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Capítulo nº 8: "Historia escondida"
Autor/a: renaître

Estadísticas Resumen
Fecha de publicación: 22/08/2007
Leído: 281 veces
Comentarios (0)
Valoracion de la obra: 5

Historia de un hada y un duende... el dolor, la traición... la locura... la tristeza... Una bella historia, que quien sabe... ¿Fue real?
 

Capítulo nº 8: "Historia escondida"

 foto de renaitre23 en 10/04/07

 

Como cada tarde, estaba sentado en aquella roca, parecía amoldarse a mi cuerpo, parecía fundirse con mi alma… Pensando me puse a escribir, sin saber bien que hacía, de repente empecé con pocas palabras, que al cabo del tiempo terminó convirtiéndose en una pequeña historia de amor, una historia escondida en mí, aquella trataba de un Duende enamorado de un Hada.

El pequeño Duende era de familia bondadosa, no destacada entre las demás, éste tenía una encantadora amiga Mariposa, con ella compartía todos los secretos de su mente, al igual que ella los compartía con él. En una tarde de nubes esponjosas, que parecía gritar “Acarícienme”, estaban estos dos amigos sentados en el verde prado, sin tener de que hablar el Duende estaba pensativo y risueño, cosa que le llamó la atención a la Mariposa.

 

-Duende, amigo mío, ¿Qué te ocurre, en qué piensas tan evadido de mi lado?- preguntó con intriga por saber, ya que sospechaba que algo le ocurría.

-Si te digo la verdad, no se por donde empezar… Ya sabes que estoy intentando olvidarme de aquel Hada tan hermosa, amiga mía. Sabes que lo nuestro nunca pudo y podrá ser, pero es difícil, ¿sabes? El pensar que a su lado sentía algo diferente, como sentí con mi anterior amor, me sentía con futuro a su lado, pero al final todo llegó al abismo…

 

Un silencio se entonó…

-Pero continúa amigo mío, continua sin temor…

-Sabes que al final, de la otra Duende me conseguí olvidar… pero ahora que se repite otra historia, ahora que este amor era más y más fuerte, parecía que tiempo no pasaba por mi corazón, aquella llama deseosa de conseguir un roce de sus labios, de conseguir la unión infinita… me hace pensar y sufrir. Como al final, tras ella se enterase de mis sentimientos, crucé el río que no quería pasar, pues sabía que solo estaría…

El Hada me respondió con sinceridad… nada me quiso ocultar… Tenía problemas, me contó. Ella me quería pero nuestro amor no podía ser. Su familia la desterraría, su entorno se destrozaría… Si se enteraban de que con un Duende estaba saliendo a escondidas…

Le miré a los ojos, en esos ojos marrones y llenos de sinceridad, no encontré tristeza, mi corazón no podía llorar… Creí sus palabras, las guardé y jamás las volví a sacar…

 

Cada día en mi soledad, ocultaba todos mis sentimientos, ponía frialdad. Yo en fondo de mi alma sabía que aquella dulce hada, allí permanecería…

Conocía a mi mente, conocía sus caminos, en este tipo de asuntos siempre salía perdido, no era capaz de llorar, mis ojos parecía haber sido forjados con metal. Con tantas heridas en el pasado, mi corazón no sabía llorar… Sólo en aquellos momentos, de bajón continuo a mi abismo, conseguía arrebatar una gota de lluvia a esas nubes secas de agua… Tuve que hacer caso a mi mente, aquello no podía seguir así, cada recuerdo de su rostro… me hacía sufrir. Siempre guardé aquella mínima esperanza, que hacía a mi corazón, latir. Pero ya era demasiado sufrimiento, a aquello le tenía que poner fin…

Me era difícil y complicado, pero me lo propuse pensando con la mente, a veces fría, pero que ayuda a vivir. Me propuse poder olvidarla, me propuse no hacer caso a sus miradas. Comencé un nuevo proceso, proceso que terminó no como yo esperaba.

 

-Duende amigo mío… tan pequeño, pero con el corazón enorme, que dolor y castigo; que de baches está lleno tu camino… - Contemplando mencionó la Mariposa

 

-Ahora viene lo peor de mi historia, ahora viene la derrota, ya me disponía casi sin pensar, a poder lograr olvidarla. Cuando mejor estaba, acompañado de tu lado, una paloma entró por la ventana…

Era una paloma blanca, una paloma de ojos saltones, y de feliz mirada… se trataba de una paloma mensajera, de las que pocas quedaban, era del reino de las hadas, ya que su símbolo estaba unido a sus patas… Traía un mensaje para mí, con temor e intriga me dispuse a leer…:

 

“Una sonrisa” Acompañado de un dibujo, este dibujo me izo temblar, pues no era cualquier dibujo, se trataba de una gran seta, la más hermosa que visto nunca. La seta la conocía, ya que era aquella seta junto al lago donde ella y yo siempre estábamos sentados. Quedábamos a largos periodos de tiempos, pero intensos momentos. Era un lugar de pensamiento, era un lugar de mis sueños.

