El Lobo
El tiempo se
detuvo, solo escuchaba el agua de la fuente la cual cambiaba de color mediante
una luces en el borde de ella, y mi vista solo esta puesta en aquella chica. Su
pelo castaño algo ondulado que le llegaba más o menos hasta los hombros, se
ondulaba un más por la humedad producida por las gotas de agua de la fuente.
Tenía una tez blanca como un papel que al sol se veía aun más blanca y suave, y
contrastaba con lo que llevaba puesto, una polera negra de mangas cortas y unos
jeans grises algo arrugados y gastados. Al parecer dibujaba algo en una crokera
mientras escuchaba música con unos audífonos bastante grandes y llamativos de color
verde. Desvié la mirada para tratar de salir de mi estado de enamoramiento y concentrarme en lo que estaba haciendo
anteriormente, pero ¿qué estaba haciendo?, ah sí, la voz. Trate de agudizar mi
oído y volver a escucharla. El agua de la fuente, las personas conversando
hasta el sonido de los platos en las cafeterías y restaurantes me impedían
concentrarme, aun así no la pude escuchar, es como si hubiera desaparecido. Ya
no estaba, ni la línea en mi cabeza aparecía, es como si algo estuviera
evitando que llegara a mis oídos. Volteé otra vez a ver a la chica, que aun
dibujaba. Comencé a cuestionarme el porque estaba sola, si esperaba a alguien,
o si tenía novio, si eso podría ser, que esperara a su novio o algún amigo. Aun así no pude quitarle los ojos de encima,
y solté una risa nerviosa por mis pensamientos.
Leí alguna vez
que solo bastaban 8,5 segundos para poder enamorarse de alguien, pero nunca lo
creí, ni siquiera sabía quién era, porque estaba allí, solo podía especular lo
que estaba haciendo, además de sentirme todo un acosador porque la miraba
fijamente sin desviar la mirada ni una solo ves, tenia muchísimas ansias de
acercarme y poder conocerla. Lo único que me lo impedía, era la vergüenza que
podría pasar de que un extraño como yo llegara como si nada a saludarla.
Probablemente me miraría y se alejaría sin decir nada o simplemente me
ignoraría.
De repente sentí
sobre mi hombro una mirada de odio y amenazadora, que implícitamente decía
"quítate de mi camino". Volteé lentamente con todas las intenciones
de evitar a la persona que me miraba de aquella forma. Imagine que sería un
enorme gigante con músculos, el típico matón que no soporta que alguien se le cruce en el camino,
y para mi sorpresa, era la chica de cabello morado con la que había chocado en
el pasillo por estar corriendo sin fijarme. Paso junto a mí con gracia al
caminar, exactamente como camina un gato, donde sus pisadas eran silenciosas y
suaves, sin mirarme a la cara e incluso evitando tener algún contacto conmigo y
camino directamente hacia la chica sentada en la fuente.
Quede
desconcertado, al parecer se conocían, ambas chicas se saludaron y se volvieron
a sentar a la orilla de la fuente a conversar. Deje de mirar a la chica, ya que
ahora sentía permanentemente la mirada de la joven de cabello morado casi todo
el tiempo. Les di la espalda desde mi lugar alejado para disimular que las
observaba, mirando de reojo por si algo pasaba, no es que este preocupado, pero
uno nunca sabe. Justo en la puerta automática frente a mi aparecieron Ian y
Jorge muy tranquilos como si nada hubiera pasado y elevaban sus hombros y
moviendo sus cabezas de un lado a otro en señal de lastima por mí.
- ¿por qué saliste corriendo así?
- pero ¿que no escucharon?
- ¿qué cosa?
- La voz, ella
me guio hasta aquí, y luego desapareció y...
– volteé a mirar a las dos
chicas, principalmente a la de cabello más corto, como si de alguna forma mis
palabras hubieran volado y toda mi atención se hubiera centrado en ella,
nuevamente, y había olvidado completamente lo que estaba diciendo.
Ian chasqueo sus
dedos frente a mi rostro para sacarme de ese trance, con lo cual salte de la impresión.
- ¿que estaba diciendo? - ambos me miraron con ojos de interrogante y
voltearon a ver a las dos chicas, luego volvieron hacia mi y sonrieron pícaramente.
- ¿qué? - mire a ambos y caí en cuenta lo que estaban
pensado aquellas dos mentes siniestras.
- ¡no es lo que
piensan! para nada, solo... solo me llamo la atención.
No mentía, pero
tampoco decía toda la verdad. Ambos chicos se miraron con sonrisa de cómplices
y me empujaron hacia el interior del centro comercial para alejarme del lugar y
poder conversar sin que nada me distrajera, o al menos eso dijeron mientras caminábamos
por el pasillo hacia la puerta automática.
