KAREN (Escrito por efimero_arto)
tu luz de mis dias pena de mi alma lagrima de mi mirada suave brisa de mayo a orillas de un delatante encanto es tan pobre mi corazón...
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Jorge

Autor/a: isidro
Estadísticas Resumen
Fecha de publicación: 26/12/2008
Leído: 656 veces
Comentarios (1)
Valoracion de la obra: 10

Duermevela...

           

                                   Jorge                         

 

                              El médico examinó detenidamente el resultado de los análisis. Cuando terminó, los dejó sobre la mesa, se recostó en el sillón y se dirigió a Jorge.

 

            -Esto confirma lo que pensaba en un principio. A usted no le ocurre nada…. ¿comprende..?.  Así es que no se preocupe y haga su vida normal.

            -¿Entonces…?

            -Mire,-le interrumpió-, la mente tiene un gran poder sobre el organismo y estoy convencido e que todo es producto de su imaginación… Los resultados de las pruebas que le he mandado son excelentes.., sin duda entro de algún tiempo se le pasará…Se va a tomar- y empezó a escribir en una receta- esto… Es un complejo vitamínico…, y sobre todo, procure pasear y distraerse….

 

            Jorge cogió la receta que el médico le tendía y se levantó de la silla.

 

            -Muchas gracias, doctor, y.. adiós.

 

            Cuando salió a la calle anochecía. Busco una farmacia y, sin mucho convencimiento, compró            la medicina. Era el cuarto médico que visitaba y todos habían coincidido en lo mismo,.. su estado de salud era perfecto.

 

            Entonces-pensaba-,¿porqué aquel cansancio?. Era cierto que no había perdido la alegría, incluso sentía una gran paz interior, pero es que el mero hecho de poner los pies en el suelo, cada mañana, le suponía un gran esfuerzo y cuando llegaba a casa a las tres y media de la tarde, lo único que le apetecía era sentarse en un sillón y dormir.

 

            Le había contado a su mujer lo que el creía que era el motivo de su tremendo cansancio; y Lola, después de escucharle pacientemente, le había contestado entre carcajadas…”Pero si te he observado por las noches…, y duermes como un bebé feliz.., incluso sonríes y todo…” Después llevándose un dedo a la sien, apuntando la posibilidad de que estuviera loco, había dado por terminada la conversación.

 

            Haciendo estas reflexiones, llegó a su casa arrastrando los pies…

 

            -¡Hola Jorge, ¿eres tú?..

            -Si, Lola

            -¿Qué te ha dicho el médico?

            -Nada, lo de siempre, que mi salud es perfecta y que debe ser algo psicológico.. Me ha mandado…

            -¡Vitaminas!, ¿a que sí?

            -Eso mismo.

            -Bueno, pues entonces no te preocupes. Anda, ayúdame a poner la mesa que vamos a cenar.¿Tienes hambre?...

            -Si, de cama. Lola, perdona que no te ayude, pero estoy hecho polvo.., si no te importa te espero sentado en un sillón del comedor.

 

            No es posible que esté tan cansado-pensaba-.¡Pero, si anoche, igual que todas las noches, me metí en la cama a las diez!, y me levanto a las siete y media…¡Son nueve horas!  y, además duermo bien…

            Cuando llegó su mujer con la cena, tuvo que despertarlo. Andaba adormilado con el “soniquete” de la televisión. Después, sin apenas probar bocado, dijo que se iba a la cama…

                                   ……………………………………………………

 

 

            Por la mañana, de camino al banco, iba dándole vueltas a lo mismo… El trabajo es cómodo-se decía-. Algunos nervios, sobre todo cuando se juntaba mucha cola delante de la ventanilla y los clientes miraban impacientes el reloj, pero vamos… tampoco es para tanto, y además por la tarde no trabajo…

 

            Pasó la mañana bostezando. A medio día, cuando llegó a casa, comió y después de un pestañeo en el sillón, salió con su mujer a dar una vuelta por la ciudad, a ver escaparates. Volvió roto y después de cenar se acostó. Buscaba la cama como un naufrago su tabla.

