UNO COMO MUCHOS (Escrito por JOEL FORTUNATO)
UNO COMO MUCHOS Autor: JOEL FORTUNATO REYES PEREZ Cuántos rostros de mil amores Son los trajes de una vida ¡En la desdicha, en la alegría!...
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AFRODISÍACO de Luis Visentín

Autor/a: Luvitin
Estadísticas Resumen
Fecha de publicación: 05/02/2010
Leído: 7658 veces
Comentarios (7)
Valoracion de la obra: 4,33

En una casa que dan cursos de seducción para "solas y solos", transcurren situaciones desopilantes entre los protagonistas.

Afrodisíaco

De Luis Visentín

                                                visenteatro@hotmail.com

 

Esta obra no podrá ser representada total o parcialmente sin la autorización del autor por intermedio de ARGENTORES (Sociedad General de Autores de Argentina)

 

                           

                          Personajes:

                                               

                                                 Rigoberto

 

                                                 Venus

 

                                                 Gladiola

 

                                                 Jazmín

 

 

 

 

Una oficina y sala de espera, ambientada con elementos mínimos. Algunos sillones. Un revistero. Un perchero. Un pequeño escritorio. Entra Rigoberto. Su traje es llamativo, aunque intentó vestirse bien, no lo logró. Su corbata es estridente. Peinado con raya al medio. Usa anteojos.  Es tímido, torpe e inseguro. Trae un maletín en su mano, que rara vez lo suelta. Observa el lugar. Saca un pañuelo, limpia el sillón. Se sienta. Entra Venus, es la secretaria. Es muy atractiva, voluptuosa, cabello recogido. Un trajecito muy ajustado y los típicos anteojos. Deja unas carpetas sobre el escritorio. Repara en Rigoberto. Sin mirarlo.

 

VENUS: Buen día.

 

RIGOBERTO: (Exageradamente simpático, se para, muy formal) ¡Buen día!

 

 (Venus saca unas carpetas del escritorio y sale. Rigoberto la sigue, resopla entusiasmado. Se sienta, toma una revista que tiene fotos de mujeres desnudas. Sorprendido, mira hacia todos lados. Se divierte, se ríe. Silba. Transpira. Emite raros sonidos. Se seca la frente con un pañuelo. Todo es muy exagerado. Vuelve Venus. Se asusta. Se le cae la revista. Intenta disimular y es peor, se le cae el revistero. Acomoda todas las revistas juntas, no entran, las aprieta con el pie, hasta que la deja en el  mismo lugar. Queda satisfecho. Venus es muy formal. De carácter brusco. Nunca sonríe.)

 

VENUS: ¿Señor tenía turno?

 

RIGOBERTO: Sí. Es decir no.

 

VENUS: (Cortante) Sí o no.

 

RIGOBERTO: (Tartamudea) Nooo, es de…decir, siiiii. La doc…doctora me dijo… ¡Bah, no se si es doctora!...Sí, la doctora Afrodita.

 

VENUS: Licenciada en el Arte de la Seducción.

 

RIGOBERTO: La seducción...Digo la docto…licenciada en…en eso. Me dijo que venga y yo vine… (Ríe)

 

VENUS: (Irónica) ¡Ah, y Ud. Vino!

 

RIGOBERTO: (Alegre, reafirma) Sí. Vine.

 

VENUS: Aja…veo. (Tajante) ¿Y por qué andaba hurgando esa revista pornográfica y degenerada que tiene  mujeres desnudas?

 

RIGOBERTO: (Descolocado) ¡Nooo!... en realidad, tome una revista, no sabía lo que era…¿Vió?

 

VENUS: (Puritana) Vio lo que era y no la dejo. Hay otras revistas. (Lo apura) No se haga el inocente. Le encanta ver a esas atorrantas desnudas, que van a ir al infierno junto a Ud.

 

RIGOBERTO: ¿Al infierno?  (Se asusta) ¡No en realidad yo quise..! ¡Quiso…!

 

VENUS: (Furiosa) ¡Quiso verlas porque le encanta!.. ¡Se babea! ¡Porque disfruta!... ¡Porque se excita!.. (Grita) ¡Y no me diga que no!

 

RIGOBERTO: ¡No le juro! ¡Nooo!… (Hace una cruz en sus labios)

 

VENUS: (Frenética) ¡No jure en vano, que señor lo está mirando! (Alza la mirada, Rigoberto también mira hacia arriba, muy temeroso. Inquisidora) ¿Seguro que nunca compro una de esas revistas chanchas? Debe tener alguna escondida por ahí, pecador. ¡Al infierno va a ir! Diga la verdad. ¿Tiene o no tiene de esas revistas cochinas?

 

RIGOBERTO: (Inocente, angustiado) ¡Noooo… no tengo más!

 

VENUS: (Boquiabierta) ¡Ah, el señor no tiene más!  ¡Entonces quiere decir que tuvo!

 

RIGOBERTO: (Se da cuenta) ¡Sí, digo… nooo, nunca tuve!

 

VENUS: (Se enfurece. Se le acerca) ¿Me esta mintiendo? (Déspota) ¡Míreme a los ojos! (Gritando) ¿“Tubí” o “no tubí”?

 

RIGOBERTO: (Aturdido) ¡Nooo, “no tubi.!”...”Youtubi” (Resignado) ¡Es decir, “sí, tubi.!”

 

VENUS: (Indignada) ¡Entonces tuvo, cochino!

 

RIGOBERTO: (Quebrado) ¡Sí, “tubi” hasta que salió la video!

 

VENUS: ¿Qué video?

 

RIGOBERTO: La videograbadora

 

VENUS: (Asombrada) ¡Ah, y después se modernizo! ¡Y alquilaba películas pornográficas!

 

RIGOBERTO: ¡Le juro que nunca más! …bueno “dos ve”…fueron “dos ve”, nada más…

 

VENUS: (Irónica) ¡Así que “dos ve”! ¿Y las revistas?

 

RIGOBERTO: Y… de esas revistas, esteeeeee… sí… hace muchos años… me  presto una… un amigo.

 

VENUS: ¿Y cuando las tuvo? ¿Que hacía con esas chicas todas desnudas? ¿Las abrigaba?

 

RIGOBERTO: ¡Nooo! Leía los artículos, los reportajes… (Exagera, quiere ser creíble) ¡Son muy interesantes!… (Lascivo)  ¡Había cada artículo!

 

VENUS: (Puritana) ¡Leía esos artículos que seguramente eran de sexo!

 

RIGOBERTO: ¡Siii, digo...noo!... ¡Nooo son artículos!…eran artículos de “muy interés” general.

 

VENUS: (Firme) El sexo es de interés general.

 

RIGOBERTO: (Ingenuo) ¿Sí? Era por curiosidad nada más. Para instruirme. (Sincero) Se que es una de fantasía...

 

VENUS: (Feroz) ¡Ah, te gusta la fantasía, retorcido, puerco, perverso!

 

RIGOBERTO: ¡Siii, digo, nooo!... ¿A quién no le gusta tener fantasías?... (Pausa. Angustiado) Es que soy muy tímido y…y...y...