Avanzamos un
poco hacia una esquina para no estorbar a las demás personas que paseaban
tranquilamente por el lugar. Me miraron aun con ojos maliciosos esperando que
yo abriera la boca y escupiera todo lo que estaba pensando, pero no lo hice,
los mire con cara de intriga y odio.
Vimos pasar a la
gente frente a nosotros un buen tiempo
hasta que me arte del silencio incomodo y decidí hablar. Comencé a contarles
con detalles lo que paso con la voz y la
línea, desde el día que llegue y como fui guiado por ella hasta un edificio; además
de cómo me guio hasta la fuente aquí mismo.
Omití el hecho
de que la voz me tenía obsesionado, pero di a entender mi teoría de que la voz
y la línea eran lo mismo. Pase al tema de la chica que recién acababa de ver
aunque volví a sentir las miradas picaras esperando una explicación emocional más
que racional. Trate de esquivar el hecho de que era linda y me llamaba la atención
y me centre en la idea de que llegue ahí de casualidad por la voz que me llevo ahí,
y que fue una mera coincidencia que la chica de cabello morado chocara conmigo
y que a la vez fuera amiga de aquella joven en la fuente.
Aun se cuestionaban
el hecho de que solo yo podía oír la voz y ellos solo la oyeron una sola vez
durante el verano y en un sueño en el cual ni siquiera aparecía la línea de la
misma forma que la podía ver yo en mis pensamientos.
En realidad era extraño,
¿por qué solo yo podía oírla?, y ¿por qué no podía hallar a la persona dueña de
aquella linda voz? Aun quería saber de quién era, pero cada vez que pensaba en
tratar de encontrarla la imagen de la chica en la fuente venia a mi instantáneamente.
Sacudí mi cabeza
para olvidarme y opté por dar una solución que a la vez siguiera evadiendo el
tema, ir a tomar algo a algún pub por ahí y divertirnos algunas horas.
Salimos del
centro comercial, evitando pasar por la fuente otra vez, y nos dirigimos al
auto de Jorge que estaba en el -4, junto a la entrada del centro de juegos
Cosmic Center.
Nos estacionamos
en una calle cercana al local, a la cual nos metimos contra el transito como la
mayoría de las veces hacemos, somos bastante ilegales que digamos, pero aun así
evitamos que la policía nos capture. Nos
bajamos y caminamos como una cuadra
hacia el local, cruzando la calle desde el estacionamiento junto a una iglesia,
y volteando a la esquina para llegar a la calle principal donde se encontraban
todos los pubs de la zona comercial. El Teclados es un local que había crecido
con los años, antes era una casa de un piso que tenía mesas afuera en una
terraza bastante cercana a la calle, y a dentro existían bastantes mesas más,
una barra larga y al fondo unos sillones largos en una esquina del lugar, para
dar más ambiente, generalmente ese lugar era usado para grandes reuniones de
personas. Ahora era de dos pisos siendo el piso inferior un bar bastante amplio
con una cantidad de mesas las cuales no estaban muy juntas entre sí, y en el
segundo piso, un salón exclusivo para la gente que hacia cumpleaños o juntas,
reemplazando aquella pequeña esquina con sillones. Yo recordaba que ese lugar
era tan poco espacioso que no se podía respirar bien, y ahora después de estos
arreglos, la calidad del aire era mucho más agradable e incluso el ruido
disminuía, lo cual hacia que lo pasáramos muchísimo mejor. Buscamos una mesa cerca de la puerta para que
corriera algo de aire por si se ponía denso por el humo de cigarro de la gente
que fumaba en el lugar, y pedimos la carta con los tragos y algo de comer. Cada
uno pidió un trago diferente y un plato de comida en común, unas papas fritas
grandes con queso y crema que son bastante populares en el lugar, desde hace
muchos años según se. Ian pidió una cerveza para empezar, Jorge decidió beber
un mojito, un trago hecho con menta, jugo de limón y ron, y yo pedí un vodka
frambuesa. Hablamos de las estupideces que habíamos visto en televisión o
algunas noticias del mundo que ya eran más una burla que algo preocupante, ya
nadie tomaba importancia aquellos sucesos en estos días.
Llegaron las
papas fritas y comenzamos, literalmente, a atacarlas. Cada uno tomo un tenedor
y sacamos un puñado de papas con queso y algo de crema con cibullette. Luego
pasamos a algo más profundo e interesante en nuestra conversación.
-
Oigan
– dije después de tragar mis papas fritas y sorber un poco de mi vodka frambuesa. –¿no han notado que no hay más gente como
nosotros?
-
¿A
qué te refieres? – dijo Ian mirándome algo intrigado y sacando con el tenedor
mas papas fritas.
-
Que
no hemos visto a nadie más que tenga poderes, o que si quiera alguien nos haya
contactado que tenga algún problema similar al nuestro.
