- Total obras: 1646
- En el foro: 227
- Usuarios Online: 81
|
|
|
Estadísticas
|
Resumen
|
Fecha de publicación: 07/07/2010
Leído: 1028 veces
Comentarios (1)
Valoracion de la obra: 9,67
|
Libro de poesía, para comenzar a vivir
|
|
|
POESÍA
INDICE
SEMILLA DE ÁRBOL
ESTANCIA MUERTA
ESTE FALLIDO INTENTO
A LA ROSA
BESO
TODO LO QUE TOCA
CUANDO LA OSCURIDAD NOS CUBRE CON SU LUZ
NO NOS BESAMOS CUANDO CAYÓ LA TARDE,
POESIA
PASEO POR LAGUNA
MURMULLO DEL MAR
DICIEMBRE LUNA
JAGUAR DE NOCHE
PRIMER AMOR
REFLEXIONES DE UNA PROSTITUTA “El Cenobio”
AQUÍ DONDE DESPRENDE EL UNIVERSO EN HORIZONTE
SE POSÓ SOBRE MI TU ROSTRO
AMOR, ESTA NOCHE
SI QUIERES DESCANSAMOS
ANOCHE BAJO EL ÁRBOL DE CASTAÑAS
CRECER Y DETENERME
PERRA DE OJO LAGRIMERO
AMO LA VIDA PORQUE AHÍ TE ENCUENTRO
EL INFINITO ESTÁ AL ALCANCE DE MÍ
COLINA DONDE LA LUZ SE ALEJA
AYER NO PUDE CONTENERME
VOLVER A CASA
LA BRUMA
EL FIN ESTÁ PRÓXIMO
CAE LA TARDE EN UNA SOLEADA CASA DE MADERA
TERMINAMOS AL FIN
BÚSCAME EN LA OSCURIDAD CARGADO DE ALMENDRAS
CUÁNTAS VECES HACE FALTA PARA OLVIDARTE
SI YO HUBIERA, SI TU HUBIERAS, SI NOSOTROS
POR QUÉ ME DAS DE BEBER
LA VISION
CUÁNTOS LABIOS FALTAN POR DESCUBRIRTE
EL AMOR ES UN MILAGRO
PRIMERO DIA
Somnolencia
Himeneo
EL SUEÑO DE YADYN
EL FINAL
LO FATAL
El vino de los convidados
APAGA LA LUZ TU PALABRA ESTÁ ESCRITA
SEMILLA DE ÁRBOL
Te amo oculto en mí,
preso en el horizonte de tu carne,
sin duda pensarás
qué es lo que se abre
como el cielo, el instante,
como la piedra sobresaliente
en la mar gris.
Te amo,
parecería una débil mariposa
al romperse la tarde,
¿De quién formará su aroma?
Del pájaro que despliega el verde añil
o de la rosa moribunda
desgajada entre mis manos,
o del cielo que se hunde en tí,
de tu boca a mi boca,
junto al ojo enamorado, reímos.
Como el río nos encontramos,
los años nos devuelven distintos;
aprendimos a mirarnos eternos,
como el árbol que crece agradecido
por tu carne enamorada y te da sombra.
No sé por qué en las lluvias de tarde
me da por escribirte
como si nuevamente tatuara tu piel con las palabras,
algún resquicio ha quedado pendiente.
Me repito constante,
entre el ir y venir del río interior,
un corazón marchito se ha hecho árbol.
ESTANCIA MUERTA
Ojalá que esto
Te mantenga con vida,
Ojalá el poeta
no se olvide mirar,
al través del estío
que los años repongan
en silencios y voces.
Tú, presencia infinita,
denudado semblante
entre orejas y cuencas.
Como se lleva un collar
bordando entre quimeras,
ojalá que sólo esto baste
para deshacer el muro,
entre tú amor y mi vida
ESTE FALLIDO INTENTO
De intentar lo imposible,
Desilusión tras otra,
Montaña indescifrable
Que crece día tras día
por un amor imposible ya,
Partiéndome una, una y otra, otra vez.
Como si fuera un árbol
cargado de flores en un río
cuajado con la luna
en una débil luz
que apenas si alcanzara
a descifrar estrellas,
a encontrar en la lágrima
un aliento de ti.
A LA ROSA
Es que no es Dios sino la vida que teje
entre sus manos la corola
y enciende con pétalos la muerte,
envuelta en el tiempo de la noche,
su amante eterna, para que venga
enamorada, a comer de sus colores
y sus formas miles de estar ahí.
Y todo tiene un principio
Y todo se termina
Y hasta el mismo principio
Tiene un fin
Así como acontece el final de los principios
Casi estoy segura de que no es Dios
Sino la necedad de la vida
Por llevarte hacia algún sitio,
sin preguntar si sobrevives
te das y te fragmenta,
como un hombre que roba a su amante,
come y bebe suspiro cada noche,
cuando el mundo no es más,
un mundo sin sentido, universo de estrellas,
subida de cascada de pez en vendaval.
Temblarás alguna vez, sin saber por qué el infinito
se expande ante tus ojos.
Temblarás por la ausencia de luz,
como un ínfimo fragmento
de materia olvidado en medio
de los siglos que faltan por vivir.
Y no sabrás del tiempo
de inútiles esperas,
ni sabrás del amor, ni de dioses, ni ritos,
en plena oscuridad desearás
todo aquello que pueda aminorar
la angustia donde tientas
la vida descifrada,
la misma noche oscura
donde anida la luz.
Y llamarás al espíritu mudado de semblante
Y nadie
Nadie acudirá
Temblarás como tiembla
el último pétalo de la rosa al caer.
Conocedor de mundo
de mundo y de principio.
BESO
Siempre y cuando la luna
Siempre y cuando el sol
Siempre y cuando la arena
Siempre y cuando la orilla
Siempre y cuando la boca
Siempre y cuando otra boca
Siempre que el azul
Toque la transparencia
Siempre y cuando las manos
Siempre y cuando el amor
A dos vuelva universo,
Siempre y cuando tu alma
Busque mi cuerpo
Siempre y cuando mi ser
Busque tú alma
Siempre y cuando en mi forma
Encuentres tú alma
Siempre y cuando en ti
Me encuentres
Amar nos besa
TODO LO QUE TOCA
Tú serena transparencia
Presencia es
¿Qué es el sueño?
Nada más que soñar
¿Quién soy en esa magia?
Nada más que un espectro
¿Quién eres tú?
Simplemente un fantasma
Todo lo que toca
Mi apacible esperanza
No es más que transparencia
CUANDO LA OSCURIDAD NOS CUBRE CON SU LUZ
¿Tan pronto te vas
Aún sin conocerme?
¿Tan pronto te vas
Con la noche aún clareando?
Me dejas con tu nombre
Palpitando en los labios
Me dejas con tu piel
Temblando entre los dedos,
¿He de esperar otro día,
Otro día amor,
Con tu aroma en mí enloquecido?
No nos encendimos cuando llegó la hora
de quitarnos la piel para encender el alma
Ardimos cuando hiciste de mi cama tu casa
de mi sexo tu cama con olor a humedad.
“Tan pronto te vas, no es el ave que canta…”
Para: Carlos Ortíz
NO NOS BESAMOS CUANDO CAYÓ LA TARDE,
Comimos naranjas como se come un día
Y me desperté soñando infiernos mojados,
Como me despierto en ti cada mañana
Con tu nombre grabado en mí caracola,
Me despierto y quiero volver a vivir.
Ella en la tierra,
Me despierto y quisiera dormir, dormir,
Pienso en ti y tiembla la noche como un beso
Pienso en ti mientras se precipita
La tarde hacia la estrella negra
De la noche
POESIA
La poesía es la única forma de guardar
los días mayores de la cuaresma,
de soñar la forma que tiene tú presencia
en una tarde de abril bajo el color morado
en una noche negra de sangre y erotismo
La poesía tiene tú forma en la palabra,
sabe a muérdago fresco, a olvidar si es pecado
tenerte en esos días en que se quiere
con mayor devoción retozar la imaginación,
apenas nombro, se enciende
como se enciende al mundo de la carne,
corrompiendo el alma en diminutos relicarios
hechos por palabras de mujeres
y amor de hombres
que sueñan puertos en invierno
como se sueña un nocturno sueño.
Pregunta al mundo transparente paraíso,
que estamos aquí hechos poesía.
La poesía perpetua sangre,
que nos mantiene vivos en secreto de Dios
y atados a la muerte
PASEO POR LAGUNA
Para: Álvaro López Miramontes
Viento y marejada, cielo azul y negro,
circunstancia en el descanso sabatino
hechizo de mar púrpura, fecundidad,
paisaje con palmeras verdes, verdes, verdes
que se besan apenas tocan la fantasía del charco.
El viento sube hasta la tempestad, llueve,
la laguna se desvela inventando historias
con niños de aromas a trópico de cáncer.
Viniendo y yendo como un columpio
En el reflejo del agua, el agua.
Espejo con ave elevándose y cayendo.
Primera laguna donde se pasea desnudo
el pez, el viento, aleteo de pez
aleteo de viento, cocodrilo con alas de mujer.
“Luna, luna dame amor, árdeme” cantaba la rana,
Las lagunas en calma vestidas de blanco
van de fiesta cantando:
“Que llueva, que llueva las vírgenes tienen cuevas
donde erectan los murciélagos sus cabezas pequeñas”
Demonio acariciándose entre dedos,
por dónde nace el agua, hay una sonrisa,
moja el agua, llamarada de agua.
Espantadas, blancas y pálidas las aves espinudas,
volaron sobre el mar dulce de salitre
quién fuera ave, para espantar la calma,
desta enfermedad que mantiene a la laguna
flotando sobre el agua.
Azul de sol, en los cristales bebo,
brilla tortuga puntiaguda, rompe el agua,
calientes arenas, piedras negras
tierra roja, cruz sobre la tierra roja
nombre deprimido, cardúmenes en la ola.
