Qué queda de mí? (Escrito por luz dary)
QUE QUEDA DE MI ….? Ya no queda nada de mi, Ser miserable Inútil alimaña, despojo humano De nula inspiración e indeseable...
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El bien y el mal (VI Capitulo)

Autor/a: ElyParizot
Estadísticas Resumen
Fecha de publicación: 06/10/2009
Leído: 637 veces
Comentarios (1)
Valoracion de la obra: 5

No hay resumen

El exponente del mal

Sexto Capitulo

 

Inmediatamente Isidora de su mano derecha lanzó un destello de luz contra Sebastian el cual retrocedió varias metros y cayó, sobre una ruma de platos, que comenzaron a desplomarse y a quebrarse alrededor de el.

Sebastian se levantó rápidamente del suelo, con el cuerpo adolorido y lanzó un destello de luz, en contra de Isidora, la cual se encontraba tan aturdida y sorprendida con la situación, que no pudo esquivar aquel destello de luz.

La princesa cayó a pocos centímetros  de la mesa que había en la cocina, con su mano derecha se tocó la nariz, la cual estaba sangrando por el impacto que produjo el ataque de Sebastian, Isidora se levantó lentamente del suelo y se acercó al exponente del mal.

-¡Así que por fin descubriste que yo soy el exponente del mal! Pensaba que nunca lo harías. Debo admitir que a veces eres un poco atolondrada.- dijo Sebastian.

-¿Cómo pudiste...?- dijo Isidora.

-¿Engañarte todo este tiempo? ¿A eso te refieres?- dijo Sebastian.

Isidora se limitó a asentir positivamente con la cabeza.

-¡Como tuve el valor de llegar a estudiar a tu mismo Instituto y además de querer ser tu amigo! –dijo Sebastian.

Isidora simplemente se limitó a sentir positivamente con la cabeza.

-Soy el exponente del mal, misión es destruirte por lo tanto estoy dispuesto  hacer esto y mucho más. En realidad fue tan sencillo, lo que de verdad me intriga es que ni tu ni Jazmín, la cual es tu servidora y debe protegerte, no se hayan percato de que todo este tiempo habían tenido al exponente del mal, frente a sus narices. Por lo tanto Jazmín es una mala servidora, no ha realizado bien su trabajo, si fuera tú me enfadaría.- dijo Sebastian.

En ese momento Isidora comprendió en su mente que Sebastian había sido quien puso el zumo envenenado en su bolso.

-¡Tú pusiste la botella de zumo envenenado en mi bolso!- dijo Isidora.

-¡Por supuesto que fui yo! Y fue tan fácil, mientras te encontrabas practicando tu estúpido baile, me aparecí rápidamente al lado de tu bolso y nadie se percató y puse dentro de este, el zumo envenenado que estuve preparando la noche anterior especialmente para ti. Estuvo tan cerca, estabas convencida de querer beberlo, de hecho pensaba que ibas a dudar más de querer beber aquel zumo, si no hubiera sido por tu querida Jazmín, la cual arruinó todo mi plan, en este momento estarías muerta. ¡Que bello hubiese sido ver a una princesa envenenada! Como en los cuentos de hada, pero sin final feliz, sin nadie que pudiese haber detenido el veneno.- dijo Sebastian.

-¡Eres horrible!- dijo Isidora.

-¡Y que esperabas! ¡Un príncipe, para que acompañe a la princesa! Soy el exponente del mal, ni puedo ser más de lo que dices. Además debo informarte, que fui yo quien estuvo detrás del casi atropello de la  señorita Ana, su asistente social.- dijo Sebastian.

-¿Qué?- dijo Isidora desconcertada.

-Si, me pareció divertido, esa es la verdad. Y de esa forma advertía también mi presencia.- dijo Sebastian.

-Por eso la señorita Ana dijo que creyó ver a un muchacho, cerca del automóvil que casi la atropelló.- dijo Isidora.

