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BALSAMO DE ROSAS
Autor/a: ANA MABEL THUE

Estadísticas Resumen
Fecha de publicación: 22/11/2006
Leído: 439 veces
Comentarios (1)
Valoracion de la obra: 5

Y programamos un paseo entre amigos y amigas, sin rumbo fijo. Tan solo deseábamosdescansar, salir de entre paredes yrutinas, así que lo mejor sería....

                                                   BALSAMO DE ROSAS

 

Y programamos un paseo entre amigos y amigas ,sin rumbo fijo. Tan solo deseábamos descansar, salir de entre paredes y rutinas, así que lo mejor sería buscar espacios verdes repletos de oxígeno.

Comenzamos saliendo en la comby de Fede, de entre la ciudad, habiéndola llenado previamente de todas las cosas que podríamos necesitar y degustar.  Hechando a volar nuestra imaginación hacia donde podríamos dirigirnos con tales fines no salía nada en claro, puro parloteo desencontrado que no nos conducía a un punto en común, cada uno se sentiría distendido a su manera,  por lo que debimos acordar un horario de encuentro en el vehículo para cada grupo al bajar.

Nos dividimos de acuerdo a los gustos. Éramos once personas ávidas de relax.

Algunos consideraban que el esparcimiento estaba no tirándose en una reposera en determinado espacio, sino que era mejor practicar deportes sin  presiones, con el cuerpo a gusto...bla, bla, bla, y salieron rumbo a un apartado campo apto  donde el sol, el aire, la tierra y el mar solamente eran testigos de sus necesidades de gritar y recrearse en diferentes disciplinas que inventaban.

Otros opinaron que caminarían un poco con la reposera bajo el brazo hasta encontrar el punto ideal para empezar a leer su libro o escuchar sus músicas predilectas.

Un grupito reducido quiso sentarse al borde del mar  dejando pasar las horas y luego contemplar un atardecer como el que proponía ese día.

Cada uno hizo cuanto anhelaba y hasta hubo quien llevara, por hoby, un soporte y cartulina para esbozar el paisaje que tenía ante sí...

Era tiempo de soñar, tiempo de reír, tiempo de tomarnos el tiempo para gratificarnos mimándonos al hacer lo que mas nos gustaba...

Recuerdo que Renzo caminó  a orillas del mar ante la mirada curiosa del grupo y quedó allí silencioso frente al oleaje hasta que de pronto lanzó un imprevisto y largo grito haciendo ademanes y despojándose de algunas cargas negativas quizás...y nos hizo bien a todos porque él logró sus propósitos y nosotros creímos morir de risa por largo rato hasta que cuando regresó y nadie pudo evitar mirarle fijamente para “captar” su expresión.. pero Renzo nos ignoró sacando rápido la tabla de surf y ya mas nadie se asombró de lo suyo, mas bien procuramos abocarnos a lo nuestro.

Felipe y Sandra estaban muy enamorados, así que mejor no se los molestara, sentados en una enorme barranca observaban apartados el atardecer y dicen que miraban un libro de tapas negras que nadie pudo saber que contenía, de hecho, nuestros malos pensamientos no nos permitieron acercarnos a ellos.

Emiliano, Gastón y Germán se unieron a otros tres para un picadito de football, Sofía quiso ser el arbitro ...y así le fue también...aparte de exhausta, toda maltratada y vociferando el juramento de venganza mientras aprovechaba sumergiéndose en el tibio oleaje, sin percatarse que el trío de perdedores que por cierto no estaban de acuerdo con su arbitraje, la invadían entre las aguas pretendiendo corretearla festivamente y sugiriéndole que “fuera a cocinar”

Sofía cansada pero no rendida, se acercó a preguntarnos a Marcela y a mi, qué teníamos planeado...Claro, todos habían visto que escribíamos tiradas en el césped y que seguramente algo estaríamos tramando.

Pero ni nosotras lo sabíamos, primero practicamos algo de artes marciales, respirando con fuerza el olor del pasto tan verde y el silencio, escribiendo luego vivencias de esta locura inventada y que apenas empezaba.

Así fue que nos pusimos cómodas y salimos a caminar por una especie de rambla que separaba al mar de la ciudad hasta que de pronto avizoramos el cartel del vivero que anunciaba el paseo por un “campo de rosas”...y la curiosidad nos invadió llevándonos hasta el lugar rápidamente...

Una vez inmersas allí nuestros ojos lo querían captar todo...

...como el resto de los visitantes quizás...

Existían allí todos los tamaños, todos los colores, hechas algunas por injertos, las mas hermosas sean quizás por sus aterciopelados pétalos y su clásico perfume que es lo que unifica a todas por igual, la misma esencia atrapante...mundialmente codiciada tanto para el uso en cremas para la piel como así también para la gastronomía...

Hay una rosa sencillísima que me cautivó al verla trepar desde el pié de una palmera delgada y gigante...y que parecía querer tocar el cielo ...pero que luego se arrepentía y dejaba caer su ramaje prolijo, verde y pesado mirando y como suplicándoles a las rojas rositas que iban en su busca muy perfumadas, que por favor fueran benévolas en su trepar, hiriendo lo menos posible su tronco, que al fin y al cabo era su sostén, y ya que ambas fueron dotadas de una belleza única y recibían halagos de bocas y caras con expresión maravillosa, recibían contemplación, mientras que otros no resistían el deseo de acercarse  y respirar profundo su suave aroma...

...hasta podían sentirse distendidos...aliviados como si recibieran un bálsamo interior....que penetraba cuando cerrábamos los ojos para percibirlo...