Quién fuera el gusano de tú carne
que teja el vestido cuando voy de fiesta,
florecida bailo desnuda,
guardo también un gusano febril
que acecha el amor que lo alimenta.
Puntas, aletas, hoyos, huellas sobre la arena
Sirenas gordas, niñas sirenas gordas cantan al delfín.
Flotando a la deriva, el caos hace su fiesta.
Grito presa en un caracol, tierra fétida,
me devoran el alma los caracoles y sus babas,
me provocan la ternura de un niño
arrojado a la piadosa sonrisa de su madre.
Las estrellas siembran luceros en mis ojos
¡Ay que me coge la muerte, Ay, que la muerte me coge,
La vida me viene cogiendo desde hace noches!
Amanecen y bailan ángeles en la laguna,
chupan los colibríes clítoris mojados, lirios abiertos presurosos.
Al amanecer, gritos con niña muda al fondo.
Vuelven las hormigas a comer miel,
Los colibríes con su delgado anzuelo chupan,
beben y lamen la última garganta
abierta de la rosa, abierta la vena azul,
¡Despierta es primavera!
Otra vez la primavera, otra vez sol
con su mismo color extravagante
verde, verde, verde,
y otra vez la estación, y otra vez el tren
y otra vez el campo en flor,
y otra vez el árbol con su ramaje delirante,
y otra vez la flor y otra vez renace la vida en un instante,
y otra vez el agua y otra vez la espina y otra vez crecer,
y otra vez la marina y otra vez la gente sumergida en prodigios,
La tierra roja, roja, roja con su cruz molida
Semilla, semilla, semilla y corazón,
¡y otra vez morir
y otra vez nacer!
Otra vez las estaciones, y otra vez el tren
otra vez andar creciendo maravillas
echando la voz para encontrar tú sombra,
orilla de tu cuerpo, laguna de mis días
el sueño de mis labios,
Que haya mundo,
¡Que haya mundo!
Y otra vez las cuatro mujeres vienen
con su mismo fragor verde, verde, verde,
y otra vez las mariposas crecidas en el río
con sus verdes, verdes, verdes renacuajos,
viajar, meterse, tocar, y desaparecer dormidos.
Cada reloj su carnaval.
De vuelta al cielo blanco, vuelta al infinito
vuelta a la laguna fértil,
a comer el pescado del tiempo
a ofrecer olores a los que han ido.
Árboles en espiral lenguas de peces florecidos
hablan con las estrellas en silencio
sumergidos en optimismos pavorosos,
y apagan siglos como si apagaran cigarrillos Marlboro.
Luna fraternal luciérnaga de la noche,
la razonable, la oscura, la indescifrable
la única que enciende los cielos con su risa.
Los ojos óvulos de imágenes fecundas ,
tierra roja, roja, corazón de semilla
donde reina el silencioso paso por la vida.
Cuando se vaya la noche
volverán las sorpresas de la vida,
un nuevo color tendrá el espejo
un nuevo rostro nos mirará desde su orilla,
no volveremos a escucharnos
entre moralejas azules y amarillas,
ni como pájaros graznando desde la tempestad,
en estas lagunas negras crecidas de soledad.
Forjaremos espirales libertarias,
donde se hinche con flores a la muerte,
en vez de gusanos de seda tormentosa
llegarán los amantes precoces
con su amor renovado, a besar ardorosos
a las vírgenes, a las viejas, a las prostitutas,
vendrán de la mar como de las cenizas
en un día Santo Mayor, vendrán como el viento,
déjenlos vivir su muerte,
déjenlos vivir su omnipresencia,
no les recuerden de la vida,
déjenlos con su eternidad profunda suspendida
que reconozcan sus desconsolados cuerpos fragmentados
o que encuentren sus cenizas en el viento
o en algún pez comido por Urano.
Esta inocencia en barco, continente que fragua
de laguna en laguna enrarecida,
viento que sube del cielo como viento que baja,
y todo es poesía en el flujo constante de la vida
y la palabra es agua entre los muertos,
agua en estanque detenida.
Sólo el delfín sabe de orilla,
de vasos a medias.
Te vi y te di la perpetuidad del mundo entre los muertos,
Ojos de negro mar, la luz ahuyenta,
Laguna de luz con barco y hombre.
Donde una sirena canta, costilla del inframundo,
no hay desvelo que asombre,
sólo madrugadas con redes y ajolotes y ranas.
Ahí viene el ojo encender el viaje de la tarde,
vámonos de la sequía al horizonte de agua.
Nos han descubierto.
Fantasmas advierten victimados,
a trescientos kilómetros por hora
la velocidad alcanza la vida y sonreímos,
hemos triunfado, estamos vivos al fin
disfrutamos la carne en el túnel sin aire
que no permite mirarnos tan siquiera.
Toma la foto Polaroid, hombre y mujer y barco
que se levante Weber el seductor de imágenes
que nos desnude, que no sugiera,
aquí sobre el precipicio, carretera del paisaje,
caer desnudos con la fantasía a lomo de toro
donde el perro yace entristecido.
Llegamos al cobro de la vida
Descubro el cambio, oculto la sonrisa entre las piernas
mirada que me excita, río verde y azul, tierra roja.
Abro la tarde como mis manos perezosas.
Huele la tierra a agua dulce, revienta, ¡Primavera!
el polvo germina sembrando maravillas,
¡y…Otra vez primavera! Verde, verde, verde
ramaje y maraña y semilla y renace
¡Pero tú nunca más!
El pájaro de laguna en laguna come tierra.
Si cabe la cordura en mar revuelto,
una semilla,
entierra corazón, de árbol espiral,
si deja esta luna muerta, muerta, ser tan muerta
si deja esta luna llegar al sol hasta la cuna
donde reposa la pepita, el agua crece,
el viento da fruto, raíz de soplo.
En estas lagunas crecientes de río a la deriva,
mujeres vestidas de blanco, olvido y polvo.
Si deja la luna llena estar en calma,
sin viajar hasta su grupa,
el instante enloquecido, fijo, volverá constante e infinito.
Visita en polaroid con mujer, hombre y barco.
Reflejos de lucidez en las lagunas.
Manicomio con foto polaroid 2008.
MURMULLO DEL MAR
Para mí no hay más pan
ni cantos, ni mhieles al amanecer
ni primaveras desgastadas, ni estrellas
de mar, ni toldo iluminado incesante
ni vueltas de marinero con canciones
mohosas olvidadas en las pieles desgastadas
de cualquier mujer, de cualquier sentido vivo.
Para mí hay sólo esta calma de bosque
en dónde se quiebra el padre y el hijo,
dónde he venido buscando a Dios
sin encontrarlo todavía.
Si, lo he pensado,
entre los diversos instructivos
que han dejado otros, que como yo,
les han comido las estrellas como hormigas
y el cáncer les ha invadido vistiéndoles el alma
de olores espantosos. Y aún el cuerpo dolorido
se niega a despedirse para siempre,
renuente en su principio como árbol
intrépido que retoña cada invierno
aunque en otras estaciones deje pasar los trenes
que despintan sus colores como cabellos de ancianas
impenetrables en sus tardes de pájaros, de café
o de canasta,
o en sus discusiones con Dios y con el diablo.
No me enamora el amor, ni la complaciente ternura,
mariposas incrustadas en los dedos,
piernecitas tiernas de labios versicolor,
de lirios abiertos apenas despunta el agua,
ni las sonrisas de los niños impregnadas en las caracolas,
las caracolas como ecos de tu voz en el oído,
Amo tu corazón,
visto de flores,
desvisto mi cuerpo
encuentro tu alma,
anochecer, salir, buscarte.
En esta noche he escapado de mí
dejando atrás el café descafeinado,
y la visita incierta,
cuidándome de mi propia sombra
quien me ha acompañado en estos años:
Ve infeliz compañera, ve y sé cautelosa,
hay que limpiar las sonrisas y los llantos,
los lamentos de los labios de las vírgenes
que fecundan la tierra, hermafroditas.
Ve, a decir a los ladrones que no vengan a robar
esta noche:
“Conozco el misterio de la vida.
cuanto me gustaría ser una madre selva
y estar ahí, siempre ahí,
junto a tu calavera”
Pájaros que son enredaderas, crecerás.
Rosas sobre tu rostro bello
¿Duermes mientras tu corazón fermenta,?
Despierta que llega la primavera
reconciliada en gusanos brota sobre la tierra
viene reventando orquídeas
¡Quién fuera niño para jugar con ella!
Y ahora calla, callar es una visita al alma.
Quizás mientras moría en este bosque
espeso de luz y luna negra
haya encontrado un arrebato para seguir
visitando estrellas, mutilando mariposas
visitando cuevas, persiguiendo cuervos
en sus madrigueras, devorando ajolotes
para disfrazarme con sus pieles por las noches
donde el placer ronda de agua en agua,
nunca había tenido tal claridad detenida,
no encontré más que nadie, nada, calma
entre los cesantes suspiros de éste cuerpo…
Quizás vale la pena amar…Quizás valía la pena vivir.
El cielo azul tiene un ojo negro
Que lo descubre,
el cielo infinito de estrellas
donde hasta para el ciego
es primavera.
El manto lunar que me cubro
donde Eva
se pone al sol,
donde me abriga el espeso veneno
de tu boca.
Todavía queda algo de mí,
todavía sigo vivo entre tus labios
sigo pensando en nuestros días comunes,
La primera vez
La última
Olvido, murmullo de mar, murmullo de mar, murmullo de mar, murmullo de mar, murmullo de mar. Olvido
Las manos beben tu veneno
la vista come una estrella.
Valió la pena…
DICIEMBRE LUNA
La luna tiene una caracola
dónde oye cantar a la rana
una dulce canción de cuna,
mece a mi amor en una caja
bordada de seda y de lágrimas,
duerme, y en sueños despierta
sueña que sueña a su amada.
