METÁFORA NOCTURNA (Escrito por GERARDO MELENDEZ B)
La anémona desliza la presencia infinita de corales atrapados en la memoria guardada de los libros en un concierto de notas llameantes...
Contacto | Agréganos a tus favoritos | Haznos tu página de inicio
Nombre:

Contraseña:


Regístrate
Recordar contraseña
- Inicio
- Foros de discusión
- Publica tu obra
- Leer obras
- Autores
- Definiciones
- Didáctica
- Narrativa
- Poesía
- Teatro
- Total obras: 1921
- En el foro: 2568
- Usuarios Online: 123
Encuestas Gratis
- Poesías
- Cuentos

El examen VI

Autor: hmontesc
Estadísticas Resumen
Fecha de publicación: 05/12/2011
Leído: 1625 veces
Comentarios (0)
Valoracion de la obra: 9

¿Quién es la supermujer?, ¿Qué pasó Diana?, ¿Diana o Leticia dejaran solo a Cesar?, ¿Terminaron el trabajo de la Vero?.

Al día siguiente a pesar de mi infructuoso intento por aparentar tranquilidad, Leticia y Daniel que me conocían al punto, se dieron cuenta de la profunda tristeza, y sin presionar demasiado insistieron en preguntarme, sin embargo la cosa no tomo tintes serios hasta que esperando clase dentro del salón en una especie de acoso se lanzaron a preguntar sin mas miramientos.

-        Pero casi terminas el trabajo de la Vero, y ella prometió ayudarte con la calificación.

Dijo Daniel en tono ciertamente irónico, mientras Leticia sentada junto a mí se alisaba el pelo, y me miraba con algo de desenfado, yo mas bien deprimido eludía las respuestas, un poco por evadirme de la realidad y un poco porque realmente mi situación con Diana había quedado inconclusa, y yo mismo desconocía muchas de las respuestas.

-        Pues ya la conoces siempre encuentra la forma de fastidiar.

Respondí con desgano, tratando de distraer la verdad de mi ánimo, pero Leticia que fingía distracción, me miró negando ligeramente con la cabeza, mientras agregaba con aire mordaz.

-        Si “la Vero” tiene la culpa- asintió desganada Leticia y al unisonó Daniel y yo la miramos, pues ambos supusimos que ella dispararía la verdad, descubriendo la razón de mi depresión- lo que te dije no es cierto- agregó con algo de indiferencia y arrogancia, mientras negaba con la cabeza minimizando la situación- voy a soportar a tu vieja hasta terminar el dichoso trabajo.

Sonreí complacido agradeciendo en silencio su lealtad, mientas Daniel sínico sonreía negando con la cabeza reiteradamente y exagerado, esto a pesar de mantener el tema, nos abrió paso para cambiarlo ligeramente hacia él, o mas bien los, nuevos pretendientes de Leticia, ella aparentando vergüenza he incluso un poco sonrojada, negó que tuviera ya un “novio” de planta.

-        O sea que ¿no te “salió” la cita de ayer?.- Inquirió Daniel en tono de aseveración

-        Salir …- Pensativa, mientras elevaba la vista buscando una respuesta que pareciera genuina- pues yo no diría que salió- dijo eludiendo responder con desenfado- este chico me hartó a los 15 minutos- añade engreída mientras gesticulaba con las manos.

-        Dela cita o de cam…-decía Daniel en tono sarcástico que fue interrumpido por un empellón de Arturo, que alterado y serio se dirigió a mí, y en tono amenazante replico.

-        ¡¿Dónde está?!

Supuse con acierto que se refería a Diana, y desestimando su tono dirigí la mirada a mis amigos, al notar como yo que Diana no se había presentado, me miraron sorprendidos, esperando tanto como Arturo una respuesta, que además de desconocerla no quería contestar, menos a ese, que por definición era “el otro”, pero subestimándolos mas a Leticia que a Daniel encontré en ellos apoyo y tras algunos segundos Leticia se alzó mirándolo con fuerza

-        No la hemos visto.

Pero Arturo que a pesar de la ira no perdía el control, una vez mas se dirigió a mí, y en un tono casi de súplica, ignorando las miradas morbosas que serraban un cerco en nuestro entorno.

-        Estoy preocupado…- pausó agudizando el tono de súplica- No está en su casa y nadie la ha visto en la escuela.