-Me vio a mí. Yo fui  quién desvió aquel vehículo. Ya ves cometiendo una de mis cuantas acciones malévolas. Lástima que tú solo lo tomaras como un simple accidente y no le prestaras mayor al muchacho que vio.- dijo Sebastian.

No lo podía creer por tantos años llegó a pensar que el exponente del mal no existía y si que de verdad existía debería ser horripilante, que causara temor tan solo con verlo a varios metros de distancia, sin embargo era un chico de su edad, atractivo y hasta que podía ser agradable.

-¿Los chicos de tu banda son servidores tuyos?- dijo Isidora.

-Claro que lo son. Tú tienes tus servidoras y yo tengo los míos, mi hermano también es mi servidor estamos a la par.- dijo Sebastian.

 -¿Tus padres que dicen?-dijo Isidora.

-Nada. Ya que no saben que soy el exponente del mal.- dijo Sebastian.

-¿No saben?- dijo Isidora.

-No tienen idea. Tampoco saben que mi hermano, es mi servidor, sabemos disimular bastante bien.- dijo Sebastian.

-¿Por qué te presentas ahora? ¿Por qué nunca lo hiciste antes?- dijo Isidora.

-La verdad es que fue muy difícil poder localizarte. No sabía donde estabas, solo tenía la noción de que tú existías y que vivías en alguna parte de este largo y angosto país. El problema era en que lugar exacto estabas antes vivíamos en el sur en la ciudad de Valdivia y te busqué por todo el Sur, pero no te encontré, después tuve la leve intuición de que te encontrabas en la capital y junto a mi hermano hicimos hasta lo imposible, para que nuestros padres aceptasen mudarse a la capital. Hace dos años que vivimos acá en Santiago de Chile, pero a pesar de vivir en la misma ciudad que tú no te encontrabas. Hasta que un día mientras viajaba en el metro, percibí una presencia poderosa y me acerqué, para ver de que se trataba y eras tú. La princesa del bien, la que por tanto tiempo había buscado, podría haber intentado matarte ahí mismo, pero había muchas personas y quería asegurarme de que fueras realmente a quien buscaba. Así que te seguí, sin que tu te percataras y vi que vivías en esta Fundación, de verdad me decepcionaste, ya que pensaba que residías en un lugar más glamoroso, digno de una princesa como tu. No en un hogar repleto de huérfanos y chicos abandonados por sus padres. Sigilosamente seguí tus pasos todos los días vi en que Instituto estudiabas y como justo, me habían expulsado, decidí entrar a estudiar al mismo lugar que tú para estar cerca de ti.- dijo Sebastian.

-¿Por qué apareciste en el Festival de la voz? ¿Acaso sabías que iba a estar ahí?- dijo Isidora.

-Lo sabía. Tan solo fui para confundirte un poco, se que te provoco algo, así que fue divertido verte en ese estado.- dijo Sebastian.

Isidora observó fijamente los ojos de Sebastian y le provocaron un dolor enorme por todo su cuerpo, el cual la debilitó bastante, pero Sebastian no se percató de esto.

-Ahora dejemos de charlas. Terminemos con esto. ¡Estas muerta!.- dijo Sebastian.

Y lanzó un gran destello de luz en contra de Isidora, la cual respondió con un débil destello de luz ya que se encontraba muy debilitada por el dolor que le causó mirar fijamente a los a Sebastian. Isidora volvió a caer al suelo, mientras la sangre que provenía de su nariz, se seguía expandiendo. El ataque de Sebastian fue bastante fuerte la dejó muy herida, pero no lo suficiente para perder la vida, Sebastian el cual se encontraba con parte de su cara y de sus brazos heridos, por el destello de luz que le lanzó Isidora se acercó a esta para volver a herirla. Pero en ese momento interrumpieron las chicas en la cocina la cuales por el ruido que provenía de esta fueron a ver que sucedía.