La luna enamorada,
sueña la rana y salta en la rama.
con su canción de luna,
la caracola canta una canción equivocada,
duerme la luna enamorada.
Mi amor duerme esta noche,
la primera vez en diciembre,
lejos de casa,
bajo la luna con sol
Los enanos contentos, bailan
JAGUAR DE NOCHE
Llega la mañana y cae la noche
Vivió el amor, murió el hombre
Monstruo de la tierra
Puerta al inframundo
Ancestro de mi cuerpo
Corriente fluvial donde florece,
Mundo en cocodrilo.
Agua de vida, agua en cueva contenida
Religión, manatí y araña desmembrada
Canto sagrado,
Plegaria de maíz,
Llanto de madre
Danza y niño desmembrado
Niño Dios, sacrificio sublime
Cruel maíz, bendito dios,
Dios tigre, máscara de madera
Ramos de flores sobre el pecho
Dónde el corazón yace, es primavera
Hilos de muñecas antiguas,
Con pechos y sexos eróticos
Tigre poderoso devórame,
Ojos de gato, espejo humano
Lengua y sello jaguar y hombre
Cazador de la noche,
Cielo y toldo iluminado
Estrella y mancha
Piel de jaguar,
Civilización que se expande
Como universo oscuro,
Sin estrellas,
Sol caminante idea y palabra
Civilización e inicio
De vírgenes a hormigas,
Terrazas donde reposa la imaginación
Piedra y origen
Cosmogonía
Dioses y hombres
Primer origen
Misterio, rito, copal, ausencia
PRIMER AMOR
Estoy enamorada,
hoy me he descubierto
mutilada del corazón
mutilada del estómago
mutilada del pulmón
y de las piernas
y de los brazos y cabeza.
Apenas anoche me entretenía
con un sueño mojado
sin rostro, sin amor
y hoy me despierto
sor-pren-di-da
desposando muñecas, por amor.
Con los ojos apenas entreabiertos
descifrando la forma sin presencia.
Nadie
¡Qué bueno!
Ya me imagino
a mi madre, hijo, vecino
“La loca está enamorada”
Todo es presagio fecundado en el alma
Fiesta del verano en invierno
Carcajada del crepúsculo.
Estoy enamorada
de la noche que calla
los secretos del alba,
del viento helado del norte
a veces lagarto de luna
a veces pez de agua seca,
evocaciones de mujer amorosa
hecha en una noche blanca.
No sé en qué forma
ha irrumpido mi espacio, pensamiento y omisión,
ni cómo encontró mis coordenadas
en el amplio mapa de la nada,
coincidencias de estrellas.
Es él quien me derrocha con sus niñas,
penumbras de transparencias infinitas,
donde digo mi nombre
y me despierta su ser inagotable:
Sólo el delfín es rosa
REFLEXIONES DE UNA PROSTITUTA
“El Cenobio”
Amanecimos con tu muerte rondándonos
te habíamos encontrado en un páramo de espinas
olvidado de Dios, olvidado del diablo.
Mudos al fin.
Callado para siempre:
Tú eras Dios,
y caminaste por la vida
abriendo flores en invierno
haciendo del agua pan y del vino amor.
Cada noche entre cuerpos diferentes diste felicidad
y eras Dios divinamente ciego.
Callaste mis labios con tus besos
y fueron maravillas tus silencios eternos.
Y amaneciste el sol entre mi carne ardiendo,
y encendiste la luna cuando con tu boca
callaste la sonrisa de mi sexo.
Y te diste dichoso
Oh, Dios perverso, amoroso, ciego.
Me enseñaste a amar a Abraham, a Juan, a Cristo, el rey
a Ismael, a Caín y a Abel, ¡ah! Y a Ruth también, en la fiesta de la ternura
de los niños que brotaron del pecho apenas nos tocaste.
Hiciste que volviera el amor
hasta absolví el pago por placer, y esperé, siempre, te esperé
por si algún día te cansabas de darte y multiplicarte entre panes,
entre los dones de tus manos que forjan los prodigios,
entre tus ojos blancos de oscuridad que te bebías, vino de amor,
divino y amoroso no eras mío,
y yo nunca mujer, si Sarai
y tu contra el mundo
y el mundo contra ti
Oh, Abrahán, te llamé una noche
Yo seré tu sierva
Si tú me llamas Sara
Más nunca se extenderán tus venas en Oriente
Yo, que traigo un diluvio de aguas
Ahogándose en un pozo
Pozo Viviente.
Restableciste el caos
y caminó a tu diestra sin saber que la siniestra
era la dicha de tú entrega.
Resucitaste el amor
Tú que cuando fuiste expulsado
abriste los mares de Teresa
y ahí creció el Edén donde te hiciste hombre
Pisón, Gihón, Hidekel, Éufrates
dónde se bañan las quimeras
Más sólo Dios eterno en su hormiguero.
Desapareciste un día del cual no tengo idea,
si existió o fue un invento señalado
por el cielo de los tiempos.
Estabas como al principio vigilando el paraíso,
por si otra vez un ángel rodeaba los senderos,
presa en el laberinto de tus besos.
Ahí, estabas soñando la carne entre tus dedos
mientras te florecía una rosa en medio del desierto.
Seguiste caminando entre las aguas
haciendo milagros del misterio,
el reloj contra el tiempo.
Tú rosa continuaba creciendo un universo
entre espinas y espinas heridas de tu cuerpo.
Pediste a Dios creador de amor
creador de la infinita piedad, misericordia
fue el viento en espiral de tentación a tentación
Presencia, Dios, presencia
Y fuiste el único que acudió a tu súplica
Eras tú, polvo reinventando el soplo de la vida
como se reinventa el infinito.
No sé de pecados de la vida, respondiste, vivo
pero ya no eras tú sino el otro,
y pediste y rogaste y suplicaste y sin creerlo
acudiste nuevamente a tu despojo
y todo era oscuridad y frío y tú nombre.
Sólo hasta entonces comprendiste
Que habías resucitado entre los muertos
¡Creador del universo de palabras!
Espiral en llamas
EL PACTO
La Alianza
El Arca
AQUÍ DONDE DESPRENDE EL UNIVERSO EN HORIZONTE, casa del toldo perfumado, nos hemos alojado. Camino en silencio mientras pueblo los sonidos con palabras. Recojo espacios infinitos de amor y de misterios que provocan hablar con las estrellas o con el oído gigante de la tierra, entre las multitudes donde se aglomeran todos los pesares y el miedo a morir para siempre entre el fluir constante del cielo y de la tierra. Voy calando el día, pensamiento inquietante que me descifra y me sorprende en una oscuridad blanca, desnuda, sobre la noche claridad del alba junto a otros que como yo, han andado senderos y como firmamento andamos expandiendo luceros. Cada quién guarda un mundo que infinitamente estalla apenas descubre otra presencia, universos de voces y contactos. Voy tejiendo palabras que pongo en tus labios y en la piedra labrada junto a tu nombre que no conozco, pero lo sé igual al mío eternamente contrario a su vestido. Este es el lugar donde deshojo las hojas de tu cuerpo y hago versos junto a ti amante, hijo, amigo, hermano, padre, madre, voy desapareciendo. Aquí donde desprende el universo en horizonte, en un instante efímero quedamos encerrados caracolas, hechos ecos
SE POSÓ SOBRE MI TU ROSTRO
y le di de beber en mi ombligo,
y comimos duraznos tiernos por la tarde
entre las hojas de tu piel
como espuma que en el cielo nace
donde se asoma el inmenso lago
ahí estuvimos arrojados al amor.
Nos comimos el durazno tierno, suave
oculto en la sonrisa de tu piel.
Mundo que por tus venas bebí,
blanca espuma que subió del mar
hinchada en la orilla de tu carne.
Eres caracol que guarda el olor de tu nombre
de tu nombre que como, bebo, trago.
Has craquelado el abismo con tu paso
hombre o mujer, serpiente o ángel,
durazno tierno me bebo entre misterios
entre piernas sonrientes, entre pubis con flor.
Brota de ti el agua, bálsamo eterno para herida,
vida prístina que como lluvia corre.
Acércame tu rostro para mirar el mío,
no es más que espejo de otro vestido.
Tú, orilla donde la espuma vence y crece
Yo, roca donde tu mar revienta
Amorosa, ardiente, enfurecida.
AMOR, ESTA NOCHE
hazme sentir que estoy
en una película XXX,
siéntate presurosa como si te urgiera
llegar al momento donde tu corazón
se desuda y sale por tu boca,
y si quieres yo puedo ser
un simple espectador
boquiabierto por tu arrebato.
No diré nunca a nadie,
voy a ser tu seductor
y bailaré desnudo en la ventana
de tu ojo interior, esta vez comerás
un corazón excitado de amor.
Amor, regrésame a la locura,
Y deja que la tierra ruede.
Oigo las mariposas de tu pecho
caer sobre las trampas de los míos.
-Amor, ya te abro los puentes del nido
pero toca la entrada con tu beso,
y con tus dedos la fuente
esa es su agua, bebe, embriágate del vino
que segrega la luz de mi deseo,
soldado errante que ha sabido esperar
te recibo y me abro lirio y alma
a través de mi carne búscame
yo soy el templo de tu esperanza.
Amor, vuélveme loca esta noche.
Amor, reinvéntame, ya te siento.
SI QUIERES DESCANSAMOS
anoche estuviste desnudo sobre mí
haciendo tu voluntad al fin,
haciéndome tuya, a tu espacio
a tu ritmo, a tu tiempo
me salvaste del hastío y del polvo
al que me había sentenciado el olvido,
y al que finalmente caí vencida
con la piel por amor desgastada.
Sin límites me enseñaste
que tu boca emana la miel del colmenar
y que guardas el infinito bellamente
escondido en el brillo de tus ojos.
¿Quién te ha dado la virtud de eternizarme,
De calentar mí sangre
con solo saber de tu presencia?