Su preocupación genuina, me calmó, pero preocupado por sus últimas palabras reaccioné y supuse, con razón, que Diana estaba tomando una decisión y justo era a Arturo y a mí a quien no quería ver, mi jugador estrella, ósea Leticia, no me podía ayudar, porque aunque supiera donde estaba no querría hablar con ella, y absorto en mis pensamientos, hice a un lado la pregunta de Arturo, que empezó a desesperarse.

-        Anoche… -suplicó mientras me presionaba con la vista- ¿estaba contigo verdad?.

Sus palabras me penetraron, sentí desprecio por él, y gocé su frustración, sosteniéndole la mirada una mueca parecida a una sonrisa se me escapó retándolo, así dejando claro la respuesta, permitiendo que él supusiera hecha su peor pesadilla, su respiración agitada me abrazó mientras sostenía la precaria calma, en un bizarro juego de hormonas él se supo derrotado, y con una negación apenas visible suspiró y se fue derramando amargura. Leticia y Daniel suspensos me buscaron a los ojos, exigiendo dijera algo.

-        ¡¿Qué?!

Grite ufanándome, tratando de continuar la farsa que inicie con Arturo, pero ellos se mirar uno al otro y con aire de cinismo me miraron condescendientes, y con un leve movimiento de cejas Leticia indicó a Daniel que lo dijera.

-        Solo tomaron un café, lo que queremos saber es ¿a qué fonda la llevaste?

Casi ofendido sonreí con algo de indiferencia, y a pesar de que de momento no pude decir nada pues entro el maestro, no me perdonarían, y si, apenas salimos de clase casi a jalones me llevaron a la biblioteca, exigiendo detalles que en lo que pude no les di, pero acorralándome conté lo básico y principal, Leticia siempre mas perceptiva se dio cuenta que algo sucedió, y morbosa empezó a especular, teorizando casi con certeza la secuencia de sucesos, en tanto Daniel la miraba con asombro, yo sorprendido por esta habilidad desconocida negaba sintiéndome descubierto, por un par de minutos mientras Leticia descifraba esos eventos, Daniel se distrajo, perdiendo la mirada en el fondo de la biblioteca, esto me llamo la atención, y dirigí la mirada a el mismo lugar que él, ignorando por completo a Leticia que no paraba de parlotear, buscando alguna singularidad en esa zona, por un par de segundos no encontré nada anormal, hasta que de entre el tráfico natural de la biblioteca apareció Tito, no lo reconocí de inmediato porque fuera de sus costumbres lucia desalineado, con la barba crecida, la ropa sucia y de semblante cansado, claro en algún punto Leticia detuvo su verborrea, uniéndose a nuestras sorprendidas miradas, Tito parecía buscar algo y se movía nervioso respirando con rapidez, de improviso caminando aprisa haciendo a un lado a los transeúntes alcanzó a una chica, que al principio no me pareció conocida, al verlo Daniel se paró rápidamente, me tocó el hombro indicándome que le siguiera y corrió al lugar, poco a poco a medida que nos acercábamos la chica y su voz me parecieron familiares, en la misma medida Tito pasaba de ofuscado a colérico, y sus palabras mas golpeadas y enérgicas se oían claramente.

-… a ti, ¡¿qué te importa!?, lo que hacemos fuera de escuela es nuestro problema….

Aun a espaldas de ella pude por fin identificarla, y no requerí de verle, era la Vero, el morbo por averiguar lo que pasaba rápidamente me situó a su izquierda, poniendo a Daniel frente a mí a la derecha de ella.

-        Yo no sé quién eres, ni que quieres…- inquirió en su habitual tono altivo, que al verse rodeada en una situación escandalosa quiso retroceder, pero Leticia parada tras ella se lo impidió.

-        ¡Tu…!- grito Tito conteniendo la ira señalándola con el índice –les dijiste de la fiesta…- añadió desencajado y enrojecido –¡me sacaron de mi casa!…- grito violentamente asustando a todos principalmente a la Vero –yo te vi estabas en tu coche- sentencio con la mirada perdida cerrando el puño con coraje.

La vero asustada apenas y dio un paso atrás, pero sin perder la postura sosteniendo la mirada, hizo acopio de toda su arrogancia, y orgullosa se enfrentó a él sin siquiera pestañar.

-        Estás loco.

