Pequeñas e inquietas historias.
Catalina
Catalina era una simple y
humilde muchacha de la edad medieval además de esto era hija ilegítima igual
que todos sus hermanos. Ella vestía con harapos los cuáles trataba de
arreglarlos y adornarlos para ir a bailar donde se concentraban mayor cantidad
de personas para poder conseguir dinero. Algunas personas se apiadaban de ella
y lanzaban unas cuántas monedas al trozo de tela que colocaba en el suelo a
veces tenía tan mala suerte que venían los soldados a quitarles el dinero a
todas las bailarinas, juglares y malabaristas que se encontraban ahí.
Ella sola cuidaba a su
anciana madre por que sus hermanos se habían ido a la llamada cruzada para
recuperar el sepulcro de Cristo, el único hermano que no había ido era por que
se encontraba muerto, por el simple hecho que había cometido un agravio tan
grande en aquella época que lo habían torturado y más tarde le habían dado la
muerte.
De vez en cuando su amigo
Eduardo le traía telas y diferentes cosas de otros países que conseguía en sus
continuas expediciones.
Su gran amiga Sofía
practicaba la brujería hace años silenciosamente, por que si era descubierta
sería castigada con la muerte, muchas personas sospechaban de Sofía. Aunque no
tenían pruebas concretas para acusarla ante la Santa Inquisición.
Catalina se encontraba
danzando como de costumbre con su pandero cuando vio a los soldados venir
agarró el trozo de tela que se encontraba en el suelo con las monedas y salió
corriendo muy rápido para no ser alcanzada, a continuación fue hasta el mercado
a comprar pan para su madre, de regreso a su horrible casa se encontró con
Sofía la cuál llevaba objetos para realizar sus extraños rituales e
invocaciones. Los vecinos del sector le recomendaban a Catalina que no se
juntara con Sofía por que esa muchacha algo extraño tenía a veces se encerraba
por días evitaba las iglesias y los diversos artículos como cruces, vírgenes o
Cristo. Eduardo cuando la iba a visitar también le mencionaba que tratara de
alejarse de Sofía por que muchos especulaban que ella era bruja y ser amiga de
ella solo le causaría problemas. A pesar de todas las advertencias posibles
Catalina no hacía caso de todos esos rumores.
Sofía confiaba mucho en su
amiga y decidió compartir su secreto con ella y la invitó en la noche a su
casa. En ese momento los vecinos se encontraban platicando con las personas que
pertenecían a la
Santa Inquisición para que de noche la casa donde vivía Sofía
fuera allanada, para ver si encontraban aunque fuese una pista para poder
inculparla de bruja y darle la muerte.
Catalina fue a bailar como
todos los días después regresó a su casa a cuidar y alimentar a su madre.
Cuando anocheció fue hasta donde vivía su amiga golpeó suavemente la puerta,
Sofía la cuál vestía extrañamente le abrió la puerta y la invitó a pasar, al
medio de la casa había una enorme fogata que iluminaba las paredes y además
había extrañas plantas y objetos. Sofía se acercó a Catalina y le confesó al
oído que ella era una bruja, a continuación de mencionarle aquello Sofía se
sentó en el suelo al lado de Catalina y comenzó a invocar extraños seres.
