En Sueños
I Parte
Escrito por: Adriana Barrantes Rodríguez
Era hace una vez dos reinos, el humano y el que ellos llamaban lo mágico, dicho reino tenía por nombre, el Reino Foutra, que era gobernado por el Rey Calet.
Ambos reinos habitaban un mismo territorio, en un lejano lugar rodeado de montañas, pero ninguno de sus habitantes se atrevían tan siquiera a intercambiar miradas, con alguno que no fuera de los suyos, en especial los humanos, pues sabían que por algún motivo los magos habían desarrollado misteriosos poderes y costumbres, que podían atentar contra ellos. De este modo los humanos decidieron vivir en las montañas, ya que los magos habían optado por las profundidades de los bosques de aquel lugar, donde tenían muchísimo respeto a cada cosa que fuera parte de él.
Además sólo podían habitar dichas tierras, porque algunas de sus criaturas, como los Conix quienes eran sus guardianes, no podían tener un contacto directo con el Sol, los Conix, eran seres grandes y negros, tenían largos y flacos, brazos al igual que los pies, sus rostros tenían barbillas puntiagudas, ojos blancos que tenían pupilas parecidas a las de los felinos, no tenían nariz y aunque no tenían labios, de su boca salían desordenados colmillos grandes y filosos, dos de ellos, (los de arriba) se salían y casi tocaban sus barbillas.
Los habitantes del Reino Foutra habían construido sus casas, en los árboles del bosque, en las paredes que estaban debajo de ellos, (eran como especie de cuevas) y sus estructuras eran góticas, por lo que daban una apariencia misteriosa. Pero no sólo de casas estaba formado el Reino, sino que también de varios castillos, entre ellos el principal, donde habitaba el Rey Calet y sus hijos Jaiki y Loutra, este último no era hijo legítimo, pero el Rey lo había adoptado luego de que perdiera sus padres, de una manera muy misteriosa cuando él estaba pequeño, por desgracia el Rey no tenía Reina, esto porque ella murió, Jaiki nació su nombre era Ligna. Otro que vivía con ellos era Traled, quien era la mano derecha de Calet,
El castillo de estructura gótica, aparte de ser el principal, no sólo tenía esa diferencia con los demás, sino que también porque no estaba en tierra sino en un lago, que se encontraba en el centro del bosque, estaba apoyado en una gran roca redonda, que daba la apariencia de un tronco cortado, de ella salían cuatro gruesos caminos de piedra, uno al frente del castillo, uno atrás y dos a izquierda y derecha de él, todos se conectaban con la orilla del bosque.
En los otros castillos los que vivían eran guerreros, además dichos castillos se encontraban un poco lejos del castillo principal, en lugares solos donde sólo ellos habitaban, ya que la población estaba en su mayoría, muy cerca del castillo del Rey Calet. En uno de ellos, vivían los seres más temidos del Reino, puesto que alguna vez habían atentado contra alguno de los habitantes del Reino, pero dicho castillo se encontraba muy lejos del pueblo, y de los otros castillos casi en los límites del Reino bajo tierra, sólo se podía entrar a él a través de un portón, en un gran árbol tenebroso.
Por mucho tiempo el Reino Foutra no fue amenazado por nadie, pero pronto todo cambió de la noche a la mañana, cuando varios humanos (debido a su sed de poseer las tierras de los magos) decidieron hacer un plan para acabarlos. Dicho rumor comenzó a correr, poco a poco por el pueblo, hasta los oídos del Rey, esto después de que varios jóvenes magos escucharan a otros dos humanos (que comían la carne de un Cónix que habían matado) decir como se organizarían para aniquilarlos, ahora que sabían como matar a sus guardianes.
El Rey Calet no hizo caso omiso al rumor, y sin alarmar al pueblo aún, comenzó a organizarse en su palacio, en conjunto de sus dos hijos. En una madrugada con las grandes puertas del castillo cerradas, y sin ningún otro sirviente más que Traled, el Rey reunió a Jaiki y Loutra para contarles lo que estaba por venir, pero ante las miradas de los chicos les dijo:
-Se que están preocupados, pero los humanos tienen que planear algo muy bueno, para poder derrotarme ellos saben que somos superiores- dijo el Rey con una gran sonrisa.
-Pero padre, si ellos ya saben como matar a un Conix, es porque tienen algo en sus manos que tiene gran poder- dijo Jaiki, que borró la sonrisa del Rey. El joven era alto, blanco, de cabello café rizado, su rostro era muy bello, pues tenía cejas puntiagudas, ojos cafés, y sus labios eran un poco gruesos.
