I capitulo
Era una tarde lluviosa de primavera, Marta, nuestra protagonista, había invitado a dos de sus mejores amigas a jugar a su casa. Lucía era una de ellas. Era una chica ni muy alta ni muy baja, con el peño castaño y llevaba gafas. Patricia también era una de sus mejores amigas. Patricia era mucho más alta que Lucía y tenía el pelo rubio.
Las tres niñas observaban por la ventana como llovía y los truenos atravesaban el cielo.
Pero de repente Lucía vio una sombra extraña en la oscuridad. Inmediatamente se lo dijo a sus amigas, y estas se burlaron diciendo:
-Lucía no seas miedica ¡Ja! ¡Una sombre en la oscuridad!
Pero en ese instante un trueno atravesó el cielo e hizo que la luz se cortara. Cuando la luz volvió todo parecía estar en orden… o eso creían ellas. De repente una duda les atravesó la mente ¿Dónde estaba Patricia?
-Patricia, sal, nos estas asustando-Dijo Marta- Por favor, ¡Sal!
-Si, eso Patricia-Decía temerosa Lucía-¡Ya basta!
Hubo un silencio que pareció eterno. Desesperada Lucía comenzó a llorar, pero Marta intentaba buscarle una explicación. Entonces se le ocurrió una idea, salió corriendo por el pasillo hasta la habitación de sus padres donde se encontraba el teléfono, marco un número rápidamente y dijo:
-Hola, Soy Marta ¿Se puede quedar Patricia a dormir en mi casa?
Lucía no entendía las intenciones de su amiga pero siguió sus órdenes. Llamaron también a los padres de Lucía, que también le dieron su aprobación.
Cuando cayó la noche y todos se fueron a la cama las niñas comenzaron a buscar a su amiga. No tenían ni idea de dónde buscar, pero buscaron por toda la casa hasta que las niñas estaban que no podían levantar las piernas, pero aun así seguían buscando. De repente les pareció ver algo que se parecía a la sombra de Patricia pero ambas tropezaron y atravesaron una luz. No sabían dónde estaban ni si sobrevivirían para contarlo pero continuaron.
Anduvieron durante varias horas ¡No podían más! Decidieron detener su búsqueda unos minutos para coger aire. De repente paso por allí un extraño personaje que las saludo. ¿No os imagináis que podía ser aquel personaje? ¡Un libro! Las niñas que estaban un poco asustadas y al mismo tiempo sorprendidas no sabían qué hacer ni que decir. Por fin Marta reaccionó y le pregunto:
-Hola, yo soy Marta y esta es mi amiga Lucia. Estamos buscando a una amiga ¿La has visto?
-¿Era una niña alta con el pelo rubio? Pues la a raptado la oscuridad-Dijo el libro como si no pasase nada- Estáis en el mundo de la fantasía aquí todos somos felices, y donde…
-Perdona pequeño amiguito, ¿Nos puedes decir donde esta nuestra amiga?-Dijo Lucia-¡Necesitamos encontrarla!
-Bueno, no insistáis más... Pero será muy peligroso encontrarla puesto que cuando la oscuridad rapta a una niña la lleva a… bueno a… pues a… el mundo de las tinieblas. Allí todo es oscuridad… Y necesitareis un guía, por lo tanto… ¡Yo os acompañare!
Emprendieron su viaje de nuevo y no habían andado ni media hora cuando empezó a oscurecerse todo… y también empezaron a oírse gemidos de dolor…
Lucia esta aterrorizada pero aun así sabía que tenía que encontrar a su amiga. En realidad… Marta también parecía un poco asustada y al mismo tiempo preocupada. Lucía le cogió de la mano y le susurro al oído “No te preocupes encontraremos a Patricia.” Estas palabras tranquilizaron un poco a Marta, pero en realidad Lucía no se creía mucho sus propias palabras pero intento tener fe. Pero… ¡Todo estaba tan oscuro!
-Chicas, veis aquellas sombras si nos descubren nos quitaran el alma.
-Je, je Marta ¿Te cuento algo gracioso? Creo a verle oído decir que nos quitan el alma.
Hubo un largo silencio y luego en el ambiente se noto la desesperación, el odio y el miedo que había en aquel terrorífico lugar.
Las niñas iban de la mano, y el libro iba delante abriéndoles camino entre las calaveras, los esqueletos y los niños sin alma que solamente susurraban “Ayuda, Ayuda.”
Aquel paisaje era lo peor que nunca habían visto las niñas. El libro que normalmente iba despreocupado, también parecía muy asustado.
Las niñas tenían mucho miedo y muchas veces se les pasaba por la mente dos palabras “Volver a casa” pero sabían que no podían dejar sola a su amiga. También pensaban en la preocupación de sus padres al levantarse por la mañana y descubrir que sus hijas no están.
En aquel lugar hacia mucho frio, con lo cual era mucho más horrible. Las niñas iban andando muy juntas intentando combatir el frio.
