Haciendo Camino (Escrito por luna)
En vida se camina por senderos soñados Tan soñados que olvidamos que fueron reales Pero realmente son pocos y los olvidamos...
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Grupo Especial T. J. (G.E.T.) y un acompañante raro

Autor/a: MiniTania
Estadísticas Resumen
Fecha de publicación: 23/02/2012
Leído: 1987 veces
Comentarios (10)
Valoracion de la obra: 9,45

Tania ha formado un equipo que se convertirá en la élite. Resolviendo los casos más complicados. Pero, el mismo día que lo crea, se le presenta una visita inesperada. Totalmente ilógica. ¿Su mentalidad racional se verá afectada? ¿Quién será aquella visita? Género: Acción, misterio, fantasía, amor,...

Capítulo 1. Dos comienzos muy diferentes.

 

El director de la comisaría les había llamado. Cinco hombres derechos y colocados en fila, frente a una mesa de estudio de madera de roble. El hombre sentado en una cómoda silla colocada detrás de la mesa, los observaba seriamente. Cara a cara, frunciendo las cejas.

Se notaba que aquel hombre ya tenía sus cincuenta años. Por su cabello blanco y por las patas de gallo colocadas alrededor del rabillo del ojo. Los observaba con unos severos ojos marrones, oscuros. Los labios finos. Y las marcas de edad. Parecía pensar en algo, mientras que apoyaba la barbilla encima de sus manos entrelazadas. Suspiró.

El silencio era incómodo. Ninguno de los cinco hombres que estaban ahí, se conocían formalmente. Tan solo se familiarizaban por haberse visto alguna vez en la comisaría.

— No lo entiendo —musitó el director.

— ¿Ocurre algo? —se atrevió a preguntar el que estaba en medio de la fila, como que era el tercero empezando por la derecha, lo llamaría número tres.

No dijo nada. Les volvió a mirar.

— Os he llamado aquí para realizar un experimento. Bueno, no sé si podría llamarlo experimento… —dudó— Es como un proyecto.

— ¿Y que vamos a hacer? —preguntó número uno.

— Vais a formar un nuevo equipo.

Nadie dijo nada, pero todos estaban sorprendidos, preguntándose la razón de esa decisión.

— ¿Puedo saber por qué? —dijo el chico número tres.

  Porqué he sido engañado y he hecho una apuesta —contó apenado.

—<< ¡Eso es muy irresponsable!>> —pensó número dos.

— Si este plan funciona, realmente podría ser muy bueno, pero dudo que funcione al haberos escogido a vosotros —explicó—. No creo que cumpláis sus expectativas.

— ¿De quién habla? —dijo número cuatro.

— De la persona que me ha hecho hacer esto, y que será vuestro líder.

Todos estaban callados.

— Vuestro equipo se llamará G.E.T., lo cual significa: Grupo Especial T. J. Vuestro equipo se convertirá en la élite de la élite, y seréis los mejores, por eso se os encargarán los casos más difíciles.

Número tres y número dos estaban contentos y emocionados por ello. Número cuatro no estaba de acuerdo. Número uno tan solo se apenaba porque ahora podría hacer menos el vago. Y número cinco estaba impasible, le daba igual.

— ¿Y quién es nuestro líder? —preguntó, otra vez, número tres.

El director sonrió.

— Me parece que está al llegar. La he llamado hace un rato, parece que aún no ha llegado —dijo mirándose el reloj de muñeca.

La puerta se abrió.

— Si que he llegado, y de hecho, hace un buen rato —se abrió la puerta y por ella apareció una jovencita bastante sorprendente.

— <<Joder… ¡Qué buena que está!>> —pensó número tres.

— <<Pero si tan solo es una cría>> —pensó número cuatro.

— <<Parece maja>> —pensó número uno.

— <<Ah, pues vale…>> —pensó número cinco.

— <<Im… Impresionante…>> —pensó número dos.

