El exponente del
mal
Sexto Capitulo
Inmediatamente
Isidora de su mano derecha lanzó un destello de luz contra Sebastian el cual
retrocedió varias metros y cayó, sobre una ruma de platos, que comenzaron a
desplomarse y a quebrarse alrededor de el.
Sebastian se
levantó rápidamente del suelo, con el cuerpo adolorido y lanzó un destello de
luz, en contra de Isidora, la cual se encontraba tan aturdida y sorprendida con
la situación, que no pudo esquivar aquel destello de luz.
La princesa cayó a
pocos centímetros de la mesa que había
en la cocina, con su mano derecha se tocó la nariz, la cual estaba sangrando
por el impacto que produjo el ataque de Sebastian, Isidora se levantó
lentamente del suelo y se acercó al exponente del mal.
-¡Así que por fin
descubriste que yo soy el exponente del mal! Pensaba que nunca lo harías. Debo
admitir que a veces eres un poco atolondrada.- dijo Sebastian.
-¿Cómo
pudiste...?- dijo Isidora.
-¿Engañarte todo
este tiempo? ¿A eso te refieres?- dijo Sebastian.
Isidora se limitó
a asentir positivamente con la cabeza.
-¡Como tuve el
valor de llegar a estudiar a tu mismo Instituto y además de querer ser tu
amigo! –dijo Sebastian.
Isidora
simplemente se limitó a sentir positivamente con la cabeza.
-Soy el exponente
del mal, misión es destruirte por lo tanto estoy dispuesto hacer esto y mucho más. En realidad fue tan
sencillo, lo que de verdad me intriga es que ni tu ni Jazmín, la cual es tu
servidora y debe protegerte, no se hayan percato de que todo este tiempo habían
tenido al exponente del mal, frente a sus narices. Por lo tanto Jazmín es una
mala servidora, no ha realizado bien su trabajo, si fuera tú me enfadaría.-
dijo Sebastian.
En ese momento
Isidora comprendió en su mente que Sebastian había sido quien puso el zumo
envenenado en su bolso.
-¡Tú pusiste la
botella de zumo envenenado en mi bolso!- dijo Isidora.
-¡Por supuesto que
fui yo! Y fue tan fácil, mientras te encontrabas practicando tu estúpido baile,
me aparecí rápidamente al lado de tu bolso y nadie se percató y puse dentro de
este, el zumo envenenado que estuve preparando la noche anterior especialmente
para ti. Estuvo tan cerca, estabas convencida de querer beberlo, de hecho
pensaba que ibas a dudar más de querer beber aquel zumo, si no hubiera sido por
tu querida Jazmín, la cual arruinó todo mi plan, en este momento estarías
muerta. ¡Que bello hubiese sido ver a una princesa envenenada! Como en los
cuentos de hada, pero sin final feliz, sin nadie que pudiese haber detenido el
veneno.- dijo Sebastian.
-¡Eres horrible!-
dijo Isidora.
-¡Y que esperabas!
¡Un príncipe, para que acompañe a la princesa! Soy el exponente del mal, ni
puedo ser más de lo que dices. Además debo informarte, que fui yo quien estuvo
detrás del casi atropello de la señorita
Ana, su asistente social.- dijo Sebastian.
-¿Qué?- dijo
Isidora desconcertada.
-Si, me pareció
divertido, esa es la verdad. Y de esa forma advertía también mi presencia.-
dijo Sebastian.
-Por eso la
señorita Ana dijo que creyó ver a un muchacho, cerca del automóvil que casi la
atropelló.- dijo Isidora.
-Me vio a mí. Yo
fui quién desvió aquel vehículo. Ya ves
cometiendo una de mis cuantas acciones malévolas. Lástima que tú solo lo
tomaras como un simple accidente y no le prestaras mayor al muchacho que vio.-
dijo Sebastian.
No lo podía creer
por tantos años llegó a pensar que el exponente del mal no existía y si que de
verdad existía debería ser horripilante, que causara temor tan solo con verlo a
varios metros de distancia, sin embargo era un chico de su edad, atractivo y
hasta que podía ser agradable.
-¿Los chicos de tu
banda son servidores tuyos?- dijo Isidora.
-Claro que lo son.
Tú tienes tus servidoras y yo tengo los míos, mi hermano también es mi servidor
estamos a la par.- dijo Sebastian.
-¿Tus padres que dicen?-dijo Isidora.
-Nada. Ya que no
saben que soy el exponente del mal.- dijo Sebastian.