 

(Saca de su maletín, un Control Remoto de TV, mucho más grande que los normales, apunta a Venus. Efecto sonoro. Cambia la luz. Es el “pensamiento” y el “deseo” de Rigoberto. Venus modifica su actitud y se pone muy sensual.)

 

VENUS: (Cachonda) ¿Y nunca se te ocurrió seducir a una mujer real?

 

RIGOBERTO: (Inhibido) Bueno… en realidad... nunca tuve la oportunidad… ¡Bah, cuando tuve!… (Desolado) ¡No me anime!…

 

VENUS: (Sensual, intencionada) ¿Porque sos muy tímido, papi?

 

(Le coloca provocativa, la rodilla sobre su pierna, a Rigoberto la situación lo supera. Está muy nervioso.)

 

RIGOBERTO: Buenooo…yooo…yoooo…

 

VENUS: (Lanzada) ¿Vos que…“papito”?

 

RIGOBERTO: Es que estoy un poco nervioso... una mujer… (Venus juega su cuerpo. Danza divertida.)

 

VENUS: ¡Una mujer como yo, pone nervioso a cualquiera!... ¿No? (Se le acerca, provocativa, sensual.) ¿Que viniste a hacer acá? ¡¡Papi!! ¿No es ésto lo que buscas?

 

RIGOBERTO: (Alterado) ¡Noo, digo, sí!…vine…estoy acá… al concurso, digo, al curso… para... para poder vencer mi timidez. Eso.

 

VENUS: (Burlona y sensual) ¡Ay, mi “papuchi” es tímido! (Se ríe. Lo toma de la corbata y lo levanta. Lo pasea. Rigoberto se deja llevar. Todo es muy grotesco. Venus se divierte.) ¿Y qué te pasa cuando tenes cerca una mujer? ¿Cuándo estas cuerpo a cuerpo? ¿Piel a piel? ¿Labio a labio? (Lo atrae bruscamente hacia su cuerpo.)

 

RIGOBERTO: (Tonto. Muy rígido, con los brazos caídos mirando para otro lado, mientras Venus lo abraza y acaricia) Me trabo…me “tildo”…no…no me salen las palabras…me pongo como un celular…me “bloqueo” y no encuentro el “asterisco”…muy…me pongo muy…

 

VENUS: (Divertida) Te pones muy estupido.

 

RIGOBERTO: ¡Sí, digo nooo!... ¡No se como manejar mi “celular”!…digo mi timidez…

 

VENUS: (Melosa) ¡Y te va a encontrar el asterisco! ¡“Mamita” te va a sacar toda la timidez! ¿Sabe mi “papuchi”?

 

 (Música. Britney Spears-Early mornin”. Cambia la luz. Venus comienza a sacarse la ropa, se suelta el pelo, se saca los anteojos. Esta muy sensual, desenfrenada, grita. Su cuerpo tiene movimientos frenéticos.  Rigoberto se regocija, se afloja la corbata. Va tomando una actitud formal. Se sienta en el escritorio de Venus, coloca sus pies sobre el escritorio. Ella termina de danzar y se reacomoda la ropa. Sale música. Luz general. Se invierten los roles. Venus tiene una actitud de timidez, reprimida. Se siente observada. Se sienta en el lugar que estaba Rigoberto.)

 

RIGOBERTO: (En el tono autoritario anterior de Venus) ¿Tiene turno? (Venus nerviosa. Toma la personalidad y las inseguridades de Rigoberto)

 

VENUS: Sí, digo nooo...

 

RIGOBERTO: (Autoritario)  ¿Sí o no?

 

VENUS: (Titubea) Bueno la doctora…me dijo...bah...No se si...

 

RIGOBERTO: Licenciada Afrodita.

 

VENUS: La licenciada Afrodita… me dijo...que…que

 

RIGOBERTO: (La apura) ¿Qué le dijo?

 

VENUS: Que viniera. Y yo vine.

 

RIGOBERTO: (Burlón) ¿Ahhh, y Ud. es tan sumisa que hace todo lo que le dicen?

 

VENUS: A veces, sí... ¡¡¡Digo nooo!!!

 

RIGOBERTO: (Seco) ¿Sí, o no?

 

VENUS: Bueno en realidad me cuesta…no sé como…soy muy indecisa.

 

RIGOBERTO: ¿Para que sos indecisa? (Se le acerca, su actitud y sus movimientos son de un típico “ganador”)

 

VENUS: Bueno…en realidad para todo... (Le pone la rodilla en su pierna. Igual que Venus en escena anterior)

 

RIGOBERTO: (Meloso) ¿Sí “mamita”, sos insegura? ¿Para todo, sos insegura?

 

VENUS: (Muy tímida) Sí, me cuesta…cuando...me cuesta relacionarme cuando tengo un hombre cerca. Soy muy tímida…

 

RIGOBERTO: ¡Papuchi le va a sacar toda la timidez! ¿Sabe “mamuchi”?

 

(Música: Wisin y Yandel   - “Ahora es” Cambia la luz, se saca la corbata, la coloca en el cuello de ella y la pasea. Rigoberto imita ridículamente el baile sensual que hizo ella. Se va sacando la ropa. Sale la música. Se reacomoda. Empuja bruscamente a Venus, hacia interior.)

 

RIGOBERTO: ¡Pasa, es tu turno! (Para sí. Por el control remoto) ¡Ah, si pudiera tener esa personalidad! ¡Pero no puedo!

 

 (Cambia la luz. Rigoberto toma la revista. Se sienta en el mismo lugar de espera. Deja el control remoto en la silla. Se pone a leer. )

 

RIGOBERTO: (Para sí) ¡Ah, si pudiera tener esa personalidad! ¡Pero no puedo!

 

VENUS: (Entra. Seria) ¿Su nombre Señor?

 

RIGOBERTO: (Tímido)...Goberto...

 

VENUS: ¿Roberto?

 

RIGOBERTO: (Tose) Ri…Ri…

 

VENUS: ¿Roberto Ri?

 

RIGOBERTO: ¡No, digo sí! Soy Rigoberto. Ri- goberto todo junto…

 

VENUS: ¿Rigoberto? (Se ríe) ¡Que nombre estupido!

 

RIGOBERTO: Sií, ¿no? (Ingenuo) Mi mamá me lo puso…mamá era muy absorbente... muy… Yo fui hijo único….mamá…

 

VENUS: (Tajante) Su mamá es lo que menos importa ahora. (Vuelve a la formalidad)

Rigoberto ¿Qué…?

 

RIGOBERTO: ¿Qué?

 

VENUS: ¿Qué, que, qué?

 

RIGOBERTO: ¿Qué, que, qué, que?

 

VENUS: Que, su apellido. ¿Cómo es?

 

RIGOBERTO: (Se ríe estupidamente) ¡Ah, mi apellido! Es Alcarchofa.

 

VENUS: (Ofendida) ¿Ud. me está tomando el pelo?