 

            Durmió, durante toda la noche, de un tirón y por la mañana cuando se levantó y se metió en el cuarto de baño para asearse y marcharse a la oficina, lo comprendió todo….

 

            El sueño, de nuevo se había repetido. Había soñado que era capaz de volar. La sensación era algo indescriptible… remontaba el vuelo y sentía el aire fresco en la cara…, luego planeando  bajaba hasta pararse en el pico del tejado y desde allí, suavemente …., al suelo.

 

            Esta vez, en su sueño. Incluso había enseñado a volar a la gente. Habían venido periodistas que insistían en que eso de volar era imposible.. y el, pacientemente, se lo había  explicado y demostrado.

 

            -Por favor, ¿podría hacerme una demostración?

            -Si,.. miren.., es muy sencillo. Solamente hay que echar a andar..¿ven?.., luego cogen un poco de “carrerilla”, y hacen así con los brazos, y cuando noten una pequeña resistencia en el pecho y que el corazón late un poquito más aprisa.., se dejan llevar y ..¡ levantan el vuelo !.. ¿ven que fácil?...

 

            …Y pasaba por encima de los árboles, y veía las casas debajo.., y salía al campo, y se cruzaba con una bandada de patos….

 

            -¡Eh, ustedes, los de allá abajo!...¿Ven que fácil es?. Recuerden- y les gritaba- Una pequeña resistencia en el pecho y cuando el corazón lata un poquito mas aprisa… entonces…..¡¡¡Arriba!!!

 

            …¡Así, así ! –insistía- ¿Ve usted como no era tan difícil?...

 

            -Es verdad,- gritaba un periodista que había conseguido levantar los pies del suelo y se acercaba peligrosamente al anuncio luminoso de una peluquería, en una segunda planta.

 

            -¡ Tenga cuidado! – le había voceado a otro que, mas habilidoso que su colega, volaba por allí.., a mas de doscientos metros de altura….- ¡Que por ahí anda la bandada!

 

                                   ……………………………………………………

 

 

            Ahora, delante del espejo, tenía la prueba. Entre su ensortijada barba una pluma de ánade real, azul brillante y otra marrón, sin duda del pecho del animal.., eran la prueba…

 

            Y se rió a carcajadas imaginando cuántas no habría en el pelo, largo y negro del periodista novato.., y como estaría el pobre, después de toda una noche volando,… ¡¡¡y sin estar entrenado….!!!

 

 

 

© Isidro Martínez. 1996

           

           

 

 

                                                          