;)

Nada más entrar, vi a los chicos que había escogido para mi grupo. Cada uno con una cualidad distinta, algunos sorprendidos, otros no. Los cinco eran adultos con no más de veinticinco años. Jóvenes, de hecho, eran de los más jóvenes de la comisaría.

— ¡Vaya! ¿Estabas ahí? —dijo el director. Yo asentí con una sonrisa— ¿Desde cuando? —preguntó un poco inseguro.

— Desde el principio —el hombre calló y se sentó bien—. A veces puedes descubrir mucho de una persona espiándola sin que se dé cuenta.

Yo rodeé la fila que tenían hecha aquellos chicos, y me dirigí a la mesa del director José. Me di cuenta que todos me seguían con la mirada. Me apoyé en la mesa y me puse de cara a ellos, dándole la espalda al director.

Empezando por la derecha, había un chico que medía 1’75 metros y tenía la musculatura promedia, lo que destacaba de él eran unos impresionantes ojos marrones, muy oscuros. El cabello, llevaba el típico peinado que con pasarle un poco la mano, ya estaba bien; sencillo y cómodo; rubio dorado, y con reflejos más oscuros. Tenía una mirada indiferente, pero en las comisuras de sus finos labios se le notaba una pequeña elevación.  Toni Gómez Pedrosa. Veintitrés años.  Él era un especialista en armas de larga distancia. Un francotirador.

El segundo sonreía con la boca abierta y enseñando los dientes; a lo que yo llamaba, risa boba. Medía 1’78 metros. Tenía una constitución delgada, a pesar de eso se le notaban los músculos que le permitía su complexión. Su pelo era largo, no le debía llegar a los hombros, ya que llevaba una coleta pequeña que se lo sujetaba por detrás. El cabello era liso y marrón claro. Daniel Muñoz Pascual. Veinticinco años. Era un conductor experto, con licencia para conducir vehículos aéreos. Más unos estudios de medicina incompletos.

Ahora el tercero. El chico era el más joven de todos. A pesar de ello medía 1’80 metros. Tenía una complexión fuerte, una de aquellas que les encantaba a las adolescentes. Llevaba un flequillo de lado que le caía por el ojo derecho con el peligro de taparlo. El cabello era negro apagado y ondulado, por detrás lo llevaba más corto. Parecía un universitario. Sus ojos eran grandes y grises. Y sus respingones morritos, sonreían sin enseñar los dientes. Tenía que admitirlo, el chico era atractivo. Se llamaba Carlos Terradas Soriano. Tenía veinte años recién cumplidos. Su mejor carta era la pelea cuerpo a cuerpo. Se especializaba en variadas artes marciales. En sus años de instituto, ganó un campeonato de carate, tres veces consecutivas. Gracias a su formación y sus reflejos, tenía muy buen manejo de armas blancas.

El cuarto. Era alto y grande. Se notaba su trabajo en los entrenos o en algún gimnasio. Medía 1’89 metros de altura. Llevaba el pelo corto y colocado hacia arriba con gomina, era castaño. Sus ojos eran marrones, no tenían nada de especial. En cambio, su expresión si que tenía algo de especial, parecía sumamente disgustado y enfadado. Me miraba arrogante y torciendo los labios. Se llamaba Javier Francés López. Veinticinco años también.  Aunque no lo pareciera, él era un hacker. Según mi deducción, opinaba que él tenía suficiente capacidad como para hackear el F.B.I. con un móvil.

Y por último, el quinto. El muchacho no era mucho más alto que yo, ya que medía 1’68 metros. Era curioso, ya que desde el primero hasta el cuarto, estaban colocados de bajo a alto, pero luego, se podía ver la gran diferencia de altura de este con el cuarto. Su complexión era delgada, parecía un adolescente. Él tenía cara de niño, sinceramente, era mono. Pero tenía una expresión aburrida e indiferente. Sus ojos eran una mezcla entre verde y marrón claro, eran bonitos. Su pelo por decirlo en una palabra, podía ser “natural” o “salvaje”. Se tendría que cortar pronto el flequillo, ya que casi le llegaba a los ojos; era liso con un color rubio oscuro. Se especializaba en las armas de media distancia, las pistolas. Tenía una habilidad y una precisión sorprendentemente perfectas. A él le gustaba utilizar dos, pero solo le dejaban usar una. Él era Rubén Cuevas Hernández. Veintiún años.