Abrázame y volvamos a juntar
El agua con el agua,
o… Si quieres descansamos,
más… Hoy te toca a ti
peregrinar la casa que me alberga
Para:Erika
ANOCHE BAJO EL ÁRBOL DE CASTAÑAS
Dormía, y desperté sobre la hierba mojada
vencida por el sueño,
recorrí mis manos de centeno,
de venas incrustadas
y dedos largos sujetos a la hierba.
vestido del mismo color del universo,
con piernas en reposo de uñas transparentes
por dónde se escapaba el golpe de la sangre.
El cabello largo dibujado en la tierra,
La cara serena soñaba y anidaba estrellas,
donde descansaba gigantesco
en medio de la noche, el árbol de castañas.
II
Escondida entre sus sombras líquidas
se acercó posándose en mi rostro,
rostro lunar que despertaba,
cuerpo solar asido a su osamenta,
nervios que reventaban lis,
agua y perfume de bosque suspendido
inmensidad, abismo y unidad,
el alma en su vigilia enamorada
con mujer de hierba entre la bruma
amapola rayada y escondida
bajo la calma del grito de la noche.
Comenzar en un principio inesperado
ahí donde la mar se vuelve en agua
donde Venus se baña divertida
el polvo lunar del hipocampo,
espasmo luminoso y fuente de agua.
III
Caminaba la noche indescifrable
deshecha por la luz en un instante,
oscuridad mudada, espesa hoja
cardumen de agua que se escapa
poema que no vuelve, la voz calla.
IV
Crisálida pendiente de capullo
si abrieras los ojos y vieras tu presencia,
Si tu presencia abriera el cárcamo
de palabras con que sueñas.
He sentido tu tórax moverse entre mis manos,
he besado tu pecho, tu vientre inofensivo
tu boca profunda donde el pez llega a morir,
he visto tu cara asomarse al gesto
de alegría, de enfado, de tristeza.
También he colocado en tu deseo
un pensamiento urgido, amoroso, prematuro,
mientras tus piernas abran una sonrisa
el cosmos abrirá un caos
que se escape por tu boca y encienda el mundo
prisionero de otros eslabones.
V
Tus secretos guardo sin voz
y es tan incierto tu sonido
cauce de mi fuente que me asombro,
candidez de mi fría flama
candor de tu erotismo,
el único resquicio renovado esta en tu cuerpo
El ánimo, la oscuridad y el amor.
VI
Hablar entre silencios y sin voz,
nosotros aprendimos a hablar entre la hierba
donde el campo de castañas nos descubre,
donde el vestido no es más que un nido
donde se anida vestida de encaje, mariposa,
crisálida, gusano y araña, el ave.
VII
Que temprana soledad a solas
de este mudo expresar sin decir nada,
levantar al firmamento tu mirar
y no saber contarte las estrellas.
Cuerpo lunar, ridícula sombra sin presencia
que sale a dar rodeos por el campo
hijo del silencio de resuello,
ropaje del acto de mis actos,
agasajo de la vista el contemplarte.
VIII
Expresar el silencio con palabras
raíz de la hierba de mi cuerpo,
acreciento mis manos al encontrar las tuyas
y me deshago mórbida ante la luz.
Pardo semblante de la noche,
húmeda oscuridad en que me dejas,
festejo de mi asombro, árbol de mí,
semilla de castañas nectarinas
tierra donde la hierba crece
lluvia donde mi río nace,
arena donde el placer anida
dolor donde mi corazón hiberna,
quemadura por donde el alma escapa
aljófar el rostro que te cubre
monólogo tu cuerpo Alejandrita
Ombligo donde el infinito hace presencia.
Caluroso caudal albor del alma
Amorosa abundancia de la lluvia
néctar, albor, amor, y mundo
descubro en la caricia y el abismo
La ínfima unidad de verbo y carne.
IX
Inacabado árbol de castañas
huele tu intimidad a nube fresca,
abeja hecha de miel que llevas
un colibrí bajo la piel danzante.
El centro del silencio tiene un solo lugar
el silencio que lo nombra y tu presencia,
estoy reinventando la vida en tu columna
solidaria a tu forma,
océano que fluye hacia tu vientre
viento violento, viento dulce de sal,
y un solo cabello hace su ejército
e invade las horas en la hierba
Y siento ya tus manos resbalar como peces
en este alojamiento cálido, tan mío
y siento tus pies resbalar como piedras en un río,
y voy resbalando en tu ser como tu sombra,
y espero tu respuesta ya infinita
CRECER Y DETENERME
Nos quedamos ciegos de tanto mirarnos, a tientas nos robamos, descubrí los cantos de tu océano bordado con hilos de cabellos engarzados, y vi tu mar acercarse a mis pies peces nadando hasta mi orilla
-Era medio día como media mañana, andabas entre la gente, buscabas y no buscabas, una suerte o una circunstancia, te vi desde mi, y supe que entre tú y yo la ceniza, el polvillo, el canal, el impulso y el amor nos habían adivinado el espacio, el tiempo y el lugar
-Era medio día como media mañana, sol del poniente, luna a media tarde del tiempo y de la nada, tú y yo nos encontramos como se encuentra un lunar en desaliento. Los dos nos conocimos, apenas nos miramos, los dos nos desnudamos apenas nos amamos
-No hay nadie en la calle desde entonces solo flores azules, y tú sentías todo y yo sentía tus manos metidas en mis senos y tu boca precipitada mordiéndome y no decía nada, porque mis senos se entregaban dejándome en silencio, y yo veía tu cara tan perfecta, tan enamorada de haberme descubierto, y me lamiste el alma con tu beso y chupaba tu lengua desconocida como un colibrí precipitado a la primera flor, y era mi ser un torbellino y mi alma un tormento y tu piel tan ajena abundancia de espuma que subió las laderas ansiosas de mi cuerpo
Te apareciste justo y pensabas que sabías todo y no sabías nada porque yo te enseñé lo que a mí me explotaba y no era precisamente el pecho, y fue tal tu empeño en descifrarme que me olvidé del tiempo y me olvidé, decirte que te amaba desde el primer encuentro de tus ojos con los míos, pero yo no sabía de palabras y todo fue silencio
-Me gustan tus senos son tan cándidos, son bellísimos, si los tengo en mi boca parecieran amapolas, me han alimentado desde siempre, no tienen el sabor de los lechones, tienen un sabor imaginado, y tienen miel y no tienen hiel, y tienen una redondez en su centro que envidia la misma luna por eso siempre mengua, y poseen atrevimiento tal al juego que nunca descansan siempre están altivos esperando un roce o escucharme cerca de su oído, no sé quién te ha dado tanto placer, pero me tienes, me tienes embrujado
-Si me tocas ya siento que me muero, me enciendes al primer carbón y a la primera chispa de luz, enciendes verde humo y enciendes negro mar, despiertas mi semilla y ya quiero ser tu ser, me fecundas los sueños y no hago más que pensarte y sentirte cerca aunque andes dando rodeos. Cuánto me gusta mirarte a media luz y tu pene tan tierno pareciera un racimo de uvas de un viñedo, ¿Has visto tu pene como yo lo he sentido? Pareciera un velero en busca de algún puerto ¿Me has escuchado cuando te miro? Dime piensas ¿la amo?
-Nunca he pensado, me dejas sin memoria y hasta sin nombre, y cuando me hablas al oído, cuando te tengo hasta el tope y te pregunto qué es lo que toco, y yo veo tu fuente en mi recuerdo, me condenas al destierro, a la patria de tu cuerpo inhumano, hospitalario, y dices que no te amo, puedes decirlo te quiero ¿Qué no es lo mismo dices? Como puedo amarte si no encuentro el modo de ponerme de acuerdo a tu vivencia, me tienes extraviado en tus venas laberintos y azares, si estoy en ti no hago más que morir contigo
-Morir en esta tarde de noviembre, morir viviendo en ti, pero por qué hablar de la muerte si estoy más fértil que nunca y tu más febril, noviembre es en esta habitación todos los años y no nos aburrimos de mirar los decorados, ni las lámparas, ni las flores compradas un domingo de verano, la ventana tejida con mis manos. ¿Te gusto? Sé que dirás que si y atravesarás el cristal y no me lo dirás nunca
-Preguntas y contestas desde la otra orilla. Qué piel tal caliente luces hoy, y tu cuello, sigue labrado por mis besos y tu corazón lleva todavía atravesada la jara, la misma que clavé en mi pecho. Me angustia tu silencio al igual que tu cabello lleno de fantasías, me sabes a centeno, yo, que aún no pruebo el dulce sabor de tu saliva. Confieso que he cambiado y que me he descuidado un poco, pero todavía conservo el olor a hierba donde me gusta que camines de un sitio para otro entre mis vetas, dentro del laberinto, junto a las azucenas que has sembrado en mí por el día domingo, en el canto del ave matutino, donde truena el relámpago, por donde nace azul la primavera, entre los miles de poros cristalinos que me segregan y te atraen chupaflor, dentro de mis cabellos atormentados, por el cielo lento, por los ojos que tragan tu figura y se abren para que devores mi presencia
-Eres como un prisma, una geografía en un mapa que apenas alcanzo a descifrar, a mí por ejemplo, no me gusta andarme entre veras alejadas de la mar temprana, me muestro tal y como soy, y de todas las formas dices que te sorprendo, la otra vez en el jardín dijiste “lo conozco” y anduviste trémulo y sigiloso. Me gusta el humo que sale de tu boca cuando mientes, haces que la mentira sea entretenida y te das a la verdad apenas notas un gesto de complicidad en mí, si te pregunto ¿Te gusta mi sexo de humo negro? Cruzarás el cristal, y dirás “lo conozco”
-Me encanta tu sexo de penumbra, no sé cómo logras darle ese color, no sé cómo logras con un pequeño roce hacerme al olvido y entregarme al vuelo de pájaro. Me gusta mirarte encima de mí, ver cómo tus senos se agitan y tiemblan y cómo me comen tus caderas trémulas, y tus muslos me sorprenden con tal fuerza, me encanta morder tus glúteos y tus caderas que están justo a las mías, y tus piernas calientes que se abren con sólo una insinuación de perverso pensamiento, me hacen pensar seriamente en Moisés
-¿Entonces vas a besarme? Tu beso me sabe a deseo, a corazón, a sangre, tan dispuesta estoy a sentir, la ligereza de tu tacto que me desprendo y ya no sé de bien o mal sino que quiero estar en tí, acariciarte, y tu piel que se me resbala líquida entre los dedos, tu piel de sal, playa donde descansan los océanos, tu pecho que tiene la claridad del día, tu vientre papel arroz que envuelve las fantasías evocadas y fuma mi pasión entre bocanadas, y tus dedos ligeros como lo son los fluviales de enero y tus cabellos caprichudos y tu pene, tu pene que guarda siempre una caricia, el único encuentro entre dos mundos
-Si yo pudiera escuchar de ti al menos tu silencio ¿Qué es lo que quieres amor o deseo? Tómame dibújame en tu piel, tengo que adivinarlo entre tus actos. Eres un prisma que vagamente creo conocer, un lado cóncavo y otro convexo, un lado mar, otro río, unas veces luna y otras veces sol, unas veces arena y otras tierra, algunas veces blanca y otras roja y así me gasto el tiempo entre duplas a la entrada de la vida y a la salida de la muerte, con tu sexo oscuro y tu vagina fuente a la que siempre llego. Me gusta tu vestido de flores, tus ligas, tus calzones al fin mariposas incrustadas
Soy viento en amoroso oleaje
-Tienes la consistencia del agua, creces y te derramas, canal de las circunstancias de mis días, renuncia de mis horas acostumbradas a los rayos de la vida, carbón en reposo hay en tu sangre, cenizas en el humo que derramas, como ritual acudo a tu llamada, amorosa y servil en consistencia
-Agua de mis días presurosos, lluvia entre mi acequia detenida, pantanos en ti quiero conocerte, detenerme y crecer, crecer y detenerme
PERRA DE OJO LAGRIMERO
Espejo del mundo imagen
coagulas los secretos en instantes.
