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Camas Reales en Hoteles Imaginarios
Autor: Arquimedes
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Resumen
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Fecha de publicación: 07/10/2009
Leído: 888 veces
Comentarios (3)
Valoracion de la obra: 4
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El encendió la luz ahogado en medio de una pesadilla atroz. En ella se miraba –o tal vez era otra persona quien lo observaba- desgarrado por convulsiones de un lento agonizar. Se veía como un protagonista en cámara lenta mientras a su alrededor, en un triste y taciturno cuarto de hotel, todo transcurría veloz rumbo a un clímax punzante y doloroso rociado de quejido y fiebre.
Se contemplaba a sí mismo en un intento galopante por desgarrarse de ese algo, escaparse, hasta sentirse nuevamente en su vieja cama de roble, envuelto en sus finas y delicadas sábanas. Pero cada vez su esfuerzo se hacía más doloroso. Rápidamente recordó a su esposa, esa mujer de larga y hermosa cabellera que dormía a su lado y que siempre había mantenido el estigma de un sueño profundo. Ella podría regresarlo a la realidad, si lograba despertarla.
Intento abrir un pequeño orificio en el suave velo de su sueño y por ahí, por esa minúscula abertura, sacar uno o dos dedos que le mantuvieran la agotadora esperanza de estirar un brazo salvador. Poco a poco fue sacando una mano, un refugio de esperanza que se agitaba de impotencia y frustración. Se vio temblando en todo su cuerpo, sus venas hacían eco en un grito apagado y cercenante. Estaba cerca, sólo necesitaba un pequeño y brusco movimiento para dejar escapar la fuerza que lograra tocarla y despertarla. Por lo menos eso pensaba, mientras ella se movía plácidamente sobre el suave colchón de la cama.
Voces, recuerdos, gritos y miles de cosas giraron vertiginosas e hirientes hasta romper dolorosamente con lo etéreo, con esa extraña pesadilla que lo había atrapado con la ferocidad de hienas intangibles.
Como una presencia perdida y acosada, el hombre abrazó con fuerza sus piernas aún dormidas, y buscando refugio en la cabecera de la cama observó con detenimiento y temor, un sitio ignorado. Estaba en un lugar desconocido para él. Entre descoloridas paredes apenas alumbradas por la grácil línea de un farol exterior.
Así permaneció, sujetando fuerte e inmóvil el interruptor de una pequeña y desvencijada lámpara. Miró a un costado y vio que era otra mujer que permanecía a su lado, todavía dormía, observó extrañado su espalda, sus piernas, su lindo trasero.
Se puso la ropa con premura y salió. Cruzó la amplia puerta de neón y se internó en la oscura y encharcada calle. Dobló en una esquina y avanzó en dirección a su casa. Su familia debía esperarlo. Pensó en aquel hermoso cuerpo de mujer que había dejado atrás, en el extraño sueño. Se interno más y más en la noche e intentó pensar en aquella mujer. No recordó nada. / / Arquímedes Solís
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katica
eres muy especial con migo te quiero mucho
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Autor: erika alvarado |
Fecha: 11/11/2010 21:31:32
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ilove you
sabes qe te amodesde el diia en qe ete qonoci
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Autor: Vannessa |
Fecha: 04/06/2010 0:08:46
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inquietante
inquietantemente extraña. me ha gustado
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Autor: kukaracha |
Fecha: 03/11/2009 0:57:31
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