-¿No saben?- dijo
Isidora.
-No tienen idea.
Tampoco saben que mi hermano, es mi servidor, sabemos disimular bastante bien.-
dijo Sebastian.
-¿Por qué te
presentas ahora? ¿Por qué nunca lo hiciste antes?- dijo Isidora.
-La verdad es que
fue muy difícil poder localizarte. No sabía donde estabas, solo tenía la noción
de que tú existías y que vivías en alguna parte de este largo y angosto país.
El problema era en que lugar exacto estabas antes vivíamos en el sur en la
ciudad de Valdivia y te busqué por todo el Sur, pero no te encontré, después
tuve la leve intuición de que te encontrabas en la capital y junto a mi hermano
hicimos hasta lo imposible, para que nuestros padres aceptasen mudarse a la
capital. Hace dos años que vivimos acá en Santiago de Chile, pero a pesar de
vivir en la misma ciudad que tú no te encontrabas. Hasta que un día mientras
viajaba en el metro, percibí una presencia poderosa y me acerqué, para ver de
que se trataba y eras tú. La princesa del bien, la que por tanto tiempo había
buscado, podría haber intentado matarte ahí mismo, pero había muchas personas y
quería asegurarme de que fueras realmente a quien buscaba. Así que te seguí,
sin que tu te percataras y vi que vivías en esta Fundación, de verdad me decepcionaste,
ya que pensaba que residías en un lugar más glamoroso, digno de una princesa
como tu. No en un hogar repleto de huérfanos y chicos abandonados por sus
padres. Sigilosamente seguí tus pasos todos los días vi en que Instituto
estudiabas y como justo, me habían expulsado, decidí entrar a estudiar al mismo
lugar que tú para estar cerca de ti.- dijo Sebastian.
-¿Por qué
apareciste en el Festival de la voz? ¿Acaso sabías que iba a estar ahí?- dijo
Isidora.
-Lo sabía. Tan
solo fui para confundirte un poco, se que te provoco algo, así que fue
divertido verte en ese estado.- dijo Sebastian.
Isidora observó
fijamente los ojos de Sebastian y le provocaron un dolor enorme por todo su
cuerpo, el cual la debilitó bastante, pero Sebastian no se percató de esto.
-Ahora dejemos de
charlas. Terminemos con esto. ¡Estas muerta!.- dijo Sebastian.
Y lanzó un gran
destello de luz en contra de Isidora, la cual respondió con un débil destello
de luz ya que se encontraba muy debilitada por el dolor que le causó mirar
fijamente a los a Sebastian. Isidora volvió a caer al suelo, mientras la sangre
que provenía de su nariz, se seguía expandiendo. El ataque de Sebastian fue
bastante fuerte la dejó muy herida, pero no lo suficiente para perder la vida,
Sebastian el cual se encontraba con parte de su cara y de sus brazos heridos,
por el destello de luz que le lanzó Isidora se acercó a esta para volver a
herirla. Pero en ese momento interrumpieron las chicas en la cocina la cuales
por el ruido que provenía de esta fueron a ver que sucedía.
-¡Es el exponente
del mal!- gritó Isidora desde el suelo.
Jazmín lanzó un
destello de luz contra Sebastian pero ya era demasiado tarde, este había
desaparecido. Isidora se levantó con mucho dolor del suelo, salió de la cocina
y comenzó a subir la escalera, mientras que con su mano derecha se limpiaba la
nariz ensangrentada, cuando iba en el cuarto peldaño de la escalera un grupo de
invitados, se acercó a ver que sucedía.
-¡El cumpleaños se
da por terminado!.- gritó Isidora.
Y comenzó a correr
rápidamente por la escalera para que sus invitados, no la vieran en aquel
estado tan deplorable. Llegó a su cuarto tomó un pañuelo blanco que había sobre el velador, para limpiarse la sangre de
la nariz, se sentó con violencia sobre la cama, mientras sentía un odio interno
hacia ella misma. De repente entraron las chicas a la habitación muy
preocupadas y se acercaron a Isidora para ver como se encontraba.
-¿Qué ha
sucedido?-dijo Jazmín.
-¡Ya les dije en
la cocina, Sebastián es el exponente del mal!- dijo Isidora.
-¡No puede ser!-
dijo Jazmín.
-¡Pero es verdad!-
dijo Isidora.
-¿Cómo no me
percaté?- dijo Jazmín.
-Por este motivo
mi familia me abandonó, para evitarse las molestias que yo les traería, al
tener que enfrentarme con el exponente del mal. Ellos sabían que tarde o
temprano, los pondría en peligro.-dijo Isidora.
