El concierto. 15
Eran
las tres de la tarde de un día de agosto y en el estadio de fútbol hacía un
calor de mil demonios.
La actividad de los montadores era
febril. Más de veinte personas, en su mayoría hombres, descargaban de los enormes camiones aparcados junto al
césped grandes cajones de aluminio con equipo de sonido que transportaban hasta
el escenario. El concierto estaba anunciado para las once de la noche y aún
quedaba mucho trabajo por hacer.
Sentado en las gradas, el
organizador, un hombre de mediana edad perfectamente vestido, contemplaba
nervioso el ir y venir del personal, mientras hablaba con un muchacho moreno,
de pelo largo, que trataba de tranquilizarlo.
-No se preocupe usted, todo estará a
punto para las once.
-Mas vale, porque están vendidas
todas las entradas. Ha venido gente de otras ciudades, algunos incluso, han
hecho mas de mil kilómetros para ver el concierto… Si las cosas no salen bien,
será mi ruina.
-Tranquilo, no habrá problemas….
-¿Cómo en París?- El hombre vestido
con chaqueta blanca y camisa de seda, hizo un gesto de preocupación.
-Bueno, aquello fue diferente… Nadie
podía imaginar…
-Pero pasó, y eso es lo que me da
miedo. Mira, Ron, quiero que entiendas que yo solo soy un empresario…, y los
empresarios no queremos problemas. A la gente le gusta ir a vuestros
conciertos, así es que venís, actuáis, ellos lo pasan bien, vosotros cobráis…,
yo me gano la vida… y hasta la próxima.
-Usted sabe, señor López, que el
dinero es lo de menos.
-Si, ya lo sé y es una cosa que no
entiendo. Un grupo tan bueno, de tanta fama…, y sin preocupación por el dinero,
pero en fín…, allá vosotros. Aunque tienes que reconocer que conflictivos sois
un rato.
-Quizás, pero la culpa no es nuestra
y usted lo sabe.
-Yo no digo nada, pero el caso es
que allá donde vais, se lía. La verdad, es que he de confesarte que no sé como
me he atrevido a contrataros….
-Bueno, algo tendremos de especial,
¿no?- sonrió.
-Si, eso es cierto… Bueno, Ron, me
marcho. Aún tengo que preparar algunas cosas; Saluda a Randall y al resto del
grupo.
-De su parte, señor López.
El hombre se puso en pie y echó a
andar pasillo adelante. Ron, tranquilamente, bajo las escaleras hasta llegar a
la valla que separaba el campo de las gradas y se quedó mirando el escenario… Es
enorme-pensó-Después, levantó la vista al cielo…, no había ni una nube… Sin
duda haría una noche estupenda.
……………………………………………….
A las diez de la noche el estadio
estaba abarrotado de gente y, ante la puerta principal, largas colas esperaban
para poder entrar.
La puerta de los vestuarios, donde
los músicos charlaban esperando a que se hiciera la hora se abrió y López,
disimulando un gesto de preocupación, entró y saludó.
-Buenas noches, muchachos…
-Hola, señor López, cuanto tiempo
sin verle…
-Desde el año pasado por estas
fechas… ¿y Randall?
-No sé- contestó Miguel, el bajista
del grupo- Ya sabe que antes de los conciertos le gusta salir y hablar con la
gente….Andará por ahí….
-Bueno, yo solo venía a saludarle.
-Bien, le diremos que ha estado
usted por aquí.
-Gracias Miguel…-y dirigiéndose a
Ron- Oye Ron- y le hizo una seña para que se acercara.
-¿Si?...
-Mira- y hablo en voz baja-La verdad
es que quería advertirle… A pesar de que todo está controlado por la policía,
no me fío… He visto un grupo de “ultras” junto al escenario, en el lado
izquierdo... No podemos negarle la entrada a nadie, así que dile que tenga
mucho cuidado y que, por favor, no provoque a la gente…
-Oiga que nosotros no provocamos a
nadie…
-Ya… eso decís siempre y luego…
Mientras no pase lo que en París...
-Lo siento, no fue culpa nuestra. Si
la gente no…
-Ya- le interrumpió López- Yo no
digo nada, solo que…
-No quiere problemas- le cortón Ron-
-Eso…
…………………………………………………….
Las luces del estadio se apagaron y
todo quedó en silencio. Cuando de nuevo se encendieron en el escenario sonaba
la Banda de Randall…
Hasta en eso eran distintos.
