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Resumen
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Fecha de publicación: 07/08/2010
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Comentarios (2)
Valoracion de la obra: 8
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La historia es acerca del cambio que hay entre la niñez - adolescencia
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KIKA PUNKETAS
Erika Zeferino Peralta
I
Kika se levantó y notó que algo había cambiado, se asomó por la ventana, nada parecía extraño, dio un vistazo a su cuarto, todo estaba en orden, las calcetas por el piso, los tenis, uno cerca de la ventana y el otro destartalado en la perilla de la puerta del baño, los cuadernos en la cestilla con sus letras atolondradas tiradas por el suelo, la ropa en el contenedor apiñonada, y en el closet ropa audazmente ordenada, remiró nuevamente el closet, sus vestidos de organza con bordados rococó, el suéter que tejió la abuela en navidad, el traje de la primera comunión –cinco, seis, siete camisitas a cuadros…ocho, nueve, diez vestiditos… mis jeans en el sillón, el listón hippie debajo de la cama, calcetas, tops, muñecos -¡Todo está en orden!-(-Toc, toc- la puerta-¡Kika levántate!-)El espejo le dio la respuesta, necesitaba un corte de pelo.
En el desayuno les comunicó a todos su decisión, su padre estaba enojadísimo, porque consideraba que el cabello largo era algo muy femenino, su madre sorprendida por la determinación y su hermanita asombrada, le dijo que si podía regalarle una trenza para ponerle cabellos a su muñeca de estambre, Kika respondió que no, por supuesto, ante las muecas represivas de su hermana.
A la salida de la escuela se fue al salón de belleza, mientras estaba entretenida en escoger un corte la nena del servicio no dejaba de hacer comentarios tales como que era una niña encantadora, que tenía un gran parecido con su padre, la sonrisa de su madre, los ojos del tío…las orejas de…, y para culminar le apretó fuertemente la mejilla, Kika estaba molesta, y agradeció a su padre quien llegó justo cuando la nenorra cortaba la primera trenza.
II
Kika quedó irreconocible dijo su padre a su madre más tarde, -ese pelo que se cortó aquí, luego el pelo en capas y luego el pelo alzado morado, negro, no sabes cuanto se hizo y… ¡lo que me costó!
Punketas se arregló para salir a la calle, de suéter a rayas, calcetas a rayas moradas, sus ojos remarcados de color negro, negros, pantalones ajustados, linda, linda con su pelo alborotado al frente, en los lados punketas y finalmente su mechón largo de color morado rematado con un moño rosa para darle gusto a su padre. Bajó a la sala -Voy a hacer la tarea- dijo- Sus padres boquiabiertos contestaron: “si”. No dio beso de despedida sólo dijo “bye”. Su padre asombrado, levantó la cortinilla de la sala para mirarla nuevamente y preguntó: ¿Qué edad tiene la niña?
III
Punketas salió a la calle y se dirigió a la biblioteca, ahí la estaban esperando sus amigos
-La verdad que te ves bien rara pero bien, si…si-
Punketas se molestó, pero sonrió
-No sé, como que tienes algo raro-
Punketas se enojó un poco
-¿Crees que te dejen pasar si te ven ese algo raro?-
Cuando terminaron las preguntas y comentarios Punketas estaba eufórica y se puso aún más cuando la viejilla de la biblioteca le dijo que se quitara eso raro para que pudiera pasar.
IV
Kika Punketas asistió a la escuela en calidad de rara, todos la miraban y escuchaba comentarios acerca de cómo iba vestida y peinada. A la hora de la salida caminó sola por el camino menos transitado, sin embargo, se encontró con las personas menos inesperadas, los amigos de su padre, sintiéndose hostigada apresuró el paso, casi sin saludar y a tropezones. Cuando cerró la puerta rompió en llanto, al instante apareció su mamá con su hermanita quien llevaba consigo su muñeca de estambre con una fina trenza, Kika entonces pudo gritar: ¡Kika Punketas!
-Me parece un bueno- repuso su madre tratando de componer las cosas-como para una historieta o un cuento- Punketas la miraba con gesto indiferente, ¿Cómo podía bromear con la fatalidad, con su fatalidad?
- me pregunto ¿Por qué no se me ocurrió antes? Y eso que soy escritora, uyyy, Kika Punketas-se dio un golpecito en la frente
-Mamá -protestó Kika-
-¿Qué?- repuso su madre.
-Basta.
V
Punketas realizó las tareas y salió al parque con su bicicleta, llevaba en su canastilla al gato “Piercing” el cual salió presuroso en cuanto vio a una gata blanca siamesa de ojos transparentemente azules, Kika volvió a ser presa de las burlas y comentarios sarcásticos, sus amigos también se sentían fuera de órbita. ¡Era muy difícil ser Kika Punketas!