Todos aquellos chicos eran tesoros. ¿Cómo habían acabado allí? ¿Y por qué razón el director tenía una opinión tan baja de ellos?

El director se levantó y se dirigió a mi lado. Suspiró pesadamente.

— Ella es… —se paró al ver que yo le silenciaba con mi mano alzada.

— Ya me presento yo. Me llamo Tania Jane García —se notó un pequeño cambio en la expresión de Javier—. Tengo dieciocho años —al decir aquello, la sorpresa se pudo hacer evidente en todos. Yo sonreí—. Os conozco a todos, no sé si a alguno le sonará mi cara —evidentemente, yo me había puesto anteriormente el uniforme de aquella comisaría y me había infiltrado (con la ayuda del director). De ese modo, pudiendo observar a todos y decidir a quién escoger para mi equipo. Probablemente, al ir con la gorra y un moño, no se habían dado cuenta.

— Claro, tu eres la tía esa que vi en el gimnasio y que estaba tan buena —dijo Carlos sin cortarse.

— Yo también recuerdo haberte visto en la sala de la práctica de disparo —comentó Toni.

Los demás no dijeron nada.

— Pues sí, estaba buscando a las personas privilegiadas que estarían honradas con formar parte de este equipo —bromeé—, la élite de la élite. El equipo G.E.T. Buen nombre, ¿verdad? —ninguno dijo nada.

— Bueno… —empezó el director— por hoy os contaremos los detalles, y os podréis ir a casa.

— Bien, pues por ahora seguidme —salí de la puerta y no me giré para ver si me seguían.

Escuché pasos detrás de mí, así que di por hecho que los tenía a un par de metros detrás. Yo fui a mi rollo y después de subir por el ascensor, seguí un pasadizo lleno de puertas, me paré frente a una, en la que tenía escrito en una placa: “G.E.T.” Abrí la puerta y entré. Los chicos entraron después de mí. Observé la sala, de hecho yo también la veía por primera vez.

Las paredes estaban pintadas con blanco y cian. Había seis mesas de estudio en el centro. Estaban colocadas en dos filas iguales, cara a cara, para ahorrar espacio. Cada mesa tenía su silla, la típica con ruedas.

— Este será nuestro lugar de trabajo mientras no salgamos. Que mañana traiga cada uno sus pertenecías y las acomode en su mesa —observé que había otra sala al lado, conectada a esta, era visible por una pantalla de cristal que ocupaba casi toda la pared, con persianas de color azul oscuro, y una puerta para entrar en ella. Me dirigí a ella—. Este debe ser mi despacho privado.

Entré, también era una sala sencilla, con su mesa típica de despacho, una silla grande para mí, dos para las personas a las que atendiera, y un sofá para echar una siesta, ¿sino para qué más? Al igual que la otra sala, faltaba la decoración, pero aquello ya se iría formando con el tiempo.

Como que nadie me había seguido hasta dentro de mi despacho, salí de la sala para encontrarme con ellos. Todos estaban sentados cada uno en una silla, con su mesa. Me acerqué a ellos, y ellos alzaron la vista al escucharme entrar.

— ¿Y ahora? —preguntó Carlos, curioso.

Yo me dirigí hacia ellos y me coloqué de forma que me vieran todos bien. Carraspeé un poco con la garganta.

— Preguntadme lo que queráis saber —me limité a contestarles.

— ¿Por qué alguien tan joven como tú, sin estudios universitarios, y carente de experiencia, ha conseguido tener este trabajo y con esta autoridad? —preguntó Javier sin rodeos. Aún tenía una mirada sebera.

— ¿Te suena el nombre Erik Jane Merlos? —él abrió los ojos sorprendido, los demás también— Veo que os suena a todos. Pues ese es mi padre… eh… bueno… fue mi padre.