 

RIGOBERTO: (Se desespera) ¡Noooo, digo sí! ¡Digo, nooo!… ¡Es mi apellido! Le muestro el documento. (Busca el documento en todos los bolsillos del saco. De cada uno saca algún elemento extraño. Busca en el maletín.) Bueno, se ve que no lo traje. Pero es mi apellido. Alcarchofa…¿Estúpido también, no?

 

VENUS: Si es estúpido o no eso lo dirá la Licenciada Jazmín. ¿Nacido?

 

RIGOBERTO: (Rápido) Sí. (Pausa. Venus  espera respuesta) Sí, nací…nací, aunque usted no lo crea... (Se quiebra) ¿Para que habré nacido? Yo no quería nacer... (Lloriquea) Porque sí me preguntaban…porque si me preguntaban les iba a decir que sí, ¡digo que no!

 

VENUS: (Dura) ¿Qué día nació? (Tiempo. Rigoberto sonríe tontamente.) ¿Qué día nació?

 

RIGOBERTO: (Afirmando.) El día de mi cumpleaños... (Venus lo mira furiosa.) El día de mi cumpleaños… es el 28 de diciembre de…

 

VENUS: (Incrédula) ¿El día de los inocentes? (Irónica) ¡¡Ahhhh…buenooo!! ¡Completito el hombre! (Ríe.) ¿Cuándo tuvo su última relación sexual?

 

RIGOBERTO: (Queda cortado) ¿Ehhh?

 

SECRETARIA: Siempre hay una última vez. ¿Cuando fue? (Irónica) ¿O hace tanto tiempo que ya ni se acuerda?

 

RIGOBERTO: (Queda sin habla) Eh...Mmm… (Pausa. Ingenuo) ¿Para que haya… una última vez, tiene que…tiene que haber al menos…una primera vez, no?

 

VENUS: Generalmente…la lógica aristotélica así lo indica. (Pausa)  ¿Tuvo una última vez o nunca tuvo relaciones sexuales?

 

RIGOBERTO: (Se desespera) ¡Nunca tuve!... ¡Nunca!... ¡Siempre quise y nunca tuve!

 

VENUS: ¿Tuvo alguna relación homosexual?

 

RIGOBERTO: (Alarmado) ¡Nooo! ¡No soy homosexual! A mi me gustan las mujeres.

¡Las mujeres!  ¡¡¡¡Todas las mujeresss!!!!

 

SECRETARIA: ¿Cómo sabe si nunca tuvo una relación con una mujer?

 

RIGOBERTO: (Desconcertado) Bueno, porque en fin... nunca tuve una relación con un hombre y se que no me gustaría eso. Adoro las mujeres, las deseo, me conmueven… y mucho...mucho...me gustan…

 

VENUS: ¿Hizo alguna vez psicodrama?

 

RIGOBERTO: ¿Circo, qué?

 

VENUS: Psicodrama.

 

RIGOBERTO: (No entiende) ¡Ah, no!... nunca tuve drama…bah, no se…creo que si...

 

VENUS: Bien, ya puede pasar. La licenciada Afrodita lo espera.

 

RIGOBERTO: ¡Muchas gracias! (Toma el maletín.)

 

VENUS: (Le indica el camino) Por aquí.

 

RIGOBERTO: ¡Permiso! ¡Gracias!

 

(Venus acomoda unos papeles en su escritorio. Suena una campanita. Ingresa Gladiola. Estereotipo de una mujer muy reprimida. Pelo recogido, anteojos de aumento, muy antiguos. Es miope. Blusa abotonada hasta el cuello. Pollera muy larga. Los colores de su ropa son muy apagados.)

 

GLADIOLA: (Muy tímida)  ¡Buen día! ¡Permiso!

 

VENUS: (Hosca) Buenas.

 

(Gladiola se sienta. Silencio. Observa el lugar. Toma una revista, es la de chicas desnudas. Da vuelta una página. Se asusta, la tira, se sube al banco, como si hubiera visto algo espeluznante)

 

GLADIOLA: (Gita desesperada) ¡Ahhhhh…! ¡Por Dios! ¡Ay, que horror!

 

(Se tapa los ojos con sus manos. Venus la observa en silencio. Lentamente va hacia la revista que está en el suelo. La levanta. Abre sus páginas. Mira a Gladiola, que sigue petrificada arriba del banco.)

 

VENUS: (Desenfadada, grosera) Es una mina en “bolas”… ¿Tanto lío? ¿Vos cuando te bañas, te sacas la ropa?

 

(Gladiola Asiente con la cabeza, sin dejar su postura de pánico.)

 

VENUS: (Seca.) Bueno a ellas le sacaron la foto justo antes que se vayan a bañar. (Dura.) Y bájate de ahí, que arruinas el tapizado. (Despectiva.) Tanto lío por una “araña”… ¡Como seria si vieras una víbora!

 

GALDIOLA: (Angustiada) Es…es que… no me lo esperaba. Pensé que era una revista de modas.

 

VENUS: Es una revista de moda. El sexo esta la última moda. ¿No ves televisión?

 

GLADIOLA: (Puritana.) ¡No, es un asco! ¡Para vender un helado un traste! ¡Para vender un reloj, un traste más grande! ¡Para vender una gaseosa otro traste y dos lolas con siliconas! (Se desespera. Es una lección de moralidad) ¡Donde vamos a parar a este ritmo! ¡Esto no es libertad, es libertinaje! ¡Es una asquerosidad!... (Bruscamente lasciva.) ¡Nunca una publicidad de un slip, de un bóxer! ¡Nunca un moreno africano musculudo! ¡Que desigualdad! ¡Cuanta discriminación! (Revuelve el revistero. Desinhibida) ¿Ché, no tenés una revista de esas de hombres musculudos, esas de hombres que están todos?…ehhh… ¿Que se sacan fotos antes de bañarse?

 

VENUS: (Sorprendida) No, nunca se me hubiera ocurrido.

 

GLADIOLA: ¿Ve? Aca también nos discriminan.

 

VENUS: No, no es eso…

 

GLADIOLA: (Se larga, demanda) ¿Qué acaso yo no tengo derecho a disfrutar de un cuerpo masculino? ¿De unos músculos atractivos?  ¡De un cuerpo joven musculudo y desenfrenado! (Se va posesionando) ¡De un… de una…¡Esto es desesperante! ¡Basta de disimulo! ¡Soy una mujer! ¡Sí…soy una mujer de carne y hueso! ¡Y estoy en la edad de merecer! (Desesperada) ¡Me lo merezco! ¡Porque soy una mujer sensible, como cualquier mujer, como una mujer cualquiera! ¡Sí tengo debilidad como una cualquiera!

(Exaltada)¡Quierooo ser una cualquiera! (Se calla de golpe. Llora en silencio.) ¡Pero no puedo, no puedo! (Tiempo. Se recompone) ¡Y quiero poder! ¡Para eso vine aquí! (Seca sus lágrimas con un pañuelo) ¡Ah, cuando agarre a un hombre, ese no se olvida más de mí! (Se sienta. Venus la mira. Tiempo.)

