LA LEY DE IGUALDAD
No se puede confundir la igualdad con la identidad, pero no por eso se puede tampoco poner en duda la igualdad de oportunidades entre ambos. No obstante hay que reconocer que debido a la diferente evolución, los hombres hemos evolucionado de diferente manera y las diferencias principales para mí son: –El cablage cerebral, dado que los hombres calculan mejor las distancias, los relieves y las dimensiones. Esta actitud no parece excelente en más del 20% de las mujeres y esto se explica por que la mayor parte de las mujeres tienen dificultad a leer los planos, a estar segura en una marcha hacia atrás, a encontrar la habitación del hotel o su coche en el parking. No obstante hay que reconocer que su punto fuerte es la capacidad, de comunicarse, interpretar el lenguaje corporal, a escuchar, a interpretar informaciones disparatadas. En una palabra la mujer es excelente en la comunicación y por lo contrario del hombre ellas dirán que miente mucho más que la mujer.
No obstante yo no pongo en duda la igualdad entre los hombres y las mujeres y todo porque no se puede confundirla velocidad con el tocino como hacen los movimientos anti-feministas. Yo soy un defensor de una política de igualdad y estoy muy contento que las mujeres hoy tengan absceso a las principales plazas de responsabilidad; aunque hay que reconocer que no fueron las leyes que las hicieron libres… «Sino su incorporación al trabajo».
No nos dejemos arrastrar, por esta sociedad mercantil y de excesivo consumo. La dialéctica del amor, debe ser otra que la que nos proporciona esta sociedad desposeída de autenticidad, que corta todo deseo del contacto humano y todo a pesar que el amor nace siempre de y en la subjetividad. Tampoco debe haber un malentendido a todo esto, pues en realidad no somos más que simples niños de nuestro tiempo. Si es a partir del siglo XX, que se avisto a las mujeres situarse en una plaza que no tuvieron antes y eso constituyo el nacimiento de un lenguaje nuevo en las mujeres totalmente inédito que cambio la consideración de los hombres. Hay que decir que ellas de antemano han cambiado la visión que tenían de ellas mismas y por eso los hombres se sienten frágiles; las mujeres, amargas y solas. Los dos tienen el sentimiento de que jamás encontraran la verdad de lo que les separa, cuando la certeza es que las cosas son tal y como son.
POLgarci