Bramuras interiores te crecen
como venas de un desierto,
serpenteas como zagala
caída del cielo al firmamento.
Ojo de cristal estalactita,
leche agria,
Vagamunda y cogita,
rutilas y chillas en tus ojos de luna,
rapiña de tus propios deseos
fecunda y amorosa,
engordas cocuyos en tus ojos,
bailas con la luz entre tus dedos.
Sexo interminable para el amor
Hambruna erótica y enferma
colmillo doloroso, sublime a la caricia
nocturna del gemido asombroso,
amante complaciente bailas bajo la lumbre
y entre sombras,
sumisa al sustento que te cubre
gotero a cuenta gotas
Quiero el viento
donde tu alfombra anida
luz donde tu forma arde
eslabón de apresurado paso
luciérnaga donde tu voz enciendes
árbol burlón de improvisado juego
labio que me bebo a fuerza de beberlo
deslinde de tu cuerpo
donde mi voz se calla
y quiero ese silencio con que anidas
espejo del mundo, imagen
AMO LA VIDA PORQUE AHÍ TE ENCUENTRO
doliente amor, asido a mis sudores
amo esto que soy y que te encuentra
angustia y pasión, duda y quietud
Si no te encontrara más, país desconocido
dónde mudaré mis pasos
que violentos acogen mi esperanza
si ya no hay más tierra en el camino,
déjame desmoronarme entre tu polvo
Y amaré la muerte a tu medida
Alegre, ¡Viva! deshecha entre tu carne
EL INFINITO ESTÁ AL ALCANCE DE MÍ, yo estoy al alcance de la vida, mi vida está al alcance del sueño, la pesadilla, la tempestad, la esperanza, el olvido, la angustia, la violación, el derecho, la discontinuidad, la continuidad con sólo equivocarme o con solo acertar, y es que soy tan vulnerable como lo es el clima, a sabiendas que todo termina y que todo está en la trama del punto entretejido, así como un conglomerado de entregas al placer, a la vida, a la muerte. No es más que una perpetuidad repetida por un millón de mundos que andamos comiendo tiempo entre las estrellas, haciendo del infinito palabras imposibles, de los ojos un universo indescifrable, de la vida un espacio vacío, sin forma y paraíso, y de la muerte, el miedo, la pérdida, el olvido, por ello estamos solos en ese eterno duelo amparados sólo de palabras.
COLINA DONDE LA LUZ SE ALEJA
alienta mi corazón a la tempestad,
acurrúcame un ave entre las piernas
voy deslindando el aire,
Babel enteramente me confieso
concha aliada a la mar,
fisión entre el pasado y el presente que ya no soy.
Libélula babelíntica y membrana
sin letra doblada entre el papel,
maga y linterna de la noche
arruga en el doblez
Noticia bajo la lluvia seca,
improvisación de red y pez.
Polen donde tu abeja fecunda
sépalo debajo de tu piel,
zumo donde tus ojos bañan
agria fuente dulcísima,
tu voz revienta
Corola donde mi vulva ha de beber
AYER NO PUDE CONTENERME
y rompí mi abstinencia al amor
ligera así como tus insinuaciones
que me hicieron renunciar.
Y me di a la tarea de desdibujar
tu anochecido encaje
en tus piernas de azafrán.
Quiero ser para ti
De tus brazos enredaderas
Panal de pájaros
magia del anillo que te encierra
guarda del alma que te vence
lumbrera que te apaga
fantasía del que mira
la masa de agua
enamorada
VOLVER A CASA
Bajo la lluvia
Mientras en el parque
El corazón se queda
Esperando al viento de la tarde
LA BRUMA
I
Un sueño a media noche cuando aun no se sueña todavía
Un laberinto con mar y litotes líquidos y áridos
Llamarada en espera suena que suena
En la mesa de noche con piernas retorcidas
Y labios de lituano
La ventana en la niebla
Llora que llora
La nudista peina sus cabellos
Música que se va de la mar hasta la orilla
Orilla donde la luz se pierde
Prisa del ensueño entre presencias
II
Ausencia en los jardines perdurables
Imagen corriendo por el mundo
Espacio donde el fuego apaga al agua
Espuma que sube hasta el invierno
Centro que se abre por el bordo
Mar amanezco cubierto en la neblina
Desnudo de sal, de dulce, cristalino, insípido
Río que crece entre tormentas
Forma inimaginable que germina
III
Temblor de voz, de corazón y de latido
Palabra que se mueve en la garganta
Pieza del ajedrez corva sin brújula
Pausa del aprendiz, duda, vislumbre
Fantasma que se disipa por el mundo
IV
Despoblar cada uno de los rostros
De pánico, pasión y de miseria
Fecundarles el desierto infinito
Renovar el amor
Florecer la sangre agolpándose en el pecho
Abastecer el aliento del hueso
Que permanece vivo
Hablando de la muerte
Este manar vino de palabras
Habitado en la bruma cenagosa
Cigarra que despierta
Colmena solidaria
V
Bruma sin límites, semen desmoronado
Cejo matinal gota de sol
Charco que flota desprendido
Desgarrado entre las uñas de la luz
Todo mi universo termina ante tus ojos
Tus ojos por donde comienza el mundo
Mundo que me seduce, me desnuda, me acoge
Me despierta
VI
Enfermedad que me aísla cual leproso
Bosque de tinieblas que me habita
Fuego que se extiende como hacha
Arrancando ramajes, aire, agua
Niebla que me puebla dolorosa
Perdida del mar en el desierto
Blanco cristal en diminuto oleaje
Barco encallado entre corales
Corales que me aferran a la vida
Vida que sigue siempre hacia delante
Una mirada atrás y los mundos se levantan
Nieblas entre fantasmas licenciosos
Cuerpos que pretenden ser presente
Montes gigantes enterrados en secreto
Curvatura del tiempo y el instante
Arteria insensible al ojo inmenso
Muro de transparencias
Cadena en la fortaleza
Y broquel en abanico de elefante
VII
Bruma morera morfina de mis días
Opio de mis ilusiones
Mar abierto, dátil, mora y marisma
Liquen encaje de la piedra
Piedra marina con sol y nudista a medio día
Levantar de agua en desaliento
Renuncia de río a mar cesante
Armadura en rojo al rojo vivo
Impulso de la partícula al instante
Polvillo de agua
Cuerpo lechoso suspendido
VIII
Lastimé a la muerte sin querer
Y ahora se ha enamorado
Herida que se lamenta a veces
Penoso suspiro la consuela
Triste soledad mi nombre
Entre sus labios
Caminar de su mano
Ante sus ojos
Nombre de espuma
Desmesurado río donde reinas
Eres parte del olvido o de la sombra
Tu nombre que a fuerza de ser árbol
Reina en el Punto Cero
Como partículas de un inmenso oleaje
Belleza fantástica de mente humana
Fermento del hacedor, cruel, piadoso
Ardoroso glacial infierno de esperanzas
Temporal de pantallas infinitas
Cosecha entre tus muslos
Desérticos de palabras y caricias
Y no se me ocurre nada
Y no sé de aire, de milagro
Y no se me ocurre cómo encenderme
Más tú igual al ajolote renuevas
Tú presencia
En el Punto Cero la blancura
Va perdiéndose en la sombra
Impávido tu nombre, indiferente
Lleva un manar de pájaros
Calentador del humo blanco
Reparador del tiempo
Con tú temperatura bajo mi pecho
Preciso para apagar la tarde
Avalancha de hielo en isla
Que no espiga jamás
Pero jamás se desanima
Respiramos el aire bajo cero
Líquido templado de otros cuerpos
Anidamos el calor en remolinos
Y comemos la llama, la ciudad, la noche
Me palpita tu pecho entre las manos
Lubricado en la sal
Me animo a acariciarte viento fugaz
Y es tu nombre en mis labios
Humo que corre a falta de oxígeno
Ventisca, mancha negra entre el desierto blanco
Corazón del continente antártico
IX
Sólo el gélido mar es tu presencia
Este grito de pájaro enjaulado
Que se desvela para encontrar tu nombre
Sin encontrar nunca respuesta
Presión del aire, Continente
Escultura violenta el rostro azota
Sepultada sonriente
En el horizonte que vibra sobre el golpe
No distingo nada bajo el agua
Agua escurridiza, triste, esquiva
Sorda, ensimismada en su quehacer
Gruesa de vagar entre los ríos
Fuente antigua cortina gris oscura
Donde el sol dibuja mancha clara
X
Hombres para pendientes diarios
Más allá del trabajo de la hora
Hombres que desnudan el mundo
Y miden la redondez de la tierra
En un cuerpo desnudo
Intentamos andar los conductores
Un cuerpo desnudo tiene magia
Y un placer solitario, solidario
Lleva el sol y la luna
Triunfo sobre el infierno blanco
Un cuerpo desnudo descubre su nombre
Como un resplandor entre las aguas
Es un viento constante benéfico
En esos días en que no pasa nada.