 

VENUS: (Fastidiada) ¿Tiene turno?

 

GLADIOLA: (Burlona.) ¡Hace rato que estoy de “turno”, todas las noches estoy de “turno” y nadie me toca el timbre!!!

 

VENUS: Si tiene turno con la Licenciada Afrodita.

 

GLADIOLA: (Se recompone) ¡Ah, sí!... a las 18 A.M. Pasado el meridiano… a las 6 de la tarde para ser más fina.

 

VENUS: Bien le tengo que tomar algunos datos. ¿Apellido y nombre?

 

GLADIOLA: Espumarola Gladiola…

 

VENUS: (Desorientada.) ¿Ehhh?... ¿Cuál seria su apellido?

 

GLADIOLA: Espumarola.

 

VENUS: (Anota.) ¿Hizo sexo grupal?

 

GLADIOLA: (Se escandaliza.) ¿Ehhh?

 

VENUS: Perdón. Si hizo… terapia grupal.

 

GLADIOLA: (No entiende) ¡Nooo, ojala! ¡Una vez me invitaron, pero eran muchas manos! Digo…muchos monos!

 

VENUS: (Didáctica) En general las terapias grupales son entre varias personas y de ambos sexos.

 

GLADIOLA: ¡Mira lo que me perdí! (Muy interesada) ¿Y usted, che?… ¿Fue a uno de coso?… ¿como es?... ¿Grupal?

 

VENUS: Si, fui a varios. Este trabajo requiere de una preparación específica...especial...

 

GLADIOLA: (Alegre) ¡Ah, picarona! ¡Y con esa carita de mosquita muerta! (Intrigada) ¿Y como es, che? ¿Que se siente? (Se ríe) ¡Hay che, no me digas, me imagino!

 

SECRETARIA: La terapia grupal la maneja una profesional, una psicóloga…

 

GLADIOLA: ¡Mira vos la sicóloga, y después una va confiada a  una profesional a que te arregle el valero! ¡Es verdad entonces eso de que los sicólogos te desnudan toda!

 

VENUS: Bueno y allí, no puede haber secretos entre cada uno de los integrantes del grupo.

 

GLADIOLA: (Entusiasmada) ¡Me imagino! ¡No te deben alcanzar los ojos de tantos revolearlos! (Picara) ¿Y hay algún moreno musculudo en esas terapias?

 

VENUS: Si, sabe venir un cubano.

 

GLADIOLA: (Exultante) ¡Ay, anotáme donde este el! ¿Y cansa mucho, che?

 

VENUS: Y a veces son tediosas. Largas horas, hasta que cada uno va largando su “rollo”…

 

GLADIOLA: (Intrigada.) ¿Y algunos tienen el rollo muy largo?

 

VENUS: Depende de su infancia, de el medio en que creció…

 

GLADIOLA: ¿Qué?... ¿El medio se la hace crecer?

 

VENUS: Y el medio fortalece la autoestima o desfavorece…

 

GLADIOLA: (Hace una seña con sus dedos de:”pequeño”) ¡Mira vos, che! ¡Así que favorece o desfavorece!

 

VENUS: Es importante el psicodrama, porque uno representa sus angustias, descarga lo que está escondido… creándose un clima de armonía y sinceridad.

 

GLADIOLA: (Exagerada) ¡Ah, no, vieja, en eso yo soy muy sincera! ¡Yo voy enseguida a los bifes! (Desolada.) ¿Que bifes? ¡Si ni la sartén tengo! (Se ríe.) ¡Debe ser un griterío eso!

 

VENUS: No, al contrario. Hablan de a uno por vez.

 

GLADIOLA: Será de a dos por vez.

 

VENUS: No, hablan de a uno.

 

GLADIOLA: ¡Ah, pero si es de a uno por vez, ya no es grupal! ¡Che dotora…a mi no me gusta el monologo!

 

VENUS: Pero una vez que uno se largo a hablar, después se largan todos.

 

GLADIOLA: Y sí, pierden la timidez y “revolean” todo, (Divertida, se larga imaginariamente a “revolear” su ropa) ¡Iuujuuu!, ¡Viva la joda! ¡Hay gente que no se priva de nada! ¿Eh? ¡Y no es grupo!

 

VENUS: La terapia grupal deberíamos hacerla todos. A mí me hizo muy bien. Y más que la maneja una profesional universitaria. Ella coordina todos los grupos.

 

GLADIOLA: ¡Uh, pobre como le debe quedar el arco superciliar izquierdo… hay que tener estado físico, para aguantar a la barra brava! ¡Mamita!

 

VENUS: Si, pero la doctora disfruta mucho de su trabajo.

 

GLADIOLA: Y se quejara un poco, como todas... (Intencionada.) ¡Nunca nos conformamos con nada, siempre queremos más! ¡Y más!

 

(Entra Rigoberto, la corbata en la cabeza como una vincha, la camisa mal abrochada, se sube, exageradamente el cierre del pantalón. Tiene marca de rouge en sus mejillas. Gladiola queda fascinado con el.)

 

RIGOBERTO: (Satisfecho, alegre) ¡Ah, bueno, anote ahí el dato que me faltaba! (Agrandado) ¡“Materia” aprobada!

 

GALDIOLA: (Inocente) ¡Ay, así que rindió bien, este muchacho! ¡Que suerte! ¿No? ¿Qué materia era?

 

RIGOBERTO: (Sorprendido. Disimula) ¡Eh... esteee… ¡Una que me quedo… cuando era joven… del secundario! Tuve que cruzarla…recusarla!

 

GLADIOLA: (Contenta) ¡Que satisfacción! ¿No?

 

RIGOBERTO: (Exagerando) ¡Ahhh, ni se imagina, una satisfacción inenarra…inarra…increíble!

 

GLADIOLA: Después de tantos años…y aprobarla. ¡Cuánto habrá deseado  rendir bien esa materia!... y por una cosa o por la otra, uno lo va dejando.

 

RIGOBERTO: Si fue un calvario. Muchos años. Varias veces estuve a punto de “rendirla”, pero no me anime. Podría haber pagado a una “profesora”, pero no. Quería valerme por mi mismo.

 

GLADIOLA: Se ve que usted es una persona empeñosa, perseverante, claro pagando, así cualquiera.

 

RIGOBERTO: Y me costo tomar la decisión...tenía que juntar impulso…energías…

 

GLADIOLA: Le llevo tiempo pero junto las energías…

 

RIGOBERTO: Pero me parece que me pase de rosca…la “profe” me dijo que estaba sobrecargado de energías…

 

GLADIOLA: Le llevo su tiempo, pero… vio que a veces las profesoras no ayudan.

 

RIGOBERTO: No, pero esta profesora que me toco, un amor. Se nota que es su vocación, que ama su trabajo. ¡No sabe lo que me ayudo!... ¡Y saaabe! ¡Sabe mucho! Yo estaba medio nervioso al principio, hasta que me largue y después no podía parar.

 

GLADIOLA: Se ve que de tanto acumular conocimientos, tomo confianza y se largo como caballo desbocado, como quien dice… ¿No?