-
Es
cierto, pero – Jorge se llevo un montón
de papas a la boca y esperamos a que las tragara para que siguiera con su
comentario. - Según unos rumores que he
recibido por ahí sobre gente con habilidades como las nuestras, es que existe
siete personas más, sin contarnos a nosotros claro.
-
Ya,
pero hasta ahora somos tres y sabemos que hay dos más que estamos buscando,
según Pablo – Ian me miro mientras levantaba su botella de cerveza y se la
llevaba a la boca.- por lo que quedan cinco personas que no tenemos idea de
donde están ni quieres son, y ni siquiera se han contactado.
-
No
puedo saber mucho más, solo sé que hay dos personas que asumo que tiene poderes
y que son parte de nuestro equipo.
Volvimos a
atacar las papas fritas, que ya prácticamente no quedaban, y nos peleábamos por
los pocos pedazos con queso que yacían en el plato. Nos miramos y acordamos
pedir otras porque realmente estábamos muertos de hambre.
-
Bueno
– bebí algo de mi vaso, que ya iba por la mitad, batiendo un poco los hielos y
que disminuyera un poco el sabor fuerte del vodka y se sintiera un poco más el
jugo de frambuesa. – Aun así no sabemos para qué es este equipo que estamos
reuniendo, solo suponemos que es para alguna especie de batalla en aquel día.
-
Investigaré
más al respecto para ver si encontramos alguna respuesta a estas cosas, la
verdad es que tengo curiosidad por saber el por qué solo cinco de aquellos diez
son un grupo y que paso con los demás, o por qué no hay mas como nosotros.
Llego la nueva
porción de papas y volvimos a repetir la acción, tomamos los tenedores y a
comer rápidamente. Llegamos a la conclusión que primero buscaremos a los dos
que faltan del equipo y Jorge se dedicará, a la vez, a buscar algo de
información sobre lo que somos, de donde salimos y porque no hay más personas
como nosotros. Seguimos riéndonos de
algunas bromas, chistes sucios y mi falta de filtro al hablar y gritar en un
lugar público, potenciado por las risas estruendosas de Jorge y sus comentarios
a la velocidad de la luz, en que las palabras viajaban tan rápido que nuestros
cerebros eran demasiado lentos para procesarlos al mismo tiempo que las decía,
y caíamos en cuenta de la broma unos segundos después. Nos acabamos la segunda porción de papas
fritas y nuestros tragos, llamamos a la mesera y pedimos la cuenta. Para variar
cada uno comenzó a sacar todas las monedas que tuviéramos a mano para poder completar
la cuenta. Después de dejar una suma de
más o menos catorce mil pesos en monedas de quinientos y cien pesos, nos
levantamos torpemente, moviendo mucho las sillas y haciendo mucho escandalo que
lógicamente molesto al resto de las personas que se encontraban divirtiendose.
Jorge nos fue a
dejar a cada uno a nuestras casas, la verdad es que a él le encanta hacer
recorridos por las calles de Santiago aunque le tome mucho tiempo, y prefiere
viajar acompañado, aunque sea a la esquina a comprar cualquier cosa, o solo a
pasear o conversar. Adora su auto, un Impreza azul eléctrico, lo trata como a
un hijo o hermano creo yo, quizás
por eso le gusta viajar en él a todas partes.
Lo tenía bastante bien conservado, solo había cambiado la radio por una de
mejor calidad y sonido, además de cambiar los cuatro parlantes del auto y
mejorar aun más el sistema de sonido y poner sus CDs de música electrónica a
todo volumen sin que, por así decirlo, se reventaran los parlantes. Dejamos a
Ian en la puerta de su casa el cual se despidió de nosotros y entro junto con
su gato Shin que venía “llegando de un carrete gatuno”. Acordamos donde nos veríamos mañana para en
busca del cuarto miembro del equipo al este de la cuidad. Luego llegamos a mi casa y me baje con algo
de pesar dispuesto a dormir tranquilamente en mi cama sin sueños raros, ni
líneas, ni voces, ni nada. Entre en mi
cuarto y me puse mi pijama rápidamente para meterme a la cama y descansar.
Apague las luces con un aplauso, ya una invención bastante anticuada para mi
gusto, y cerré mis parpados pesados por el cansancio del día.
Desperté algo
exaltado, me dolía la cabeza fuertemente, como si me hubieran golpeado con la
muralla mientras dormía, o algo así. No tuve ningún sueño esta vez, solo dormí
pésimo. Detuve la alarma de mi celular que me estaba taladrando aun más la
cabeza y trate, a duras pena, levantarme de la cama que parecía que me atrapaba
aun más, y si cerraba mis ojos de nuevo me quedaría profundamente dormido. Realice
mi rutina de nuevo, despertar, bañarme, comer, lo más rápido que pude ya que
hoy era el día que nos juntaríamos para ir a buscar al cuarto miembro del
equipo. Tome mis cosas y salí cerrando
mi puerta con llave. Baje a la recepción del edificio y ahí estaba Ian esperándome
paseándose por el hall escuchando música. Lo salude como de costumbre y
comenzamos a conversar mientras
esperábamos a Jorge que para nuestra sorpresa, aun no llegaba.