Pasa un día como otro
El tiempo es demasiado temporal
Desengancho la piel que nos recubre
Y la pongo al mar
Somos almas errantes
Sin ser salvajes, ni homicidas
Ejes de orugas caprichosas
Calma y buen tiempo
Corazones maduros como frutos
Ventiscas transparentes de la noche
Con voces chocantes entre ramas
Susurrantes de un cielo encapotado
Habitación en donde cabe
Cielo, sol luna, infierno y paraíso
Celebro la humedad con que la piel se cubre
Ciénaga en constante movimiento
Raíces de fiebre dilatada venosa
Y astrobrújula de reminiscencias
Reminiscencias vivas
Y muertas en algún puerto desnudo
Donde se encuentran desvestidas hoy
Contemplando las nuevas estaciones
Con nuevas constelaciones en los ojos
XI
He rebasado el punto austral
Me has enseñado más allá de tu nombre
Una mañana con pie caliente
Sobre mi pecho blando
Hierve mi sangre entre las venas
El mar me saluda enrarecido
Donde la columna se detiene
A contemplarte nudista entre la bruma
Que se ha ido hacia el otro costado de la tierra
EL FIN ESTÁ PRÓXIMO
Cuando vino el eclipse
Y pusieron la inmensidad
Entre los labios de Dios
Y Dios sonrió
¡Qué manera de sufrir!
Algo se viene preparando
En la casa contigua
He oído voces de alerta
¡Han inventado otro nuevo día!
Hubo un día como la noche
Salimos a las calles presurosos
Y no nos reconocimos
Y echamos los cerrojos
A la fiebre amarilla
A la peste negra
A las atormentadas pesadillas
A quién le ocurrió
Revivir a los muertos
¡Qué manera de sufrir!
Detenida en el páramo ardiente
La noche avanzaba sigilosa
Dejándole desnudo seno al día
Que se levantaba perpetúo
Desgarrado en la oscuridad
Fina claridad como la luna
Por donde se alumbró la vida
Huellas que fueron sacadas
De su rápido andar hacia la orilla
Mordida por la luz la oscuridad
Dejaba para siempre la mañana
Mañana que nos acogió humillados
CAE LA TARDE EN UNA SOLEADA CASA DE MADERA
Madera del barco recogida en el naufragio
En donde se perdieron los mundos
Mundos que se fueron sin paga de hospedaje
Y nunca aparecieron en las fauces de Khalil el elefante
Que ronda los mares taciturnos en los bosques de mayo
Que inútiles fueron sus gritos de burbujas ahogadas
Que intenso el mar de bosque azul y verde que lloraba
Con una estrella palideciéndole en el rostro
Cuánta necedad de vuelo de pájaro
En el justo momento de nadar las nubes blancas
El pájaro que cruza más allá de las estrellas
Y siembra en el firmamento polvo
Cósmico para que coman las luciérnagas
Un pájaro que se detiene en una falla
Con Andrés a beber un tarro de cerveza
TERMINAMOS AL FIN
Y hasta los cielos se quebraron
Las piedras perdieron sus colores
Y las lágrimas su dulce desenfado
Este recuerdo bañado con una débil luz
Que se pierde mortal
Y ya tu rostro campo abierto para el rayo
Va incierto hacia una paz del alma
Que fatal me resisto
Nombrarte cada nostalgia de algún sueño
Y llorar ya sin saber más de tu cuerpo
Nube en la tormenta
Que abriga al vendaval
Y tus huesos labrados con mi amor
Y tu carne sacada de mi carne
Y la costilla de dónde fuiste hecho
Ay de mí, que ni las palabras
Consiguen sosegar la ausencia
Y sólo si te nombro vives
Dime cómo llegar hasta la piel
Que esconde tu sentido
Vuelve a cubrir el pájaro dulzón
Con tu volar de oscuridad
Me has dejado en la luz temblando desdentada
Yo que quiero la sombra de tu sangre
Déjame cruzar de nuevo el puente
Es que no ves mi fatigado imploro
Qué no ves que la misma madrugada
Juega con mi silencio roto
Mientras me olvidas entre los astros de la noche
Guardo tu mirada en un pomo de abril
Y abril mismo lamenta su memoria
Desatada en una ventisca de hojas muertas
Que van tarde con tarde haciendo versos
Y tú que no me oyes ciego, mudo
Y tú que no tienes memoria de mi cuerpo
Este extrañar tan obstinado
Que a veces me pregunto si es amor
O es sólo principio de la ausencia
Que va tejiendo soledades del orgullo que,
Si no fueran amor no te nombrara
A cada segundo de la pesadilla
Cuando se quiere, se grita, se desgarra
Cuál fuera mayor el blanco o negro
Estrella que fulguras y te apagas
Filo de pestañas, navajas dulces que traspasan
Y me dejan tu ser paisaje inmenso
Llameante en la misma soledad
Y sin retorno
BÚSCAME EN LA OSCURIDAD CARGADO DE ALMENDRAS
Como memorias tendidas al sol de la mañana
Cierra los ojos y búscame algún rostro
Que descanse a los míos a cualquier hora
Tanto tiempo pasado
Resbalando acertijos como agua
Morir porque te quiero
Territorio vago que no alcanza a nombrarse
Cualquier parte tiene tu presencia
Ahora que con besos te comes las estrellas
Búscame entre las velas, hoy encendí
La guía del ojo de Medusa
Tacto creado para el tacto
Oído creado por el miedo
Vista perdida entre blancura lunar
Puerta del sentido desmemoriado ciego
Hoy que ha nacido el acorazado día
Te busco en el sueño y no te encuentro
Y presiento tu presencia
El sentido escucha al corazón
Que al fin logro verte y nombro a otro
Mientras te deshaces y me buscas
Y entre mil me reconoces
CUÁNTAS VECES HACE FALTA PARA OLVIDARTE
O no hay olvido para siempre
Y anda puntual letargo beso
En tregua de amor
Quedarse con el cuerpo resentido
Buscando y acabando con el mundo
Tan corto
Y tan lejano el día
Inacabable sed descalabrada
Cama y puente de la soledad
Nunca el día perdido
Fue gozado en vértigo
Con el miedo en la cima
De tu cuerpo
Donde pierdo el tiempo perdido
Vacio de voz hombre y mujer
Háblame,
Incendios quiero para humedecer
La vida,
Como la luz cuando revienta en el cristal
Por qué no vienes a calentar mi tarde
SI YO HUBIERA, SI TU HUBIERAS, SI NOSOTROS hubiéramos cambiado el transcurso de la vida, si a ti te gustara, se que también a mi me gustaría, lo sé y tú también lo sabes, y sabes aún más que yo. Quisiera caminar junto a ti, cierro los ojos y duermo sin pensar, sin soñar, pero tu sueñas, se que sueñas, y aunque tenga que partir, si has entregado tu tiempo a la memoria, si me has olvidado de tanto que se sueña, cuánto tiempo seguiré viva en el olvido, yo te nombro, y hago historias. Aunque no sepas nada de mí, yo no pensaba en ti hasta la última tarde que visité tu casa, qué pasó en ese tiempo, pasar por pasar sin encontrarnos, caminando a diario, imposibles helechos en tus veredas crecieron y los alimenté con enredaderas, brocal de flores, viento inmóvil. Hoy es al fin cuando se duerme y se olvida el mundo y el respirar es parte del sueño que es la vida, ¿será mismo la vida que se sueña? ¿O será mismo la muerte que se anhela?, y si el sueño es la muerte o un ensayo, soñado noche a día sin descanso. Yo quiero descansar junto a tus huesos cuando acabe mi tiempo, no sé si encontraré otro cielo antes de que el mundo sea mundo nuevamente, hoy quiero podrir mi carne junto a la tuya macerar la noche y las estrellas, ya mi tiempo pasa y lo prohibido no me da miedo, sólo el instante, sin embargo, nada me sorprende, has estado en mí y has venido a la oscuridad de mi sentido. Solo la indiferencia del destino y la incertidumbre infame de lo siempre negado, y más allá y nunca más. Déjame descansar junto a tu muerte, hazme un hueco mortuorio en tu mortaja, pensarás que es mi deseo una locura, pasajera es, un ave negra que habita en los infiernos del poeta, ésta locura me viene atormentando desde el mismo ritmo del alma que danza en el castillo de la pluma. Amor y Sacrificio, la primera vez que oí caer la gota en constante fuga, urgencias de ir alguna parte, caudal que derribo hasta tu vientre suave que escapa de las manos, alegre, viento que sube al infinito donde pierde contacto, y el mudo transitar tiene pájaros y cantos.