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ISIDRO GUZMAN

ISIDRO GUZMAN, MUSICO TAXISTA

Por bastante tiempo el oficio de peluquero aparece en la historia emparentado con la medicina y la odontología, hasta que esta confusión gremial finalizó al terminar de inventarse los médicos y los dentistas. En los pueblos de la provincia de Buenos Aires ya entrando al siglo diez y nueve, las peluquerías eran pequeños conservatorios vocacionales de instrumentos de música relativamente baratos y transportables, básicamente guitarras, violines, acordeones, bandoneones o algún instrumento a viento. Colaboraba en este fenómeno, que la mayoría de los peluqueros eran oriundos de Europa.
Isidro Guzman, se cortaba el cabello en la peluquería "El Alemán". En aquella épocas hasta los diez o doce años a los niños pobres se los pelaba directamente con la máquina, sin usar tijeras, una de las tantas maneras prácticas de no contagiarse piojos. Cuando ya llegaban a los trece o catorce años, comenzaban a ensayar de que lado de la cabeza usarían la raya y si se harían jopo o no. Isidro era un morochito delgado, respetuoso, de buena talla, cuando terminara de crecer andaría por el metro ochenta. Tenia manos grandes de uñas cortas y limpias, Pobre en su vestir pero siempre limpio.
Esa mañana, con la cabeza lavada se fue a la peluquería con los dos pesos que costaba cortar el pelo para peinarse con raya y jopo.- Don Gunter le estaba cortando el pelo a un paisano con vestimenta de campo cuyo caballo bien aperado estaba atado a una de las argollas amuradas en la vereda. Era la década del treinta. Saludó y se sentó en una de las sillas a esperar, en tanto tomó una revista que le resultó extraña, tenía fotos de maquinarias agrícolas pero no estaba escrita en castellano, como la tomó la dejó.
A su turno se sentó en el sillón y le explicó a Don Gunter como quería el corte. Cuando inició la tarea el peluquero le preguntó a que se dedicaba, a lo que Isidro le contestó:" Después de las cinco de la tarde y hasta la hora que cierran a media noche lavo las copas y ayudo en la cocina de la confitería Central. El peluquero siguió el interrogatorio. "Tengo entendido que en tu casa hay un bandoneón?". "Si, era de mi abuelo, mi papá nunca aprendió a tocar. Pero lo cuidó mucho, esta nuevo" Terminado el corte le alcanzó el dinero al peluquero, quien le dijo " Por esta vez no cobro, decile a tu padre que quiero hablar con él"
Después que hablaron su padre le preguntó si se animaba a aprender bandoneón, le enseñaría don Gunter y a cambio tenia que limpiarle la peluquería por la mañana. Nunca supo porqué, se sentía elegido, como que no era del montón. Contestó que si.-
Lo primero que aprendió fue a tratar las herramientas de peluquero y a limpiarlas con todo esmero. El maestro le suministraría los manuales, ya que primero debía aprender música. Tomó aquello con tal pasión, que antes del año dominaba la teoría y el solfeo., y leía, se sabía la biografía de la mayoría de los grandes bandoneonístas. Le dedicaba tiempo no le costaba don Gunter era exigente. Un día se encontró sentado frente al atril con aquella caja mágica llena de armonías y sonidos, sobre sus rodillas temblorosas, y a trabajar. Era difícil, las manos hablan distintos idiomas. Su maestro le explicó que junto a las manos debía desarrollar los oídos.
Mientras lavaba copas escuchaba tangos que sonaban en el salón. Crecía en todo sentido, musical y físicamente. A los tres años después de interminables horas de ejercicios, ya sacaba alguna melodía, se decía asimismo, vamos fuerza. Don Gunter siempre atento, lo paraba y le apuntaba algún yerro. Cuando le tocó partir para el servicio militar, ya era músico. Don Gunter le señaló una dirección de Bahía Blanca y le indicó la fecha y la hora que debía presentarse, era un conservatorio en la calle Estomba., para ello le dio hasta el dinero, mandaba a evaluar su obra. Al presentarse lo atendió un veterano que hablaba con acento porteño,: " Usted. es el pollo del alemán?". Isidro guardó silencio.
Le señaló una silla y un atril y le hizo un gesto para que se instalara, mientras de una carpeta sacaba una partitura, en tanto el alumno se sentó, acomodó prolijamente sobre sus piernas un pequeño paño de terciopelo azul oscuro, levantó el bandoneón y lo sostuvo con ambos antebrazos. El examinador le dijo: Caliente una poco las manos y luego va a tocar "Canaro en París", avíseme cuando este listo. Cinco minutos después Isidro silenció el instrumento y acomodó la partitura mirando al examinador, este se sentó cerca y con la cabeza le dio la orden que empezara.