Ian se había
levantado a las cinco de la mañana como es su costumbre, ordeno su cama en un
minuto y se vistió en tres, como buen cadete.
Salió a trotar por las calles cercanas a la suya, y volvió a darse una
ducha. Todo esto mientras yo dormía como si jamás hubiera dormido en mi vida. El siempre hace ejercicio, aunque no esté asistiendo
a la FACH. Ya no recuerdo porque le habían dejado permanecer como civil, creo
que había alcanzado un rango específico y podía ir y venir del recinto cuando
él quisiera, o algo así, y por eso lo tenemos todos los días con nosotros. Ian
no usa su habilidad como yo, que lo utilizo para todo lo que necesito como
construir nueva tecnología para venderla a los países más poderosos, configurar
maquinas para que hagan las cosas que yo quiero cuando quiera y divertirme con
mis propios inventos, además de potenciar mis propias habilidades, él toma las
precauciones antes de ver si lo utiliza, no es muy conveniente a veces, según
dice. Su poder es bastante difícil de controlar, no como el mío, y como él
dice, es algo lento para ser usado en batalla, aunque yo opino lo contrario, es
increíble las capacidades que tiene.
Después de cómo
veinte minutos apareció Jorge por la puerta del edificio, apurándonos un poco
porque ya eran las once de la mañana y teníamos mucho camino por recorrer. Nos
dirigimos al estacionamiento de invitados del edificio donde estaba estacionado
su auto. Me toco ir en la parte de atrás ya que Ian dijo “¡Shotgun!” primero
que yo, y como es la regla, el que dice la palabra primero tiene derecho a
sentarse en el asiento del copiloto y sobre todo, poder sobre la radio. Ian fue cambiando la radio hasta encontrar
alguna canción buena que nos uniera los tres tipos de gustos musicales que
habían en el auto, que era bastante difícil de coordinar a veces.
-
Y
¿A dónde nos dirigimos precisamente?- dijo Jorge mientras miraba la carretera.
-
Mmm
– pensé un momento antes de responder – debemos ir hacia la cordillera de los
Andes, no la de la Costa así que, ¡gira el auto imbécil!
Tomamos el
siguiente retorno para retomar la carretera en el sentido contrario, riéndonos
de Jorge por haberse equivocado de dirección. Yo miraba el paisaje a medida que
nos alejábamos de la ciudad y llegábamos a las casas más alejadas, cerca de un
bosque bajo la rocosa montaña. Las casas eran grandes, de tres pisos, con tejas
rojizas y amplios jardines con muchísimas flores y arboles grandes y aun de
hojas verdes. Cada casa era parecida a la siguiente lo que hacía ver el sector
bastante ordenado y limpio, en comparación al resto de la ciudad, que cada día
tenía más contaminación y basura en las calles. Jorge bajo un poco la música para poder hablar
mientras yo continuaba viendo el paisaje.
-
Ayer
investigue un poco sobre nosotros – dijo observando los alrededores y buscando
algún lugar para estacionarnos y conseguir algo para almorzar. – Busque un poco en Internet pero ya saben,
hay demasiada información basura. Solo descubrí un par de artículos que decían
algunas cosas bastante interesantes.
-
Busquemos
un lugar donde sentarnos a comer y nos cuentas – señaló Ian subiendo un poco la
música antes de bajarnos del auto para poder terminar de escuchar una canción.
Encontramos un
restaurante pequeño que servían sándwiches y buscamos una mesa donde sentarnos. Llego el mesero con los menús de comida y
comenzamos a opinar de cada uno antes de elegir. Cuando el pedido ya estaba tomado volvimos a
nuestro tema particular.
-
Bien,
cuéntanos que descubriste
-
Encontré
un artículo que hablaba de gente con poderes fantásticos, era del año 2017,
niños de nueve años que podían volar, mover objetos, e incluso cubrir su cuerpo
con metal. Era solo una noticia de diarios sensacionalistas, paginas 8, 12 y 17
respectivamente, que decían que solo
existían diez niños que poseían estos poderes y que no se había conseguido
ningún indicio de otros niños o de donde salieron, al parecer todo lo
relacionado con el tema se quemo en un incendio que la policía clasifico como
conflicto por un tráfico de drogas o algo así. No decía nada más, al parecer
solo hay pocos como nosotros. El otro artículo es algo más raro, habla de una leyenda urbana que surgió hace
poco en las aéreas más pobladas de esta zona, cerca del bosque. Hace once
años los vecinos del sector empezaron a
abandonar sus casas porque, según ellos, las cosas de sus casas desaparecían
misteriosamente y luego de algunos días aparecían destrozadas, los jardines
hechos pedazos e incluso los arboles del sector tenían marcas de algún animal o
algo así. Algunos mas fantásticos decían que existía una especie de animal
mitológico que atacaba a las personas para comerse su carne, pero nadie había
visto a aquella bestia, y según los indicios y marcas que dejaba, la policía
local concluía que era una especie de lobo.