POR QUÉ ME DAS DE BEBER
Cristal mortecino entre tus besos
Extiendes tus silencios en la verdad
Que se escapa de tu mirar momentáneo
Y buscas encender mi alma como la marihuana
Entre la esclavitud de tu historia deslumbrante
De muchachos derramados sobre el mar
Y quieres poemas, hermosos poemas
De las plazas donde
El discurso se nos tiñó de sal
Será mejor que comiences a llenarte de injusticia
Y sábelo nadie, nadie te tocará después de muerta
Que caiga la noche poética
E inventa, reinvéntate entre la transparencia
Buscar y crear palabras con tu nombre
¿Vivir? ¿Llorar? ¿Morir?
¿Reír? ¿Soñar? ¿Amar?
Herida con tus propios ojos muros
Nada de mí en ti encontrarás
Mi palabra es tan diálogo
Y tus letras bocanadas de humo
Nada es nuevo
Muchacha que se reclina ante el poema
Verde por fácil
Claro por oscuro
No hay más que ruinas
En este solar
En donde desfloro mariposas
Y las arranco de sus alas
Hay sitio bajo el mar
Ve, llameante quizás ahí
Quede alguna de tus nostalgias
Violentas
Muchacha de terciopelo rojo
Te libero de mí como tú antes
…de mi amor…
Yo, yo me voy a casar mariposas
LA VISION
Bajo el dulce cristal
Donde tu niña escondes
Hay un colibrí que canta
Hecho flor y un desierto
Entrada de la luz
Sentido de las formas
Fantasma que transita
En el espacio oscuro, silenciosa
Entre Venus y espinas inflamada
Agujero infinito, fisura del rabí
Globo donde cristalino incendia
El agua Sibila y sibarita
La túnica nerviosa de luz
Membrana entre tejidos
Derecho, revés y punto ciego
Donde cono, ni bastones
Adornan el brocado
De tu mundo interior
Y sin embargo, bailas esclerótica
Con el humor acuoso inflamado
En tu sonrisa
Con humor vítreo en la arteria
Mácula perfectamente aguda
Aguda al tacto del sentido
Aguda a la estructura de la mancha
Aguda al universo de la cosa
A túnica y medias te desnudas
Y te bañas en mis vasos
Amorosa te recibo
Transparente me dejas
Pasar luminosa
Yo, que como el iris te enciendo
Y te segrego en lágrimas
Variable como eres en tu órbita
Vaina de mis músculos
Flor agitada entre la noche
Imagen del espejo
A la luz y a la distancia
Visión elástica, incolora, transparente
Anuncias la curva bicóncava del tiempo
Y la presencia sublime de la Nada.
CUÁNTOS LABIOS FALTAN POR DESCUBRIRTE
Cuántos huesos más he de contarte
Y éste que se agita
Como viento y luminosidad
Éste canal donde se irrigan los astros
Es orificio de todos los sentidos
Almendra lunar
Y una lis contraída
Caigo en una vertiente
Como por tus labios
Cae una mariposa
Caigo en la ruta del sentido
Como cae el dinero
En el seno de la prostituta
Caigo defendiendo al amor
Defendiendo la vida
Defendida por tú beso
Al placer de mirarte
Complacido
En esta posición
Al aire y suspendida
Caes como un orificio
Ante el beso mortal
Beso de agua
Agua donde los pájaros abundan
Pájaros de temporal
Temporal del Monte Venusino
Voy a abrir de tu lirio
Quiero beber tu hipotálamo
Y comer de tu boca
Sacudiré tu corazón
Para que se agite
Con mi beso y mi labio
Voy a reventarme
Y a llover sobre ti
Como una bombilla
Que estalla
A mitad del cielo encapotado
Y a plenitud del medio día
EL AMOR ES UN MILAGRO
Cuando dos están juntos
Crecen las malvas y los mares
Y el veneno se vuelve beso
Y el amor es el más esperado
De los silencios
Dos son desnudo encanto
Comida de invierno
Bajo el verano
Todos los paraísos de primavera
Los amantes inventan bajo el otoño
Como si fueran el universo
Ellos piensan que el amor es un milagro
Como las estaciones de un tren añejo
Porque el amor es la estación
Más próspera del año, el fruto más deseado
Dicen:
Eres la esperanza
Yo soy la calma de tus ansias
Tú eres mi savia,
El alimento de mis besos
En ti lo encuentro
Porque el amor es un milagro
Al mismo Dios oscuro
Al mismo Dios vedado
PRIMERO DIA
Esta tarde cuando pensé en ti
Negué a Dios,
Hube dicho tu nombre por principio,
Te nombré: Creador del Universo
Y era tan grande mi osadía
Que di nombre a las cosas
Como al principio de la vida,
Y se hizo el sol por entre las palabras
Con olor a cáñamo antiguo,
A mujeres paganas
¿Cómo negar la lengua del amor?
Que muda de palabra en palabra
¿La libido sabor de los principios?
Hubiera sido mejor no pronunciarla
Ora apagando con delirio mis pesares
Ora reprimiendo el amor con el hambre
Ora desatando tu nombre al viento
Confiando mi alma a los yesos santos
No puedo con los demonios que me habitan
Resucitar enfermos, ni otorgar maravillas,
Aunque entre mil no pueda reconocerte,
Ni aún dónde la necia soledad hace su rima,
Dos aguas que sufren poseídas,
Son serpientes enlazadas
Son el manjar de la carroña airada
Son dos figuras dantescas condenadas
Siempre desterradas al olvido
Tenía un miedo, y dos y tres,
Tal era el papel que tú jugabas
Que yo hablaba con boca desbocada…
Más, fiero veneno, es el castigo
Que tengo a bien tragarme las palabras
En esta lápida muda cual testigo
De mi alegre tortura que, sin conocer cordura
Negó a Dios y el pensamiento vano
Dijo al principio de toda oscuridad: tu nombre
Somnolencia
Hoy me sabe la soledad a tierra,
A teja húmeda, a piedra citada,
A adioses de los amantes para siempre,
Como los tiempos redondos de los cuentos,
No es porque me encuentre sin piedras florecidas
Primavera contemplo en este cuerpo
Tras pasado mañana venías a la cita citada
Al espacio soleado de mi tuétano
A los cárcamos vacíos, de odio
A los murales viejos de tristeza
Con sus caras de hombres inocentes
Vivía en la plazoleta pintada por Rivera
Y llegaste como el invierno, tarde
Soledad acuño su moneda
Y me fui sitiada por la ausencia
El parque se quedó triste deambulando la vida
Cambié mi habitación al cuarto de Van Gogh
¡Le sentó el color a este esqueleto!
Soledad cantaba amarillo, verde y azules tonos
Escribí, versos de la ventana sorda
Pero, tu presencia, con boca muda me asaltaba,
Y el cuarto se me fue olvidando,
El viejo cuadro, la silla ocre entretejida de espantos
Las cortinas sucias de conmemoraciones
La ventana sin aire resanada
Con su polvo violento enmarañado
Y de la nada al miedo del ruido de las puertas
Son las viejas vecinas y la puerta se cierra,
Las sonrisas de los niños descabelladas, tuertas,
La mirada celosa del columpio
Donde la inocencia se mece las ojeras.
La gente y la burla del cuarto sin oreja
Este cuarto que soy tenebroso y soleado
Piedra sobre flor,
Esta cama que me duermo enronquecida,
Espantajo que se rompe en espejos,
Es palabra pasmosa que te llama,
Es el hambre que traigo en la resaca,
Es agua que me crece despiadada,
Más allá de los muros que resguardan
Himeneo
Que se case la luna
Con el rojo clavel
Que venga la mañana
Y nos brinde su miel
Suenen las campanas
Vístase la noche
Las estrellas se hinchen
Con cálidos amores
Que venga el jilguero
Que venga el cenzontle
A alegrar el día
A encender la noche
EL SUEÑO DE YADIN
(A veces bajar y subir es mejor que vivir mil veces)
Donde los caminos borran las memorias quisiera ser poeta y poblar las estrellas con tu leche y la miel que de mi emana.
Aquí en donde el cielo es árido y la oscura madre selva se mece y se palpan las sombras estoy en camino, espérame, a un paso de ti estoy.
Yadyn: Bajar subir, las dos haré a la vez, haré las dos a la vez subir bajar por el monte impronunciable de cárcamos y sombras, de flores que brotan sin sentido, por el sentido dónde el monte brota, pelvis, montículo de sueños florecidos. Caminaré descalza como la ninfa Yadyn debajo de los árboles que entraman luces, ninfa soy de Yadyn, las que caminan por las estrellas y evocan raíces. Hojas secas oigo crujir, entre cabellos donde se enredan las ramas presurosas, mi velo de novia con premura bordado entre mis pliegues y mis piernas veloces hipocampos. Bajo por la penumbra, subo por las estrellas, las hojas secas y las enredaderas, velo de veloces cabellera, pliegue ondulado, reflejo de agua la dulce primavera, subo por el círculo, bajo por la orilla de su centro, olor a flor blanca y amarilla, llueve del cielo mágico horizonte, ramas que esculpen tramas negras.
Aquí donde el camino se bifurca, aquí donde el sendero se detiene a suspirar el viento, bajo la caracola alejandrita donde se oculta el sueño de la noche, subo reminiscencia
Yadyn: Vengo a cerrar un círculo de amor, abierto por la vida, déjame descansar junto a tus huesos, mientras parte la noche a su horizonte de luz infinita, te contaré la historia de amantes que han vivido hasta el final de los tiempos y han yacido en la eternidad
Mara: Yo quiero amada mía que descanses conmigo noche a noche, que me cuentes la historia de tu vida como un círculo abierto te he esperado. Ven a cerrarme esta herida que ha permanecido abierta por siglos. He venido a la oscuridad antes que tú
Yadyn: Yo quiero amado mío besar las heridas que me muestras tan profundas que me duelan porque no se lamentar tu ausencia, y no tengo razones para justificar el miedo que me causó la vida.