— Eres la hija de un héroe que murió el año pasado, un famoso detective que resolvió una innumerable cantidad de casos muy complicados —murmuró Toni—. Ya veo… de enchufe.

— No, te equivocas —negué—. Es cierto que mi padre fue un gran hombre, por eso le apodaron como héroe, pero en realidad detrás de él había una sombra —todos me observaban interesados—. Una sombra que le acompañaba y le ayudaba a resolver aquella cantidad tan abundante de casos —me señalé—. Yo.

— ¡Anda ya! —exclamó Carlos emocionado.

— Pues sí —dije orgullosa—. Mi padre parecía atraer los casos hacia él; en vacaciones, viajes, visitas a la familia, en tren, autobús,… Y como que yo tenía una inteligencia superior a la suya, por no decir que me parecía emocionante, pues siempre me colaba en las escenas del crimen y le ayudaba a resolverlos —les expliqué, sentí añoranza—. Por eso, ya conocía al director José de antemano, somos de confianza.

— Fue  una pena que muriese de negociador en un atraco. Fue engañado por sus asesinos —aquello era cierto, y encima, aún no les habían cogido. Javier me sonrió con compasión, parecía empezar a cogerme simpatía.

— Bueno, ¿alguna pregunta más? —cambié de tema.

— ¿Qué significa T. J? —preguntó el chico que me había parecido atractivo, Carlos.

— ¿Te refieres al nombre de nuestro equipo? Significa Tania Jane —le expliqué rápido— Por cierto, llamadme T. J., no quiero que me llaméis líder, detective, jefa, por mi apellido o por mi nombre completo.

— ¿Por qué? —volvió a preguntar Carlos.

— Tan solo soy previsora —me miraron extrañados—. No os preocupéis, no hace falta que me entendáis.

Tomé un respiro. Miré la hora de mi móvil, las 21:12 h. Ya era hora de preparar la cena.

— Por último, quiero que mañana anuléis todo lo que vayáis a hacer, ya que resolveremos un caso de prueba, y después iremos a cenar por ahí —les sonreí—. Quiero que nos conozcamos mejor —miré sus caras—. Por el caso que haremos no os preocupéis, será sencillo. Ya lo he empezado por mi cuenta, mañana os cuento en que consiste. También, os diré, que tenemos uniformes especialmente para nuestro equipo, están en vuestras taquillas —suspiré—. Y por hoy ya nos podemos ir.

Todos se levantaron y empezaron a dirigirse a la puerta.

       —Acordaos de traer vuestras cosas, para ir acomodándoos —se giraron a verme—. Y que sepáis que solo me podéis llamar T.J. vosotros, por ser mi equipo.

         

Camino a mi casa, a esas horas apenas había gente por la calle, y la única luz que había era la de los bares aún abiertos y la de aquellas farolas anaranjadas. Me parecía bastante intrigante que aquella calle que por la mañana, bañada por los rayos de sol, resultara tan relajante, en cambio, que por la noche pareciera tan sombría. Te recordaba a las típicas calles que salían en las pelis de miedo, cuando un grupo de matones acechaba a una chica. Había poca gente, pero porqué era martes; los viernes y los fines de semana, el barrio estaba muy animado.

Me dirigí al portal de mi bloque, y después de sacar las llaves, abrí la puerta y entré. Mis pies se dirigieron al ascensor, pulsé el familiar botón que abría sus puertas, y al tener vía libre entré en él. Busqué mi planta en la hilera de botones, y apreté el número seis. Era el piso más alto, el cual me otorgaba una terraza con bonitas vistas de la ciudad, ya que vivía en el edificio más alto de la zona. Las puertas se cerraron. A pesar de solo tener cinco años y una tecnología lujosa, era muy lento. Noté la ligera presión  del ascensor al ascender, y me apoyé en el espejo pegado a la pared. ¡BAM! El ascensor con un golpe fuerte y una sacudida, se paró de golpe. Las luces se apagaron, yo mantuve la calma y busqué el botón de emergencias para recurrir por ayuda, pero no funcionaba. Probé suerte con el botón que abría las puertas del ascensor, pero como yo había pensado, no servía de nada.

