Poseída por las flores. (Escrito por savasppcc)
Como poseída por las flores, a veces errante y pensativa, a veces alegre y delicada, se percibe la melancolía y te...
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EL BOSQUE DE LOS DEMONIOS

Autor: pablos28
Estadísticas Resumen
Fecha de publicación: 16/02/2012
Leído: 491 veces
Comentarios (0)
Valoracion de la obra: 5

cuento breve de terror
EL BOSQUE DE LOS DEMONIOS Las sirenas de la patrulla anunciaban una vez más que un hecho violento se suscitaba en ese instante. Arthur era un oficial de policía, antes de recibir la llamada por radio que le indicaba que tenía que trasladarse a la escena del suceso, disfrutaba de un dulce chocolate caliente, con unas donas envueltas en azúcar. Lo acompañaba su compañero Billy quien dos semanas atrás formara parte de la academia de policía del pueblo. Arthur era de una edad ya avanzada, llevaba sobre sus hombros treinta años de servicio, a pesar de ello el paso del tiempo parecía no producir ningún efecto en él ya que se conservaba fuerte y muy robusto para su edad, en cambio Billy era un muchacho joven no más de veinticinco años, llevaba medio año como voluntario de la academia, hasta hace poco que recibió la noticia para formar parte del grupo permanentemente. Hasta ese día no lograba presenciar algún hecho o situación que lo pudiera impresionar o atemorizar ya que en el pueblo no se daba muy a menudo algún caso con relevancia, se conformaba con escuchar al viejo Arthur contarle parte de sus historias, algunas veces tan impresionantes que dudaba de la veracidad de sus palabras, pero las escuchaba de buena gana, como un niño mientras escucha un cuento, desde un asesino en serie que hubo en el pueblo hasta de muertes inexplicables y sin alguna lógica aparente, eran parte del repertorio de sus historias y como es de suponerse en cada una de ellas el viejo Arthur salía airoso logrando encontrar la solución a esos misterios sin resolver. Perdió a su esposa unos años atrás, y con ella su hijo de seis años, en un terrible accidente automovilístico, del cual el viejo Arthur lleva una gran cicatriz en su mandíbula, como un recuerdo del que no se quiere revivir pero marcado en la piel de por vida. Por esa razón, al ver a Arthur daba una apariencia de un hombre frio y sin escrúpulos, pero cuando se le conocía más a fondo, resultaba ser una persona amable y muy dedicada en ayudar a los demás. La mañana era soleada a pesar de estar en invierno. Se dispusieron a partir al lugar de los acontecimientos, Arthur preguntaba por la radio acerca de lo sucedido la única información que recibiera fue que, en la montaña ubicada al norte del pueblo encontraron cuerpos inertes de varios boys scouts, ya que el lugar era propicio para acampar. No le daban el número exacto de las víctimas, solamente se limitaron a decir “mejor velo por ti mismo”. Billy miraba a su compañero y por la expresión que tomo el rostro del viejo Arthur y por la gran movilización de oficiales hacia el lugar, se daba cuenta que algo realmente lamentable sucedía en ese momento. Al llegar a la montaña tuvieron que bajar de la patrulla y movilizarse a pie hasta el campamento por el mal estado que presentaba el terreno a causa de la lluvia que cayera el día anterior. La escena que presenciaron hizo temblar el robusto rostro del viejo Arthur, Billy tomo una palidez mortal que si no hubiera sido porque Arthur le indico que lo acompañara, no se movilizaría de donde se encontraba. Habían cinco cuerpos muy jóvenes, por su apariencia sus edades no superaban los dieciocho años, estaban vestidos con los uniformes que caracterizan a los boys scouts, no había rastro de sangre en ninguno de ellos, ni una herida que pudiera notarse a simple vista, pero lo terrorífico de la escena no se debía a eso, era por la posición en que estaban, porque en cinco arboles diferentes yacían colgados los jóvenes de los tobillos. La inquietud y la angustia de los