Nos quedamos en
silencio pensando un poco que podía ser, claramente era una leyenda urbana,
como la de la niña que aparecía a las once de la noche en la avenida Kennedy
para pedir un aventón, y cuando ya estaba dentro de tu auto te mataba y
desaparecía o algo así. No me gustan las historias de terror, pero este caso
del lobo no me daba miedo, más bien me intrigaba saber que era esa cosa que
atacaba las casas del sector, ya que posiblemente podría ser alguien como
nosotros.
Llegaron
nuestros sándwiches y comenzamos a comer tranquilamente aun pensando en el
tema. ¿Podría ser que ese animal fuera la persona que buscamos? O quizás sea
aun animal experimental que se escapo y está causando problemas en la zona
urbana. Muchas veces salía en las noticias una nueva especie creada de la
ciencia y la clonación, pero no vivían mucho tiempo, a lo más duraban un año de
vida, nunca once, como este que al parecer lleva mucho tiempo causando
estragos. Desde esa oveja Dolly, hace ya muchísimos años, incluso antes que
nosotros naciéramos, se empezó a experimentar con la clonación y células madres
para crear animales y mejorar la medicina. Claro está que esto no fue fácil, la
iglesia, políticos o cualquiera con una opinión podía oponerse a este nuevo
suceso, hasta que como en todo cambio de época, los proactivos cambiaron su
mentalidad y accedieron a estos avances tecnológicos. Desde el año en que nací,
se comenzó a experimentar con células madres, o como se llamen, para crear
órganos y para cambiar el material genético en pro de mejorar enfermedades
hereditarias. Pero años después se comenzó a utilizar esta práctica en forma
estética, cambiando las características de los niños que nacerán, algo que se
veía venir, y como todo nuevo descubrimiento, comenzó a surgir la economía a
base de esto, así que para poder tener acceso a este cambio genético debías
pagar una alta cantidad de dinero, discriminando a varios que si necesitaban
ayuda médica. Así que no me extrañaría que, buscando alguna cura para algo
hayan utilizado algún animal como experimento y realizo alguna mutación que lo
convirtió en aquella cosa que ataca las casas.
Terminamos de
comer y pagamos la cuenta, otra vez con muchas monedas, y salimos del local.
-
¿Hacia
dónde vamos ahora?- Jorge abrió el auto con su nuevo sistema de alarma en la
que ponía su mano sobre un sensor infrarrojo que reconocía sus huellas, algo
muy común y trivial para mí que con solo haberle dicho que se abriera lo
hubiera hecho, es demasiado fácil vivir si le hablas a las maquinas como yo.
-
Debemos
ir más o menos unos seis kilómetros a la derecha, hacia el interior.
-
Como
tú digas GPS- se burlo Ian de mí.
-
No
seas así, no es mi culpa que sea el único que pueda guiarlos, aunque no tengo
idea porque solo yo puedo y ustedes no, eso es explotarme.
Reímos un buen
rato hablando de cualquier cosa que pasara por nuestras mentes mientras yo
decía en que calle doblar.
-
Esperen,
este lobo solo sale de noche ¿no es así?- pregunté después de haberme reído
mucho tiempo y mis abdominales dolían.
-
Si
es cierto, debemos esperar a que anochezca para encontrarlo
-
Los
guiare lo más cerca que pueda de él y esperaremos en el auto.
Llegamos a un
sitio eriazo donde se acababan las calles pavimentadas y comenzaban los
senderos del bosque, que a pesar de estar soleado, se veía tétricamente oscuro.
Estacionamos a un lado de la calle que
estaba completamente vacía, y comenzamos nuestra espera. Era un bonito lugar,
parecía un condominio, pero eran suburbios bastante alejados del ajetreo del
centro de Santiago, un caos para cualquiera, y como siempre el crecimiento de
casa crece más y más lejos. Estábamos tan cerca de la montaña que se sentía el
aire frío que venía de la nieve eterna, y un aire fresco que no sentía hace
tanto tiempo con ese smog santiaguino. No puedo creer que ya habíamos alcanzado
a México en contaminación ambiental, y ya estábamos tan cerca de Los Ángeles en
contaminación del suelo, es lógico que la gente busque alejarse de tanta
suciedad como sea.