— Joder —solté frustrada. Tenía hambre, y hasta que alguien no se diera cuenta de lo que le ocurría al ascensor, podía quedarme todo el rato ahí.

Miré mi móvil, como esperaba, no tenía cobertura.

— <<No te preocupes, solo te estoy saludando>> —escuché a una voz susurrar. Parecía venir de un hombre.

Me giré a todos los lados para ver si había algún micro, o reproductor electrónico, pero era inútil, no veía nada.

— <<No creo que me encuentres, ya que mi voz solo suena en tu cabeza>> —definitivamente, no parecía venir de un aparato electrónico. Ella no estaba loca, y la idea de la telepatía le parecía bastante fantasiosa. Pero, la situación en la que estaba ahora no parecía ser muy lógica.

— ¿Quién eres? —la pregunta salió de mi boca sin avisar.

Escuché una risita.

— << ¿Quién crees que soy?>> —dijo en un tono divertido.

A pesar de eso, la voz me seguía pareciendo siniestra.

— ¿Dios? —aquella estúpida respuesta salió de mi boca. Al instante me avergoncé de haberla dicho.

La voz explotó a carcajadas.

— <<Me sorprende escuchar esto de una persona lógica y atea como tú>>

— ¿Cómo lo sabes? —me mantuve calmada.

— <<Yo lo sé todo de ti. Bueno… casi todo>> —dijo lentamente— << ¿Ya sabes quién soy?>>  —preguntó.

— Pienso que tu identidad debe estar completamente fuera de mi lógica. Así que sin más rodeos, quiero que me la digas tú —le insistí.

Las luces parpadearon y se encendieron.

— <<Nos vemos en tu terraza>> —añadió.

El ascensor se volvió a poner en movimiento. Al llegar arriba, abrí la puerta de mi casa, calmadamente, pero una vez entré en mi piso y cerré la puerta, me dirigí corriendo hacia las escaleras que llevaban hacia la planta de arriba. Subí los escalones precipitadamente, y corrí por el corto pasillo que llevaba a la azotea. Me paré observando la oscura terraza, grande y vacía. Pero, distinguí una silueta que estaba derecha en medio de ella. Mis dedos buscaron el interruptor de la luz y lo apreté.

Era un hombre joven, que me miraba elevando ligeramente las comisuras de los labios. De edad indefinida, más atractivo que el promedio, de hecho podría ser un modelo. Me sorprendió bastante el ver que mi gato se restregaba en su pierna mientras ronroneaba cariñosamente. Si tuviera que describirlo… podría decir que parecía un príncipe oscuro. Su cabello era liso y absolutamente negro, no era un negro normal, demasiado oscuro. Iba en traje, también negro, con una camisa negra y sin corbata. El negro resaltaba su piel poco bronceada. Y lo único que brillaba en él, eran sus ojos azules, de color mar.

— ¿Ya sabes quién soy? —efectivamente, era la misma voz que había escuchado en el ascensor.

Tragué saliva.

— ¿Eres la muerte? —me tembló un poco la voz.

Él sonrió más.

— Sí —dijo casi susurrando.

Empezó a andar, y lentamente se iba acercando a mí, hasta quedar a un metro de distancia.

— Demuéstralo —no me fiaba de su palabra, aunque ahora me arrepentía de haberlo dicho.

Él suspiró. Alzó la mano hacia a mí. Hubo silencio. Entonces, un dolor agudo me subió por el brazo izquierdo. ¿Un infarto? El pecho me empezó a doler, noté como se me iba el aire. Los latidos iban cada vez más lentos. Mis respiros cada vez eran más cortos. Caí al suelo de rodillas, y me desplomé, echando mi último aliento de vida.

 

Estirada y con la cara pegada al suelo, abrí los ojos. Me incorporé para sentarme. ¿Qué había ocurrido? Miré enfrente de mí.