-¡No digas eso!-
dijo Jazmín.
-¿Y que es lo que
acabo de hacer ahora? Colocar en peligro a todos los habitantes de esta
Fundación. ¡Traje al exponente del mal a esta casa! De todas formas terminé causando
problemas.- dijo Isidora.
-También es culpa
mía yo tampoco me percaté de que Sebastian pudiera ser el exponente del mal.-
dijo Jazmín.
-Por mi culpa
ustedes se encuentran, acá en esta Fundación.- dijo Isidora.
-No es cierto.-
dijo Valentina.
-Te equivocas.
Cada una de ustedes pertenecía a una familia y como a mi me abandonaron ustedes
fueron seleccionadas, para acompañarme y por eso sus familias se vieron
obligadas a abandonarlas y a dejarlas en esta Fundación, donde me dejaron a
mi.- dijo Isidora.
-Tal vez estas en
lo cierto. Pero nosotras te queremos y por lo menos yo no me arrepiento de
estar aquí.- dijo Sofía.
-¡Y el pago que yo
les doy es invitando a mi cumpleaños al peor enemigo de todas nosotras!- dijo
Isidora y puso la cabeza entre las rodillas.
-No importa que te
hayas equivocado, te queremos y lo más importante es que te encuentras bien.-
dijo Tamara.
-Mis poderes
apenas le causaron rasguños.- dijo Isidora.
-Da igual. Ahora
es mejor que curemos las heridas que posees.- dijo Jazmín.
-Recuerda que yo
tengo poderes curativos.- dijo Tamara
Tamara se acercó a
Isidora la cual se encontraba muy débil, pero no por las heridas que le había
causado Sebastian, sino por el intenso dolor que le habían los ojos de el. Tal
dolor aún la mantenía tiritando, en su mente había una gran confusión de ideas,
sobre todo por una parte de su corazón se encontraba sintiendo algo por
Sebastian. De las manos de Tamara comenzaron a brotar unos pequeños destellos
de luz amarilla los cuales fueron sanando la nariz herida de Isidora, y el
resto de las heridas provocadas por Sebastian, en pocos minutos Isidora se
encontraba recuperada de las heridas que había padecido, pero su cuerpo aún
tiritaba.
En la habitación
irrumpió Diego muy preocupado por su novia se acercó a donde se encontraba, se
arrodilló alredor de ella y le acarició suavemente el cabello.
-¿Qué ha
sucedido?- dijo Diego.
Isidora no se
atrevió a responder no le podía decir que el exponente del mal, había estado en
la Fundación
y que lo peor de todo es que este era Sebastián.
-Sufrió una caída.
Cuando iba a la cocina, resbaló y cayó violentamente
contra el mueble y para ella fue bastante doloroso.- dijo Jazmín.
Isidora sonrió
levemente a Jazmín en señal de agradecimiento por su ayuda y así no tener que
decirle la verdad de lo que había ocurrido a Diego.
-Pero ya estoy
bien, como sabrás Tamara posee poderes curativos, así que me curó las heridas y
me siento bien.- dijo Isidora para que Diego no se preocupara, aunque en
realidad no se sentía del todo bien.
-Tamara muchas
gracias por haberla sanado.- dijo Diego
-De nada.-
respondió Tamara muy sonrojada.
-Me debo ir.- dijo
diego.
-No hay problema.
Ve con cuidado mientras conduces.- dijo Isidora.
-Es una lástima
que tu cumpleaños haya terminado así.- dijo Diego.
-Descuida, los
accidentes ocurren.- dijo Isidora.
-Te quiero.
¡Adiós!.- dijo a Diego y besó a su novia.
-Adiós.- dijo
Isidora.
Después que Diego
salió de la habitación las chicas continuaron hablando sobre el tema del
exponente del mal..
-¿Qué vamos a
hacer mañana en el Instituto cuando nos encontremos con el?- dijo Jazmín.
-La verdad es que
mañana yo no desea asistir a clases, compréndeme Jazmín por favor. Necesito
reponerme un poco, antes de verlo nuevamente.- dijo Isidora.
-Te entiendo. Si
la directora Martha pregunta por que no fuiste a clases, le digo que estas
enferma y que necesitas descansar.- dijo Jazmín.
-Y yo mañana voy a
dejar al colegio a Joaquín, para que no te preocupes.- dijo Sofía.
-Gracias.- dijo
Isidora.