 

RIGOBERTO: Sí, la verdad que “galopee” de lo lindo. ¿Ud. también debe materias?

 

GLADIOLA: (Desconcertada) ¿Ehhh?  No, digo sí. Algo así.

 

RIGOBERTO: ¡Ah, pero no tenga vergüenza! ¡Hay que animarse y darle para adelante! ¿Qué materia tiene que rendir?

 

GLADIOLA: (Desorientada) ¡Ehhh... sico…histo… piso…pisco…psicología!

 

RIGOBERTO: ¡Uh, esa es difícil!

 

GLADIOLA: ¡Y si, con los Yo, los Supermercados del Yo, el Alter Ego, se me arma un quilombo en el valero!... la represión del Ser. El ser y la nada... (Abatida) ¡Y siempre la nada!

 

RIGOBERTO: Disculpe. (Le da la mano.) Rigoberto Alcarchofa, a su servicio.

 

GLADIOLA: (Le brinda su mano.) Gladiola Espumarola, sírvame...sírvase…servidme… sírvame...sírvase…servidme…digo autoservisss...Ehhh, a su servicio… ¡Encantada! (Lanzada, ridículamente sensual) Encantadísima...

 

JAZMIN: (Entra) Venus, por favor, ocupáte de llamar a la psicóloga, para mañana. Reunión grupal a las 20.

 

VENUS: Sí, Licenciada. Permiso. (Sale con unas carpetas)

 

JAZMIN: (Amable) Rigoberto ¿Todavía por aquí?

 

RIGOBERTO: Sí, me entretuve con esta encantadora dama y charlando, charlando...

 

JAZMIN: (Despidiéndolo) Nos vemos mañana en la terapia grupal.

 

GALDIOLA: ¡Ay, yo también quiero estar en esa terapia! ¡Paaaa…grupal!!! (Entusiasta) ¡Te lo juro que vengo y revoleo la chancleta!

 

JAZMIN: (No entiende) ¿Perdón?... no hay nada que revolear. Es una terapia, no hay más que sacar afuera, lo que tenemos escondido en el alma.

 

GLADIOLA: Es que mi “alma” esta colmada, lujuriante de turbulencias… (Con deleite)  ¡Y mañana los agarro a todos juntos!

 

RIGOBERTO: Perdón, me retiro. Nos vemos mañana un gusto. Hasta mañana. (Sale)

 

JAZMIN: Hasta mañana Rigoberto. Bien, Gladiola cual es tu inquietud.

 

GLADIOLA: (Lo acompaña. Muy melosa) ¡Hasta mañana buen señor, un gusto! (Suspirando) ¡Ahhhh!... ¡Que hombre más sexy!

 

JAZMIN: Bien, gladiola, decías que estabas un poco inquieta.

 

GLADIOLA: ¡Ud. lo dijo!... ¡De un tiempo a esta parte ando muuuy inquieta! ¡Demostrativa, superlativa!

 

JAZMIN: Bien.Esta dispuesta a soportar todo el rigor del tratamiento.

 

GLADIOLA: (Se cuadra como un militar. Exagera) ¡Todo por la patria!

 

JAZMIN: Bien. La primera lección: La seducción esta casi toda en el cuerpo.

 

GLADIOLA: Sí, ya lo sé. La tengo toda en el cuerpo… ¡¡¡Ya no me entra más!!!

 

JAZMIN: Quiero decir, nuestra primera herramienta de seducción entra por la vista. Los hombres le dan mucha importancia al cuerpo, a lo que ven, a lo estético. A sus movimientos femeninos, para ellos cualquier gesto es  sensual. Las mujeres comenzamos a seducir desde una edad muy temprana. Pero hay que estimularla.

 

GLADIOLA: (Guaranga) ¡¡¡Dotora, si yo la estimulo, revieeento!!!

 

JAZMIN: (Didáctica) Me parece que estamos hablando de conceptos diferentes. La seducción y la sexualidad son dos cosas distintas, aunque siempre va unida.

 

GLADIOLA: ¡Eso yo la tengo “unida y soldada”!

 

JAZMIN: Seduce el político  con un discurso fogoso.

 

GLADIOLA: ¿Fogoso? ¡Ay, no me la nombre a esa palabra!

 

JAZMIN: Seduce el periodista con su crítica interesada. Seduce el actor desde el escenario para atrapar y emocionar… seduce la mujer insinuando su cuerpo con ropa diseñadas para tal fin.  Hay distintos tipos de seducción. Hay muchos tipos…

 

GLADIOLA: (Cortándola) ¡Yo con un tipo solo me arreglo, Dotora!

 

JAZMIN: Bueno, comencemos. A ver Gladiola, supongamos que yo soy un hombre a la que Ud. quiere seducir.

 

GLADIOLA: (Se ríe, nerviosa, incomoda) ¡Como la voy a seducir a Ud., mire las cosas que me dice! ¡A mi no me gustan las tortas…me patean al hígado! No me gustan las mujeres, dejate de joder, che Dotora! (Se hecha viento en su rostro, se acalora) ¡¡Lo único que me faltaba!!

 

JAZMIN: (Didáctica) Tómelo como un ensayo, Gladiola.

 

GLADIOLA: Sí, mucho ensayo, mucho ensayo… ¿Y el estreno para cuándo?

 

JAZMIN: Vamos, es un ejercicio de desinhibición. (Señala el piso.) Posición “Cero”. Camine. Venga desde la posición “Cero” hacia mí con una postura física, franca y decidida de seducción. Vamos, vaya y venga. ¡Ida y vuelta!

 

GLADIOLA: Lo de la ida…está bien… ¿Ahora lo de la vuelta? (Con sus manos  hace, vuelta y vuelta.) ¡Naaaaaaaaa!!!

 

JAZMIN: ¡Vaya a la posición “Cero”!

 

GLADIOLA: (Se ríe) ¡Ay, no aguanto! ¡Estoy tentada!

 

JAZMIN: (Autoritaria) ¡Le estoy dando una orden!

 

(Gladiola va hacia el lugar indicado. Se ríe. Se tapa la boca. Va hacia Jazmín caminando  ridículamente seductora. Cuando esta junto a ella, le pellizca la mejilla, una voz casi varonil, muy sensual.)

 

GLADIOLA: ¡Hola bomboncito!

 

JAZMIN: (Decepcionada.) Hay que cuidar el lenguaje, Gladiola.  La palabra ejerce seducción. Es muy poderosa la palabra.  En principio, “bomboncito” se le dice a las chicas muy bonitas. Decirle, “bomboncito” a un hombre, no es muy adecuado…

 

GLADIOLA: (Muy entusiasmada) ¡Ahhhh! ¡Pero es que hay cada “bomboncitos” en la calle! ¡Le juro Dotora, que aunque me agarre una “pataleta” al hígado, me los comería  a todos juntos!

 

JAZMÍN: (Con impaciencia.) Este no es el caso. Vuelva a la posición cero y trate de caminar con intenciones… más sutiles, no moviendo tanto el “carromato”. Un leve y cadencioso movimiento de caderas.