-¡Es el exponente del mal!- gritó Isidora desde el suelo.

Jazmín lanzó un destello de luz contra Sebastian pero ya era demasiado tarde, este había desaparecido. Isidora se levantó con mucho dolor del suelo, salió de la cocina y comenzó a subir la escalera, mientras que con su mano derecha se limpiaba la nariz ensangrentada, cuando iba en el cuarto peldaño de la escalera un grupo de invitados, se acercó a ver que sucedía.

-¡El cumpleaños se da por terminado!.- gritó Isidora.

Y comenzó a correr rápidamente por la escalera para que sus invitados, no la vieran en aquel estado tan deplorable. Llegó a su cuarto tomó un pañuelo blanco que había  sobre el velador, para limpiarse la sangre de la nariz, se sentó con violencia sobre la cama, mientras sentía un odio interno hacia ella misma. De repente entraron las chicas a la habitación muy preocupadas y se acercaron a Isidora para ver como se encontraba.

-¿Qué ha sucedido?-dijo Jazmín.

-¡Ya les dije en la cocina, Sebastián es el exponente del mal!- dijo Isidora.

-¡No puede ser!- dijo Jazmín.

-¡Pero es verdad!- dijo Isidora.

-¿Cómo no me percaté?- dijo Jazmín.

-Por este motivo mi familia me abandonó, para evitarse las molestias que yo les traería, al tener que enfrentarme con el exponente del mal. Ellos sabían que tarde o temprano, los pondría en peligro.-dijo Isidora.

-¡No digas eso!- dijo Jazmín.

-¿Y que es lo que acabo de hacer ahora? Colocar en peligro a todos los habitantes de esta Fundación. ¡Traje al exponente del mal a esta casa! De todas formas terminé causando problemas.- dijo Isidora.

-También es culpa mía yo tampoco me percaté de que Sebastian pudiera ser el exponente del mal.- dijo Jazmín.

-Por mi culpa ustedes se encuentran, acá en esta Fundación.- dijo Isidora.

-No es cierto.- dijo Valentina.

-Te equivocas. Cada una de ustedes pertenecía a una familia y como a mi me abandonaron ustedes fueron seleccionadas, para acompañarme y por eso sus familias se vieron obligadas a abandonarlas y a dejarlas en esta Fundación, donde me dejaron a mi.- dijo Isidora.

-Tal vez estas en lo cierto. Pero nosotras te queremos y por lo menos yo no me arrepiento de estar aquí.- dijo Sofía.

-¡Y el pago que yo les doy es invitando a mi cumpleaños al peor enemigo de todas nosotras!- dijo Isidora y puso la cabeza entre las rodillas.

-No importa que te hayas equivocado, te queremos y lo más importante es que te encuentras bien.- dijo Tamara.

-Mis poderes apenas le causaron rasguños.- dijo Isidora.

-Da igual. Ahora es mejor que curemos las heridas que posees.- dijo Jazmín.

-Recuerda que yo tengo poderes curativos.- dijo Tamara

Tamara se acercó a Isidora la cual se encontraba muy débil, pero no por las heridas que le había causado Sebastian, sino por el intenso dolor que le habían los ojos de el. Tal dolor aún la mantenía tiritando, en su mente había una gran confusión de ideas, sobre todo por una parte de su corazón se encontraba sintiendo algo por Sebastian. De las manos de Tamara comenzaron a brotar unos pequeños destellos de luz amarilla los cuales fueron sanando la nariz herida de Isidora, y el resto de las heridas provocadas por Sebastian, en pocos minutos Isidora se encontraba recuperada de las heridas que había padecido, pero su cuerpo aún tiritaba.

En la habitación irrumpió Diego muy preocupado por su novia se acercó a donde se encontraba, se arrodilló alredor de ella y le acarició suavemente el cabello.

-¿Qué ha sucedido?- dijo Diego.

Isidora no se atrevió a responder no le podía decir que el exponente del mal, había estado en la Fundación y que lo peor de todo es que este era Sebastián.