El respirando agitadamente enardecido, apretó el puño cerrado hasta que sus músculos tensos le hicieron temblar el brazo, la Vero seria adusta incorruptible en un acto reflejo tímidamente alzo su mano buscando protegerse de un posible golpe, entonces sucedió, su alianza matrimonial puesta en el dedo medio se ubicó frente a mí, en línea recta a la cara de Daniel, y un destello de mi memoria hizo cintilar la luz de aquel hotel, “paraíso”, y lo entendí, asombrado busqué la mirada de Daniel, que suplicante con un ligero movimiento de cabeza negó rogando que callara, ahora mis ojos buscaron los de Leticia que incrédula trataba de entender, como siempre su casi telepática sensibilidad termino por comprender y volteo donde Daniel asombrada y boquiabierta, quizá pasaron unos segundos, no lo sé, pero me parecieron eternos, así, sin pensar, solo haciendo, me interpuse a Tito, y con calma y seguridad anuncie.

-        Ella no estaba ahí- el bajo la guardia y me miro con indiferencia- Leticia salió borracha de tu fiesta y le pegó a su coche- denuncie con aplomo, mientras con ambas manos al frente pedía calma- estuvimos mas de 2 horas con los peritos del seguro.

Finalmente Tito me empujó haciéndome a un lado entre maldiciones, dejándome parado junto a Leticia que miraba de frente acusadora a la furtiva pareja. La Vero comprendió que su secreto ya no estaba oculto, y por increíble que parezca se sonrojó, sonrió nerviosa y miró a Daniel regresando rápidamente a la inquisidora mirada de Leticia.

-        Yo…-Dijo en tono suave, mirando alternativamente a cada uno- tengo clase.

Al hacerlo tímidamente bajó la cabeza, y retirándose vergonzosamente nos dejó a Daniel, que nos veía con una sonrisa estúpida, nervioso gesticulando alzo los hombros, tratando de pedir clemencia.

-        Yo . . .

Susurró, mientras nervioso buscaba palabras para explicarse, pero Leticia le salió al paso, se aproximó, y con una gran sonrisa sin dar oportunidad descargó una gran cachetada, que lo dejó inclinado y sin aliento, al tiempo que ella se friccionaba la mano agregó con ironía.

-        Ahora sí, explícate.

Y después de recuperar la vertical y lanzar un par de maldiciones, si, se explicó, la respectivas madres de Daniel y Verónica se conocieron originalmente de adolescentes en el colegio entablando una sólida amistad que perduraría durante toda la estancia en este colegio, sin embargo al terminar y a pesar de intentar continuarla los nuevos compañeros la distancia y la diferencia de circunstancias las separaron, la madre de Verónica se casó joven embarazándose, dice ella, inmediatamente, de Verónica, en cambio, la madre de Daniel, decidió estudiar sin mantener una relación seria, incluso al terminar sus estudios disfrutó de su profesión algunos años antes de casarse y, desde luego, quedar preñada de Daniel, esto, como es obvio, distanció notablemente las edades de Daniel y Verónica, con el paso de los años Verónica decidió continuar sus estudios en el extranjero, estudiando en Florida E.U.N.A. , ahí, en una incoherencia de la vida, conoció a un compatriota, y entablaron una amistad que terminaría en matrimonio, que se consumó al graduarse, jóvenes y tenaces consiguieron trabajo, creciendo independientes económicamente, aunque ella al saberse solvente ya sea por la línea paterna o por su pareja trabajaba tan solo por distracción, mientras esto sucedía en Florida, por asares del destino las correspondientes madres de Daniel y Verónica se reencontraron reanudando su vieja amistad, sin embargo la madre de Verónica viuda desde varios años atrás se dedicó a viajar, desapareciendo por largas temporadas, durante uno de estos viajes, el esposo de Verónica recibió una oferta de parte de su trabajo para una gerencia, paradójicamente en su país natal, la explicación era simple, al ser nativo original no tendrían que regionalizar al gerente, evitando el costoso y arduo trámite, además de hablar nativamente varios idiomas , que incluían, por supuesto, el inglés, la oferta sin embargo fue apresurada, y con apenas unas semanas tuvieron que organizar su regreso a la capital, de donde ambos provenían, la logística de dicho trámite y el hecho de que su madre no estuviera en el país obligó a la familia de Daniel a recibir a Verónica en casa por algunos días, mientras su esposo ultimaba los detalles del cambio de domicilio en Florida, así durante las vacaciones inter semestrales al llegar a su casa Daniel encontró a una joven, inteligente, educada, audaz, pero sobre todo en sus palabras “buenerrima”, único requisito para convertirse en objetivo de Daniel, que a pesar de ser rechazado varias veces, no cedió, logrando su objetivo la última noche que ella estuvo en su casa, dejando en ambos un sentimiento persistente muy parecido al amor, una vez mas por azares del destino, al verse sin trabajo en su nueva vida pidió ayuda, y la Madre de Daniel trabada en la amistad ofreció contactarla con el director de la universidad de Daniel, Verónica nunca preguntó a Daniel que estudiaba, y la madre de Daniel nunca le dijo que iba a ayudar a Verónica, se encontraron el primer día de clase, petrificados al verse maestra y alumno, como pudieron disimuladamente salieron del paso sin que nadie, por fortuna, se diera cuenta, esa tarde Verónica con la intención de platicar con Daniel fue a verle a su casa, pero “sin saber cómo” terminaron en una apasionada tarde de sexo desenfrenado, tardes que se prolongarían hasta el presente.

