( por Héctor )
BAJO LA LLUVIA...
Me descolgué de la Ruta con un colchón de nubes oscuras apenas sobre mi cabeza. Los árboles quietos, el silencio creciente. Una sonrisa quería dibujarse en nuestras Sierras Chicas como oliendo la caricia del agua esperada desde muchos meses.
Yo no pude sonreír. Yo. El mismo que siempre amé a las tormentas, los truenos y la lluvia. Algunas lágrimas cayeron antes que las primeras gotas del cielo. El camino de tierra creo que escuchó alguna cosa que pedí, algo así como una oración triste...Pero no la recuerdo. Tenía en la mente la vida de un abuelo que se “iba”. No entendía la ronda de circunstancias que envolvían el caso. Y nunca me enseñaron que la muerte es parte de la vida y toda la cultura que me rodea parece que no acepta familiarizarse con ese acontecimiento que seguirá siendo agrio, duro y traumático hasta que no hagamos un par de pasos para acercarnos a su enigmática verdad.
Llegué a la casa mojado. Acariciado por la lluvia y con nubes en el alma. Me sequé y cambié mi ropa. Preparé unos mates mientras terminaba de soltar esa cuota de llanto.
Creeme. Sí, vos que me estás leyendo. No quiero que recibas esta tristeza. Solo busco que me descubras como uno más.
( Rolando – enero de 2011 )