Catalina nunca había visto algo tan repugnante y asqueroso que ver a su amiga
invocando aquellos seres que ella no tenía idea que existían, trató de
levantarse del suelo pero Sofía la retuvo y Catalina sentía una presencia
extraña y maligna a su alrededor. Afuera de la casa de Sofía se encontraban los
vecinos y personas de la
Santa Inquisición con un enorme tronco dispuestos a derribar
la puerta de la casa. Comenzaron a dar fuertes golpes contra la puerta hasta
que la derribaron Sofía se levantó del suelo, salió corriendo y se escondió en
uno de los cuartos las personas entraron y a la única persona que vieron fue a
Catalina sentada al frente de la fogata nadie lo podía creer ella era la
verdadera bruja y no Sofía, al menos eso pensaban las personas que la
inculparon. Fue aprisionada y se la llevaron hacia un calabozo mientras
Catalina no dejaba de gritar que ella era completamente inocente. Le avisaron a
su anciana madre la cuál rompió en lágrimas por que no podía creer semejante
barbaridad sobre su hija. Su amigo Eduardo trató de interceder por ella frente
a la Santa
Inquisición pero no dio resultado y no había nadie más que
lograra hacer algo por ella para que no fuera condenada a muerte. En ese
momento Catalina se encontraba en el calabozo desesperada llorando mientras en
su mente recordaba los rumores que los vecinos habían dicho sobres su amiga y
también la voz de Eduardo diciéndole que se alejara de Sofía por que la amistad
que mantenía con ella solo le traería problemas. Sintió rabia de no haber
escuchado las advertencias que le hacían por no haber oído y no creer ahora se
encontraba en un inmundo calabozo a horas que su sentencia de muerte fuera
dictada, ya que para todos ella era la verdadera bruja y no Sofía, lo que más
tristeza le daba era de quién cuidaría ahora a su anciana ya que sus hermanos
se encontraban muy lejos. Un hombre le llevó un trozo de pan y un vaso con agua
Catalina solamente bebió el agua pero no se sirvió el pan por que no tenía
apetito.
Sofía se encontraba alistando
sus cosas para irse a otro lugar muy lejos de donde se encontraba, ella sentía
pena por lo que iba a suceder con su amiga pero no la suficiente como para
admitir frente a la
Santa Inquisición que ella era la verdadera bruja y le dieran
la muerte. Sin decirle a nadie para no levantar sospecha Sofía se marchó de la
ciudad y jamás regresó.
Sacaron a Catalina del
calabozo le ataron con una cuerda las manos y la llevaron sujeta hasta la
plaza, donde había una gran cantidad de personas esperando que le dieran muerte
a la bruja. La pusieron al frente de la hoguera mientras un hombre decía que
ella era condenada a muerte por ser bruja y que cualquier persona que fuera
descubierta practicando algo semejante recibiría exactamente el mismo castigo.
Catalina fue amarrada en un tronco muy grueso y a sus pies colocaban paja y
encendían el fuego, mientras su amigo Eduardo observaba de lejos entre la
multitud la muerte de su amiga, la que sentía como el fuego le quemaba la ropa,
la piel y todo el cuerpo. Catalina visualizaba entre el humo costosamente a la
multitud que apreciaba su muerte, minutos después se encontraba muerta y
calcinada, sacaron su cuerpo que aún permanecía amarrado al grueso tronco, la
envolvieron en un trozo de tela y a continuación la sepultaron sin sentir pena
alguna.
Autora: Elizabeth Parizót
Consuelo y Javier.
Consuelo era una verdadera
aventurera, le encantaba viajar por todo el país para conocer diversos lugares,
en algunas ciudades trabajaba de camarera o limpiando baños para juntar dinero
y alimentarse, para ahorrarse el costo del viaje se colocaba en la carretera
hasta que un automóvil o una camioneta se detuviera y la llevara hacia la ciudad
que ella deseaba.
Un día se encontraba en la
carretera con su maleta en el suelo al lado de sus pies, a cuarenta centímetros
de ella había un hombre tres años mayor llamado Javier, el cuál se encontraba
vestido de rojo y tenía un cigarrillo en su mano que estaba por encender, de
repente una camioneta se detuvo, el hombre que la conducía se asomó por la
ventana y les dijo que si querían se podían subir en la parte de atrás, por que
el se dirigía hacia la ciudad siguiente. Javier ayudó a Consuelo a subirse a la
camioneta y también con su maleta, durante el viaje hablaron y se agradaron
mucho, lo que Consuelo no sabía era que Javier en su maleta de color negro,
llevaba un revólver con el cuál hace tres meses, había asesinado a un hombre,
en una ciudad que había estado anteriormente, según Javier este crimen lo había
cometido por un ajuste de cuentas. Javier era muy buscado por la policía,
incluso en algunos periódicos había aparecido, pero Consuelo no compraba
periódicos y extrañamente se informaba de lo que sucedía a su alrededor.
