Suena la música del padrino mientras se
abre el escenario, que estará a oscuras. Sigue sonando la música, cuando se
abren las luces. Salen Rocco y Malone con la intención de supervisar si hay
moros en la costa, con un caminar de matones (tipo levantinos). Malone, viendo
que no hay nadie, hace una seña para indicar que puede entrar el padre de la
mafia (la cosa nostra), con sus dos socios: Lucky Luciano, Toni y Silvio B.
En el escenario habrá una mesa con 4
sillas, mirando todas ellas al público.
Malone se queda al lado de la puerta,
vigilante, quieto como una estatua. Rocco se queda en la parte trasera del
escenario, detrás de Lucky Luciano.
Los mafiosos se sientan en las sillas
con aire de mafiosos, pero ha de notarse que Toni y Silvio se quedan de pie y
no se sientan hasta que Lucky Luciano lo ha hecho.
Empiezan a jugar al póker y no inician
la conversación hasta que no terminan la música:
Padre: ¿Cuando vendrá
el nuevo, Toni?
Toni: no tardará en
llegar Lucio. Se trata de un rico españolo, llamado Bartolo… Bartoloni, al que
le sacaremos hasta la última lira… (le interrumpe el padre)
Padre: ¡dólares Toni,
yo juego con dólares!
Silvio: sí Lucio, sí.
Le tenemos avisado de que venga con dólares. Y tranquilo padre, que le vamos a
limpiar.
(Siguen jugando y unos 5 segundos después:
TOC, TOC, llaman a la puerta)
Silvio: será él.
Padre: Rocco,
contesta.
(Rocco va con aire de mazas, le habré la puerta y se
retira de nuevo donde estaba)
Bartolo: hola don
usted. (Bartolo levanta la mirada y ve a Malone, le hace una “inspección” en
silencio de pies a cabeza, sorprendido por la fuerza de Malone).
Bartolo: ¿Cómo se
llama usted?
Malone: Malone.
Bartolo: hola don
Malone, desde luego a usted le han alimentado bien (Dice mirando la barriga de Malone, a lo que Malone contesta avanzando
mínima, aunque amenazadoramente, su cuerpo. Bartolo se aleja bruscamente y deja
de mirar a Malone.
Se pone a inspeccionar
tontamente toda la habitación, cuando cae en la cuenta de que tres personas
están jugando a las carta)
Silvio: acérquese don
Bartoloni, acérquese. (dice con excesiva simpatía, incluso levantándose para
indicarle su asiento)
Bartolo: gracias don
simpático. Oiga, ¿aquí es donde se juega el concurso de parchís?
Toni: nada de parchís
don Bartoloni. El parchís es un juego de bambinos. Nosotros somos hombres, y
los hombres jugamos a las cartas… al póker por supuesto.
Bartolo: pero yo no sé
jugar al póker…
Silvio:
(Interrumpiendo), le enseñaremos don Bartoloni, usted siéntese; por cierto, a
traído el dinero.
Bartolo: no me gusta
aprender (dice con la intención de irse).
Padre: Siéntese ya,
don Bartoloni (dice con fuerte e imponente brusquedad, por lo que Bartolo se
sienta muy rápidamente), por favor. ¿Ha traído usted el dinero?
Bartolo: sí don
antipático.
Toni: en dólares, por
supuesto.
Bartolo: ¿en qué?
Toni: (nerviosamente)
DO-LA-RES
Bartolo: yo sólo tengo
pesetas.
Silvio: el padre de la
cosa nostra sólo negocia con dólares.
Padre:
(Interrumpiendo) Está bien, está bien… id a la caja fuerte y cambiadle sus
pesetas por dólares. Malone (lo llama levantando el brazo y dando un chasquido
con sus dedos).
(Malone, inmediatamente, trata de coger
la bolsa de dinero de Bartolo, pero este último no se deja. Malone forcejea un
poco, pero pierde su paciencia y saca la pistola sin que la vea Bartolo…)
Toni: ¡Quieto Malone,
esconde la pipa! Por favor don Bartoloni, sería usted tan amable de dejar que
Malone cambia su dinero en pesetas por dinero en dólares.