dos oficiales fue aun mayor, al acercarse a los cuerpos para observarlos detenidamente y poder dar alguna idea que esclareciera sus muertes, notaron con gran horror, que no tenían ojos, solo se observaban los agujeros vacios de sus cabezas. Billy tuvo que sentarse a causa de la impresión, mientras su compañero conversaba con otros oficiales. Le indicaron a Arthur que había dos muchachos más que se encontraban esa noche en el campamento. Arthur se dirigió a ellos, pero no daban una declaración clara de lo sucedido, solo atinaban a decir palabras como “lluvia”, “sombras”, “garras” , “monstruo”, y de vez en cuando sollozaban débilmente, con sus miradas en estado de alerta hacia los alrededores, como temiendo la llegada de algo o alguien en medio de los arbustos. Unos instantes después uno de los oficiales indico haber encontrado unas huellas marcadas en el barro, Arthur y otros más las siguieron alejándose unos cincuenta metros de donde se encontraba el campamento, sorpresivamente las huellas desaparecían en frente de un gran árbol, y lo extraño estaba en la forma de las huellas, eran largas casi el doble de una huella normal. Así pasaron varias horas buscando incesantemente algo que pudiera darles una explicación lógica de los homicidios, pero sus intentos no tuvieron efecto. Arthur y Billy se alejaron del lugar, el viejo Arthur permanecía encerrado en sus pensamientos mirando hacia al frente sin parpadear, tratando de unir de alguna forma las pocas pistas que encontraron. Le indico a Billy que lo dejaría unas horas en la estación mientras él iba a la pequeña biblioteca del pueblo, la idea no pareció gustarle a Billy pero ante la mirada seria y decidida de su compañero no tuvo más remedio que obedecer a sus palabras. Billy se mantuvo en la estación hasta casi anochecer, trataba de alguna forma de ayudar en el caso, pero no encontraba el hilo que pudiera unir todas las ideas. Ahora se daba cuenta que ser policía no era una tarea fácil, el tener que vivir esas terribles experiencias de ver cuerpos ya sin vida y aun mas presenciar atrocidades como las de la mañana, pudieron haberlo hecho retroceder ante su decisión de ser oficial, pero en su mente trataba de armarse de valor y no temer a ese tipo de circunstancias, se decía a si mismo que con cada caso parecido que viviera, eso sería algo tan normal en su trabajo que sus temores desaparecerían con el paso del tiempo, seguramente su compañero era de esa forma, tan fría y sin ningún tipo de debilidades que sobresalieran en su persona, a causa de todo lo que observara en su larga carrera policial. Arthur apareció hasta el anochecer, llego al escritorio de Billy y puso sobre él unos recortes de periódico. En ellos aparecían reportes de extrañas muertes que sucedían a lo largo del tiempo en el pueblo, Billy no encontró relación alguna de esas muertes con las de la mañana, pero al leer cada una de ellas se daba cuenta que todas tenían algo en común, a las victimas les habían extraído sus ojos y todas se produjeron en el interior del bosque. Lo primero que vino a la mente del joven oficial es que algún extraño animal realizo esos crímenes, ¿pero qué clase de fiera tenía la capacidad de colgar a personas por los tobillos?, no lo sabía en absoluto pero algo en su interior le dijo que el viejo Arthur si percibía que era, mientras lo observaba cargando un rifle, se mostraba decidido acabar con ese extraño ser, Billy tomo otro rifle ante la mirada interrogante en su compañero y le advirtió que no lo dejaría solo, lo acompañaría y acabarían juntos con aquella bestia. Llegaron al bosque, se introdujeron en la oscuridad que les daba la bienvenida, con sus linternas alumbrando el camino se dirigieron al lugar donde todavía se encontraban las tiendas de campaña en pie, la duda en Billy volvió aparecer, se daba cuenta que no había sido buena idea el ir al bosque a esas horas con un cielo nublado por completo y sin un rayo de luna que