CONCIENCIA.
¿Cuándo fue la última vez que me sentí así? A ún permanecen los moretones en los brazoz del forcejeo. Cuando te fuiste, en mi soledad me dejaste. Te recuerdo leyendo tus revistas de deportes y una de autos de carreras, el café, el cigarrillo... mirada penetrante, cautiva, no sé que fue lo que pasó. Qué circunstancias me llevarona quererte, a no olvidarte, a no pertenecerte... Te llevo después de un año que salí de mi tratamiento, el temor de verte, de respirar tu aire, de caer en tu seducción, me provoca una sensación de culpa. ¿Acaso fue la pérdida de conciencia?, he de haber estado loca, enferma, pero nadie te dice quien va a compartir tu vida a lo largo de tu existencia; sin embargo hay un proceso que aprendí en ese año, ser autosuficiente. Una palabra difícil de aprender y el último día en que te vi, corte de tajo ese lazo. La enfermedad no te laprovoca nadie, no te enfreman, tú adoptas esa situación, esassituaciones complejas y dificiles de apartarte de ellas. Cuando salí de tu casa sollozando, caminé hacia la nada, hacia un rumbo que yo misma no sé donde estuve, llegué a casa en donde respire paz, un calor entre mi familia, el abrazo protector de mi madre y elconsuelo de mis hermanos. Nunca me probé como ese día que por fin te saqué de mi vida, enorme energia vaciando el contenido de mis impulsos deonde más de dolía, inconsciente, empujada de un cúmulo de sentimientos traídos de hace tiempo atrás. Qué relación permite una situación de dos años al convivir a diario y en todas las noches complacía tus tentaciones más ocurrentes, cómplices, amantes, juegos de dos enamorados. Qué amor permite una lucha a que nadie pertenece, ahí junto con tus retoños te grité, te obligué, te humillé y tus lágrimas desbordaste, no comparadas a las mías que trague en 24 meses. Forcejeamos, sentimientos no dichos nos dijimos, nos revelamos por completo de esa enfermedad que no comprendía y ese día te busqué y hoy quiero olvidarte... Te recuerdo con esa sonrisa, con una inocencia que no sabia que tan travieso eras, tus revistas del día anterior y mis libors de literatura; dos lecturas que no congeniarían. Me dispuse observar tus manías, risas que no sé porqué de repente dejabas escapar... eso me divertía y no sabía cómo llamar tu atención. Lelos, distante como si estuvieramos a kilometros, no me hacías caso, y los días que trascurrieron te conocía mas, y en una ocasión en la tertulia de los jueves por la noche al leer un texto me pusiste tal atención que tu mirada cautivó mi corazón, desde ese momento te acercaste a mi y preguntaste:"¿Puedo sentarme...?". Me encontraba sola y nerviosa, que con sutilaza no mostré. Charlamos un largo tiempo, pensé que hablamos de autos decarreras, eso me provocaba un cierto temor de alejarte de mí, cosaque no sucedió, reímos y hablamos de literatura, me ponías atención como un niño a su maestra. Tu mirada cautiva, el cigarrillo y las citas después de tomar ese café, fueron motivadores de emociiones que e ese entonces me hiciste creer, para después conocer tu vida pasada, un reto que por más grabdefuese nunca dejaría. Pero, la ausencia de las caricias y el juego de tus bajos deseos, fueron carcomiendo mis sentidos, mis ideas, miindependencia. una dependencia que se fue haciendo un estilo de vida, la cual nunca me di cuenta del grado de complejidad; hastaese momento en que trajiste a tus retoños, una cena, chocolate caliente para ellos y nosotros café, nerviosa,me cutivaron tus hijos y depués comparaciones frecuentes con la que fue antes tu mujer. Los celos, tus desplantes, tus cualidades, y las riñas fueron constantes. Traté de no comprar ese boleto que te lleva de viaje a lo enfermo, a la dependencia de alguien, la ruptura de tu persona y el aislamiento de lo más importante, tú individualidad. Me aleje de ti por un tiempo, busque un refugio en donde tal vez fue mi encuentro con aquella fuerte enfermedad. Los días pasaron, no sabía nada de ti, mejor para mí, el tiempo que pase en aquel lugar me enseñaron que mi felicidad no depende de nadie y al salir mi tratamiento, una semana después, un hormigueo me impulsó a buscarte con desesperación, sin ningún motivo de reiniciar lo nuestro... y toque a tu puerta, misma mirada penetrante y, tu parado en la puerta me recibiste con un beso espontaneo. Me invitaste a pasar, conversamos y un gesto de burla me hizo descargar la ira que durmió en un año, me jalaste y de nada sirvió ir a ese lugar. No salí aliviada, creí haberme aliviado...
por: cristopher salomón fuentes rosas.