- Total obras: 1692
- En el foro: 282
- Usuarios Online: 63
|
|
Pere de Son Gall, el inventor plagiado
Autor/a: carfgames
|
Estadísticas
|
Resumen
|
Fecha de publicación: 27/02/2011
Leído: 847 veces
Comentarios (2)
Valoracion de la obra: 10
|
No hay resumen
|
|
|
|
Se llamaba Pere Sastre Obrador y era un humilde campesino que allá por la primavera de 1918 comenzó a visualizar en su mente uno de los inventos más polémicos que se recuerden en la isla de Mallorca. Su infancia transcurrió a la sombra de los olivos primordiales, entre los pintorescos muros de piedra mallorquines que delimitaban las tierras rusticas y rojizas del entonces poblado de Llucmajor. Esta pequeña ciudad luminosa y llena de historia, colmada de anécdotas y personajes ilustres que pisaron su suelo, se levanta y descansa a la sombra del monte de Randa.
Hoy se encuentra rodeada por una moderna autopista, pero hasta hace muy poco tiempo los viajeros debían atravesar sus bulliciosas calles para proseguir hacia las calas vírgenes de la isla.
La peculiar montaña de Randa fue elegida por un no menos brillante y enigmático Ramon Llull, que a mediados del siglo XIII decidió retirarse, aislarse del mundo y abrirse a la meditación y a la vida santa. Desde su exquisita ubicación contemplaría quizás los campos verdes, las tierras rojas, las chimeneas de mare que arrojaban el suave y envolvente aroma a pan tostado al fuego, en aquellas tardes de invierno de Llucmajor. Per bueno, esto ya es otra historia.
Volviendo al joven Pere Sastre y a su peculiar interés por el vuelo de las aves, por el suave planeo de las gaviotas sobre los campos recién sembrados, imaginemos que en uno de aquellas largas contemplaciones pudo pasar por su febril imaginación la posibilidad de construir una maquina capaz de elevarse sobre el suelo. Una maquina capaz de llevar al hombre a cumplir el sueño arcaico de surcar los cielos, de competir con la majestuosidad del buitre negro mallorquín (Voltor negre), hoy casi extinto.
Según los pocos relatos que nos han quedado, sabemos que el joven inventor realizó miles de cálculos matemáticos, con las limitaciones técnicas de la época y las propias de su escasísima formación académica. Aprendió y estudio el funcionamiento del motor a explosión para poder dotar a su artilugio de una planta motriz capaz de izarlo hacia los cielos claros y transparentes de Llucmajor. Confeccionó planos exquisitamente detallados y bautizó a su chisme volador con un nombre no menos llamativo: “cometagiroavión”.
La construcción fue otro reto de ingenio y capacidad, con tubos y ruedas de bicicleta construyó su primer prototipo que se levantó del suelo con bastante dificultad. Durante todo este proceso, Pere Sastre mantuvo correspondencia con el gobierno central, haciéndoles participes de la hazaña aeronáutica que se estaba gestando en la recóndita isla de Mallorca
Luego de varios intentos y de algún que otro percance el “cometagiroavión” estaba terminado. Su invento se encontraba en condiciones de ser patentado.
El ilusionado campesino se dirigió a mediados de 1920, y con sus bocetos y planos, al Ministerio de Guerra para plasmar la firma oficial que diera legitimidad a su extraña criatura voladora.
Pero esta historia no tiene un final feliz, lamentablemente, ya que su cometagiroavión y el mismo Pere Sastre fueron censurados y rechazados por el Ministro de Guerra en funciones, el señor Juan de la Cierva y Peñafiel. Este se amparó en la Real Orden del 19 de noviembre de1897, por la que no se admitían propuestas firmadas por autores sin carrera relacionada en la materia. O sea, una negativa rotunda y lapidaria.
Ese mismo año de 1920, el ingeniero Juan de la Cierva, casualmente hijo del ministro de Guerra en funciones, patentaría a toda prisa y sin tener la maquina aun acabada, el “Autogiro”. Se trataba de un engendro con un funcionamiento muy parecido al del campesino inventor Pere Sastre y con un comportamiento mecánico más que similar.
La desdicha se apodero del payés inventor, siendo el blanco de las burlas de su pueblo y entrando en bancarrota al empecinarse en proseguir financiando el proyecto con su escaso dinero. Se sabe que llegó a cobrar para ver a su extraña criatura voladora, una peseta a las damas, cuatro a los caballeros. Murió en 1965, en la ruina y asistido por las monjas de la caridad.
Desde entonces su criatura alada descansa en un antiguo cobertizo mallorquín, tapado por el polvo y la historia. El artilugio que una vez volara sobre los almendros en flor de los campos de Llucmajor se desintegra en el mismo olvido que su creador. Se deshace en un eterno y oscuro sueño donde solo es acompañado por el murmullo suave del viento y por las pocas palomas que se cuelan de vez en cuando por los huecos de un tejado en ruinas.
|
|
Comentarios -
Deja tu comentario sobre la obra
|
|
|
Mostrar de
en 15
|
|
|
bueno
Tu cuento me hizo recordar a Cortazar por la manera de referirse a algo específico dejando la posibilidad de plasmar otra cosa totalmente distinta. No se si fue esa tu intencion pero es lo que sentí.
|
Autor: Eva_Q |
Fecha: 07/03/2011 3:34:24
|
|
Muy bueno!
Excelente relato, felicitaciones!!
|
Autor: FSRBanda |
Fecha: 06/03/2011 20:07:59
|
|
|
Mostrar de
en 15
|
|
|
|