Pasaban las
horas, y comenzamos a aburrirnos, no habíamos planeado esperar horas para
encontrar al nuevo integrante. Decidí caminar un momento porque ya me dolía
mucho estar sentado, soy de las personas que tiene más hueso que músculo por lo
que estar sentado me duele. Estire mis rodillas, que rechinaron como bisagras
viejas, y camine un poco para despertar mis pies. Cuando pueda conseguiré unas
rodillas de titanio, me las pondré sin dudarlo dos segundos. Las prótesis son
tan normales y baratas que puedo comprarlas como compro el pan de la mañana, el
problema es que es difícil conseguir una hora con algún médico que quiera
operarte y ponértelas. Además, después de un tiempo ya no me molestan las
rodillas, y no sé porque pero siempre que realizo saltos o algo así es como si
mi cuerpo se adaptara y nada me doliera, mi agilidad es tan alta que hasta yo
me impresiono a veces. Caminé un poco por el sitio eriazo hasta el inicio del
bosque, se veía tenebroso, cual bosque de cuento. Había visto varios así en
películas, que más que bosques eran retoques por computador que los hacían ver
más oscuros aun. Observe los árboles un momento contemplando las plantas.
Alguien como yo que pasa mucho tiempo entre maquinas y tecnología, es
conocedor, si puedo presumir un poco, de plantas. Me gustan los jardines, sus
diseños y algunas flores que dan vida a cosas que no puedo recrear con metal o
cables y tienen alguna mística extraña que no logro entender. Paseé alrededor de varios troncos que eran de
un diámetro increíblemente grande. Podría decir fácilmente que todos ellos
tenían más de doscientos años de vida sin exagerar. Los arboles eran altos y
frondosos, con hojas pequeñas y se varios tonos verdosos que se veían más
brillantes a la luz del sol. Si uno se adentraba algo más en el bosque
comenzaba a sentir la humedad, el pasto se volvía algo más verde y el musgo se
podía ver en algunas rocas y subiendo por los troncos de estos enormes árboles.
No tuve que ir muy lejos para encontrar
algunas huellas extrañas en los troncos. Estaban rasgados como si alguien se
hubiera rascado en él. Sabía que los elefantes hacían eso con sus colmillos,
para afilarlos si mal no recuerdo, pero era imposible que hubiera un elefante
aquí, además que no parecían marcas de colmillos, más bien garras. Comencé a
sugestionar cosas en mi cerebro hasta llegar al miedo y me retire lo más rápido
que pude de ahí por si algo salía de las sombras. Que
cobarde, pensé, no había nada ahí, y si lo había ¿qué daño podía hacerme?
Nuestra teoría dice que es una persona la que está haciendo esto, no creo que
sea capaz de atacarme sin motivo.
Regrese al auto
lentamente con las manos en los bolsillos de mis pantalones, mirando de reojo
hacia atrás por si no había nada extraño observándome, y agudizando mi oído por
si escuchaba algún ruido que me dijera automáticamente que arrancara de ahí. Abrí
la puerta y me senté algo nervioso, Ian dormía una siesta y Jorge sacaba fotos
con su celular del paisaje que teníamos. Todo estaba muy tranquilo. Me recosté
en el asiento trasero y sin darme cuenta me quede dormido.
Ya nos conoceremos, solo ten algo de paciencia.
Abrí los ojos y
no vi nada, o más bien, vi todo negro. Había caído la noche y todo estaba completamente
oscuro. Mis dos compañeros en el asiento delantero estaban despiertos y
atentos. Ha llegado la hora de que nos encontremos con el lobo. Pasaron unos
minutos de tensión, que solo podíamos escuchar nuestras respiraciones y eso nos
desesperaban a Jorge y a mí. Comencé a reírme sin control, claramente estaba
nervioso y no podía esconderlo. Trataron de callarme pero era inútil, cada vez
que me hablaban me reía aun más por los nervios. Mire por la ventana esperando
pensar en otra cosa y así calmarme. Y pasó.
Escuchamos un ruido muy cercano al auto. El silencio volvió a nosotros, solo
que ahora más tenso que antes. Estábamos muy atentos a cualquier movimiento,
sonido mueca, luz o lo que sea que llamara nuestra atención. Solo se oía el bosque, el silencio del bosque
oscuro y misterioso que reinaba de noche más que de día. El viento pasaba entre
los árboles y ramas provocando sonidos lucubres que asustarían al más valiente
del mundo. Claramente nos dominaban los instintos, si en cualquier momento algo
sucediera, arrancaríamos sin pensar. Es supervivencia.
Jorge intento
decir algo para romper el silencio desgarrador, pero lo hicimos callar
enseguida, los nervios nos carcomían por dentro. Y de pronto un estruendo se
sintió sobre nosotros. Algo calló sobre el techo del auto causando un gran
estruendo. Salimos desesperados hacia el bosque sin ver que había sobre el auto
y nos alejamos un poco hasta que la negra noche oculto el auto de nuestras
vistas. Muy agitado me escondí tras un
tronco bastante grande y espere. Todos mis sentidos estaban alertas, trague
saliva y bastante nervioso, y sonriendo por aquella sensación, trate de mirar
donde estaban los otros dos, y que era lo que nos cayó encima. No había nada,
el techo estaba simplemente abollado. Algo bastante grande lo golpeo pero
desapareció después de eso. Volteé a
todas partes buscando señales de Ian y Jorge, pero la oscuridad lo impedía, y
temía llamarlos a viva voz porque podría ser descubierto por aquella cosa.