-Ahora, es mejor
que te acuestas y duermas.- dijo Jazmín.
-Eso es lo que voy
a hacer.- dijo Isidora.
Se levantó de la
cama se puso tras el biombo y se quitó el disfraz de Sirena, se puso una bata
de color blanca y con flores estampadas. Y dejó en un rincón el disfraz de
Sirena lo observó por unos minutos mientras, los ojos se le llenaban de
lágrimas ya que lamentaba que su cumpleaños soñado hubiese terminado así. Fue
hasta el tocador, se sentó en el suelo y desahogó toda su pena llorando,
algunas lágrimas caían en la cerámica del tocador mientras que Isidora no podía
dejar de pensar en Sebastian. Se levantó del suelo con el rostro cubierto de
lágrimas y se dio un baño el cual la relajó pero aún se sentía muy debilitada.
Antes de regresar
al cuarto se secó las lágrimas, para que las chicas no se preocuparan por ella.
Entró a la habitación se ubicó tras el biombo se quitó la bata y se puso la
camisa de dormir le dio las buenas noches a las chicas y se acostó en su cama.
Tuvo un sueño
perturbador en casa momento se le atravesaba la imagen de Sebastian diciéndole
que el era el exponente del mal y riéndose fríamente, mientras ella se
encontraba muy herida en el suelo.
Aquel sueño o
mejor dicho pesadilla se repitió en su mente durante toda la noche, sin embargo
Isidora no profirió ningún grito durante
toda la noche, como para que las chicas se preocuparan por ellas.
Despertó abriendo
suavemente los ojos, se sentó sobre la cama vio que en el cuarto solo se
encontraba Jazmín, la que en ese momento estaba sentada sobre su cama leyendo
una revista, de repente giró su cabeza y vio que Isidora se encontraba
despierta, sonrió ante esto y se acercó a ella.
-¡Tu desayuno hace
horas que te está esperando!-dijo Jazmín extendiendo una bandeja con alimentos
a Isidora.
-¡Gracias!- dijo
Isidora.
-¿Cómo has
dormido?- preguntó Jazmín.
-Bien.- mintió
Isidora.
-Las chicas ya se
han marchado al colegio, Sofía fue a dejar al colegio a Joaquín como lo
prometió y yo me quedé para hacerte compañía.- dijo Jazmín.
-No era necesario
que te quedaras. Aunque de todas formas gracias.- dijo Isidora
-Si es necesario.
¿Cómo te sientes?-dijo Jazmín.
Isidora aún se
sentía muy debilitada no podía creer que el hecho de mirar a Sebastian a los
ojos le hubiese afectado tanto. También debía admitir que su estado de
debilidad se debía a lo mucho que le afectó la noticia de que Sebastian el
chico el cual le estaba provocando nuevos sentimientos, fuese el exponente del
mal, pero como no deseaba preocupar a Jazmín prefirió mentir.
-Me siento bien.-
dijo Isidora.
-¿Qué quieres
hacer hoy?-dijo Jazmín.
En ese momento
Isidora deseaba de gran manera poder ver a Diego, para recuperar sus energías
ya que le agradaba cuando este le abrazaba y la acurrucaba entre fuertemente
entre sus brazos, esto la hacía sentirse protegida.
-Diego hoy no
tiene clases en la Universidad. Así
que voy a ir a verlo.- dijo Isidora.
-¿Quieres que te
acompañe? – dijo Jazmín.
- No es necesario
simplemente me apareceré afuera donde vive Diego. La verdad es que no tengo
deseos de andar en metro ni autobús.- dijo Isidora.
-De acuerdo.- dijo
Jazmín.
Al terminar de
servirse el desayuno Isidora se levanto de la cama, le entregó la bandeja, fue
hasta el tocador para lavarse los dientes y darse un baño. Regresó al cuarto se
vistió, buscó su bolso y puso unas cuantas cosas y luego lo ubicó en su brazo derecho,
estaba lista para aparecerse afuera de la casa Diego cuando le habló Jazmín.
-¿De verdad no
quieres que te acompañes? ¡Estas pálida! –dijo Jazmín.
-No Jazmín, no es
necesario.-dijo Isidora antes de que Jazmín pudiera pronunciar otra palabra.
Su novio Diego
vivía en la comuna de Providencia así que se apareció en aquella comuna, afuera
de la casa de Diego. Avanzó unos pasos se acercó al timbre y lo presionó solo
una vez, inmediatamente apareció Diego, se alegró y sorprendió al ver a su
novia, mientas Constanza se encontraba tras el.
