A ELLA (Escrito por POLgarci)
A ELLA Querida y soñada, te llevo en mis sueños y atraes en mi, desarmado tu esperanza. Dentro de mí guardo él escondido tumulto de...
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Los de Juárez no saben bailar.

Autor/a: GeorginaGudiño
Estadísticas Resumen
Fecha de publicación: 21/12/2009
Leído: 760 veces
Comentarios (0)
Valoracion de la obra: 10

Situado en Juárez, Chihuahua, México, dos jóvenes salen a la avenida más importante para bailar, en donde se encontrarán con personajes únicos en la frontera entre Juárez y El Paso. Con una

 

Chin, me la suelta Rodolfo. No hay pedo, nos vamos en mi mueble. Nomás de pensar en las gabachitas, huy, baby. Que se agarren, chaparro, que traigo vuelo. Mi jefa la hace de tos, pero le doy el avión. Que si la escuela, que el jale, que todo el día en la calle, ya todo eso me lo sé, el cuento de siempre. Todos los días la misma historia. Sí, sí, jefa, mañana veo, hoy es viernes. Dile a mi carnal, pinche huevón.

Me pongo la lima nueva, ay, papá, hasta parezco James Bond. Rodolfo quiere un frajo. Afuera, pinche gordo, que me apestas la ropa; bájale a la ventana, no seas cabrón. Dónde, dónde, pues en la presidencia, me dice Rodolfo. Chin, 25 pesotes, una caguama menos; pásate la coperacha que allí viene el parquero, cargado, cabrón, ponte a chambear. Mejor tiramos fuga luego lueguín.

Pues vamos al Don Beto, pues simón, se arma. Y mira esa por allá, y no mira su amiga, parece su mamá. Cámara, dice Rodolfo, mejor vamos a los fresas. Nel, le digo, qué hueva, le digo. Llegan unos gringos colgadotes. Washu, washu, washu, wa, hable bien, guey. Saca un montón de dólares. Ay, señor gringo, a dónde va tan solo. Echame aguas, cáele. Le bajo la cartera, treinta dólares, pues que empiece la fiesta. A pintarle de aquí que ya huele a panteón, le digo a Rodolfo. Echamos el rápido, todo está tranquis, y pues que ahí está el Tony, qué tranza, mi Tony, a dónde vas. A la Mariscal. Cáele, mi hermano. A poco te da miedo. No, pero nada más se trampa puro vato. A poco no te gusta el burro con chilito. Nel, pastel. Huy, pues qué agua. Prestas. Ya estás peinado, pues.

Rodolfo se desafana un rato. Entro al Tlaquepaque. Puro pinche greñudo gritón. Me echo una birria. Cálmense, relajientos, qué no saben tocar o qué pasión. Sácate, que, me dice el mesero. Pues para eso soy bueno, mugre melenudo hijo de Conan.  

Camino para el puente y está Rodolfo dándose un pase. De dónde, gordo. Que del Andy. Muy buen, muy bueno. Me chingo una uña. Para volar un ratón. Pues a dónde mi Capulina. Otra vuelta, pero esta vez en avión.

Entramos al Beach,  y puro cholo malandro maquilero, huy, huy, pues qué querías gordo. Dos, tres, rolas con unas gringas. Todas apachurradas, no aguantan nada. Me jalo a una morena chichi caída. Es de Sonora, Huy, huy, que la agarren que parece trompo. Y qué mi amor, por qué no te había visto por aquí. Es que no vengo muy seguido para acá, soy de Hermosillo. ¿Donde se dan lo hombres, chula? Ay, groserote. Pues cáele más seguido, reina. Es que los de Juárez no saben bailar. Qué pasada. Órale, se me va castigada al rincón.

Otra vuelta, pues otra vuelta. Pero puro hueso y jamón. Por eso nos vamos a echar una torta con la lana del gringo. Ay, cabrón, cómo tragas, y luego el gordo pide otra. Deme una de pata, pero no me la vaya a tirar, le encargo, joven. Qué pasó, qué pasó, pues si no es albur.

Nos vamos al Negrito, al Hollywood, a La linterna verde, al Panama, al Extranjero. Un vato nos invita una birria, simón, dos indios, pero sin penacho. Vamos a cotorrearla un rato. Ya afuera el poli nos tira un chorote mareador. Cállese, pinche rata, tenga su mordidota. Torcemos en la Tlaxcala y le caemos al Kentucky por las chavas. Otra birria, nomás para no perder el aliento a borracho. Pero todas las viejas son bien apretadas. Y luego pura Paulina Rubio y Talia. Chin, me siento como en Alcanzar una estrella. Le caemos al bar de un compa. Cómo que no está, no, pues a esperarlo. Sacamos a unas ladies a bailar. Huy, bailar regacho, sáquese, un coscorrón y a su silla, el chacal de Sábado Gigante ya les hubiera tocado la corneta. Pos serán, vatos, me dice el gordo. Otra cervecita, otra cervecita. Salud, salud. Rodolfo pone una rolita en la rocola: Marco Antonio Solís, “El Buckle”. Llega nuestro camarada. Échense un pisto.  Simón, simón, para que se cruce. Le digo que sí para no perder el hábito. Cabrón, serás cura.

Tiramos fuga después de un rato. Otra vuelta de volón pin pon. Se está haciendo tarde, dice Rodolfo, arres, ya hace sueño. Pues vamos al estacionamiento. Aquí tienes tus dos pesotes, señor parquero, para que te compres un pito nuevo porque ese ya da pena. ¿Qué para la soda? Ah, chingado, pues qué quieres unos vasos. Ándele, no esté dando lata. Vámonos que ahí está el gringo loco. Agarramos rumbo a la casa. Chingado, otra semana para que vuelva a ser viernes. Chin, chin, me la suelta Rodolfo.



Octubre de 2006. Ciudad Juárez, México.






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