Sigue soñando (Escrito por alek666)
Sigue soñando… Sigue soñando, no te atrevas a despertar, que juntos estaremos en la inmensidad de tu soñar, sigue dormida y no despiertes...
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El Ocaso

Autor/a: Ignacio B.
Estadísticas Resumen
Fecha de publicación: 14/02/2009
Leído: 966 veces
Comentarios (0)
Valoracion de la obra: 7,51

Un profundo análisis del ser humano. El arrepentimiento y la inconciencia toman partido.

 

 Con débil estupor abrí los ojos. La indolencia me mantenía firme, mirando los caminos, ahora repletos de gente. Pude ver el desconcierto en sus ojos, y el horror grabado en sus rostros como la tinta en un lienzo.

Pude oler la desdicha de la noche, el viento cansado del destino, y los infinitos gritos silenciosos, pero nada de eso llamaba mi atención. Una sola mirada me invocaba, la mirada fugaz y penetrante de una niña, de rostro inexpresivo, acaso inexistente. Esa fue mi distracción, mi torbellino, algunos dirían que el epílogo de un libro.

Un súbito frío helado arremetió sobre mis manos. Mi despiadado cuerpo existía ahora en el espacio, desconcentrado del todo. Lo siguiente pasó rápido, el tiempo parecía en una carrera, dispuesto a ganar, y yo, en mi desgracia, vaticinaba los posibles desenlaces, tristes algunos, violentos otros, congeniando con mi ser, me conduje a los confines de mi mente.

Lejos sentí las trompetas, las luces y los llamados toscos. La felicidad vino al instante, arremetiendo a los ejércitos de mi infortunio, no pasó demasiado antes del golpe seco que despierta, sentí entonces al cuerpo, cediendo al atropello, me arrastraron por la tierra cual serpiente, una que otra piedra bienhechora me hizo daño, mi ser probó el sabor del arrebato, del alcohol, de la inconciencia, que fugaz, no permitieron, que viera incluso aquel obstáculo.

Pude notar entonces desde el suelo, aquella mirada, que me torturó desde un instante, y para siempre, el dédalo del sufrimiento que no acaba, los ojos de alguien que perdona y no lo hace, que mira y que no mira, que vive y que no vive, que murió consigo misma.

Nunca lo dije, ahora me animo, me arrepentiré todo mi tiempo, el dar ocaso a aquella  vida, a aquel sueño, aquel olvido.






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