¡Isidora! ¿Qué
haces acá? ¿Por qué no me avisaste que venías? Podría haber salido y no me
hubieses encontrado. ¿Hay algún problema?-dijo Diego.
-Es necesario que
haya algún problema, para que una chica quiera ver a su novio.- dijo Isidora
tiritando.
-¡Estas muy pálida
y además estas tiritando! ¿Qué te sucede?-dijo Diego
Isidora no
respondió las interrogantes, simplemente se arrojó a los brazos de Diego,
mientras una gran cantidad de lágrimas rodaban por sus mejillas.
-Me imagino que si
le servimos chocolate caliente, bombones y algunos caramelos, tal vez se sienta
mejor.- dijo Constanza.
Entre lágrimas
Isidora sonrió suavemente al escuchar lo que había pronunciado Constanza. Diego
la abrazó con más fuerza y comenzaron a caminar, entraron a la casa y Diego
recostó a Isidora sobre un sillón blanco de la sala de estar, mientras que con
un pañuelo le secaba las lágrimas.
Constanza a
apareció con una bandeja, le sirvió una taza con chocolate caliente y dejó una
caja de bombones y otra con caramelos alredor de Isidora y Diego.
Al beber el primer
sorbo del chocolate caliente, Isidora sintió un calor gratificante por todo su cuerpo, aunque tal vez se debía a
que Diego estaba a su lado abrazándola fuertemente. Constanza apareció con varias
películas en DVD sobres sus manos y se las extendió a Diego.
¡Estas son las
películas que arrendamos! Hay que devolverlas en dos días más, pienso que
podrían ver una para divertirse un poco. A mi me encantaría acompañarlos pero
debe hacer una tarea, así que los dejo.- dijo Constanza y subió a su
habitación.
-¿Quieres ver una
película?- dijo Diego.
-Si.- respondió
Isidora en un susurro.
Diego le enseñó
todas las películas a la chica para que esta escogiera cual ver, e Isidora al
azar eligió una, ya que en realidad, no le importaba mucho cual ver. Por unos
minutos Diego se apartó de Isidora, para encender la televisión y colocar la
película en el reproductor de DVD, después regresó al lado de su novia,
mientras esta desenvolvía un bombón con forma circular y se lo colocaba en la
boca, al mascarlo sintió el sabor de relleno de frutilla que traía el bombón y
sonrió antes esto, ya que le encantaba aquel relleno.
Diego se alegró al
verla sonreír y la acurrucó contra sus piernas, mientras le acariciaba suavemente
el cabello. Isidora se sintió muy bien en aquel
momento. Mientras apoyaba su cabeza en las piernas de Diego, es verdad
que no lo amaba, pero el le daba el amor que nunca había tenido, por el hecho
de que su familia la había abandonado. Isidora acarició las manos de Diego,
mientras le daba unas cuantas miradas a la película.
De repente la
puerta de la casa se abrió y entró la señora Maite Hermosilla, la cual era la
madre de Diego y Constanza, ella adoraba a Isidora y se puso muy feliz de verla
ahí.
-¡Que alegría
verte Isidora!- dijo la señora Maite.
-Señora Maite
también es un placer para mi poder verla.- dijo Isidora adoptando una posición
mas adecuada.
-Mi marido en
estos momentos se encuentra en un viaje de negocios, así que por eso no se
encuentra acá en estos momentos, si es que en tu mente, estas pensando en
Rodolfo. ¿Y ustedes que hacen?- dijo la señora Maite.
-Vemos una
película y también bebemos chocolate caliente y al mismo momento saboreamos
bombones y algunos caramelos.- dijo Diego.
-Muy divertido.
Ahora debo ir a mi escritorio a trabajar así que me retiro.- dijo la señora
Maite retirándose camino a su escritorio.
A los pocos
minutos Constanza se reunió con ellos, la película que se encontraban viendo ya
había terminado, así que Diego abrió otra película y la puso en el reproductor
de DVD. Estuvieron el resto del día viendo películas y saboreando chocolate
caliente, bombones y caramelos, las horas habían transcurrido rápidamente por
lo menos para Isidora. Ya era bastante tarde y Diego se acercó a ella para
decirle que debía marcharse, sin embargo ella al no desear irse lo abrasó
fuertemente y le susurró al oído no me quiero ir.
Ante esto Diego no
puso objeción, le acaricio el rostro y le dijo que llamaría por teléfono a la Fundación para avisar
que se quedaría en la casa de el.