-Perdona Jaiki, pero cualquiera puede matar a un Conix…-le interrumpió su amigo Loutra. Él era el polo opuesto a Jaiki, pues aunque tenía su misma altura, y el mismo color de piel, su cabello era negro y largo por el cuello, su rostro era fino, sus ojos eran casi blancos y sus labios eran muy finos, en su mirada siempre se podía ver una mezcla entre misterio y maldad.
-…ellos son criaturas intimidantes, pero si les muestras una espada o fuego, basta para que los atemorices y los mates- terminó en decir el joven a su amigo.
-Pero ¿cómo sabes eso, Loutra?¿acaso has matado a alguno?- dijo Jaiki frunciendo levemente sus puntiagudas cejas.
-No…- comenzó el chico cortante Loutra cortante.
-Me lo han dicho algunos campesinos, que aseguran, que debido a que los Conix se comen sus cultivos, ellos han tenido que utilizar cualquier cosa para espantarlos- finalizó Loutra con tono amenazante.
-Bueno sea como sea, ya sabemos que los humanos ya saben como matar a los Conix, y en lo que nos tenemos que concentrar es en como detenerlos, porque tengo entendido que próximamente ya no matarán a los Conix, sino que a nuestro pueblo también- dijo el Rey con seriedad.
-¿Y tiene usted padre, alguna idea de lo que los humanos estén preparando?- preguntó de nuevo el joven Jaiki a su padre.
-Por desgracia no hijo- dijo Calet, que empezó a dar vueltas de izquierda a derecha, Traled que no había hablado en todo el rato, lo miraba con cierto miedo.
-¿Entonces que piensa hacer?- dijo Loutra, con tono grave.
-Es que…-comenzó el Rey sin dejar de dar vueltas, y mirando para todos lados.
-Es que ¿qué? ¡Padre!- dijo Jaiki perdiendo un poco la paciencia.
-Tengo algo que nos ayudará, de hecho no podrán hacer nada en contra de esto, pero temo del uso que le demos, ya que solamente mis antepasados los utilizaron, y yo sólo lo he llevado puesto- finalizó el Rey cuando se detuvo en frente de los muchachos.
-Habla del Failed que lleve puesto ¿verdad padre?- dijo Loutra con tono frío. Su comentario había generado un silencio incómodo, y en su rostro que hasta el momento había expresado incertidumbre, parecía que ya este sentimiento había desaparecido.
-Sí… ¿cómo sabes de él?- respondió Calet, que se había paralizado y miraba con desconcierto a el joven.
-Traled me contó sobre él- dijo Loutra volviendo sus blancos ojos a los del sirviente, quien abrió sus ojos asustado, luego miró al Rey, tragó grueso y resbalándole algunas gruesas gotas de sudor por la cara, empezó a balbucear:
-Señor…fue porque…- dijo Traled temblando.
-Eso no me importa ahora, luego hablaré contigo, pero a la vez te lo agradezco, en algún momento tenían que saberlo- y caminando hasta su sirviente, terminó de decir entre dientes y un susurro:
-…pero Loutra no tenía que ser el primero en saberlo-
-Jaiki ahora es tu turno de saber de él, mira… ¿ves esto que traigo puesto?- dijo el Rey sacando de su túnica un collar negro, con una esfera roja que tenía una gran “F” de fuego en el centro que ardía con fuerza-
-… es el Failed, un colar que te da el poder del Reino Foutra, si alguien lo llega a tomar, debe pensar que lo usará para gobernar con buen juicio, porque si tus intenciones son malas, también él servirá para hacer el mal- dijo el Rey, que de vez en cuando miraba los ojos de Loutra, que parecían estar hipnotizados por el collar.
-¿Y de qué nos servirá para destruir a los humanos?- dijo Jaiki como si no le importara en lo más mínimo lo que tenía en frente.
-Ya lo veras hijo, aún no acabo…- y volviéndose de nuevo a su sirviente dijo:
-… ¿Sabe algo del otro?-
-No, no… Señor- dijo casi inmóvil el sirviente.
Y respirando profundamente, el Rey Calet tomó la esfera que colgaba en su pecho lo apretó fuerte, y de pronto, una luz roja se escapó de entre sus manos, al tiempo que de el collar se desprendía otro hilo negro, como si se hubiera deshilachado el collar. Luego la luz roja se hizo más fuerte, y el Rey desapretó un poco el collar, por lo que la luz se apagó, pero no abrió sus manos, y luego de algún tiempo en el que las mantuvo así, sólo con dos hilos negros en cada mano, las extendió y las abrió. En sus palmas ya no había una esfera, sino dos, pero esta otra tenía un aspecto sombrío, era azul y tenía una “L” de fue negra que también ardía fuertemente.