— ¡Ah! —pegué un bote de susto.

La muerte, con la misma apariencia de antes, estaba agachada a mi altura, y tenía su cara casi a tocar de la mía. Yo me alejé un poco.

— ¿Estás bien? —preguntó elevando un poco las cejas.

— Sí, creo. ¿Qué ha pasado?

— Has muerto.

Abrí los ojos como platos.

— ¿Estoy muerta?

— No, estás viva.

— ¿Por qué me has matado?

— Tú me lo has pedido —se levantó—. No te preocupes, no vengo con intenciones hostiles. —me ofreció la mano.

Dudosamente le cogí su mano fría. Me levanté.

— Entonces, ¿cuáles son tus intenciones? —le pregunté.

— Quiero vivir durante un tiempo como un humano normal, y te he escogido a ti como mi guía.

— ¿Vacaciones?

— Podríamos llamarlo así, a pesar de que ahora estoy en todas partes llevándome a gente.

— ¿Y que pasa si me niego?

— Será una pena, pero tu hora llegará antes de tiempo —dijo sonriendo.

Y decía que no venía con intenciones hostiles.

Suspiré. No me quedaba más remedio.

— Vale, pero empezaremos mañana, que hoy no pienso ir a ningún lado. Si quieres te acompañaré a tu alojamiento. —me giré y fui a la planta baja de mi piso, él me siguió.

Cogí mi monedero y las llaves de casa. Él estaba derecho detrás de mí, yo le abrí la puerta y le ofrecí la salida.

— ¿A dónde planeas que vayamos? —preguntó.

— A tu casa, ¿no?

— Voy a vivir aquí —agarró la puerta y la volvió a cerrar.

— ¿No puedo rechistar?

— Me parece que no estás en posición de hacerlo.

Me resigné. En aquel piso quedaban dos habitaciones libres, así que tampoco importaba tanto. Me dirigí a mi enorme y blandito sofá color crema, a juego con las cortinas blancas. Encendí la tele de cuarenta y dos pulgadas. E invité al chico a sentarse. Me cambié los zapatos de calle por los de estar por casa. Y cogí el teléfono para llamar por una pizza. En el folleto de Telepizza, miré de qué gusto la podría coger.

— ¿Quieres una pizza pepperoni, cuatro quesos, de jamón dulce y queso, barbacoa o de qué? —le pregunté.

— ¿Qué es pepperoni?

— Pediré una de jamón dulce y queso —dije haciéndole caso omiso.

Llamé e hice el pedido. Después me senté a la otra punta del sofá, en dirección contraria a él para ver la tele. En la Neox estaban dando Los Simpsons. El canal lo dejé ahí. Estuvimos un rato en silencio, observando la pantalla. El chico se sentaba muy recto.

_ ¿Por qué yo? _pregunté.

_ ¿Por qué te he escogido a ti? _preguntó, yo asentí_ Porque en el pasado hiciste a lo que vosotros llamáis “burlar a la muerte”. También, porqué eres la persona que me ha parecido más interesante y bondadosa. Otra razón, es que tú en un futuro cercano estarás irremediablemente rodeada de muertes, así que me sentiré más cómodo _si no supiera que ese chico era la muerte, yo hubiera puesto cara de asco y le hubiera tomado por loco_. Y, porqué conozco a tu padre.

_ ¿A mi padre?

_ Sí, ese hombre, a pesar de estar muerto, quería ayudar a los rehenes que estaban atrapados por los atracadores. Dio tantos problemas que me entró curiosidad y fui a verle, así que empecé a hablar con él,  y nos hicimos amigos _papá era increíble_. Él me contó cosas de su mujer, la echaba de menos, así que le ayudé a encontrarla. También me contó cosas de ti, aunque cuando le dije que te vendría a ver, no estaba muy contento _me alegraba de que papá y mamá estuvieran juntos_. Me pregunto por qué. A pesar de que le dije que no te haría nada.

_ Dices eso a pesar de que antes me has matado.