Al segundo día no quería ser más Punketas, sólo Kika, descolgó del armario su vestido amarillo de gasa adornado con flores, peinó su cabello de forma tal que parecía llevar una cola de caballo, sus zapatitos de charol, calcetitas de moñitos…
Su padre estaba sorprendido nuevamente y muy contrariado, cada vez que leía el periódico miraba de reojo a Kika
-Me voy mamita, mua, mua, vámonos papá-
-Gulp… ¿Hoy no vas caminando a la escuela?-
-Llévame tú-
-¿Y tu nuevo look?...
-Vámonos, ¿quieres?-
Cuando Kika llegó a la escuela, se quedó sorprendida -Eres tan rara- dijo Mardiev, su mejor amigo, y es que la moda de Kika Punketas se había prendido por toda la escuela, era tan rara que ni yo misma acertaba a comprenderla. Mardiev se ajustó los lentes a sus grandes ojos y dijo: -últimamente te comportas muy raro, como si lo raro de lo raro radicara en el ronroneo ronco de la rareza del raro mirar y del rápido andar de tu acelerada cabeza.
-Mardiev, no te entiendo- sacudió kika la cabeza y agregó- Vamos a clases-.
La cabeza de Mardiev giró pero su pelo gelatinizado no hizo ningún movimiento.
Se sentaron juntos, Mardiev le dijo que echara un vistazo, alguien le había escrito una carta de amor, tenía corazones y lápiz labial, Eva Elena, la niña más dulce que conocía -Eso es cursi- dijo, restándole importancia, Mardiev le dijo
-Somos novios- Kika entorpecida por la noticia lo único que se le ocurrió decir fue: que ya no podía sentarse a su lado, Mardiev entonces se sentó junto a Aldair, juntos se la pasaron muy bien y cada vez que podían molestaban a Kika haciéndole creer que su rareza les provocaba un infarto.
Kika llegó a casa, subió su cuarto y puso música, se quitó el vestidito ridículo y se puso sus jeans y su camisa a rayas, se arregló el pelo brincando y bailando, dando tumbos pintó su cara, cantaba, imaginaba ser una acróbata, una bailarina, una cirquera, una astronauta hasta que en un salto mortal, se le salió un ojo de su órbita y saltó huyendo por la ventana, Kika no podía dar crédito a lo sucedido estaba asustadísima, pero trataba de guardar la calma para no gritar ¿Qué diría cuando le preguntaran por su ojo? Necesitaba una solución, usar lentes quizás, pero en la noche no podría justificarlos, de pronto se le ocurrió una idea, usar un mechón y esperar.
Salió rápidamente a la calle y comenzó a buscar pistas, iba hacia el parque cuando encontró a Mardiev quien le comentó lo difícil que era dormir con aquellos picos en el cabello, Punketas le dijo que no tenía que llevarlo de tal forma, luego le confesó lo del ojo y juntos emprendieron la búsqueda, sin embargo, regresaron a casa cansados, hambrientos y derrotados.
Mientras tanto el ojo vagaba por los alrededores de un circo, observó un letrero en donde se solicitaba un todólogo, pidió el trabajo. Mientras tanto Kika soñaba que era una trapecista caminando en la cuerda floja, presentando extraordinarios espectáculos sobre un trapecio, domando leones, minutos después cuando estaba a punto de ser engullida por un tigre albino, despertó sobresaltada y salió presurosa hacia la casa de Mardiev
–Vamos al circo-
-El circo está muy lejos de aquí, necesito permiso de papá-
-Iré sola-
-Vamos, que cosa
Llegaron al circo, pero el dueño les dijo que el ojo había renunciado, caminaron a casa agobiados por la incertidumbre.
VI
Kika se sentía muy triste, no acertaba comprender por qué las cosas se pierden con tanta facilidad. Por las noches tenía sueños con olas, barcos, caracolas, visitaba muchos lugares ya que el ojo no dejaba de mandarle sus recuerdos, una vez le habló de las impresionantes cascadas de Iguazú y también le dijo que viajó a Arabia y conoció al Sha de Irán que hablaron de muchas cosas frente a la áspera y seca región de Turkestán, Kika le mandó una carta preguntándole si se estaba divirtiendo a lo que el ojo vagabundo respondió que “si”, no insistió más, a partir de ese momento trataría de actuar insensible para que ese ojo malvaduchis sintiera el dolor de perderla.
No obstante, Kika Punketas había impuesto una nueva moda en la escuela, sin embargo, por alguna razón estaba afligida, el ojo permanecía tapado por un grueso mechón de pelo, “es rebeldía” se decía por ahí y sus padres apuntaban: “Ya se le pasará”. Por las noches Kika descubría lugares que ni siquiera imaginaba como el Grandioso Lago de Fuego en el Corazón de África, el cráter Niragongo, el ojo miraba atolondrado como bullía aquella masa candente y cómo penetraba en la lava fría con sus burbujas chispeantes, sus intrépidos remolinos que el ojo creía eran las entradas del infierno interior ¡Cuánta furia estallidos y gases!