-Sufrió una caída. Cuando iba a la cocina, resbaló y cayó  violentamente contra el mueble y para ella fue bastante doloroso.- dijo Jazmín.

Isidora sonrió levemente a Jazmín en señal de agradecimiento por su ayuda y así no tener que decirle la verdad de lo que había ocurrido a Diego.

-Pero ya estoy bien, como sabrás Tamara posee poderes curativos, así que me curó las heridas y me siento bien.- dijo Isidora para que Diego no se preocupara, aunque en realidad no se sentía del todo bien.

-Tamara muchas gracias por haberla sanado.- dijo Diego

-De nada.- respondió Tamara muy sonrojada.

-Me debo ir.- dijo diego.

-No hay problema. Ve con cuidado mientras conduces.- dijo Isidora.

-Es una lástima que tu cumpleaños haya terminado así.- dijo Diego.

-Descuida, los accidentes ocurren.- dijo Isidora.

-Te quiero. ¡Adiós!.- dijo a Diego y besó a su novia.

-Adiós.- dijo Isidora.

Después que Diego salió de la habitación las chicas continuaron hablando sobre el tema del exponente del mal..

-¿Qué vamos a hacer mañana en el Instituto cuando nos encontremos con el?- dijo Jazmín.

-La verdad es que mañana yo no desea asistir a clases, compréndeme Jazmín por favor. Necesito reponerme un poco, antes de verlo nuevamente.- dijo Isidora.

-Te entiendo. Si la directora Martha pregunta por que no fuiste a clases, le digo que estas enferma y que necesitas descansar.- dijo Jazmín.

-Y yo mañana voy a dejar al colegio a Joaquín, para que no te preocupes.- dijo Sofía.

-Gracias.- dijo Isidora.

-Ahora, es mejor que te acuestas y duermas.- dijo Jazmín.

-Eso es lo que voy a hacer.- dijo Isidora.

Se levantó de la cama se puso tras el biombo y se quitó el disfraz de Sirena, se puso una bata de color blanca y con flores estampadas. Y dejó en un rincón el disfraz de Sirena lo observó por unos minutos mientras, los ojos se le llenaban de lágrimas ya que lamentaba que su cumpleaños soñado hubiese terminado así. Fue hasta el tocador, se sentó en el suelo y desahogó toda su pena llorando, algunas lágrimas caían en la cerámica del tocador mientras que Isidora no podía dejar de pensar en Sebastian. Se levantó del suelo con el rostro cubierto de lágrimas y se dio un baño el cual la relajó pero aún se sentía muy debilitada.

Antes de regresar al cuarto se secó las lágrimas, para que las chicas no se preocuparan por ella. Entró a la habitación se ubicó tras el biombo se quitó la bata y se puso la camisa de dormir le dio las buenas noches a las chicas y se acostó en su cama.

Tuvo un sueño perturbador en casa momento se le atravesaba la imagen de Sebastian diciéndole que el era el exponente del mal y riéndose fríamente, mientras ella se encontraba muy herida en el suelo.

Aquel sueño o mejor dicho pesadilla se repitió en su mente durante toda la noche, sin embargo Isidora no profirió  ningún grito durante toda la noche, como para que las chicas se preocuparan por ellas.

Despertó abriendo suavemente los ojos, se sentó sobre la cama vio que en el cuarto solo se encontraba Jazmín, la que en ese momento estaba sentada sobre su cama leyendo una revista, de repente giró su cabeza y vio que Isidora se encontraba despierta, sonrió ante esto y se acercó a ella.

-¡Tu desayuno hace horas que te está esperando!-dijo Jazmín extendiendo una bandeja con alimentos a Isidora.

-¡Gracias!- dijo Isidora.

-¿Cómo has dormido?- preguntó Jazmín.

-Bien.- mintió Isidora.

