Hubo una vez en un lugar del mundo, entre valles y colinas que parecían ser de terciopelo verde intenso, una construcción en la que su frente se asemejaba a un gran castillo y en sus alrededores , añosos pinos y e infinitas especies delineaban cercando el jardín central coloreado de flores y vegetación gustosamente elegidas y tonalidades verdes matizando y sujetándose entre si.
Cuantas historias se tejieron en su interior jamas podremos llegar a imaginar, pues numerosos grupos de gente , cumpliendo cada uno su cometido y todos a su vez haciendo de ese lugar una delicia para aquellos ojos que contemplaron a distancia con pretensión de abarcar tanta belleza natural, cuado viviente pintado con el trabajo de hombres y mujeres y la bendita naturaleza...
Cada columna de aquel castillo labrada con surcos en espiral se elevaba en busca del vestido volado que formaban con piezas color ladrillo que cubrian el extenso frente...
Pero el trabajo no terminaba alli para aquellas generaciones tradicionalistas que sabian muy bien los detalles esquisitos de la arquitectura milenaria. Tasladaban piedra por piedra hasta dar forma a su anhelada obra que con precarias herramientas y admirable teson decoraban logrando, con ese lenguaje sin errores, trasmitir sentimientos , formas de vida ,conocimientos y hasta su manera de amar a traves del dibujo minucioso que hacian aquellas callosas manos en paredes de jardines interiores a manera de esparcimiento tal vez...
Imaginemos por un segundo el inmenso orgullo que hubieron de sentir esos artistas una vez logrado expresar lo que deseaban.. No existian aplausos ni medallas de oro para ellos...El mejor premio fue quizas la contemplación de quienes se acercaban a visitarlos.
Y hasta los mas pequeños aprenderian de sus padres a moldear con imaginación construcciones que, carentes de firmas, harian en el futuro pensar y admirar a tantos de sus semejantes, quienes lo divulgaron a traves del tiempo, extasiados por lo que alli se podia ver y disfrutar...
- ANABELLTH-