-Este es el Ledfai, lleva muchos años sin uso…esto porque es un collar que sirve para condenar, a aquel que quisiera atentar contra la vida del Rey- dijo Calet con tono grave. Los dos jóvenes, se sorprendieron al ver el collar y lo contemplaron con una mezcla de miedo e incertidumbre.
El sirviente dio unos pasos hacia atrás cuando le vio, parecía que hubiese visto a un fantasma o algo peor, porque su rostro reflejó un miedo impresionante.
-Se preguntarán porque es una condena, pero si ven bien su aspecto no creo que tenga que darles muchas explicaciones su misterioso poder habla por si sólo, pero sin embargo les contaré un poco. El Ledfai es la parte negativa del Failed, pero ya porque sea parte de él, no quiere decir que tiene el mismo poder que este con la diferencia, que servirá para hacer el mal, no, esto no es así, aunque algunos de mis antepasados en sus escritos hayan jurado que sí. Tiene poder, pero para condenar a esa persona que lo cargue, a vivir en tinieblas, y a que todos los días el Ledfai absorba un poco de su ser, hasta el día en que lo mate, o sea, su muerte será lente y llena de dolor, también quienes les sirvan vivirán bajo esta amenaza- finalizó el Rey son sus ojos clavados en la esfera, pero luego de ver las caras de sus hijos, los miró serio y les continuó diciendo:
-Por eso es que este collar nos ayudará a destruir a los humanos…necesito que ustedes busquen a mis guerreros más fieles Las Naites y Los Fuix y que les adviertan de la situación, que busquen al líder de los humanos y que le coloquen el collar, el primero que lo haga, será el que yo nombre el día de mi retiro como mi sucesor- terminó el Rey de decir a los chicos, que luego de contemplar al Ledfai, prestaron atención a su padre.
-¿Y quién se quedará con el Ledfai, mientras luchamos contra ellos?- dijo Jaiki con el ceño aún fruncido y sin mirar a su padre, esto porque nuevamente se había perdido en el Ledfai.
-Yo hijo…ese día se lo daré al que yo considere que debe utilizarlo- respondió de nuevo su padre ,al tiempo que cerraba de nuevo las manos.
Loutra le clavó los ojos casi blancos, al Rey, luego y hizo lo mismo con su hermano y entre dientes dijo:
-espero que sepa lo que hace padre, no vaya ser que se vaya a…arrepentir- terminó este, y seguidamente dio media y se dispuso a salir del castillo. Su túnica negra se volaba un poco al caminar.
¿A dónde vas Loutra?- dijo Calet, apartando a su hijo Jaiki de enfrente.
-A buscar a las Naites, y los Fuix como dijo usted…¿por qué? ¿le preocupa que lo haga sólo? No hay nada que temer, se me cuidar…- en el tono de Loutra había un cierto dejo de sarcasmo, pero sin esperar a que su padre le dijera algo más, abrió la gran puerta del palacio, (con un rayo que salió de una de sus manos) se perdió de vista.
El Rey se quedó inmóvil, pero Jaiki preocupado rompió el silencio, al decir:
-Padre, ¿está bien?-
-Sí, sí, pero… es aún muy temprano, no creo que ellos estén trabajando, y además a como estamos nos es bueno andar por ahí, expuesto- dijo el padre del muchacho, sin despegar los ojos de las grandes puertas.
-No es a lo que le teme ¿verdad? Se que hace mucho tiempo desconfía de Loutra, pero ¿por qué?- dijo Jaiki con gravedad.
-Porque…su familia es vengativa, temo que nos traicione- dijo Calet, guiando su mirada a Jaiki, pero viendo la expresión de desconcierto de su hijo, que creía fielmente en Loutra, y el abrir y cerrar de labios que preparaban otra pregunta terminó diciendo:
-Si es tu amigo y yo lo adopté como un hijo, pero por más que le ha dado amor y demás, me he dado cuenta al pasar del tiempo, que con esto nunca podré borrar lo que esta en su sangre- cuando terminó de hablar, tragó grueso, pues unas gruesas lágrimas llenaron sus ojos. Jaiki no quiso decir más, pues su padre le dio la espalda, y se fue arrastrando los pies, con hombros caídos, y cabeza baja hacia su habitación.