 

GLADIOLA: (Radiante.) ¡Ah, listo! ¡Ya está! (Repasa.) “Movimientos útiles, carromato candencioso”. (Exultante.)  ¡Allá voy!!! ¡¡Iuujuuu!!

 

(Es el mismo movimiento anterior, ridículo y un poco más exagerado.)

 

GLADIOLA: (A Jazmín) ¡Hola “papuchi”! ¡“Ricotón”! (Le aprieta la mejilla, guaranga, casi gauchesca) ¿No querés venir a pasear un rato en sulky? ¡Paisano!

 

JAZMIN: (Para sí) ¡Que pedazo de bestia!  (Suplicando) ¡Sutil, Gladiola, sutil… tenue mi vida…! ¡GRACILLL!

 

GLADIOLA: (Inocente) ¡De nada!

 

JAZMIN: ¡GRACIL!, dije….grácil… (Molesta.) ¡Que es eso de agarrarle los cachetes, de esa manera tan guaranga! ¡Tan ordinaria! (Enfadada.) ¿A dar una vuelta en sulki, que horror? ¡Que es eso por dios! ¡Los sulkis no existen más! (Pausa, queriendo buscar la explicación.) Esta bien que la mujer da el primer paso (Gladiola da un paso gigante.)…y después le da lugar al hombre a que proceda. Pero con una actitud así, cualquier hombre sale corriendo despavorido. Así le estas diciendo que… ¡Sos una mujer desesperada!

 

GLADIOLA: (Toma el control remoto que olvido Rigoberto.) ¡Es que estoy desesperada! ¡Así estoy yo…! ¡Desesperada!

 

(Jazmín congela. Cambia la luz, música a todo volumen: “Desesperada”- Marta Sánchez. Gladiola tira el control. Se lanza. Canta y baila exageradamente.)

                                

                                 Desesperada. Pero tengo que seguir,

                                 Queda mucha vida por vivir en mí, oh, oh

                                 Y de pronto llegará

                                 Un amor que no se marchara jamás.

                                 Seré feliz con el                   

                                 Y en su mirada yo me perderé

                                 Y no estaré…

                                 Desesperada

                                 Porque nuestro amor

                                 Es una esmeralda que un ladrón robo, sí, sí, sí

                                 Desesperada

                                 Porque ya no se donde está mi sueño ni porque se fue,

                                 No tengo a donde ir,

                                 Sin ti

                                 Solo puedo repetir

                                 Desesperada

 

(Se corta la música bruscamente, vuelve la luz. Gladiola queda descolocada)

 

“¡Desesperada, desesperada!” ¿Eh?

 

JAZMIN: (Impaciente, continua con la lección) Tenés que hacerle creer al hombre que conquistarte… es una necesidad de él, no tuya. Basta con sostener la mirada tres segundos, lo demás viene solo.

 

GLADIOLA: (Vulgar)  ¡Mira “Negri” que yo a veces, estuve horas enteras mirando y no pasó nada!

 

JAZMIN: Tres segundos bastan, si hay en esa mirada… ¡¡¡Frenesí, picardía, apasionamiento, ímpetu, ardor, deseo, entusiasmo y fogosidad!!!

 

GLADIOLA: (Asombrada) ¿En tres segundos, se puede hacer todo eso con la mirada? (Indignada) ¡Entonces yo miro para la mierrrrda!... (Se saca los anteojos.) ¡Voy a tener que ir a un oculista!

 

JAZMIN: El lenguaje, Gladiola! Cuidemos el lenguaje, por favor. Hay que ser muy femenina. (Le pega en la espalda. Militar, brusca.) ¡Saque pecho, carajo! ¿Qué es esa espalda encorvada? (Le pega.) ¡Culito parado! ¡Ese mentón hacia delante, como la proa lista para devorar el mar! ¡Camine Gladiola usted es una Diosa de la seducción! ¡Usted es el barco del deseo!

 

GLADIOLA: (Desorientada.) ¡¿Y que se yo como mierda camina un barco?!

 

JAZMIN: (Autoritaria.) ¡Camine, mierda, carajo!

 

GLADIOLA: (Burlona.) ¡El lenguaje… cuidemos el lenguaje! ¡El lenguaje ejerce seducción! ¡Es muy poderoso el lenguaje!

 

JAZMIN: (Decepcionada.) ¡No me desarmes el “personaje”!

 

GLADIOLA: (Desorientada.) ¡¿Yo vine a un curso de seducción, o a un curso de actuación?!

 

JAZMIN: (Apasionada.) ¡¡¡Seducir es el estado más puro de actuación!!! (Le pega en la espalda. Déspota.) ¡Saque pecho carajo! ¡Mentón adelante! ¡Culito parado!

 

GLADIOLA: (Se pega sola.) ¡Culito parado! ¡Y a la mar! (Preocupada.) ¡Che, loca…. mira que yo no se nadar!

 

JAZMIN: (Enfurecida) ¡¡¡Vamos, mierda, carajoooo!!!

 

(Se larga a caminar, a pesar del intento, es muy ridícula. Entra Venus, deja unos papeles. Mira a Gladiola y no puede contener la risa.)

 

JAZMIN: (Desilusionada.) ¡Este barco pomposo se va a hundir como el “Titanic”!... A ver Venus. Vení un momento, por favor.

 

VENUS: ¿Señora?

 

JAZMIN: Quiero que camines seductoramente, para que Gladiola te vea y pueda tener una referencia. Observa Gladiola, observa.

 

VENUS: Bien, señora.

 

(Música, cambia la luz. Música. Se desplaza muy felina, meneándose muy provocativa.)

 

GLADIOLA: (Sale música, vuelve la luz. Gladiola azorada) ¡Ahhh, pero esto no es un barco, es un transatlántico! ¡Si yo llego a caminar así, “Hirvo” el agua del mar! ¡Se arma un despelote ecológico! (Sorprendida y divertida.) ¡Paaa! ¡Este barco, que manera de mover el acoplado!

 

JAZMIN: Bien Gladiola, practicá, que hay un océano por delante. Ya vuelvo. (Sale.)

 

GLADIOLA: (Intrigada) Che, escuchame. ¿Cuando vos te moves así, como te va con los tipos?

 

VENUS: Y cuando paso queda la estela.

 

GLADIOLA: (Intrigada)  ¿Qué Estela? ¿Qué apellido tiene? A lo mejor la conozco.

 

VENUS: Quiero decir, cuando paso toda vaporosa, etérea, queda el comentario de los hombres. (Le guiña un ojo cómplice.) Bueno seguí practicando… ¡¡¡persevera, persevera y….persevera!!!... Gladiola… ¡Guau! (Sale riéndose y caminado muy sensual.)

 

(Gladiola se pone a caminar de distintas maneras, tratando de imitar a Venus. Pone demasiado empeño y el resultado es pésimo.)

 

RIGOBERTO: (Entra. Al ver a Gladiola, se sorprende) ¡Perdón, no quise molestar! Del entusiasmo me olvide el maletín…el control… (Lo recoge del suelo.)