En la firma remitía a nombre de Tu Hada…

 

Por momentos me quedé parado, me quedé sin respiración, cuando te enseñé la carta, amiga mía, nada raro te parecía, pues no sabias que significaba. Te expliqué, todo lo que para mí significaba. Significaba por un lado, un poco de esperanza, aquella que avía guardado en el fondo de mi alma. No quería creerlo, pues las cosas siempre mal terminaban… Me detuve a pensar, sabía que mi mente me decía que no debía ir, ¿Qué quieres sufrir más? Despierta y deja de soñar. Sabes que allí nada esperanzador vas a encontrar…

Te pregunté y me diste tu opinión, en el fondo sabía que llevabas toda la razón… no debía ir, ya que estaba olvidando todo mi pasado, no debía ir, pues no se merecía ningún regalo…

Apresurado me puse a pensar, sin tener pulso para escribir, una carta de respuesta que ella tenía que recibir… Al final confié ciegamente en mi corazón, el que siempre lo ha dado todo sin temor… confié en que aquello se iba a transformar en una historia de feliz final. Mariposa amiga mía, de ti no me hice caso… pero confié en mi alma y me dispuse a cruzar ese camino…

Por el sendero que me conducía a aquella escena, me encontré con mis pensamientos, no era capaz de parar, el frío llevaba dentro. Todo el cuerpo me temblaba, toda mi mente de pensamientos se llenaba. Veía pasar parejas felices, y esperaba que mi sueño… en fin, cosas del momento… Soñando, me dispuse a pensar, que le tenía que decir, si sólo de una visita se trataba, yo no más le tenía que decir, tenía que poner final, a aquellos momentos de infelicidad, tenía que contar, todo lo que tenía que pasar. A lo mejor, sólo era una visita más, como la que hemos tenido en otras ocasiones, a lo mejor no era lo que esperaba, un principio lleno de tentaciones… Muchos pensamientos, que pesaban en mi mente, no podía aguantar, con mi amiga Mariposa tenía que estar presente. Le mandé un mensaje en una paloma, le dije que se apresurase, necesitaba de su compañía y brazos. Vino volando en dos segundos, llegó y empecé a llorar… ¿qué te pasa? Me dijo. No se, dolorido por toda esta situación, que hace en mí una gran herida. No se que voy a hacer, no se que voy a decir…-Dile las cosas que de verdad quieres decir, déjale las cosas claras, dile que con este sufrimiento no puedes seguir, que sino quiere nada, te deje. Te deje durante un tiempo, alejado de su compañía alejado de su presencia, y así vivir tu vida…

 

Mas se fue volando por donde vino, después de secar mis lágrimas, me dispuse a seguir, con el corazón en la garganta. Mis piernas se calmaron, ya no temblaban, estaba seguro de mi mismo, o ¿quizás no lo estaba?...

 

Llegué a aquella maravillosa seta, la miré buscando su mirada, pero sólo logré encontrar, tristeza en mi mirada. No había nada, sólo el aire pasaba, yo con furia y decepción busqué por si me equivocaba. Una nota en un árbol encontré, parecía ser de ella: “Déjame explicarte, sería bueno que charlemos”. Arrebatado de coraje, como nunca pensé, aquel acto de cobardía que había llegado a su ser, no se presentó cuando, allí estaba, cuando recibí la carta del dibujo de nuestra seta... cómo pudo no estar, allí esperando mi llegada, cómo podría haber hecho, esa locura desenfrenada.

 

Cubierto de rabia y dolor, de decepción y coraje, caminé a casa de mi amiga mariposa, caminé para encontrar sus ropajes. Cubierto de furia, juré no derramar, sangre… ni lágrima que brotase, de mis ojos, nuca por ella. Llegué a casa de mi amiga, encontré una mirada que no sabía. Entré con furia en mis venas, entré y le conté todo sin pena… Me abrió sus brazos, abrió su alma, me dijo con una mirada, me acarició para que mi furia bajara. –Cómo pudo hacerte eso, cómo osó, dile que como le encuentre, encontrará dolor.- Le dije calma amiga mía, calma y respira. Ahora no habrá más lágrimas, ahora no habrá explicaciones que valgan. No escucharé sus palabras, pues el daño ya está hecho. No escucharé ni miraré su cara. Pues el dolor se quedó en mi pecho.

 

El hada como si nada, otro mensaje en paloma me mandó, en él decía que me pasaba, en él me decía disculpas por no haberte visto en esta semana…

 

Sus palabras me resultaron en vano, sus palabras en mi corazón, ya no entraban. Mi mariposa me dijo, vive y se feliz, no sufras por quién te hace sufrir. Vales más que cualquier hada, vales más que cualquier rey en su trono montado. Encontrarás a quién te haga feliz, encontrarás a quién, el mayor dolor que te pueda producir sea de una carcajada…

 

Al final mi corazón, como siempre así de débil ante el amor, se quedó con tentación de escuchar las palabras, se quedó con ganas de ver sus últimas miradas…

 

Pero que no serán vistas, pues decidió, que a pesar de tener guardado alguna oportunidad de perdonar, lo que el Duende pedía, de la mente del Hada no podría imaginar, hacer algo que de verdad le hiciese vibrar, hacer algo que, sólo en películas podría pasar, un regalo valioso, un regalo sincero y cariñoso…

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Alfredo Reyes Barrantes 10-Abril-2007

 






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