Contrariamente a lo que pasaba en los conciertos de otros grupos, cuando ellos
tocaban la gente no coreaba las canciones, ni bailaba…solo escuchaban y
callaban
Al terminar la primera canción,
Randall, un muchacho de color, alto y delgado, que rondaría los treinta,
vestido con pantalón vaquero, camiseta blanca y zapatillas de deporte, del
mismo color, se dirigió a la gente…
-Buenas
noches, amigos… Gracias por venir...-hizo una larga pausa y miró al cielo-
Habéis visto que noche mas preciosa…. Bajo este mismo cielo. lleno de estrellas
hay que gente que sufre..., que pasa hambre, que está oprimida..., perseguida.,
asesinada por sus creencias y sus ideas… Son víctimas del egoísmo y la
injusticia humana. De ellos, como en todos nuestros conciertos, queremos
hablaros… nos acordamos de ellos… y con ellos nos solidarizamos… porque son… ¡Hermanos
nuestros!
Con
las últimas palabras de Randall empezó a sonar la siguiente canción que así se
titulaba….Hermanos nuestros…
No
vio, o no quiso ver, al muchacho que, de la parte izquierda del escenario, a escasos
diez metros de donde él estaba, se levantó con una pistola en la mano….
Sonó
un estampido y luego otro y otro… Randall se llevó la mano al pecho y cayó al
suelo…
Ron
saltó de la batería y se abalanzó gritando y llorando sobre él... Tenía la
camiseta blanca empapada de sangre….
-¡Randall!-
le gritaba- ¡No te mueras!.. ¡Maldita sea…! ¡Asesinos!...
Fue
horrible. Cuando la gente se dio cuenta de lo que había pasado comenzó a
chillar. La confusión fue total…
Corrían
en todas direcciones, histéricos, tratando de alejarse del escenario... Pisaban
o eran pisados buscando la salida… Se oían gritos de dolor y de pánico…
…………………………………………………….
Los
médicos confirmaron su muerte. Ron, después de pasar toda la noche junto al
cadáver de Randall, llorando como un chiquillo, cuando amaneció salió del
Hospital.
Tenía
necesidad de estar solo y, sin saber por qué, andando, se dirigió al estadio.
Entró
por la puerta lateral y se cruzó con la gente de los servicios de limpieza. En
el escenario, los encargados del sonido comentaban el incidente mientras
recogían el equipo. Hacía fresco y una ráfaga de viento suave trajo hasta sus
pies uno de los programas que se había repartido con las entradas del
concierto. Se agachó y lo recogió. Se lo sabía de memoria. Era el mismo de
siempre..., la historia del grupo, la letra de las canciones….
Echó
a andar con el en la mano y cuando se quiso dar cuenta estaba, sentado en las
gradas, llorando.
-Vaya
desastre ¿eh Ron?- era López.
-Y
que lo digas... ¿Quien iba a pensar…? ¡Malditos asesinos!- y rompió a llorar con fuerza-Era un hombre bueno,
López... ¡Porqué!-grito-¡Porqué lo han matado!
-No
sé, Ron…
-Nunca
hizo daño a nadie. Lo único que hacía era luchar junto a los oprimidos y los
necesitados contra la injusticia... Tu mismo sabes que no lo hacíamos por
dinero...
-Ya
lo sé...
-Además…
quería a todo el mundo...
-Tienes
que reconocer que estaba un poco chalado... ¿no?
-¿Por
qué dice eso?, ¿Por qué se preocupaba por los demás?.., ¿Por qué le gustaba
estar con lo peor de cada sitio donde íbamos a tocar...? ¡Por eso López!...
Usted tampoco se ha enterado de nada….
-Bueno,
Ron, tengo que irme. Me ha citado la policía para declarar…, al parecer han
cogido al que lo hizo. Lo siento, de
veras,… adiós
-Adiós,
López. Que mas da quien haya sido…, a Randall lo mató el odio, el egoísmo y la
intransigencia del mundo...
-¿Qué
dices?...