Él me miró. Se pasó la mano por su pelo liso peinado a capas.

_ Es igual, ahora estás perfectamente.

Nos quedamos callados.

_ ¿Quieres preguntarme algo? _dijo rompiendo el silencio.

Me lo miré desinteresada.

_ Tengo muchas preguntas, pero no te preocupes, ya te las iré haciendo.


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diana - la verdad es que esta chica me da pena es linda taeontlsa pero no lo sabe aprovechar lamentablemente la plata les hace hacer tonterias a estas estrellas estrelladas de disney . el problema viene desde el hogar poeque sus padres no les ensef1an a tener valores en la vida y lo mas importante no les ensef1an a amar y a temer a DIOS por eso estan como estan ojala algun dia pueda darse cuenta de sus errores y trate de llevar una vida mas tranquila pero ojala no sea demasiado tarde. http://mfpupv.com [url=http://ciwybmgjqff.com]ciwybmgjqff[/url] [link=http://pcctxt.com]pcctxt[/link]
Autor: LDEEYxYATB | Fecha: 15/12/2015 21:41:43

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neny - bueno todos saben que no es correcto lo que hizo miley pero cuelquiara comete errores somos seres humanos y si ustedes tienen personalidad no tienen porq seguir a nadie osea si miley se corta las venas tu tmb lo haces ? piensa no ? cada uno tiene su propio criterio pensamos y sabemos diferencia en lo q esta bien y esta mal !!posdata : haga lo q haga nada le quita EL TITULO DE UNA MEJORES CANTANTES OK ? . MILEY TUS CANCIONES SON LO MEJOR (y)
Autor: xvAFVgC3 | Fecha: 13/12/2015 20:46:04

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claudi - sii no me parece nada de otro mundo, adeams que nose vengan a hacer los santos tdos ahora y vengan a decir que eso esta mal ,adeams si es por el ejemplo a los nif1os osea si no se enteraron padres los pendejos de hoy en dia son mas vivos ,asique no critiquen a miley ella es solo una chica de 18 af1os lo que hiso no fue ilegal ni nada ,DEJEN A MILEY EN PAAAAAAAZ! busquecen una vida , y no sean tan envidiosos de la suya y traten de destruirsela !!! Osea eso va para cualquiera , siempre van a querer ensuciar a un artista ,pero acuerdensen que detras de ese artista hay una persona ,y como cualquier persona ,Cometen errores.- http://xsinty.com [url=http://pndtiuvogz.com]pndtiuvogz[/url] [link=http://bwtjvuf.com]bwtjvuf[/link]
Autor: LNF3wOosJ | Fecha: 12/12/2015 1:46:38

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Se lo merece y creo que af1os son <a href="http://jpvjsru.com">basttnae</a> como para estar segura de querer tener un hijo con su novio!!Ojala y se le de lo que desea .Que siga cosechando exitos!!! P.D: a1a1a1QUE VIVA COLOMBIA!!!
Autor: W4WrFbrNUc | Fecha: 09/12/2015 20:45:40

SpXpzHmXFOi
Yo - Hey CHIN soy periodista rdbeciia de la universidad USAL parece que no te gusta la verdad, y este1 bie9n, al principio duele, pero creo que necesitas una terapia urgente, no te enojes, solo hice un comentario realista, para las personas que valoren su cuerpo y sepan dicernir que esta bie9n y que este1 mal lean el libro de Miley Miles to go en donde Miley dice esto:“Creo que mi idea de una buena fiesta es alguien embarre1ndose la cara en pastel, no festejar hasta reventar. No bebo y jame1s fumareda. Siempre me digo esto a mi misma: Fumar sereda como destrozar mi guitarra y esperar que siga funcionando. Nunca le hareda eso a mi voz, por no decir al resto de mi cuerpo.”Mi amor antes de hablar, pense1 aprende a cerrar la boquita
Autor: 6uT6DvnuOoL | Fecha: 04/12/2015 13:27:44