-Las chicas ya se han marchado al colegio, Sofía fue a dejar al colegio a Joaquín como lo prometió y yo me quedé para hacerte compañía.- dijo Jazmín.

-No era necesario que te quedaras. Aunque de todas formas gracias.- dijo Isidora

-Si es necesario. ¿Cómo te sientes?-dijo Jazmín.

Isidora aún se sentía muy debilitada no podía creer que el hecho de mirar a Sebastian a los ojos le hubiese afectado tanto. También debía admitir que su estado de debilidad se debía a lo mucho que le afectó la noticia de que Sebastian el chico el cual le estaba provocando nuevos sentimientos, fuese el exponente del mal, pero como no deseaba preocupar a Jazmín prefirió mentir.

-Me siento bien.- dijo Isidora.

-¿Qué quieres hacer hoy?-dijo Jazmín.

En ese momento Isidora deseaba de gran manera poder ver a Diego, para recuperar sus energías ya que le agradaba cuando este le abrazaba y la acurrucaba entre fuertemente entre sus brazos, esto la hacía sentirse protegida.

-Diego hoy no tiene clases en la Universidad. Así que voy a ir a verlo.- dijo Isidora.

-¿Quieres que te acompañe? – dijo Jazmín.

- No es necesario simplemente me apareceré afuera donde vive Diego. La verdad es que no tengo deseos de andar en metro ni autobús.- dijo Isidora.

-De acuerdo.- dijo Jazmín.

Al terminar de servirse el desayuno Isidora se levanto de la cama, le entregó la bandeja, fue hasta el tocador para lavarse los dientes y darse un baño. Regresó al cuarto se vistió, buscó su bolso y puso unas cuantas cosas y luego lo ubicó en su brazo derecho, estaba lista para aparecerse afuera de la casa Diego cuando le habló Jazmín.

-¿De verdad no quieres que te acompañes? ¡Estas pálida! –dijo Jazmín.

-No Jazmín, no es necesario.-dijo Isidora antes de que Jazmín pudiera pronunciar otra palabra.

Su novio Diego vivía en la comuna de Providencia así que se apareció en aquella comuna, afuera de la casa de Diego. Avanzó unos pasos se acercó al timbre y lo presionó solo una vez, inmediatamente apareció Diego, se alegró y sorprendió al ver a su novia, mientas Constanza se encontraba tras el.

¡Isidora! ¿Qué haces acá? ¿Por qué no me avisaste que venías? Podría haber salido y no me hubieses encontrado. ¿Hay algún problema?-dijo Diego.

-Es necesario que haya algún problema, para que una chica quiera ver a su novio.- dijo Isidora tiritando.

-¡Estas muy pálida y además estas tiritando! ¿Qué te sucede?-dijo Diego

Isidora no respondió las interrogantes, simplemente se arrojó a los brazos de Diego, mientras una gran cantidad de lágrimas rodaban por sus mejillas.

-Me imagino que si le servimos chocolate caliente, bombones y algunos caramelos, tal vez se sienta mejor.- dijo Constanza.

Entre lágrimas Isidora sonrió suavemente al escuchar lo que había pronunciado Constanza. Diego la abrazó con más fuerza y comenzaron a caminar, entraron a la casa y Diego recostó a Isidora sobre un sillón blanco de la sala de estar, mientras que con un pañuelo le secaba las lágrimas.

Constanza a apareció con una bandeja, le sirvió una taza con chocolate caliente y dejó una caja de bombones y otra con caramelos alredor de Isidora y Diego.

Al beber el primer sorbo del chocolate caliente, Isidora sintió un calor gratificante  por todo su cuerpo, aunque tal vez se debía a que Diego estaba a su lado abrazándola fuertemente. Constanza apareció con varias películas en DVD sobres sus manos y se las extendió a Diego.

¡Estas son las películas que arrendamos! Hay que devolverlas en dos días más, pienso que podrían ver una para divertirse un poco. A mi me encantaría acompañarlos pero debe hacer una tarea, así que los dejo.- dijo Constanza y subió a su habitación.