Parecía un pulpo sobre instrumento, llegó a las variaciones de ese tango filtro, el profesor miraba el techo, las pasó impecablemente, al terminar transpiraba, recibió este comentario: " Mire pibe, se nota en usted la mano del alemán. "Canaro en París" no lo toca ningún paquete, lo felicito".
Con esta formación musical y una cultura tanguera partió para el servicio militar en Neuquén, donde ese año por exceso de soldados, salió en la primer baja en el mes de junio. Se radicó en Allen por la década de los cincuenta, trabajando en el empaque de fruta y con la música, tenía buenos ingresos. Llegó además a la conclusión de que para seguir tocando debía mantener las manos en buenas condiciones, razón por la cual logro comprar un coche de cuatro puertas que lo explotaba como taxi. Por esta tarea y por la música era un personaje popular. Ordenado con el dinero compro una casa bien construida en el barrio "La Costa", junto al Río Negro, se trataba de terrenos fiscales pero que no se inundaban con las crecientes y a los pocos meses se conseguía el titulo de propiedad definitivo.
A los veintiséis se caso, su esposa una hermosa criolla del barrio, que trajo al mundo a Sofía su única hija. A los tres años de haberse casado, su mujer contrajo un mal incurable que a los noventa días le cortó la vida. Isidro Guzman quedo viudo con una niña de dos años. Una morenita hermosa que doña Rosa, vecina suya, se la crió con sumo celo hasta que cumplió seis Desde esa edad, hasta los diez y ocho que se recibió de profesora de manualidades como pupila de las monjas salesianas,en General Roca. Venia solamente unos días en el verano, época de vacaciones. Durante todo el año Isidro la visitaba semanalmente sin permitirle la mas mínima necesidad. Una vez egresada consiguió un cargo rápidamente y permaneció soltera dos años y medio, ya que se casó con un fruticultor acomodado. Al año Isidro fue abuelo de un varón, contaba en ese momento con cuarenta y ocho años que nos los demostraba de ninguna manera. No volvió a casarse, no lo necesitaba, comentaba riéndose, decía que el coche le solucionaba todas las necesidades.
La última chacra que linda con el barrio y la casa de Isidro es de Carmelo Salustti, su esposa es María Milani. Este matrimonio italiano, mantiene una estrecha amistad con Isidro Guzman. Tienen dos hijos, el menor de tres años y una mujercita de catorce, que en el mes de marzo debía iniciar los estudios secundarios.  El colegio, estaba en el pueblo a cuatro kilómetros.
Por el tema de la música, Guzman iniciaba las actividades con el taxi entre la una y las dos de la tarde, Salustti le pidió que le llevara la hija al colegio ya que la hora de entrada era la una y media de la tarde y para el regreso se pondrían de acuerdo, la traería Isidro o su padre que por las tardes iba al pueblo, ya verían.
La casa esta de Salusttia está doscientos metros de la calle asfaltada, Guzman entraba con el auto hasta la misma y tocaba un leve bocinazo, así aparecía Aurora, desde el primer día se sentó en el asiento delantero. Guzman, habitualmente viste bien, prolijamente, al afeitarse todos los días usa una colonia de muy buena calidad .desde hace años, peina muy pocas canas de ambos lados de la cabeza y le sientan elegantes. Desde el primer día que subió al coche Aurora se mostró desenvuelta y poco cuidadosa en la forma de sentarse. Le alabó el perfume y era descuidada en el manejo de las piernas, Isidro era cuidadoso en no tocarla pues por momentos se sentaba transversalmente en el asiento. Los días que de mañana tenía gimnasia, en la parte superior vestía una casaca deportiva algodón ajustado al cuerpo y la parte baja un buzo de deportes que le cubría las piernas que Isidro ya conocía. Para sus casi quince años Aurora posee un físico exuberante que de ninguna manera trata de disimular, digamos que hay una falta de recato.