Aun escondido
tras el tronco me quede muy quieto, sentía que algo se acercaba, no hizo ningún
ruido, pero sabía que estaba cerca. No quise voltear porque siempre, en las
películas, el monstruo estaba justo del otro lado del árbol donde estaba el
protagonista. Me tape la boca con la mano al sentir que mi respiración agitada
comenzaba a escucharse en aquel silencio desgarrador. De pronto escuche un
sonido a lo lejos, y la cosa se alejó hacia el sitio del ruido. Aproveche para
escapar y dirigirme a las luces de la calle, por lo menos ahí se me haría más
fácil ver algo. Corrí desesperado hacia un poste de luz y me senté en el
pavimento apoyándome en aquel poste. Miré a todos lados por si veía alguna
sombra, hasta que detrás de una casa apareció Jorge, traía en la mano una
navaja que no sé de donde la saco. Le pregunte si vio algo pero cuando me iba a
responder vimos una sombra media extraña acercarse hacia nosotros. Era Ian,
quien venía sin su polera.
-
Hice
que me persiguiera, y me rasgo la ropa el muy desgraciado.- hizo una pausa para
tomar aire.- no tardará en venir aquí, ese lobo.
Me preparé para
un posible ataque del can. Había practicado un poco de kick boxing así que
podría defenderme un poco a patadas, ya que estoy en desventaja aquí, solo
tengo un poste de luz como arma y no creo que sea muy útil contra un animal. Observamos
atentos a todas las direcciones, pendientes de cada hoja que se moviera aunque
fuera por el viento. Teníamos los músculos tensos, preparados para un ataque. Y de la oscuridad tétrica, apareció una sombra
cautelosa y que caminaba con gracia en sus cuatro patas hacia nosotros. Sus
pisadas eran insonoras, no nos habíamos percatado de su presencia hasta que
apareció bajo la luz del farol. Claramente era un lobo, no era una mutación de
nada, era un simple lobo común y corriente, aunque era un poco más grande que
los lobos que había visto en EEUU. Su pelaje a la luz del farol, era de color
café, mesclado con algo de negro brillante. Sus patas eran largas y algo
estilizadas además del cuerpo delgado, más delgado que un lobo común y corriente.
En su hocico llevaba un pedazo de tela color gris, claramente era parte de la
polera de Ian. El lobo se acerco un poco más hacia nosotros y se detuvo bajo la
luz. Espero unos minutos y miro a mi moreno amigo, se puso en posición de
ataque, medio agazapado y con la vista completamente fija y los bellos de la
espalda erizados. Pasamos inmóviles varios segundos hasta que el animal, con un
salto muy veloz se abalanzó sobre Ian sin pensarlo dos veces. Se lo quito
rápidamente de encima, el lobo cayó al suelo de pie esperando atacar de nuevo,
gruñendo mientras no le quitaba la vista a nuestro compañero. Me percate que el
brazo de mi amigo brillaba a la luz del farol de la calle, estaba cubierto por
metal con el que había bloqueado el ataque del animal. Caminó hacia el canino
mientras modificaba su brazo metálico lentamente en una espada, al principio
parecía una masa más que un brazo, y
ágilmente ataco al animal que se apartó de él con furia. Batallaron así un
momento, lanzando mordeduras y fugaces cortes de espada, saltando velozmente
entre los postes de luz, las casas y el sitio eriazo.
Corrí
sigilosamente hacia ellos dos para ver si podía debilitar un poco al animal y
capturarlo. Corrí velozmente hacia ellos y con una patada lo hice volar unos
tres metros lejos de Ian que volvía a acomodar su mano a su forma original y de
color moreno. El lobo aullaba de dolor e intento levantarse, pero Jorge llego
justo a tiempo y puso su navaja en el cuello del animal en forma de amenaza.
Curiosamente el lobo se quedo quieto. Raro en un animal en peligro, el debería
haberse defendido o tratado de escapar, pero no fue así, y para nuestra
sorpresa, frente a nuestros propios ojos, el lobo comenzó a transformarse en
una persona. Su pelaje café y negro
comenzó a desaparecer y sus patas se transformaban lentamente en brazos y
piernas.
En el suelo
yacía un chico de cabello castaño corto, de contextura delgada, pero con
musculatura y al parecer era alto como yo.