-Nada,
cosas mías
-Ya…
Vio
a López caminar por el pasillo de gol sur. Parece buena persona-pensó, mientras
miraba con tristeza el programa arrugado que llevaba en la mano- y se acordó de
los sitios donde habían estado tocando en los últimos años… y de París…
Siempre
habían tenido problemas con las actuaciones y lo sabía, sobre todo con las
autoridades y los religiosos…, como en Alemania, que tuvieron que salir
escoltados por la policía entre los insultos de un grupo de radicales que desde
el principio había estado boicoteando el concierto... En Inglaterra al menos
habían sido respetuosos con ellos. Era una gente muy fría, sin duda como el
clima-pensó- y se limitaron a escuchar…
En
Estados Unidos, sin embargo, se portaron muy bien con ellos. La gente disfrutó
y el empresario les ofreció otro concierto..., precisamente en octubre tenían
que volver. Ahora ya, sin Randall…
Lo
de París fue distinto. El primer día todo había salido bien. Fue el segundo,
cuando Randall decidió dar un concierto gratis en las afueras de la ciudad para
toda la gente que no había podido asistir el primer día por no tener dinero
para pagar la entrada….
Montaron
el escenario en un descampado, y aquello se llenó de gente... ¡más de veinte
mil personas! Estuvieron toda la noche cantando y hablando con el público. Era
gente sin recursos, chavales jóvenes casi todos...”La noche de las hamburguesas
y las Coca-Colas “-sonrió Ron al recordar…
Ron
se había acercado a Randall aquella noche, en varias ocasiones, entre
canción y canción, y le había comentado…
-La
gente escucha, pero me temo que pronto se marcharán. ¿Has visto sus caras?.. Me
da la impresión de que algunos no han comido nada en la última semana…, si no
fuera por eso, podríamos seguir hasta que se hiciera de día…
-Ya
lo sé, Ron. Me he dado cuenta... ¿Que tenemos por ahí?
-¿De
qué?
-De
que va a ser, ¡de comer y de beber!
-Mi
cena. No me ha dado tiempo a... ¡Con el follón de montar todo esto...!
Después-
recordaba – Randall se acercó al micrófono y le preguntó a la gente…
-¿Queréis
que sigamos?
-¡¡¡¡¡Siiiiiiiii!!!!!
-Bien,
pero habrá que tomar un bocado… ¿no?
-¡¡¡¡Siiiiiii!!!!!!
-Pues
que veinte o treinta de vosotros suban al escenario y os repartan unas cosillas
que hemos traido... Los demás no moveros de vuestro sitio….
Ron
reía a carcajadas mientras veía como los chavales que habían subido al
escenario sacaban todo aquello de la bolsa de cuero que estaba encima de un
monitor.
Una
hora antes de empezar el concierto, él mismo había comprado en un kiosco de
perritos calientes, una hamburguesa y una lata de Coca-Cola para su cena… ¡PERO UNA SOLA!
Mira
que llevaba tiempo con él y no era la primera vez que pasaba. Debía estar
acostumbrado-pensó- pero no podía evitarlo. Siempre que ocurría sentía un
escalofrío que le recorría el cuerpo..., después miraba a Randall a los ojos y
sin saber porqué se echaban a reir….
Al
terminar, Ron y el resto del equipo, se dieron una vuelta por donde había estado
sentada la gente y recogieron mas de cien hamburguesas perfectamente liadas en
papel de aluminio y los lo menos cincuenta latas de Coca-Cola sin abrir de las
que habían sobrado… Lo sabían por que en el escudo de la marca el color azul
era más brillante….
Lo
malo fue al día siguiente, cuando en los periódicos y en la televisión, los
políticos y la Iglesia les acusaron de ir en contra de todo lo establecido y de
milagreros y sectarios… y tuvieron que abandonar el país…
………………………………………………………..
Ahora,
sentado en las gradas del estadio y con el programa en la mano, sin poder
quitarse de la cabeza la imagen de Randall en el suelo y con la camiseta
empapada de sangre, se resistía a creerlo… ¡Han
matado a Randall..!..¡Le han matado!...
Y
recordó las veces que Randall le había dicho que algún día sucedería… pero que
ellos, sus músicos, tendrían que seguir dando conciertos como el les había
enseñado.
La
verdad es que era un tipo estupendo-pensó- Un poco raro, pero- sonrió
recordando las mil y una historias que les contaba en los viajes y el verdadero
nombre de Randall-.. .Bueno a mi también me gusta, que entre amigos, me llamen Peter,…
al fin y al cabo, lo de Ron es un apodo.
Lo
que no entendió muy bien fueron sus últimas palabras en el escenario, cuando
muriéndose en sus brazos, con la vista
clavada en las estrellas dijo aquello de... “Padre, perdónalos porque no
saben lo que hacen…”
Se
levantó y echó a andar… ¡Lo tenía decidido!.. Dentro de tres días se daría una
vuelta por el cementerio… ¡por si acaso...!
©
isidromartinezpalazón. Febrero1996
http://www.isidromartinez.com/