 

VENUS: (Entra.) ¡Rigoberto! ¿Otra vez por aquí?

 

RIGOBERTO: ¡Ah, disculpe! Me olvide el maletín adentro.

 

VENUS: ¡Ah, enseguida se lo traigo! (Sale.)

 

 (Gladiola se larga a caminar muy seductora. Lo hace muy bien. Rigoberto la mira muy entusiasmado. Se acerca a el, le pellizca el cachete.)

 

GLADIOLA: (Muy lanzada. Grosera.) ¡Hola “papuchi”, “ricotón”! ¿No querés venir a dar una vuelta en sulki?

 

RIGOBERTO: (Descolocado.) ¿En sulki?

 

GLADIOLA: Si, “bomboncito”... te llevo útil, tenue, grácil y prendo el “estéreo”. (Desaforada) ¡Y en el sulki, te subo a la proa, te meto a la mar y nos vamos viento en popa!...

 

RIGOBERTO: (Ingenuo) ¿El sulki que tiene usted es anfibio? ¿Tierra- agua?

 

GLADIOLA: (Se da la orden sola) ¡Saque pecho Gladiola!... ¡Culito parado!... Mírame Rigoberto y fíjate si en tres segundos no ves en mis ojos, pasión, deseo, lujuria, comezón…un “Sex-yop”… (Desmedida, guaranga) ¡¡¡Y te pulverizo!! (Lo mira exageradamente. Ridícula) ¿Y qué ves en mis ojos?

 

RIGOBERTO: (La mira.) ¿Espere que yo con estos anteojos no veo un carajo?

 

(Busca los anteojos. Gladiola de un salto, se le prende en la espalda como un” monito”. Rigoberto intenta mirar que hace y empieza a girar con ella a cuesta.)

 

GLADIOLA: (Eufórica.) ¡Soy un trasatlántico necesitada de mar Rigoberto! ¡Y vos sos mi viejo lobo de mar! ¡Sos mi sulki! ¡Llévame a La maaaaaar!

 

(Entra Jazmín. Al ver la escena, se escandaliza.)

 

JAZMIN: (Grita) ¡Gladiola! ¿Qué esta haciendo?

 

(Al ser sorprendida, Gladiola se baja de Rigoberto. Se reacomoda la ropa. Simula.)

 

GLADIOLA: (Inocente. Infantil.) ¡Ehhh, Rigoberto me estaba llevando a dar una vuelta en sulki!

 

JAZMIN: (Furiosa.) ¡Que sulki, ni sulki, por favor! ¡Un poco más de respeto! Imagínese si entra alguien y los ve así ¿Qué va a pensar? Este es un lugar reservado, juicioso, prudente. ¡Somos profesionales de la salud y del placer! ¡Por favor! En esta institución llevamos más de diez años al servicio de sensibilidad de la gente.

 

(Rigoberto con el Control Remoto, apunta hacia Jazmín. Efecto sonoro. Cambia la luz.. Jazmín se pone sensual.)

 

 RIGOBERTO: (Agrandado. Es un “ganador”, su cuerpo y su voz se transforman.)

¡Y ya que sabes tanto, “Licenciada” Jazmín, y tenes tanta experiencia! ¿Por qué no me seducís a mí?

 

JAZMIN: (Muy sensual, entregada.) ¿A vos “papito”? ¡Bomboncito mío! ¡Pero si desde que te vi, no hice otra cosa que pensar en vos “cosita”!

 

GLADIOLA: (Exaltada) ¡No, para loca, que yo lo vi primero!

 

(Las dos lo tironean de del brazo.)

 

JAZMIN: ¡Este cliente es  mío y con mis clientes hago lo que quiero!

 

GLADIOLA: ¡Este “sulki” es mío y la que hace lo que quiere con el “sulki”, soy yo!

 

RIGOBERTO: (Aplomado) ¡Calma, chicas, calmas! (Se reacomoda la ropa) ¡Cuidado con la pilcha…es un saco italiano! Veamos que es lo que saben hacer las dos para seducirme y así decidiré con quién me quedo. Juguemos, total la seducción es un juego perverso que a todos les gusta  jugar. ¿Están dispuestas a jugar? ¿A entregar todo de sí? ¿Y quedarse con este trofeo? ¡Con el Premio Mayor!

 

GLADIOLA Y JAZMIN: (“Regaladas”) ¡SIII, PAPITO!

 

(Rigoberto “marca” con el Control Remoto. Música. La Groovissima – “Superstitions” Cambia  la luz. Rigoberto se sienta a disfrutar, saca un habano. Las dos se largan a bailar muy sensuales, sus cuerpos se mueven ardientes. Gladiola esta desconocida, ahora es muy sensual y provocativa. Jazmín  no se queda atrás. Se van sacando la ropa y se la tiran en la cara a Rigoberto, que las observa con deleite. Sale música. Mientras se van colocando la ropa que le tiraron a Rigoberto. Las dos esperan el veredicto)

 

JAZMIN: ¿Y te guste, amor?

 

RIGOBERTO: Mmm, más o menos.

 

JAZMIN: (Desilusionada) ¿No te guste?

 

RIGOBERTO: Me quedo con Gladiola.

 

JAZMIN: ¡Uhhhh! (Se va decepcionada a interior.)

 

GLADIOLA: (Exaltada.) ¡Sí, papuchi vamos a la mar!

 

 (Se le vuelve a prender en la espalda como un” monito”. Jazmín se va decepcionada.)

 

GLADIOLA: (Exaltada.) ¡Este es el barco del deseo! ¡Un océano de placer nos espera! ¡¡Iuujuuu!!

 

(Cambia la luz. Ingresa Venus con el maletín de Rigoberto. Al verlos se sorprende.)

 

VENUS: (Enérgica) ¡Gladiola! ¿Qué le está  haciendo a este pobre hombre? ¡Bájese de ahí!

 

(Se baja de Rigoberto. Gladiola y Rigoberto vuelven a su personalidad.)

 

GLADIOLA: (Perturbada.) ¡Eh, no se que me pasó!

 

VENUS: (Furibunda.) ¡Tenías que caminar como una tierna gacela, no andar a los saltos como una “monita”!

 

GLADIOLA: Sí, pero del entusiasmo me deje llevar y… y me involucre mucho…¡¡¡Y se me fue el personaje a la mierda!!!  Me desconcentré…perdí el “muñeco”… no sé que me pasó...

 

VENUS: Sr. Alcarchofa. Su maletín. Y disculpe este desagradable momento.

 

RIGOBERTO: ¡Gracias! ¡Muy amable!

 

(Venus entrega el maletín y se retira. Pausa. Rigoberto y Gladiola se miran. Es un momento de reflexión. Gladiola se sienta)

 

GLADIOLA: (Sincera. Agobiada.) No se que hago en este lugar. Este no es mi mundo. Tal vez sea una fantasía querer ser como otra persona. Hacerme la liberada. Por más que una quiera, es muy difícil ser alguien que una no es ¿no? El sello lo traemos desde siempre ¿no? Lo que somos de chicos. Como nos criaron. Tuve una infancia difícil. No fui feliz.