No obstante, a pesar de que el ojo le mandara estos mensajes, Kika profesaba con una infinita soledad.
Cierto día Kika Punketas se encontraba en el parque con su hermana jugando a cuanto pasatiempo se les ocurría, cuando se sintieron agotadas se sentaron en una banca a comer unos grandes helados de chocolate, Kika vio a lo lejos la silueta de Eva Elena, quien al reconocerla corrió a su lado, ambas comenzaron a hablar de sus próximos estudios, pronto entrarían a la secundaria, Eva Elena le dijo que estaba estudiando muy duro para el examen de admisión, Kika dijo que estudiaba en mediana medida, pues su ojo aún andaba de viaje y realmente le era muy difícil concentrarse, empezaba seriamente a preocuparse. Mardiev se asomó por la ventana, un fuerte palpitar de corazón y la reconoció enseguida, se apresuró a su encuentro, Eva Elena se sonrojó cuando notó su presencia, Mardiev le dio un beso en la mejilla, el otro era para Kika, quien se negó a recibirlo. Mardiev entonces les dijo que estaba preocupado porque iría a vivir a Cuba habían deportado a su papá y su mamá había tomado la decisión de partir a Camagüey, Eva Elena le tomó la mano y preguntó “si las cosas no podían cambiar” a lo que Mardiev contestó que esperaba que si, pero que no tenía la menor idea cómo. A Kika se le ocurrió que se quedara en su casa, Mardiev en seguida dijo que si, que se lo diría a su mamá finalmente no era hijo de su papá.
Por la tarde contenta les expresó la idea a sus padres, claro que les cogió por sorpresa y por supuesto que la respuesta fue no.
Kika, se dirigió a la casa del maestro de artes, sabía que era cubano y a lo mejor Camagüey no era tan mal lugar , tocó el timbre, se asustó al oír algunos gritos, a punto estaba de dar la retirada cuando la puerta se abrió y apareció el regordete parado ante ella con sus pequeños ojillos verdosos mirándola y preguntando qué se le ofrecía, entonces no supo más que decir precipitada y nerviosa -¿Usted, conoce Camagüey, en Cuba?- los ojillos del robusto maestro se alegraron, pero su rostro no hizo ningún gesto, -¿por qué quieres saber?- preguntó- Tenía la respuesta cuando fue interrumpida -Tienes que tener alguna razón, como la que tiene ese viento para molestarme- Kika se asomó por el orificio tapado con papel de color blanco, el viento parecía enfurecido y lo azotaba con mayor fuerza, a su vez los cabellos del maestro Rubén se alzaban alborotados, -Me las pagarás malvada bestia-le gritó, agregando -Camagüey…dijiste Camagüey.. –Kika se dio cuenta que escucharía una larguísima historia, pero no había marcha atrás, así que se puso lo más cómoda que pudo -una provincia a las orillas del mar, muy rica y próspera hacia el siglo XVI…maldito viento…eh…a sí, llamada Puerto Príncipe, sus iglesias estaban recubiertas de oro durante el periodo Colonial, no es lo mismo colonial mexicano que Cubano, fue víctima del pirataje por sus riquezas, Morgan fue muy famoso por asolar esa provincia y robarle sus tesoros, algo que debes saber… ahhh –Kika, miraba de reojo los tiliches amontonados en la sala, en especial la fotografía de un personaje rojinegro… -Este aire otra vez con su cara de terquedad…eh…a sí, ferrocarriles, ganado, lo que debes saber es que la provincia fue construida a manera de laberinto y esto fue para defenderla de los piratas… ese tal Morgan…así que durante los saqueos muchas veces los perseguidos entraban a la ciudad para guarecerse y al correr por sus calles laberínticas regresaban al mismo punto donde eran aprehendidos…no te parece extraordinario…¡Mi mujer era de Camagüey! mujeres muy bonitas, hermosas… -Estaba por decirle que Mardiev iría, pero se vio interrumpida por la voz garabateada, -Las mujeres más bellas de la isla están en Camagüey, si piensas ir allá asegúrate de llevar una buena cámara fotográfica, es un lugar muy pintoresco -luego repuso- una tarde cuando caminábamos por la playa recogiendo caracolas- Estaba fastidiada de aquella historia la cual culminaba siempre con su aburrimiento- un viento huracanado la arrebató de mi lado y he jurado terminar con él…me persigue, lo acoso…me atormenta… Camagüey…es extraordinario, ¿no te parece?- preguntó sacándola de su letargo -…es muy interesante- respondió precipitada -Las personas de siglo XVII sí que eran muy presuntuosas-, -No hablo de eso, sino del viento- le contestó el maestro indignado, -deberías ayudarme a correrlo, anda pasa y echa un vistazo- agregó. Kika entró al taller más enseguida repuso -tengo que irme - Bien, nos vemos en la clase entonces. La despidió en la puerta mientras el viento resuelto a seguir molestando le levantó el mandil lleno de manchas de pintura que salieron volando como pájaros -¡Cuba es libre! Ya regresé demonio- lejos se escuchaba el desafío aquel.