Cuando amaneció, Jaiki estaba en pie en su habitación, y miraba por la gran ventana del castillo hacia el lago, en toda la noche no cerró sus ojos, y sólo cosas horribles llegaban a su cabeza, era una mezcla entre lo del Failed, Ledfai y humanos y su amigo, que de una u otra forma lo asociaba con cosas malvadas, que él pudiese hacer en contra del Reino.
Luego de tomar el desayuno y de ver a su padre más pensativo que nunca, Jaiki se dispuso a merodear por el Reino con su bello caballo blanco, para ver si tenía alguna noticia de su amigo, (tal como le había dicho a su padre, que lo miró sin decir nada) para ver si estaba haciendo lo que había dicho en la madrugada. Recorrió casi todos los alrededores de los habitantes cercanos al castillo, pero decidió ir más haya, pues hasta el momento no había visto nada fuera de lo común, fue hasta los lugares un poco alejados donde se encontraban el castillo de Las Naites, (donde tampoco habían señales de Loutra) seguidamente, atravesó varios pueblos más llegó hasta el castillo de fuego, donde habitaban los Fuix, y tampoco allí le supieron dar noticias de su supuesto hermano. Sin darse por vencido, más bien con un sentimiento de incertidumbre y miedo, Jaiki decidió ir más allá, a los pueblos cercanos a los límites del Reino, con el de los humanos, y donde poco a poco entre los árboles se veía como varios Conix brincaban de uno a otro, y los movían con violencia, debido a su peso y grandeza.
Una vez cerca de allí llego hasta un pueblo poco poblado, donde si a caso tres o cuatro casas, se veían entre la tierra donde estaban sembrados varios árboles. De una de ellas pudo escuchar la voz de alguien que cantaba, esa voz era casi irreal, pero era la más bella que jamás había escuchado, el quedó como embrujado con aquella dulce voz, y no era el único, pues un Conix que se había lanzado a uno de los árboles donde estaba construida esta casa, se había quedado quieto, y movía su cabeza rápidamente de un lado a otro, varias veces dejaba la cabeza tiesa, pero después la seguía moviendo para saber de donde procedía dicha voz.
Paso vario tiempo, en el que los dos se habían quedado, paralizados escuchando, aquella melodía que procedía de una dama, por la finura del canto, luego ella se fue haciendo más y más fuerte hasta que…la puerta de una de las casas se abrió, por ella salió la interprete del bello canto, era una bella joven de cabello rubio y rizado, tenía ojos celestes y su piel era muy blanca. Cuando salió y miró a Jaiki, su canto cesó de inmediato y unas cuantas túnicas que llevaba en brazos se le cayeron.
-No debería callar ese hermoso canto al verme, que yo cepa no esta contra las leyes de este Reino, señorita mas bien, sería todo un delito si usted callase- dijo Jaiki con voz suave y una bella sonrisa.
-Perdone usted Señor, es que… no me gusta cantar en frente de los demás, siento que los asusto- dijo la sonrojada joven, que bajó la mirada ante el muchacho.
-Pues para serle sincero a mi me encantó su canto, y al Conix que merodea en esos árboles encima de su casa también, de hecho creo que nos ha… embrujado- dijo jaiki que levantó una de sus cejas al decir la última palabra. La joven le sonrió dulcemente y tímidamente le dijo:
-Gra…gracias mi Señor, nunca…me habían dicho algo así.
El Conix que aún buscaba la voz, miró a los dos jóvenes platicando, pero luego, movió su cabeza rápidamente hacia un árbol, se tiró a él lo movió con violencia, luego hizo lo mismo con otro y otro, hasta que se perdió de vista. Jaiki que no se había percatado de la ida de este, siguió diciendo:
-No, no nada de Señor, puede llamarme Jaiki, ni siquiera soy Rey y aunque lo fuera, no me gustaría esa expresión de alguien como usted- terminó el joven con ojos brillantes.
-Más bien dígame ¿cuál es su nombre?-
-Saley, Se… digo…Jaiki- dijo torpemente la muchacha, al tiempo que los colores se le subieron al rostro, y balbuceando un poco continuó:
-¿Qué…lo trae po…por aquí?-
-Buena pregunta, ando en busca de…-pero Jaiki se frenó, y mirando en un punto del inmenso bosque, que estaba encime de la casa de la muchacha, terminó de decir con gravedad:
-Señorita es mejor que se aleje, si puede…corra- dijo Jaiki con la misma gravedad y sin mirarle.
... continuará...