La historia de ella…
Luz y sombra… amor de sorna…le dijo adiós, adiós al sueño, adiós al cantar de la mañana, adiós a la luz del sol por amar, por querer, por saber que siempre sola iba a ver el amanecer…que la lluvia era su amiga, soledad ambigua, que las nubes la tapaban para que nunca se quemara…que el mar la llevaría con sus olas a la orilla de su desierta isla y que allí siempre estaría, animada por la brisa pero sin barcos a la vista, amada por su risa que sonaba como música sumisa…su rumbo a la deriva, su triunfo era su ida y el revolotear de un nuevo día volaba hacia su vida entrando sin salida…como quien llora mientras sonríe miró al cielo y vio la noche, y vio a la luna, su dulce amiga, que la acunaba mientras dormía, y vio el firmamento pintado para ella con doradas gotas de magia dispersa y de sus ojos brotó una lágrima, la única pero tan bella que de rocío la tierra se llenó por ser aquella tan fría y clara que el alba se estremeció ante aquel dolor que helaba y que al invierno anticipaba y el viento se llevó su lamento y los árboles echaron por tierra sus hojas al sentir el sollozo dormido del aire al rozarlos tan fugaz pero tan sombrío igual que el corazón que anhela la libertad y el amor y está encerrado bajo una llave de miedo e inseguridad y se queja porque no es capaz de proferir su deseo…y nevó y nevó y el miedo de frío murió pero ella sola siguió en su isla construyendo un velero con el que navegar por las páginas del libro abierto hacia la nueva aurora donde sería querida, donde al fin alguien la protegería sin cuartar su libertad y cuidaría ese amor como su más preciado tesoro: su corazón.
Lizbeth