Abecés indignados otras sorprendidos escuchamos paciente mente la historia, que por discreción fue en bancos de los corredores próximos a la biblioteca donde no hubiera oídos impertinentes, sin embargo, aunque guardando distancia, Arturo y su séquito permanecían no muy lejos, quizá pensando que Diana estaría cerca, correspondiente yo supuse lo mismo, he igualmente desesperado por verla me pareció que el ver a Arturo cerca me tranquilizaba, si bien de verdad y sin hipocresía no esperaba mucho, tan solo era dejar en claro y empezar a olvidar. Sí es cierto que “aislados”, era difícil oírnos, Daniel precavido vigiló sus palabras sobre todo de Arturo, que hacia cuanto podía por mantenernos a la vista, y por supuesto, por escuchar, y a pesar de las protestas de Daniel, Leticia que sabía lo que yo esperaba, obligó a Daniel a confesarse ahí mismo, con los riesgos que ello implicaba, sobre todo porque en medio de las constantes protestas de indignación al irnos enterando de cosas nos obligaban a subir el tono de la voz, una de las mas discutidas y repetidas, fue que no confió en nosotros, que nos considerábamos por encima de la Vero, “de confianza”, amargamente una de las razones preponderantes, fui yo, me explico, la Vero simplemente me odiaba, y hermanado una desconfianza se generalizó, ella supuso que los repetidos ataques a mi persona conllevarían, de saberse su secreto, a una inexorable venganza, quizá como ella lo hubiera hecho, y aterrada, no por su trabajo, ni siquiera por un posible divorcio, sino por las amarillas páginas de sociales, prohibió a Daniel dijera nada, incluyendo a las personas de mas alta confianza, o sea nosotros, aun mas, específicamente a mí, sin embargo, sin siquiera consultarlo con Daniel, su código de ética le impedía reprobarme, pero hizo cuanto pudo para hacerlo, y en una lucha personal entre el deber y el querer, me asignó un trabajo como bien dije, “de locos”, con la esperanza de poder reprobarme sin cargos de conciencia, pero mis mas cercarnos, mas bien mis mas cercanas, cerraron filas en mi favor, y el trabajo sería entregado próximamente en tiempo y forma, La Vero lo sabía por medio de Daniel, lo que ella no sabía, también gracias a él, era como conseguí terminar.

La discusión se prolongó por horas, deliberando y haciendo suposiciones, donde Daniel sabía que a pesar de los pesares, lo existente entre la Vero y el perduraría, sentados y cuchicheando, vedado un simple movimiento de ojos de Leticia me obligó a voltear donde Arturo, unos de sus amigos con un ligero movimiento de manos señaló a sus espaldas, su expresión rápidamente cambió a contento y alivio, al ver la dirección a la que señaló su compañero, la pude ver, era Diana, con paso liviano, altiva y adusta, sin mochila, con ese brillante pelo jugueteando en los hombros, recogido finamente con esa diadema simple, adornada tan solo con la rosa, se acercaba de frente a los dos pequeños grupos, y como si pudiera leer mi deseo, sin dudar, simplemente se acercó a mí, directo a mí, incrédulo por lo que pasaba no atine a nada, no pensé, solo me quede quieto, congelado, apenas estuvo al alcance, me beso.






Inserta tu mensaje
Nombre:  
Título:  
Mensaje:
 
Icono de mensaje:











Portal Web enfocado a autores amateurs y amantes de la literatura, que desean leer o publicar sus poesías, obras de teatro, novelas, relatos, cuentos...