Kika se puso en marcha para contar lo averiguado y se encontró con la agradable noticia de que los padres de Mardiev estaban próximos a casarse el fin de semana, y que irían a vivir a Veracruz, por el nuevo trabajo de su madre y porque además la abuela les había regalado una casa, en el lugar en donde existe una gran sirena y sus escamas son olas que cantan, a las orillas del mar.
VI
El día de la boda Kika Punketas bailó y se divirtió como desde hacía tiempo no lo hacía, su cuerpo se estiraba y retorcía inventando formas por toda la pista junto a sus amigos de escuela, había cambiado, ya no era la misma de antes.
El día que Mardiev partió para Veracruz, Kika le regaló un pequeño gato hijo de “Piercing” y de una gata pulgosa de azotea, le pusieron por nombre “Bbchuly”, Mardiev a su vez les regaló una rosa azul.
El autobús partió a las diez. Kika y Eva Elena le dijeron adiós levantando una gran pancarta que decía:
“Ojos de botella:
ESCRIBE PRONTO TE EXTRAÑAMOS”
EL OJO VUELVE A AMERICA
Después de visitar La India y de sentarse a meditar junto al Shadhu el ojo comenzó a escribir una carta con meditaciones muy profundas a cerca de la humildad de todos los pueblos del mundo, escribió que el hambre y la villanía son el peor cataclismo de la humanidad, cuando sólo se trata de vivir, el hombre pretende arrebatar y ser poderoso, por ésta razón consideró a la humildad como el gran tesoro de las relaciones humanas, y entonces comprendió que la persona más sencilla y amorosa se encontraba en América, después de bañarse en las aguas sagradas del templo de Mukteswar decidió partir a su hogar.
Sobre los cuatro vientos, cruzando el Atlántico y el Pacífico, en barco y en caballos de mar emprendió el regreso, Cabo de Hornos, Tierra de Fuego.
Nada de África eterna y mucho por andar, Selva de Matto Grosso, Amazonas…
América la hermosa!
¡Nada de elefantes salvajes, laosianos, chinos, vietnamitas, aborígenes australianos ni secretos del Yemen!
¡América la hermosa!
Al llegar a la ciudad buscó rápidamente la casa, calle 14 de noviembre, 14, 14, 14…aquí
El timbre sonaba insistente, la mamá de Kika abrió la puerta,
-Un paquete para Kika Punketas- era tal la fama- de Bruselas para Kika Punketas - dijo el cartero
-Eso esta por Francia, no, no Bruselas, y hablan inglés o francés, eso está en Bélgica…Kikaaaaaa
¿Conoces a alguien en Bruselas?
-Noooooooooo- Respondió Kika dando un grito
-Oiga, tiene que firmar- agregó el cartero
-Kika, tienes un paquete- Llamó nuevamente su madre.
Bajó corriendo las escaleras –Déjeme ver, un paquete a lo mejor es mi ojo
-¿Su qué?- Preguntó el cartero
-Nada, nada- asintió Kika, destapando el ojo que no tenía.
-¡AHGGG, no tiene ojo!- reparó el cartero
Kika Punketas no supo qué hacer ante el escándalo del hombrecillo, su madre la miró retadoramente, le alzó el mechón que le cubría el ojo, lanzó un espantoso grito y se desmayó, Kika no sabía qué hacer, llamó a su papá, le contó lo sucedido, no se sorprendió, últimamente había visto demasiado, le pidió que subiera a ponerse los zapatos que irían al oculista. Kika subió a su recámara veloz, abrió el paquete, ante su ojo estaba el otro, frente a frente, se miraron por última vez, seguido de esto, despertó, a su lado estaba su madre quien le preguntaba el por qué de su retraso, su padre ya había encendido el coche. Su madre se encaminó a la puerta, se volvió para mirarla nuevamente agregando:
“Ese ojo tiene un brillo muy extraño”
FIN
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dadad
a wn
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Autor: dad |
Fecha: 23/07/2011 23:31:48
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critica
Para ser una persona que se salta todas las reglas ortográficas y principalmente la de los dialogos, tienes imaginación. Como escritor/escritora aún te falta mucho...
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Autor: Ricardo |
Fecha: 20/09/2010 13:48:20
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