-¿Quieres ver una película?- dijo Diego.

-Si.- respondió Isidora en un susurro.

Diego le enseñó todas las películas a la chica para que esta escogiera cual ver, e Isidora al azar eligió una, ya que en realidad, no le importaba mucho cual ver. Por unos minutos Diego se apartó de Isidora, para encender la televisión y colocar la película en el reproductor de DVD, después regresó al lado de su novia, mientras esta desenvolvía un bombón con forma circular y se lo colocaba en la boca, al mascarlo sintió el sabor de relleno de frutilla que traía el bombón y sonrió antes esto, ya que le encantaba aquel relleno.

Diego se alegró al verla sonreír y la acurrucó contra sus piernas, mientras le acariciaba suavemente el cabello. Isidora se sintió muy bien en aquel  momento. Mientras apoyaba su cabeza en las piernas de Diego, es verdad que no lo amaba, pero el le daba el amor que nunca había tenido, por el hecho de que su familia la había abandonado. Isidora acarició las manos de Diego, mientras le daba unas cuantas miradas a la película.

De repente la puerta de la casa se abrió y entró la señora Maite Hermosilla, la cual era la madre de Diego y Constanza, ella adoraba a Isidora y se puso muy feliz de verla ahí.

-¡Que alegría verte Isidora!- dijo la señora Maite.

-Señora Maite también es un placer para mi poder verla.- dijo Isidora adoptando una posición mas adecuada.

-Mi marido en estos momentos se encuentra en un viaje de negocios, así que por eso no se encuentra acá en estos momentos, si es que en tu mente, estas pensando en Rodolfo. ¿Y ustedes que hacen?- dijo la señora Maite.

-Vemos una película y también bebemos chocolate caliente y al mismo momento saboreamos bombones y algunos caramelos.- dijo Diego.

-Muy divertido. Ahora debo ir a mi escritorio a trabajar así que me retiro.- dijo la señora Maite retirándose camino a su escritorio.

A los pocos minutos Constanza se reunió con ellos, la película que se encontraban viendo ya había terminado, así que Diego abrió otra película y la puso en el reproductor de DVD. Estuvieron el resto del día viendo películas y saboreando chocolate caliente, bombones y caramelos, las horas habían transcurrido rápidamente por lo menos para Isidora. Ya era bastante tarde y Diego se acercó a ella para decirle que debía marcharse, sin embargo ella al no desear irse lo abrasó fuertemente y le susurró al oído no me quiero ir.

Ante esto Diego no puso objeción, le acaricio el rostro y le dijo que llamaría por teléfono a la Fundación para avisar que se quedaría en la casa de el.

La secretaria Paula atendió el teléfono y Diego le comunico que Isidora se encontraba bien y que se iba a quedar a dormir en la casa de el y que esto se lo comunicara a las amigas de Isidora, para que estas no se preocuparan por ella, la secretaria Paula le dijo a Diego que ella le avisaba a las chicas donde se encontraba Isidora y que no había inconveniente, en que ella se quedara a dormir en la casa de el.

Cuando colgó el teléfono Diego se acercó inmediatamente, hacia donde se encontraba Isidora, le dio un suave beso en la mejilla y le dijo que ya había comunicado a la Fundación que se iba a quedar a dormir en la casa.

Como gesto de agradecimiento Isidora lo abrasó fuertemente y Diego la elevó en el aire, sujetándola firmemente contra sus brazos y comenzaron a subir la escalera. Llegaron hasta el cuarto de Constanza que era donde iba a dormir Isidora, en el cuarto de la hermana de Diego había dos camas, con un cubrecama de color rosado, la que se ubicaba en el sector derecho de la habitación pertenecía a Constanza, así que Diego dejó sobre la cama que había en el sector izquierdo a Isidora, le dio un beso en la frente deseándola buenas noches y se retiró de la habitación. Constanza de su armario sacó una camisa de dormir y se la extendió a Isidora, la cual le agradeció que le prestara ropa de dormir.