Llegaron hasta la ciudad, se bajaron de la camioneta y Consuelo invitó a Javier
a conocer la playa de aquella ciudad, Javier aceptó y fueron los dos juntos
caminando hasta la playa. Consuelo dejó su maleta sobre la arena, se quitó las
zapatillas y los calcetines que llevaba y corrió hacia el mar, para sentir el
agua helada sobre sus pies, Javier se sentó sobre su maleta y observaba desde
ahí a Consuelo. Llegó la noche y los dos sacaron las mantas y chales que
llevaban los extendieron sobre la arena y durmieron en la playa, sintiendo el
ruido del mar. Amaneció el día siguiente, se levantaron viendo las olas del
mar, después que guardaron los chales y las mantas en sus respectivas maletas,
Javier invitó a desayunar a Consuelo a un pequeño local de comida. El local no
era muy grande y tampoco limpio, habían quince mesas redondas con sillas a su
alrededor, Consuelo y Javier se ubicaron en una de ellas y prontamente la única
señora que atendía fue a pedirles su orden, los dos pidieron una taza de café y
pan tostado, cuando terminaron de comer Javier pagó la cuenta, con dinero que
había robado. Consuelo propuso arrendar un cuarto en un pequeño hotel de dos
pisos que se encontraba a tres cuadras del local. Llegaron hasta el hotel y
Consuelo con algo de dinero que tenía guardado pagó el arriendo del cuarto, en
la habitación habían dos camas Consuelo dejó su maleta sobre una de ellas y
partió a buscar trabajo, mientras que Javier se recostó sobre la otra cama a
dormir. Consuelo trató de conseguir trabajo en diferentes partes, pero nada le
resultaba hasta que fue a un local de comida rápida y la contrataron para
limpiar los baños de allí y le dijeron que el día siguiente empezaba a trabajar
y que llegara en la mañana. Consuelo regresó alegremente al hotel y llegó hasta
el cuarto para comunicarle la noticia a Javier, pero este se encontraba
durmiendo placidamente, cuando Javier despertó Consuelo le anunció que había
encontrado trabajo, limpiando el baño de un local de comida rápida y que el
también debería buscar en que trabajar, esto fastidió un poco a Javier ya que
el no tenía ni la menor idea lo que era trabajar, por que desde que se había
marchado, de la casa de sus padres había robado o mendigado. Al otro día
Consuelo se levantó temprano, desayunó en el primer piso del hotel y después se
marchó a trabajar. Llegó hasta el local de comida rápida se puso un delantal y
le dijeron que por mientras fuera a limpiar el baño y que cuando llegaran
personas les pasara papel higiénico, Javier se salió de su cama, se vistió, fue
a desayunar a continuación salió del hotel para ir a asaltar a alguna persona.
Consuelo roció agua sobre el piso de cerámica y comenzó a limpiarlo, mientras
ella lavaba el piso, Javier contaba el dinero que le había robado a una mujer que
iba caminando a su trabajo, guardó en su bolsillo todo lo que había robado y
después lo gastó comprando una botella de vino y cajas de cigarrillos. Terminó
el mes y a Consuelo le dieron su sueldo, esto le sirvió para pagar más días en
el hotel, Javier no aportaba nada de dinero, por que todo lo que robaba lo
gastaba en él, comprando botellas de vino y cajas de cigarrillos, Consuelo se
encontraba enamorada de Javier por eso no le molestaba que no la ayudara a
pagar el arriendo del cuarto.
Un mes después los dos se
convirtieron en novios, iban juntos a la playa, y salían a recorrer la ciudad,
Javier asaltó a varias personas para poder comprarle una bella pulsera de oro a
su novia, a Consuelo le pareció extraño un obsequio tan costoso y le preguntó
de donde había obtenido el dinero, el le mintió diciendo que últimamente había
estado trabajando sin que ella supiera para darle aquel regalo, Consuelo se
limitó a no hacer ninguna otra pregunta y a creer la mentira.