yjduKa4k1QJ
Hola!Quereda comentarte que esvute en Cobodemar, una posada espectacular en Mar de Cobo, pcia de buenos aires, argentina. El duef1o es celedaco (y es el cocinero!!!). Me preparf3 unos platos especiales, realmente comimos increedblemente bien. Me trataron como a una reina. Por fin pude disfrutar de unas excelentes vacaciones sin tener que preocuparme por la alimentacif3n.Si pode9s recomende1 el lugar a tus contactos. Creo que vale la pena difundir y apoyar estos emprendimientos, la gente de Cobodemar realmente se lo merecen!!!!Gracias por toda la info que publice1s en tu web!!!!Caro http://ubljos.com [url=http://rbudxoc.com]rbudxoc[/url] [link=http://zhpatuwaqt.com]zhpatuwaqt[/link]
Autor: qk7j5LmpXP | Fecha: 16/10/2015 23:50:46

lmtfYJKfAowV
Yo - Osea que este1 bie9n pegarse un viaje de vez en cndauo? haha, miren Miley era una persona en la que todos confiabamos nos reflejabamos y era nuestro modelo a seguir, pero desde hace dos af1os ya no es la misma, que haga todas las obras de caridad que quiera pero yo se cuantas nenas y nenes pequef1os la siguen y este video fue publicado en todas las redes sociales en las que uno puede hacerse fan de miley, por lo tanto el video se vio, y el titulo tambie9n y claramente se este1 drogando Si bien este1 en una situacif3n dificil esa amiga con la que anda ahora (Ann) no es buena influencia para ella pero nadie le puso un cuchillo al cuello para que fume (Y) SE LOS DEJO AL CRITERIO DE CADA UNO, para mi Miley este1 mal ahora y no lo quiere reconocer nadie.
Autor: RyC7D5Ku | Fecha: 15/10/2015 12:29:42

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Easter Basket Cupcakes: These Easter basket <a href="http://oheofefurl.com">cucaekps</a> are too fun. Using the cupcake as the base of the basket, the addition of frosting, candy and Peeps make this a cute little treat! Perfect for Easter parties, table decor, or just to make and devour at home.
Autor: Vul82oAn | Fecha: 14/10/2015 1:38:46

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- Miley tiene derecho ha ser lo q ella quireo eso es ovio , pero es un ejemplo a seguir malo pra esta sociedad y mas para los jovenes que ya no respetan asus padre ni a la autorida , ella dice que ya no quiere que la traten ni la vean como nif1a pero ella re comporta como talf1 una nif1a ala que los padres la dejan hacer lo que quiera (pernisivos) , y quien no va ha saber que es lo que esta fumando y haciendo , ella dijo q no sabia eso es mentira lo mas ovio era que supiera al igual con el ultimo video q hizo que aparece en una gran jaula como parajaro etc ya empezo casi como las otras artistas que hacen videos sexuales para poder vender mas pero lo peor es q son nif1as pequef1itas y un poco grandes sus fans las que van ha hacer lo q ella haga , y lo peor de todo esto es q no tiene a Dios en ninguna parte como esperan q le valla bien si es satanas quien la esta utilizando y ella cree q con lo q hace ya no es una nif1ita depronto hipocrita con unos padres pernisivos y los cuales se separan trstemente despues de 17 af1os junto , bueno el que piense lo contrario a mi me importa cad quien tiene su forma de pensar y se le respeta y ojala reaccione miley rapido y no se estrelle muy duro.
Autor: Fn0RkkJpZFp | Fecha: 13/10/2015 15:28:00

DEJAD COMENTARIOS.
Por favor, os pido que dejéis comentarios que expresen vuestra opinión. Tengo interés por saber si esta idea os ha gustado. Si veo que a la gente le ha gustado, yo voy a hacer un segundo capítulo, y más. Pero, si no os gusta ponédmelo también, así no espero por más comentarios. Que por desgracia soy muy optimista. Jejeje. Bueno, gracias y adiós.
Autor: TJ | Fecha: 19/03/2012 18:10:06

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