(Bartolo se levanta como queriendo
decir algo, pero Silvio se levanta violentamente aunque un instante más tarde.
Asustado, Bartolo se sienta tan rápido como se había levantado y le da la bolsa
a Malone. Éste se sale fuera para cambiar las pesetas en dólares).
Silvio: Mientras
tanto, empecemos la partida de póker.
(Silvio empieza a repartir con soltura, y cada vez
que reparte
su carta a Bartolo, éste la coge desesperadamente y
exagera el que no quiere que le vean. Terminan de
repartir, cuando llega Malone con la bolsa de dinero. El juego empieza
a discurrir)
Padre: una más.
Toni: tres más.
Bartolo: me gustan las
que tengo y me las quedo todas.
Silvio: yo quiero dos.
Padre: meto 100
dólares
Toni: yo igualo.
Bartolo: (mete
prácticamente la cabeza en la bolsa), yo pongo mil pesetitas.
Toni: no son pesetas,
son dólares…
Padre: déjalo Toni,
tengo todo controlado.
Silvio: yo lo dejo
estar.
Padre: Igualo la
apuesta, y subo otros mil.
Toni: los veo.
Bartolo: (vuelve a
meter la cabeza en la bolsa) lo siento, no encuentro un billete de mil, solo
veo de cinco mil (y lo pone).
Padre: ves mis mil y
subes cuatro mil. De acuerdo, los veo.
Toni: me parece que lo
dejo estar.
Padre: full de reyes.
Bartolo: yo tengo
cuatro caballitos y uno hombrecillo con campanillas.
Silvio: ¡Dios Santo,
un repóker!
Bartolo: ¡¡Chincha,
chincha, he ganado a don antipático!!
Toni: (se levanta
poniendo la mano en la pistola)
Padre: ¡Toni,
siéntate!
Toni: déjame Lucio,
debo matarle.
Padre: ¡Qué te
sientes!
Toni: no lo haré
padre, Lucio, debo matarle.
Padre: está bien, tu
te lo has buscado: ¡Malone (chasquido con las manos)!
(Malone se abalanza sobre Toni, lo coge del cuello y
se lo lleva)
Malone: Ay Toni, Toni,
Toni, Toni, Toni.
Toni: No Malone, no. Está
bien Lucio, me siento. Lucio por favor, haz que esta bestia pare. Lucio, Lucio…
(pero Malone se lo lleva fuera, y se oye un fuerte “Aaaaaaaaah!!!!”, vuelve
Malone)
Bartolo: oiga señor
antipático, que le ha hecho a mi amigo.
Padre: cállese
Bartoloni.
Bartolo: no me cayo
don tontín.
Padre: tú te lo has
buscado españolo de pacotilla: ¡¡Rocco, Malone !!
(Ambos se acercan a Bartolo para cogerlo. Uno se
acerca por delante y otro por detrás. Cuando están a punto de cogerle, Bartolo
se mueve y chocan Rocco y Malone. Ambos se enfadan y empiezan a pegarse)
Padre: está bien,
Silvio cógelo.
Silvio: ¡Cógelo tú!,
luego me harás lo que le has hecho a Toni (Silvio se marcha corriendo).
Padre: está bien, lo
mataré yo. (El padre coge la pistola y le apunta. Bartolo se acerca).
Bartolo: oiga don
usted, está muy sucia su pistola
(se acerca, la coge y empieza a limpiarla, de
forma que se le dispara y mata al padre. Rocco y Malone, que estaban peleando,
se caen redondos al suelo. Bartolo se queda solo. Sorprendido. Pega una
miradita por toda la habitación. Va tranquilamente hacia la mesa. Coge su bolsa
de dinero y se la lleva tan tranquilo. Empieza a sonar de nuevo la música del
padrino. Bartolo se acerca tímidamente al público, les mira y se despide con un
gesto como diciendo “yo no sé lo que ha pasado aquí, pero yo me voy tan
tranquilo a mi casa”. Cuando se dirige a la salida, las luces se cierran, luego
se cierra el telón. Sigue sonando la música. Cuando ésta se termine, el telón y
las luces deben de haberse cerrado. Por favor, empiecen a aplaudir en este
momento.)