El local donde trabajaba
Consuelo cayó en crisis económica, por la escasa cantidad de personas que
asistían a el, entonces tuvieron que cerrar y la muchacha y otras personas se
quedaron sin trabajo, Consuelo regresó caminando al hotel y le dijo a su novio
que se había quedado sin trabajo y también le propuso, viajar a otra ciudad por
que se encontraba agobiada de estar en la misma parte, ella era una aventurera
detestaba estar en un lugar fijo. Javier dijo que no había ningún problema,
alistaron sus cosas, bajaron tomados de la mano la escalera y Consuelo pagó el
hotel, se dirigieron a la hermosa playa para verla por última vez, llegaron a
la playa, Consuelo dejó su maleta sobre la arena mientras Javier se dirigía a
comprar una casa de cigarrillos por que se le habían acabado, Consuelo se sentó
sobre unas rocas y se hirió accidentalmente su mano derecha, le sangraba mucho
la mano y no tenía en su maleta un pañuelo para amarrárselo, entonces abrió la
maleta de su novio y encontró envuelto en un pañuelo blanco un revólver y
doblada en cuatro partes una hoja de periódico, estiró la hoja y vio que decía
que su novio era un asesino y que se encontraba desaparecido. Javier regresó de
comprar y vio a Consuelo con el revólver que pertenecía a el en su mano derecha
y en su mano izquierda una hoja de periódico, Javier le ordenó a su novia que
le devolviera el revólver y la hoja de periódico y que olvidara lo que había
encontrado en aquella maleta, pero ella no accedió y comenzó a exigirle
violentamente que le explicara por que era un asesino, como Javier no le
respondía Consuelo gritaba cada vez más fuerte y las personas que se
encontraban en la cercanía los comenzaron a observar. Javier le pedía que por
favor se silenciara, pero ella gritaba y gritaba, en un arrebato por los
estridentes gritos de su novia, Javier le quitó el revólver y le disparó,
Consuelo cayó muerta sobre la arena y las personas que se encontraban a su
alrededor salieron corriendo espantadas y una de ellas llamó a la policía.
No lo podía creer, como tuvo
el valor de ser tan torpe, de asesinar a la única persona que había compartido
con el y también el único ser humano que le había dado un inmenso amor y cariño
verdadero, ya que toda su vida había sido despreciado por sus padres y por las
personas que lo rodeaban. Javier se sentó al lado del cuerpo de Consuelo que no
tenía ni un aliento de vida y la abrazó mientras su ropa se empapaba de sangre
que provenía de su novia muerta. Minutos después apareció la policía, Javier no
se inmutó, ni trató de huir, como lo había hecho en su crimen anterior por que
encontraba que merecía ir a la cárcel por muchos años por haber asesinado a la
persona que más quería en el mundo.
Autora Elizabeth Parizót
La historia de
Juan.
Esta es la
historia de un muchacho llamado Juan que se desgastaba por el amor de una mujer
pero finalmente terminó encontrando el verdadero amor a manos de otra mujer.
Juan se
encontraba muy enamorado de Soledad para el, ella era como un rayo de sol en
una triste mañana de invierno. A todos los que vivían en el pequeño pueblo les
daba tristeza ver todo lo que hacía el muchacho por Soledad, sin embargo ella
no correspondía a nada de lo que Juan realizaba.
Juan le
obsequiaba casi todos los días a Soledad, flores, chocolates, poemas escritos
por el, tarjetas de amor, entre otras cosas, las cuáles Soledad sin compasión
las lanzaba al basurero, por que ella quería a otro hombre, el cuál era un amor
prácticamente imposible pero Soledad no perdía las esperanzas de poder estar
con el.
Cuando Soledad
salía de su casa e iba a pasear por el pueblo, Juan cordialmente la acompañaba,
pero ella ni siquiera lo miraba, ni tampoco respondía las preguntas que el le
hacía.
En la casa de la
muchacha había un balcón y Juan todas las semanas al anochecer le llevaba de
regalo a Soledad una serenata, donde el mismo interpretaba bellas canciones,
pero su voz sonaba con desesperación, Soledad con irreverencia abría la ventana
y se asomaba al balcón iluminado por la luz de la luna y le pedía a Juan que se
marchara, otras veces simplemente lo ignoraba. Un día mientras cantaba para
Soledad la desesperación de Juan fue tanta que se desmayó, los músicos le
avisaron a la joven pero a ella no le importó, ni siquiera fue a ver si el se
encontraba bien.
La mayoría de las
personas del pueblo pensaban que Soledad no tenía corazón y si lo tenía era de
piedra, por la forma que despreciaba a Juan, los padres de la muchacha le
aconsejaban que aceptara al joven por que era bueno y noble pero Soledad se
rehusaba completamente.