La secretaria
Paula atendió el teléfono y Diego le comunico que Isidora se encontraba bien y
que se iba a quedar a dormir en la casa de el y que esto se lo comunicara a las
amigas de Isidora, para que estas no se preocuparan por ella, la secretaria
Paula le dijo a Diego que ella le avisaba a las chicas donde se encontraba
Isidora y que no había inconveniente, en que ella se quedara a dormir en la
casa de el.
Cuando colgó el
teléfono Diego se acercó inmediatamente, hacia donde se encontraba Isidora, le
dio un suave beso en la mejilla y le dijo que ya había comunicado a la Fundación que se iba a
quedar a dormir en la casa.
Como gesto de
agradecimiento Isidora lo abrasó fuertemente y Diego la elevó en el aire,
sujetándola firmemente contra sus brazos y comenzaron a subir la escalera.
Llegaron hasta el cuarto de Constanza que era donde iba a dormir Isidora, en el
cuarto de la hermana de Diego había dos camas, con un cubrecama de color
rosado, la que se ubicaba en el sector derecho de la habitación pertenecía a
Constanza, así que Diego dejó sobre la cama que había en el sector izquierdo a
Isidora, le dio un beso en la frente deseándola buenas noches y se retiró de la
habitación. Constanza de su armario sacó una camisa de dormir y se la extendió
a Isidora, la cual le agradeció que le prestara ropa de dormir.
En el cuarto de
Constanza había un biombo de color verde donde Isidora, se cambio de ropa.
Después de lavarse los dientes y desearle buenas noches a Constanza se acostó
para dormir y afortunadamente tuvo un sueño muy tranquilo.
Al día siguiente
despertó con mucha energía ya no se sentía débil, fue al tocador para darse un
baño y Constanza le prestó de su ropa, para que se vistiera. Junto con ella
bajó a desayunar, cuando iba en el último peldaño de la escalera vio que la
señora Maite se encontraba yéndose para ir a trabajar, así que fue hasta donde
se encontraba para despedirse de ella.
Desayunó
animadamente junto a Constanza y a Diego, después su novio debía marcharse a la Universidad, pero no
antes de ir a dejar en su automóvil a su novia a la Fundación donde
vivía.
Como siempre Diego
abrió la puerta del automóvil, para que su novia subiera avanzaron rápidamente
por las avenidas y llegaron hasta donde vivía Isidora.
-Gracias por
soportarme.- dijo Isidora.
-¿Soportarte? Eres
mi novia te amo. Es un placer esta contigo.- dijo Diego.
-Gracias.- dijo
Isidora besó a Diego en los labios y se bajó del automóvil.
En la acera la
princesa esperó que su novio se marchara antes de comenzar abrir el portón de la Fundación, se encontraba
por abrirlo, cuando sintió que al frente de ella apareció una presencia que ya
conocía.
-¿Supongo que te
divertiste, todas estas horas que estuviste con tu novio? ¡Que romántico!
¡Hasta te quedaste a dormir en la casa de el!-dijo Sebastian.
-¿Qué haces tú
acá?-dijo Isidora evitando mirar a los ojos a Sebastian.
-Tan solo quería,
saber como habías llegado, después de haber tenido varias románticas con tu
novio.- dijo Sebastian.
-¡Eso a ti no te
importa!-dijo Isidora.
De repente
Sebastian sujetó por la muñeca la mano derecha de Isidora, mientras esta
esquivaba la mirada de el. El rostro de Sebastian señalaba rabia y a la vez
también impotencia y cada vez sujetaba con más fuerza la mano de Isidora.
-¡Tú eres mía!- gritó
Sebastian.
La sorpresa de
Isidora al oír estas palabras, fue tan enorme, que no pude evitar emitir un
pequeño grito. Sebastian soltó la mano de Isidora y le dio la espalda, no pudiendo
creer lo que había dicho.
Isidora aprovechó
de que el chico le había soltado la mano, para abrir el portón y entrar
corriendo a la Fundación. Al
entrar se encontró con la secretaria Paula y la saludó, subió corriendo la
escalera, mientras que en su mente tenía firmemente grabadas, las palabras que
había pronunciado Sebastián. Su habitación se encontraba vacía, seguramente las
chicas se encontraban en el colegio, es una lástima que no se hayan quedado
para recibirla. Se asomó por el balcón
para mirar la calle y ver si aún estaba Sebastian en la acera, pero este ya
había desaparecido.
Autora: Elizabeth Parziót Riveros
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