PARTE 1
UN CRIMEN
EXTRAÑO.
Por LUIS ARMANDO
TORRES CAMACHO (atico)
Oh
soledad,
Los
sonidos que brotan de tus cansados labios
han
sumado su eco a mis recuerdos
por ABDEL ROSALES.
Ecos de soledad
EL
NARRADOR.
Ya tiene más de un año que El Gordo
Grasiento invadió la vida de dos pacientes del sanatorio, aunque dadas las
circunstancias del caso pudo haber sido antes.
Según ellos, por su culpa ahora ocupan unas blancas y no muy iluminadas
habitaciones, la siete y la número trece.
Uno en especial, vivía en un fraccionamiento
de clase alta en la zona sur de la ciudad, fue culpado por una serie de
crímenes aparentemente ilógicos que se iniciaron hace alrededor de un año y fue
gracias a sus elevados ingresos económicos,
que solo fue condenado a recibir tratamiento siquiátrico en la zona
de reclusión del sanatorio..
En ocasiones gritan, lloran, reclaman; pero
en sus escasos ratos de coherencia me cuentan cosas raras, como suele suceder
con esta clase de enfermos.
La
historia que me narraron, sumada a la recopilación de los reportes
periodísticos y algunas preguntas a las personas adecuadas, me permitieron
escribir la historia que a continuación
van a leer.