...y al abrirlos sentimos el placer del impacto del color en nuestras retinas...

La simple rosa trepadora en aquella palmera, pocas veces miraba hacia abajo...lo hacía solamente para sentirse acompañada y luego con la fuerza de su sabia corriendo por los delicados tallitos , se erguía pretendiendo ayudarle a los mismos a subir ...clavando despacio sus espinillas y abriendo sus pequeñas hojitas al amanecer, húmedos de rocío...

Ella tenía el paisaje del cielo recortado por las ramas de la palmera para contemplar...y deseaba seguir mas arriba para “ver “algo mas... en cambio... las que apenas brotaban a poco del suelo, gozaban de la compañía de otras muy admiradas y coloridas como así también las mas codiciadas, y que en su ubicación no sienten molestias por ello, mas bien sienten orgullo entre si.

De esta estadía gratificante por los rosedales no pude menos que cometer el daño de cortar una rosa y marcharnos lentamente repletas de satisfacción mientras jugando a deshojarla marcaba el camino hacia el grupo que ya nos esperaba.

Cada pétalo impregnaba mis dedos, se los arrancaba cuidadosamente mientras mi corazón iba aumentando su ritmo poniendo suave temblor en mis manos ya sudorosas por la expectativa; era sólo la búsqueda de una respuesta que no iría a tener hasta después, quizás por ello elegí la rosa amarilla, por lo que se dice de ese color y es que significa desesperación. Pero si nos ponemos en este plano, también debí arrancar la rosa roja del amor, o quizás la blanca de la amistad , por estar felizmente acompañada por un par de amigas viviendo hermosos momentos y también proyectos con nuestros otros compañeros de viaje...que dicho sea de paso, inquietos ya , esperaban nuestro regreso, sin imaginar siquiera el paseo bohemio e interiorizador que cada una estuvo disfrutando...

---¿es que acaso se perdieron?—decían unos, otros reprochaban--¡no vale!, nos dejaron plantados, dónde estaban?...

...Exactamente, respondimos, viendo plantas muy bellas como lo son las rosas!--¡vaya, que forma cursi de distraerse!-- vociferó otro—mientras que alguien con expresión pensante preguntaba --¿dónde?--....

Ya en marcha y con necesidad de una deliciosa ducha, las luces de la ciudad se reflejaban en nuestros ojos...

Pero nos atrapó la propuesta de saborear una pitza y bajamos encontrando también allí una sala con mesas de juegos de la que nos costó despegar a los chicos aunque mas tarde debieron tolerar nuestra revancha cuando luego de unos doce kilómetros encontramos una heladería  con atrapantes sabores!!

...Y así, ya exhaustos continuamos hasta el primer hotel de la ciudad en donde sin preguntas ingresamos ávidos de descanso.

Recuerdo que esa pacífica noche tuve un sueño romántico en el rosedal junto a Fede que con dulzura rodeaba mi cintura, obsequiándome rosas, besos y mas rosas...

Amaneció con un sol quemante desde temprano, obligándonos a huir hasta el mar, un parque o lo que encontráramos primero luego de desayunar.

Hicimos mil cosas aquel día...quizás porque ya nos estaba siendo suficiente el descanso.

Nos echamos a crear castillos de arena con premio al mas elaborado y al mas alto; intercalando la tarea con los masajes de las olas al abandonarnos sobre ellas...Fede siempre me acompañaba atento y...analítico, --¡mira una ballena!-me gritaba, y cuando yo me volvía despavorida él me sujetaba riendo a mas no dar...

...y regresábamos con piedrecillas y agua para continuar la creación.

Créanme que fue todo un éxito parejo, no se podía decir que un castillito estuvo feo  o incompleto o deforme.

Razón por la que nos entretuvo la discusión del premio por largo rato,  sin obtener, nuevamente acuerdo alguno.

Debimos apelar a un señor que observaba desde  lejos y respetuoso nuestra tarea, y analizando en silencio señaló uno, y después otro... y levantando la vista añadió—son todos preciosos!! –sucede que estos dos...se asemejan a los que construimos siendo jóvenes como ustedes, mis amigos y yo, y que luego fueran elegidos y premiados...

El primero poseía en su techo un caracol con la abertura hacia el mar pudiéndose escuchar su rugido cuando soplaba el viento, o el ruido de las olas...y el segundo, estaba cubierto de una arenilla brillante y blanca sosteniendo su techo grandes columnas torneadas...

Sí.  Estaban bonitos... no lo habíamos observado desde “su” punto de vista.

No hubo mas que discutir...el señor elegido sabía mucho de castillos y nos ayudó a discernir.

Lo invitamos a que participara del premio que era una bebida  refrescante espectacular preparada con jugos de frutas exóticas, apropiada para la ocasión, y luego partió feliz de haber compartido aquellos viejos recuerdos con nosotros.

Ya en el ocaso, nos metimos en el monte haciendo una pequeña fogata para rodearla con canciones y guitarra hasta caer sin voz unos apoyados sobre otros mientras una luna inmensa nos acompañaba y nos cubría un manto de estrellas...

Esa noche me invadió en el inconsciente un exquisito perfume de rosas que viajaba en el aire provocando los mas delicados sueños...

 

                                                                                                                --ANABELLTH--

 

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Felicitaciones

Felicitaciones

Me gusto tu Obra ,es muy natural,y ameno,espero encontrarte talvez por internet ,y no se charla nuestro punto de vista literaria.

salud...............Anabellth

Autor: Josue_Daniel | Fecha: 25/11/2006 19:53:43

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