De repente el libro diviso un castillo a lo lejos y dijo:
-Aquel es el castillo donde Radamés lleva a su presa, a la que luego le quita el alma y cuelga lo poco que queda de su víctima, pero por suerte…
-¡Dios mío! Patricia…-Decía Lucía- ¿Por qué? Ella no le había hecho nada a nadie.
-Estupendo, mira lo que has hecho, ¿Te cuesta tanto mantenerte callado?-Reprochaba Marta a el libro.
-Decía que por suerte a la oscuridad le gusta hacerlo a las 9:00 de la mañana para que todo lo que queda de su reino lo vea.
-¿Y qué hora es?-Dijo Marta
-Son las 00:01, ¿Hemos caminado durante 3 h nada más?
-En nuestro mundo 3 h son 6 h, además aquí el camino es mucho más complicado de recorrer-Dijo el libro, que parecía saberlo todo-Mirar ¡Ya estamos en el castillo!
Capítulo II
Cuando estaban delante del castillo, las niñas y el libro empezaron a titubear ¿Llamaban a la puerta? ¿Y si era peligroso? Al final, Lucía se armo de valor y llamo a la puerta, y una joven les abrió la puerta. Ella era alta, delgada, tenía el pelo largo y rubio y sus ojos eran azules como el mar. Llevaba puesto un vestido precioso, bordado con hilos de oro, pero, aun vestida como una reina la muchacha parecía triste, muy triste.
-Bienvenidos viajeros-Dijo la chica-Debéis iros, pues mi amo, Radamés, me ordenó que le entregara a todos los viajeros que buscaran cobijo en este castillo. Pero si de verdad queréis entrar, yo os ayudare con una condición, que me ayudéis ustedes a conseguir mi libertad.
Las niñas le dijeron a la chica que la ayudarían y esta les invito a pasar. Una vez dentro la joven les dijo que guardaran silencio y se precipito hasta una diminuta habitación que parecía ser el trastero. Allí se sentaron y la muchacha les dijo que ella se llamaba Roselia y que llevaba siendo esclava de la oscuridad desde una edad temprana. Lucia que no entendía nada, le pregunto a Roselia que como había acabado allí y ella les conto su historia.
“Cuando yo era muy pequeña, mi madre falleció y mi padre tenía que trabajar mucho, a si que pasaba muy poco tiempo con migo. Un día, cuando mi padre volvía de trabajar, unos bandidos lo asesinaron y le quitaron todas sus pertenencias. Yo quede huérfana, y la verdad es que no tenía muchos amigos. Cuando cumplí los 18 años empecé a buscar trabajo, pero un día de invierno en el que llovía mucho, un rayo corto la luz y una sombre me capturo y me llevo aquí, entonces me hizo trabajar como su criada, desde hace 23 años llevo aquí encerrada, cada día más sola”
De repente una voz que les cortó la respiración retumbo las paredes. ¡Era Radamés! Roselia salió disparada, y las niñas se quedaron allí aterrorizadas. El libro que llevaba mucho rato si habla les susurro al oído. “No os preocupéis, salvaremos a vuestra amiga” Pero las niñas que llevaban toda la noche pensando lo mismo ya estaban desesperadas, ya no sabían qué hacer ni que decir. Entonces Roselia entró en la habitación y les dijo que ya podían buscar a su amiga por que el amo estaba durmiendo. Las niñas registraron todo el castillo, primero en la planta de abajo, luego en la de arriba y después Marta decidió ir a buscar al sótano. En el sótano había un montón de extraños cuadros y mapas, también había muchas cadenas y jaulas.
Y allí en una esquina… ¡Patricia! Pero… estaba encadenada ¿Cómo la desencadenarían? Marta fue a buscar una piedra muy grande y cuando ya la tenía ¡Pum! ¡La tiro encima del candado y este se partió. Las niñas salieron corriendo de aquella terrorífica habitación, y fueron a buscar a Lucía y a Roselia, y por supuesto al libro parlanchín. Salieron todos como rayos de allí y emprendieron el camino a su casa.
Cuando ya estaban lejos de allí pararon de correr, pero empezó otra vez a tronar y a llover y siguieron corriendo hasta que por fin llegaron al mundo de fantasía en el que todo era de colores. Por fin después de varias horas de miedo, desesperación y tristeza habían conseguido llegar a un lugar seguro. Los corazones de las niñas por fin se tranquilizaron, aunque todavía se les veía inquietas. De pronto frente a ellas un enorme dragón, y detrás de él un apuesto príncipe que le lanzo una cuerda al cuello y lo tiro al rio. En ese momento Roselia y el príncipe que resulto llamarse André se enamoraron y Roselia se quedo allí con el príncipe mientras nuestras protagonistas seguían su camino. De repente un fuerte golpe despertó a las 3 niñas. ¡Había sido un sueño! ¿O tal vez no? No podían a verlo soñado las tres, tenía que ser real… ¿O no? Nuestras chicas lo resolverían algún día pero de momento se bajarían a tomarse un chocolate caliente.
Autora: G.R.T
Dedico este cuento a mis amigas, porque yo haría cualquier cosa por ellas. ¡Os quiero mucho!