundo bebe la abandonó para irse de inmigrante
ilegal a los Estados Unidos
Trabajó
en una finca agrícola del estado de California con la promesa de ganar cincuenta dólares
por día de siete de la mañana a
siete de la noche
durante meses aguantó maltratos e
insultos todo se valía incluso andar escondiéndose de la
migra que abusaba de cualquiera que
tuviese tipo latino
lo peor ocurrió al terminar su
contrato se disponía a cobrar su
salario acumulado durante varios meses ya soñaba con gastarlo se acostaría con dos o tres damitas a las que ya les había echado el ojo y con el sobrante pondría una casa de madera y cartón en algún barrio pobre de inmigrantes
ilegales mexicanos y buscaría otro empleo
incluso de narcotraficante
con suerte alcanzaría el sueño americano y sería
feliz el resto de sus días
sus cálculos
fallaron la noche antes del día de raya Rómulo dormía en su camastro cuando llegaron los agentes de
migración con camionetas y autobuses para regresarlos a todos los braceros a
sus países de origen
El
propietario de la granja con el
pretexto de los riegos legales que corría
se negó a pagarles
por
fortuna el jefe de los agentes
resultó ser de origen latino
amenazó al propietario con no permitirle tener más trabajadores
ilegales si no les pagaba eso bastó el californiano
les pagó y adiós
de todos modos fueron expulsados del país y llevados a
sus países de origen
herido en su
orgullo se enroló con una
banda que operaba en el barrio de Santa Julia en la ciudad de México donde asaltaba transeúntes se emborrachaba fumaba mariguana y consumía hongos alucinógenos
Fue
por la influencia de los hongos que
sintió nostalgia por Veracruz y sin analizar el porqué regresó a su tierra y a
su casa paterna la que encontró en
ruinas entró por una ventana
rota y se encerró en ella los
siguientes dos días meditando y durmiendo
Todo
había sido normal, excepto que quizá por algún resabio de respeto a su familia no había consumido drogas y comenzó a sentirse mal y a dormir peor hasta ese instante en que se encontró con el
cadáver de su madre
No sabía que pensar ni que responder en todos estos años nunca se había
interesado en la suerte de su padre ni
de su mujer ni de sus hijos probablemente necesitaba alguna de las
porquerías que solía meterse al cuerpo
su madre se desvanecería y las preguntas también ante la ausencia de respuestas para darle era mejor estar drogado confundido bajó la cabeza avergonzado
la
levantó sólo para darse cuenta que el espíritu de su madre había desaparecido
Frustrado
por su cobardía lloró por primera vez
en once años se odió se
maldijo se hundió en lo
profundo “del latido de un mar en donde no se nada” al final de tanto llanto se
quedó dormido
Ratas
y olvidadas pesadillas lo despertaron temprano por la mañana
más
agotado que cuando se acostó
perezoso
luchando contra sus adormecidos reflejos
musculares se enfrentó con el
espejo del lavabo del baño donde todo
había comenzado encontró a un tipo
desgarbado de melena larga y
sucia que le alcanzaba la media
espalda la anudó enjuagó su rostro limpio su
ganchuda nariz y con los dedos
restregó sus disparejos dientes
eso
fue todo salió el sanitario y dejó la
casa
Caminó
toda la mañana repasando los
acontecimientos de la noche anterior
Al
medio día comió en una fonda cercana a la avenida independencia
al salir vio la figura desgastada y harapienta de un hombre sentado en la banqueta pidiendo limosna convertido
en un personaje más del paisaje de la ciudad
lo identificó como su padre se encontraba a corta distancia de él
Rómulo
sintió temor por el pasado y lo ignoró cada
quién su vida
Al
atardecer se encontró contemplando las
tranquilas aguas del Golfo de México se
recostó en la arena y arrullado por las olas se
durmió
el descanso le regaló sueños quietos y dulces
al lado de su familia
Despertó
siendo de noche con lágrimas en los
ojos que supuso culpa del rocío
marino
encerró las fantasías en la
arena retornó a su morada y buscó
en todos los rincones de ella sin
encontrar lo que esperaba
Las
siguientes horas luchó contra su
deseo de conseguir mariguana se
recargó en un muro de la sala intentando cansarse todo seguía
oscuro pero no tenía miedo los demás debían de temerle a él
la noche siempre había sido su
aliada
intentó meditar
pero no tenía palabras para
describirse su mente llena de ideas
revueltas eran al mismo tiempo “un
hoyo lleno de frases despobladas”
Cerca
del amanecer el sueño lo dominó y no escuchó bien la voz que clamaba desde
la recamara
-Romualdo ¿Dónde está tu padre?
Percibió
tardíamente “la expresión ya huida” y gritó con ira
-Madre ¿Dónde estas madre?
Ese amanecer también pudo
llorar abiertamente
Se
levantó más tarde de lo habitual repitió
su ritual de limpieza y se encaminó a la avenida independencia
en ella encontró
a su padre acostado en la banqueta
Se
hincó para levantarlo pero Renato
reaccionó con temor y lo rechazó firmemente
aún sin haberle visto
-¿Quién es usted? ¿Qué desea conmigo’
Rómulo
le habló al oído
-Padre soy tu hijo al
no recibir respuesta insistió en voz alta
-Padre mírame bien soy tu hijo Romualdo
El
anciano no daba crédito a lo que escuchaba y
le contestó con una serie de réplicas
-¿Cuál Romualdo? Déjeme en paz ¿porqué
me molesta?
Rómulo
insistió pese a la actitud negativa de Renato
-Soy yo tu hijo mírame bien
Renato
giró su rostro en una cámara lenta de años lo
observó con fijeza unos segundos que
para Rómulo fueron como media hora
Al
fin dijo
-Mijo ¿eres tú de nuevo?
-Si viejo soy yo y lo abrazó con una expresión de cariño no común en él
Renato
correspondió con fuerza a la
manifestación de amor de su hijo la
risa comenzó a fluir de sus labios
-Romualdo hijo otra vez
estás conmigo otra vez tu otra
vez tu -repetía incansable al
ser izado en los brazos de Rómulo
Minutos
más tarde en un taxi llegaron a su antiguo hogar
-Yo les decías que vendrías tanto tiempo esperándote mijo dios al fin me cumplió
“Algo
sonó” “como el rumor de alguien
llamando suavemente a la puerta”
-“Es alguien que viene a
visitarnos” –le dijo su padre- abre por favor mijo
Rómulo reticente e inquieto abrió la puerta de su casa “y buscó
a cualquiera que estuviese presente”
“no había nada físico oscuridad y nada más”
-¿Hortensia? -oyó la voz de su padre decir- ¿eres tú querida?
mi amor tu también estas aquí conmigo
Rómulo
regresó presuroso con su progenitor que
emocionado miraba el lecho de la
recámara de su madre y gritaba emocionado
-Al fin soy feliz Tengo
todo lo que necesitaba al decir esto sus extremidades cayeron lánguidas y Rómulo supo que
había muerto
Lloró
tan fuerte que le pareció que el mundo
entero escucharía sus gritos no
vio el cadáver de su madre pero se
dio cuenta que había estado en la casa en
su recámara
Después
de enterrarlo trajo a su mujer y a sus hijos a vivir con él en el que siempre
había sido su hogar ya no
abandonaría su casa hasta su muerte “nunca más”