Miro a Jorge para que le quitara
la navaja del cuello, y luego se levanto con cautela. Se llamaba Alejo,
y llevaba unos pantalones blancos de tela y una polera también blanca con
diseños. Se sacudió el polvo y nos saludó cortésmente a cada uno, aun con algo
de tensión en sus manos. Parecía buena persona y todo indicaba que el era a
quien buscábamos, claramente ya vimos que tiene una habilidad especial. Después
de convencerlo un poco lo llevamos al auto, donde nos sentamos a conversar un
momento de todo esto. Le explicamos un poco la situación por la que pasábamos,
el sueño en el verano, la voz, la línea, lo poco que sabíamos de nosotros
mismos y porque habían tan pocos como nosotros y como llegamos a encontrarlo.
-
Así
que por eso te buscábamos – dije al chico nuevo.
-
Ya
veo, y ¿porque yo?
-
Algo
en mi cerebro dice que debemos juntar un equipo de personas con habilidades
como nosotros, tú eres uno de ellos claramente.
-
Así
veo, y como ya dijeron tiene que ver con aquel sueño extraño del verano que
todos hemos tenido. –todos asentimos al mismo tiempo.
-
La
verdad es que no sabemos porque está pasando todo esto pero creemos que lo más
conveniente era reunirnos y después averiguar sobre aquel día, sobre esa voz y
porque somos los únicos que tenemos poderes.
-
Es
cierto, siempre he sido yo el único con esta habilidad – miró al techo recordando
algunas cosas.- he estado solo desde
hace mucho y no conocía a nadie más con poderes como los míos o algo parecido.
Desde que descubrí que podía convertirme en animales comencé a experimentar en
el bosque, aprendí a volar con los demás pájaros, nade con los peces, me trepe
a los árboles con los mapaches, pero el animal que mas me gusto, fue el
lobo. Así que comencé a divertirme de
esa forma, en un principio salía a molestar a los demás perros, o a perseguir
algún gato, pero todos huían y la diversión se terminaba. Preferí jugar con
cosas y yo mismo lanzaba un disco por los aires siendo humano y corría
atraparlo siendo lobo y volvía a cambiar para lanzarlo otra vez y así. Si era
bastante solo y triste ¿no creen? – se rio un poco y luego continuo su relato.- Cuando ya había
crecido bastante, el lobo que parecía perro comenzó a asustar a las personas, y
decidí transformarme solo de noche cosa de no causar más problemas. A veces
perseguía ladrones, los que se metían a las casa y cuando salían yo los asustaba.
Devolvía las cosas de valor de los dueños de casa, pero por la persecución
quedaban destruidas, igual que los jardines y a veces los tejados. Era bastante
frustrante enterarme después que me tomaban como un mito, una leyenda urbana.-
suspiró desconcertado y nos miro a cada uno de nosotros que poníamos atención
perplejos. – así que es un gusto conocerlos a todos, al fin alguien con quien
jugar, que sea algo parecido a mí en cierto sentido – sonrió levemente y volteo
a mirar a Ian- siento lo de tu polera, es que quería jugar un momento pero se
rompió fácilmente, y además, tienes la piel extremadamente ¡dura!, ¿Cómo es eso
posible?.
Reímos un
momento de las anécdotas que Alejo nos contaba de su vida siendo animal. Y como
habilidad extra, puede comunicarse con los animales fácilmente sin necesidad de
transformarse. Un poder excepcional sin duda. Además no pregunto por nuestras
propias habilidades y cada uno le conto un poco de cómo funcionaban y que
hacíamos para divertirnos con ellas. Se transformo en una conversación bastante
agradable y amena para los cuatro, a pesar de que era primera vez que nos
conocíamos en persona. Mire la hora en el reloj del auto, ya era bastante tarde,
habíamos estado en la persecución más o menos dos horas asi que les hice una
seña a los demás para que comenzáramos a devolvernos. Nos acomodamos en el auto
para partir y antes que Jorge hiciera contacto con la llave, Alejo le dio un
puñetazo al techo abollado, arreglándolo con mucha facilidad. Había quedado
como nuevo. Nos quedamos boquiabiertos por la fuerza del chico y nos reímos de
la situación. Jorge encendió el auto y pusimos algo de música a todo volumen
para molestar a los vecinos que dormían plácidamente, una forma de decir que su
leyenda, el lobo, que destrozaba jardines por una buena causa, había llegado a
su fin y que vivirían tranquilamente después de nuestra estruendosa partida.
Acordamos que Alejo se quedaría en mi casa por este tiempo y que el Lunes
iríamos en busca del quinto miembro del equipo, así le dábamos tiempo a Jorge
que reuniera mas información a cerca de nosotros y de los otros cinco niños que
dicen que tienen poderes. Nuestro auto se alejó entre las calles rumbo al
centro hacia nuestras casas, a media noche y con luna llena. ¿Quién dice que
los hombres no se transforman en lobos con la luz de la luna? Claramente no nos
conoce.