El pobre Juan
sufría tanto por no tener el amor de Soledad, que por las noches le era difícil
dormir y en su pensamiento solo cabía ella, además en su rostro se veía una
clara expresión de tristeza.
Aconsejado por
sus amigos que no soportaban verlo sufrir tanto por aquella mujer, Juan conoció
a Margarita una muchacha de la misma edad de el, bella y muy sencilla. Cada día
que transcurría el iba queriendo más a Margarita y olvidándose de Soledad, su
nuevo amor si aceptaba sus obsequios y las serenatas que el mismo interpretaba.
En el pueblo se
corrió el rumor que Juan por fin se encontraba feliz, por que su nuevo amor si
lo correspondía. Finalmente se cumplía el sueño de Juan dar amor y ser
correspondido aún por más amor. Soledad no tenía ni la menor idea de estos
rumores, aunque le parecía extraño que hace varias semanas no había recibido
ningún regalo o insinuación de Juan y de cierta forma lo estaba extrañando y a
la vez queriendo en su interior.
La relación entre
Juan y Margarita se volvió excelente que a los pocos meses decidieron casarse,
esto causó mucha felicidad en la familia de los dos jóvenes.
Por decisión
personal Juan optó por invitar a todo el pueblo excepto a Soledad a su boda. El
mismo hizo las tarjetas y las fue repartiendo casa por casa con mucha
felicidad. Soledad escuchó vagamente algunos rumores de que Juan se iba a
casar, ella no lo podía creer, para Soledad le resultaba imposible que Juan
hubiera olvidado en tan pocos meses todo lo que sentía por ella. Soledad salió
a caminar por el pueblo y encontró sobre la acera una tarjeta de invitación, la
recogió y vio que esta tarjeta era la de invitación para el matrimonio de Juan,
leyó el día y a la hora que se iba a realizar y a continuación la dejó tirada
en el suelo.
Llegó el anhelado
día, Juan se despertó muy temprano y bastante nervioso, horas más tardes se
vistió con el impecable traje que había comprado, mientras en su casa Margarita
se peinaba y se acomodaba el vestido de novia.
En su casa
Soledad encontró un poema escrito por Juan, este era el único poema que no
había lanzado a la basura, se puso un vestido blanco, delgado y algo roñoso,
salió de su casa y se fue caminando hasta la iglesia donde se iba a realizar la
ceremonia llevando el poema en la mano. Juan llegó junto su familia y entró a
la iglesia la cuál se encontraba adornada por cintas blancas y rosas, a
continuación llegó Soledad y se escondió detrás de unos árboles que había
afuera de la iglesia, diez minutos después apareció Margarita vestida de novia
se veía encantadora muy parecida a un ángel. Soledad permaneció toda la ceremonia
escondida detrás de los árboles, mientras escuchaba desde afuera de la iglesia
la voz del Padre. Cuando la ceremonia se dio por terminada muchas personas, se
ubicaron a la salida de la iglesia y cuando Juan junto a su esposa salieron
cogidos de la mano les lanzaron miles de pétalos de flores y también arroz.
Soledad salió de detrás de los árboles, se escabulló entre la multitud y se
acercó a Juan para que este la viera. Juan al verla se sorprendió y recordó en
su mente algunos viejos sentimientos que había sentido por ella y en su mente
pensó ´´ te quise mucho pero ya no es así ´´ a continuación de pensar esto besó
a Margarita, mientras Soledad se alejaba de él. Los esposos y los invitados se
empezaron a retirar para ir a la casa de Juan donde se iba a realizar la fiesta
de celebración, Soledad se quedó sin nadie a la salida de la iglesia, sentía
rabia por no haberse percatado antes de que si quería a Juan o por lo menos
haber aceptado sus cumplidos y haberse dejado enamorar por el, si lo hubiese
hecho en este momento ella sería su esposa. Soledad comenzó a observar el suelo
repleto de pétalos de flores y arroz mientras sujetaba el hermoso poema escrito
por Juan mientras tanto sus ojos se llenaban de lágrimas las cuáles mojaban el
papel donde se encontraba escrito el poema.
Elizabeth Parizót