 

RIGOBERTO: (Se sienta al lado de ella. Tierno.) Yo cuando era chico era feliz, a pesar que había algunos chicos que eran feroces conmigo…se reían, se burlaban de mí… yo no les daba bolilla… Algunos niños son feroces y no dejan de serlo cuando son hombres. Pero a medida que iba creciendo, me di cuenta… que mi timidez me quito mucho. Siempre fue más fuerte que yo.

 

GLADIOLA: (Sincera.) Porque hay personas como nosotros, existen estos lugares. Porque no estamos conformes con lo que somos. Es tan difícil estar sola en este mundo. Y una ve a la gente… tiene familia… tiene hijos. La soledad es muy fea…

 

RIGOBERTO: (Convencido.) A veces  creemos que la gente es más feliz de lo que en realidad son. Parecen… no se si lo son. Sin embargo hay gente que tiene familia, hijos, amigos y esta más sola que nosotros.

 

GLADIOLA: Entonces ¿Por qué queremos ser como ellos?

 

RIGOBERTO: No sé… Porque pero… para mi…la felicidad es una rayita en el aire, que la siente el que la hace. Los demás no ven nada. Yo hago muchas rayitas en el aire, desde chico y cuando las hago, es porque estoy feliz.

 

GLADIOLA: ¿Y ahora esta feliz?

 

RIGOBERTO: Sí, un poco... me siento bien…

 

GLADIOLA: (Tierna, entusiasmada) ¡Y haga una rayita en el aire! ¡Quiero ver que hace una persona cuando es feliz!

 

RIGOBERTO: (Sonríe tímido.) No, me da vergüenza.

 

GLADIOLA: No,  vergüenza es cuando uno esta triste y el alma no sonríen. Déle haga una rayita en el aire para mi.

 

(Se levanta lo toma de la mano. Rigoberto sonríe tímidamente y comienza a hacer rayitas en el aire y a observarlas sonriendo. Gladiola se va integrando a ese momento de alegría de Rigoberto.)

 

RIGOBERTO: ¡Ahora soy un poquito feliz! (Hace una rayita)

 

GLADIOLA: ¿Y cuando es un poquito más feliz?

 

RIGOBERTO: ¿Cuando soy un poquito más feliz? (Marca en el aire) ¡Así!

 

(Se van metiendo en el juego. Cambia la luz creando un clima cálido. Música: “Cajita de música” – Uña ramos. Gladiola también se anima a hacer rayitas en el aire. Se divierten mucho. Son dos chicos felices. Hay mucha ternura en los dos. Con el juego quedan sus cuerpos muy próximos. Se miran. Están por besarse. Rigoberto desiste. Se va a sentar. Sale música.  Cambia la luz. Pausa.)

 

GLADIOLA: (Lo mira. Lentamente se acerca. Se sienta junto a el. Tiempo.) ¿Es por la timidez, no? (Rigoberto asiente con la cabeza.) ¿Es como una barrera la timidez, no? Una barrera invisible que nos dice ¡NO! (Rigoberto sigue en silencio, con la cabeza gacha. Sincera.) Usted le hace bien a mi alma. (Rigoberto la mira a los ojos.) Recién con las rayitas, sentí por primera vez… la alegría de compartir algo con un hombre. Y es una pavadita ¿no?  Pero nunca me sentí así con ningún hombre. Porque todos los demás quieren otra cosa.

 

RIGOBERTO: No sé que es lo que quieren los otros hombres, pero se que es lo que quiero yo.

 

GLADIOLA: ¿Qué es lo que quiere?

 

RIGOBERTO: Que me quieran como soy. Con todos mis defectos.

 

GLADIOLA: A lo mejor son menos de lo que usted cree.

 

RIGOBERTO: Puede ser. Alguna virtud debo tener. Solo que debo descubrirlas… (La mira.)  o encontrar a alguien que me ayude a encontrarlas…

 

GLADIOLA: (Escapa.) Al menos hoy descubrí que estos lugares, solo sirven para sacarle plata a una.

 

(Entra Venus. Va al escritorio, caca un talonario de recibos.)

 

VENUS: Gladiola, debe abonar la visita.

 

GLADIOLA: (Irónica a Rigoberto.) ¡Je, hablando de Roma! (A Venus) ¿Qué visita? ¡Yo cuando tengo visitas en  mi casa nunca les cobro, che!          

 

VENUS: Discúlpeme pero debe abonar.

 

(Rigoberto toma el control, apunta hacia Venus. Efecto sonoro. Venus queda congelada. Gladiola se ríe, se acerca la toca, divertida a Rigoberto.)

                         

GLADIOLA: ¿Cómo hiciste eso?

 

RIGOBERTO: Cuando hay alguien que me molesta lo uso…

 

GLADIOLA: ¡Ay, congelame a mí, como “Gual Disney”!

 

RIGOBERTO: Solo funciona con la gente que no quiero.

 

GLADIOLA: (Tierna) ¡Ah!... ¿Quiere decir que a mi me querés?

 

RIGOBERTO: (Tierno) ¡Sí, un poquito! (Rigoberto apunta con el control hacia Venus, que retrocede automáticamente hacia la puerta retrocediendo mecánicamente. Gladiola en la otra punta hace dibujos en el aire. Entra música: “Somos novios” Saxofón - Instrumental. Rigoberto se acerca, junta la punta de sus dedos a los de Gladiola, hacen dibujos con sus dedos, estiran sus brazos y se besan tiernamente. Queda una luz cenital sobre ellos, Rigoberto y Gladiola congelan. La luz desciende suavemente. La música invade toda la escena.)

 

                                               

 

 

                                                  APAGON

 

 

   Luis Visentín – Vélez Sarsfield 259 – C.P. (2600) Venado Tuerto – Santa Fe – Argentina

Te: 03462 – 15544512 -  Correo Electrónico: visenteatro@hotmail.com                                                                                                            


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pwxkwqj@aol.com
Teatro - Comedia :: AFRODISÍACO de Luis Visentín weight lose http://www.3afrit.net/userinfo.php?uid=31574
Autor: weight lose | Fecha: 17/09/2013 11:27:43

aborridoooo
buuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuu
Autor: leny | Fecha: 05/08/2012 20:43:27

jaja
jaja
Autor: gleekout | Fecha: 24/11/2011 1:00:20

luis!!
me encanta tu obra, yo estoy en un grupo de teatro, aun es muy joven, pero estoy segura de que esta es la obra que hemos venido buscando para hacer desde hace tiempo, seria todo un honor y un placer poder hacer tu obre y así apoyar la dramaturgia Latinoamericana
Autor: male | Fecha: 09/11/2010 2:03:52

bobos
porquerias locas
Autor: cart | Fecha: 22/10/2010 3:08:49

FSSS
:D
Autor: GGGGGGGFFF | Fecha: 01/09/2010 3:27:37

efdfg

cgvfg

Autor: eff | Fecha: 13/02/2010 23:25:47

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