pudiera alumbrarles el entorno, pero no dejaría a su compañero solo ante esa amenaza. De vez en cuando se detenían como percibiendo ruidos en los arbustos, la imaginación de Billy empezó a ver extrañas sombras que se movían alrededor de ellos y apuntaba inútilmente con su rifle en medio de la oscuridad. Por su parte Arthur mantenía sus nervios en calma y por más ruido o sombras que lo pudieran estremecer se mantenía seguro consigo mismo. Una leve brisa llego a donde se encontraban y con ello un pequeño rumor que parecía más bien un quejido al frente de sus rostros, los dos alumbraron el lugar de donde provenían pero no observaban nada, el ruido se hacía más fuerte conforme el tiempo pasaba, esta vez Arthur apunto con su rifle seguido de su compañero, de pronto en medio de los arbustos algo empezó a movilizarse sacudiendo levemente las hojas, Arthur sabía que si disparaba el ruido haría que aquello se alejara, por esa razón le indico a su compañero que no jalara el gatillo hasta que él lo hiciera, pero la sorpresa de ambos fue aún mayor, cuando empezaron a sacudirse otros arbustos detrás de ellos, de esa manera los dos quedaron de espaldas listos para disparar ante lo que pudieran visualizar, el terror fue mayor cuando una de las tiendas de campaña empezó a moverse como si alguien de alguna forma estuviera adentro, los dos se daban cuenta de algo, no era uno solo el que había cometido aquellos crímenes, eran tres. Arthur se dirigió a la tienda de campaña por el lado de atrás, sigilosamente paso por un costado, a pesar de la oscuridad que imperaba, no tenia temor alguno, al llegar a la entrada sus ojos vieron una abominación de criatura, tenia dientes afilados, la cabeza era grande pero alargada, todo su cuerpo era de una flaqueza repugnante, con grandes picos que recorrían toda su espalda, tenía grandes garras en sus manos ( oh si se le pudiera llamar manos aquella deformidad), y sus pies eran tan alargados, que parecía un conejo pero con garras afiladas, y estaba desprovisto de ojos, destrozaba los objetos que se encontraban en la tienda, al parecer la luz de la linterna no lo ahuyentaba ni lo incomodaba de alguna manera, Arthur disparo, pero con un rápido movimiento aquella bestia se abalanzó sobre él y las otras dos bestias se le unieron, Billy miraba horrorizado tal escena, escuchaba los gritos agudos que producía su compañero, dejo los nervios de lado y con gran valentía se dirigió a donde se encontraban, disparo con su rifle, uno de las bestias se retorcía a causa del impacto de la bala, pero rápidamente otra se encimo sobre Billy, su tamaño al estirarse era casi al de un hombre normal, Billy saco su pistola que llevaba a un costado y disparo a aquella asquerosidad que expulsaba espuma por la boca, pero ni con los disparos dejaron de atacar a Arthur, lo tomaron por los brazos y rápidamente lo llevaron en medio de la oscuridad, la ultima bestia se retiro no sin antes tomar los ojos del viejo Arthur que se encontraban en el suelo, Billy quedo conmocionado, no podía moverse solo escuchaba el lamento de su compañero que se hacía menos audible, pero antes de que desparecieran por completo los gritos, pudo escuchar con claridad que el lamento no provenía del suelo sino de los arboles. Billy a como pudo llego a la comisaria, los demás compañeros elaboraron una intensa búsqueda para encontrar el cuerpo de Arthur, pero no encontraron nada por ninguna parte, lo declararon desaparecido y hasta la fecha no saben nada de su paradero. De esa noche Billy no tiene ni el más mínimo recuerdo, pero sus pesadillas son intensas, cada vez sintiendo sobre su pecho aquel demonio de aspecto infernal. Nunca más volvieron a suceder esos terribles crímenes, por la sencilla razón que los pobladores no se atreven a entrar ni de día ni de noche en el bosque y colocaron un letrero en grande que dice “NO ENTRAR AL BOSQUE DE LOS DEMONIOS”.





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