En el cuarto de Constanza había un biombo de color verde donde Isidora, se cambio de ropa. Después de lavarse los dientes y desearle buenas noches a Constanza se acostó para dormir y afortunadamente tuvo un sueño muy tranquilo.

Al día siguiente despertó con mucha energía ya no se sentía débil, fue al tocador para darse un baño y Constanza le prestó de su ropa, para que se vistiera. Junto con ella bajó a desayunar, cuando iba en el último peldaño de la escalera vio que la señora Maite se encontraba yéndose para ir a trabajar, así que fue hasta donde se encontraba para despedirse de ella.

Desayunó animadamente junto a Constanza y a Diego, después su novio debía marcharse a la Universidad, pero no antes de ir a dejar en su automóvil a su novia a la Fundación donde vivía. 

Como siempre Diego abrió la puerta del automóvil, para que su novia subiera avanzaron rápidamente por las avenidas y llegaron hasta donde vivía Isidora.

-Gracias por soportarme.- dijo Isidora.

-¿Soportarte? Eres mi novia te amo. Es un placer esta contigo.- dijo Diego.

-Gracias.- dijo Isidora besó a Diego en los labios y se bajó del automóvil.

En la acera la princesa esperó que su novio se marchara antes de comenzar abrir el portón de la Fundación, se encontraba por abrirlo, cuando sintió que al frente de ella apareció una presencia que ya conocía.

-¿Supongo que te divertiste, todas estas horas que estuviste con tu novio? ¡Que romántico! ¡Hasta te quedaste a dormir en la casa de el!-dijo Sebastian.

-¿Qué haces tú acá?-dijo Isidora evitando mirar a los ojos a Sebastian.

-Tan solo quería, saber como habías llegado, después de haber tenido varias románticas con tu novio.- dijo Sebastian.

-¡Eso a ti no te importa!-dijo Isidora.

De repente Sebastian sujetó por la muñeca la mano derecha de Isidora, mientras esta esquivaba la mirada de el. El rostro de Sebastian señalaba rabia y a la vez también impotencia y cada vez sujetaba con más fuerza la mano de Isidora.

-¡Tú eres mía!- gritó Sebastian.

La sorpresa de Isidora al oír estas palabras, fue tan enorme, que no pude evitar emitir un pequeño grito. Sebastian soltó la mano de Isidora y le dio la espalda, no pudiendo creer lo que había dicho.

Isidora aprovechó de que el chico le había soltado la mano, para abrir el portón y entrar corriendo a la Fundación. Al entrar se encontró con la secretaria Paula y la saludó, subió corriendo la escalera, mientras que en su mente tenía firmemente grabadas, las palabras que había pronunciado Sebastián. Su habitación se encontraba vacía, seguramente las chicas se encontraban en el colegio, es una lástima que no se hayan quedado para recibirla.  Se asomó por el balcón para mirar la calle y ver si aún estaba Sebastian en la acera, pero este ya había desaparecido.


Autora: Elizabeth Parziót Riveros


http://www.fotolog.com/elbien_yelmal

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ferfrefr
- 1 kg de carne de res -filetes- - salsa maggi - salsa inglesa - 3 limones - 1 cerveza - sal al gusto Se deja reposar la carne en una mezcla de salsa maggi, salsa inglesa, el jugo de los limones y la cerveza por una 1/2 hra. Después se coloca la carne sobre un asador hasta que se tenga el término deseado. Se le acompaña con guacamole y tortillas para encender el carbón puedes poner una cama de papel periódico luego un poco de carbón de forma de piramide, dejando espacios para que entre el aire, se le rocía un poco de aceite de cocina y se le prende fuego. a y que guapo estas mmm ke rico
Autor: frefer | Fecha: 13/10/2009 1:25:29

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