Finalizando el año la pasajera unipersonalmente lo tuteaba a Isidro, que se sentía en un aprieto y percibía la capacidad de acoso de aquella damita explosiva. Llegó a confesarle que no era virgen, que con el chilenito que trabajaba en la chacra..., que le agarro miedo a su papá, renunció y se fue. Cuando no le quedaban dudas de que , los desvelos fundamentalmente del padre Carmelo Salustti, ya habían sido profanados y el mismo tenia una confusión en la cabeza, en un tema como ese mejor dicho en un hecho como ese, sin tener con quien hablarlo. Esa noche estaba solo en su casa, llenó una jarra de dos litros de vino tinto, preparó un atril y un vaso de cristal servido y en la mesa colocó una caja llena de partituras tangueras. Se preparó con su mejor amigo, su bandoneón, a quien le debía, su formación de excelente intérprete, su ingreso a la cultura, a la poesía, a la tragedia, al tango culto, a la gran música. a la hombría de un tipo derecho, a la mujeres, chicas bien y chicas mal. Sus dedos digitaban las hileras de pequeñas y redondas teclas que le daban sus sonidos de respuestas, Suavemente, brotaban de aquella caja los grandes, los clásicos de toda la historia. Hacia silencio solo para beber, tenia que organizar de a poco sus tentaciones, seguía, desfilaron todos, desde antes de Filiberto, Maffia, Laurenz, Fresedo, próceres del "fueye", Discepolo, Piana. Manzi, Troilo, los títulos, las voces y el solo allí, abrazando a su fuelle., en ese clima, casi en copas, encontró la luz y dio por terminada la sesión, aclarando el alba y tocando un himno ya que ese es mas que un tango. "Responso".
Como todo los días tocó bocina en el patio y salió la niña con sus libros, saludó a los padres con la mano y partieron, Aurora le dijo:" Ayer tenias puesta esa camisa, nunca te había visto sin afeitarte de mañana, estuviste de fiesta?" Isidro se limitó a decir: "No".
Por esos días el almacenero Quintana matriculó otro auto de taxi para que lo manejara su hijo mayor. El coche de Isidro tiraba treinta mil kilómetros mas, pero acudió a un amigo mecánico y le dijo que paraba el vehiculo y sin apuro le hiciera un cambio de aros y lo que hiciera falta. Habló con Carmelo Salustti y le avisó que le daban turno en el taller dentro de dos días para ingresarlo al taller. Faltaba un mes para terminar el año escolar, el cliente se lamentó por la confianza que le tenía ya que la nena estaba en esa edad peligrosa. A partir de ese momento contrataron los servicios de Quintana. Faltaba cuatro semanas para finalizar el ciclo y tres meses más para reiniciar el segundo año.
Durante esas vacaciones reapareció el auto de Isidro Guzman, mientras le reparaban el motor lo hizo pintar. Se acercaba el inicio del nuevo año escolar, si Carmelo lo hablaba ya tenia preparada la negativa. El primer día de marzo apareció Carmelo en la casa de Isidro, eran las siete de la tarde, marzo es un mes hermoso, este estaba en el patio, que terminara de barrer y regar con la manguera. Lo vio y comentó: " Justo me iba a tomar un vino, no me lo serví antes porque no me gusta tomar solo", no hacía falta respuesta ya que el visitante se sentó en una silla de la mesa del patio. El anfitrión pensaba en la excusa para la pasajera mientras traía una jarra de vino, dos vasos y un plato de maníes salados.
Carmelo tomo la palabra:" Te quiero avisar que este año no te voy a necesitar, no porque prefiera a Quintana, mi amigo sos vos. Pasa que Quintana va pasar a ser mi yerno dentro de un mes, y nosotros seremos abuelos dentro de siete meses, ya que Aurora esta embarazada. Lo único que te vengo a pedir y no importa el precio es que me hagas la música pues vamos a hacer una fiesta con los parientes, prométemelo" Isidro le contestó: "No solo te haremos las música, pues iremos cuatro a tocar, sino que es el regalo de casamiento" Carmelo lloraba en silencio, se limpio los ojos  con el dorso de la gruesa mano y se sirvió mas vino de la jarra. Isidro trajo pan casero y algunas facturas de cerdo. Comieron y bebieron mientras hacían filosofía de vino y entre casa. Isidro con el vino era de tiro largo. Carmelo estaba con mucho sueño llevaban casi dos jarras grandes, a la visita le costaba hilvanar algunas frases, pero se había desahogado. El dueño de casa puso el auto en marcha y ayudo al futuro suegro a subir al coche, tenía una borrachera mansa. Lo dejo en la chacra en la puerta de la casa, miró la hora  en la luz del coche, eran las tres de la mañana.- Esperó que Carmelo entrara y se puso a orinar junto a una planta de manzanas, mientras pensaba "El mundo sigue andando".-

PINAR.-

 

 

 

Autor: Pinos | Fecha: 02/08/2009 19:36:35

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