Mara: Yo estaba en el momento por ti y te dije adiós sin más palabra, porque no supe amar y a partir de ese instante que maldigo estuve buscándote en cada cuerpo y en cada alma pero nunca jamás
Yadyn: fatal infierno al que me condenaste viva, infierno es el que guardo aquí dentro, llagas tengo en vez piel, me quema la sangre que riega este tormentoso mar en el que sueño y vengo suplicante, te busqué sin saciarme en cuerpos de verdugos insaciables, y la nada y la vida fue lo mismo, todo se me fue perdiendo poco a poco
Mara: Quizás mío fue tu amor y yo tan necio, mío tu corazón y yo tan ebrio, mío tu cuerpo y yo hasta de mi sombra cauteloso, mío tu pensamiento y tu tiempo, tu templo que son tus negros ojos.
Yadyn: Deseo vivir contigo en ti tener mi casa porque no hay amor más grande, amado mío, que el que despertaste en una tarde cuando cielo y mundo hicieron del amor el fuego etéreo
Mara: Como puedo acallar en mí el instante, cuando atrapé tus ojos en los míos pintando caracolas en universos ciegos, estrechando tu cuerpo junto al mío, inundar tu concha y repetir los ecos que por primera vez jamás oí.
Yadyn: Deseo dormir junto a tus huesos porque dormir en otra vida es olvidar, deseo descansar junto a tus ecos, pero esta travesía es tan difícil amor, polvo en tu polvo soy, vengo resuelta a cerrar el círculo desesperada, loca. Qué desesperanza, qué ansias puede causar la necia oscuridad de separar el mar y abrir camino donde no puedo transitar.
Mara: Como ola vuelve infinita a la orilla, así vuelvo yo a tu cuerpo para que tu alma coma de mi alma infinito trigo como el pan eterno por los siglos de los siglos
Yadyn: Duermes y tu carne se ha ido de tu carne, te convido a que comas de la mía y bebas del vino de mi sangre cultivado en el mejor de los viñedos, antes de que la noche se marche a su tenebroso recinto, tú no sabes quién soy, yo sé quién eres, tu nunca jamás y yo para siempre por ti donde el oscuro mar revienta ola.
Mara: Camino a oscuras a las puertas prohibidas, pero quién no ha añorado nunca el amor que se fue, quién no ha llorado por desgarrar el alba, y quién no ha subido y bajado la montaña a donde eternamente regresa la roca a su castigo
Yadyn: Que pavor me despierta de mi sueño, es el ruido de la tierra en su engranaje constante e infinito, si pudiera escapar en esta luz sin día, si pudiera volver en esta luz de noche, pero no hay puertas por dónde el viento consiga entrar siquiera
Mara: Limpio está mi cuerpo ya, de carne, moral y de prejuicio, y quisiera ser carne e impureza
Yadyn: No sabes que pavor tengo de oírte, cuanto frío tiembla y cuánto amor darte quisiera, aquí en estas grietas donde se cae eternamente
Mara: La tierra se abrió y me recibió en sus sombras cargadas de misterios y laberintos, estoy esperando encontrar una explicación al silencio, que a veces reina por las noches, y a los murmullos que se engendran por los días que a veces parecieran no tener fin.
Yadyn: He venido por el camino errando porque nunca pronunciaste tu morada, he venido a reconocer tu casa pues, no quiero perderme como esos resuellos que se encuentran por los caminos y los llaman fantasmas y los maldicen, y ellos sollozan pues, se saben perdidos…
Mara: Has venido hasta aquí piedra que rechacé para mi casa, más sobre ti descanso sin retorno, ah! Miserable destino, mi semilla perdida y la tuya perdurará los giros que le faltan a la tierra.
Yadyn: Hora triste mortal soy, y tu inalterable bálsamo, quisiera morir mil veces pero vivo de fuego de amores crepitantes, no quiero amado brindárselo a la sombra sin luz que me rechaza, hundirme en tí quisiera y morir mil veces en gemido de aire que se marcha.
Mara: Yo estaré junto a tí, contigo, y tú estarás junto a mí, sin ti, ¿Es injusta la vida o es aciago el destino? Flotar quiero en tu océano como el viento, caminar por tu orilla y bajar a tu centro.
Yadyn: Hacer por hacer, estar por estar, voy calando las sombras convertida en delgada raíz, puedo tocar tu carne demolida, siente como reviento en luz, puedo engendrarme en el susurro del viento que se llevó tu aroma, el aura enamorada de tu incienso, ese fluir del agua estacionado, donde florecen flores los gusanos.
Mara: Siente cómo te reviento en frutos, voy palpando la oscuridad, pronto mis manos estarán junto a tu carne por el cauce que se llevó mi suerte por el cauce donde tu corazón arde.
Yadyn: Doblando sobre los ojos la memoria, temblando y palpitando, dulce tentáculo, caliente, suplicante, otoño y víspera, primavera y víspera, invierno y víspera, verano y víspera, duerme junto a mis huesos si tu nombre cambiaste, puéblame de ecos.
Mara: No puedo conciliar el sueño, quiero ser polvo de tu polvo, cuando el tiempo presuroso corte tu cabellera y te reemplace azul la primavera
Yadyn: Quisiera ser espectro y no la esencia, al fin que puedo verte, al fin que tu aposento reconozco, déjame saber de tu presencia, acógeme en tu alma, ven conmigo, prueba de mi tu cuerpo, cata de mí este vino
Amado: Amago es la mhiel de las palabras, tengo urgencias de amor
Yadyn: Tengo urgencia de Dios, del milagro, de la fe, del eterno retorno a tu morada. ¡AY, Cuanto me dueles Lázaro!
Mara: Descansa, escucha el ruido del silencio atropellado
Yadyn: No es el silencio es la aurora con remolino hendido en su garganta
Mara: Duerme junto a mis huesos, ya siento nadar junto a tu playa un olivar de murmullos y de pájaros.
Yadyn: Voy a cerrar el círculo con estrellas y lunas, no quiero las lóbregas tinieblas, quiero luz bajo tu triste invierno, voy a vestir la blanca transparencia, que mi voz tiene frío, abrigaré el insomnio, festejaré la blanca primavera que nos viste de amor en este encuentro.
Mara: La luz sobre la sombra, es largo el tiempo del segundo cuando la sombra a la oscuridad remite ahora
Yadyn: Me desprendo del sueño en la ausencia del sueño hundida entre tinieblas que no son más que las escalinatas de la reminiscencia, recojo de la tierra tu aliento corrompido, y me llevo conmigo este segundo, pertenezco a esta tierra en otro tiempo, y soy la intimidad de tu flor escondida, la historia renombrada del dialogo infinito
Mara: Que antiguo es este sabor de desprenderse y ya no siento nada, sueño nuevamente con la amada que se llevó la sombra y quedó tan triste esperando mi muerte.
Yadyn: Así dolor me cause esta profunda herida, morir de amor en vida desprendida, sentada ya en el borde de este lecho, desnuda de estrellas y de noche, subo por la penumbra Alejandrita me encamino al umbral del ojo enloquecido
EL FINAL
Que amarga es esta sopa de menudo crocante
Hirviendo de alegría con su orquesta de plumas
Cómo lastiman en la garganta con su gorgoteo
Los peces, las estrellas, las lunas y las conchas
Debe ser una red enredada entre algún nudo
Anudado de tiempo, distracción y olvidos
De olvidos temporales y odios de cegueras
De ciegos prodigios que hierven en las cenas
Ella, se volverá a la cocina como otras tantas novias
A engarzar plumas en el largo fideo
Con manos temerosas de resbalar tormentas
Como un malabarista en una cuerda floja
¡Que ayer tan encontrado!
Se agolpa de repente como herida en costado,
Esta sopa pareciera un caldo de palabras,
Palabras que quedaron perdidas de memoria
LO FATAL
Qué injusta la idea de partir
Para siempre hacerse viejo
Pintando lunares en el cuerpo
Como si fueran estrellas de algún cielo
Qué injusto el arrugarse
Para siempre hacerse surco
En donde antes frutos
Raíces de recuerdos
Qué injusto es el olvido
Siempre tan exacto como el tiempo
Que siembra puertos como surcos
Por dónde no llegarán nunca los barcos
EL VINO DE LOS CONVIDADOS
Es tan sutil, tan tierno, tan amargo
Ceniza y desamor, el alma al condenado,
Lunar de fuego que no arde, polvo de viento,
Viento fragmentado, renacida ceniza y amor,
La clarasombra dulce de la vida
Este incierto destino, inacabable
Como el alma, manantial de infortunios,
Que ya no sé si el retorno de los sueños
Sean ensayos de la muerte misma,
Es fábula que bebemos gota a día, oscuridad
Este silencio del vino en la garganta, luz
Es la mirada acusadora de la suerte, paranoia
Pan del cuerpo de Cristo nos germina
EL CONSTRUCTOR
Nació sobre la luna fría un poeta, hijo del inocente amor que todo lo hace por entregas, entre hombre y mujer, agua y placer. La tierra fue el sustento en donde creció raíz y comió de sus frutos y semillas. Cantó al placer, y todo a su paso floreció, sin embargo, una mujer como agua dormida le insistía presura de su encuentro, entonces viajó a lugares inhóspitos dónde ella lo esperaba sirena. Bebió y pintó versos en la mar y supo del vino de tempestades taciturnas encerradas en las caracolas. Era un poeta, inocente presagio de la vida. Caminó escapándose del mar reventando palabras en la piedra y plantó sus semillas que crecieron amapolas al cielo murmurante, buenos frutos. Llegó al desierto árido, y sembró la esperanza. Hizo su casa entre el silencio hasta que alumbró su cielo la serpiente de alas brillantes, lengua negra, violenta, amarga. Bajo su luz enamorada, su voz delirante, trepó sosegándola con su canto, criatura amada, comenzó a asfixiarlo locos, se comieron, derrochándose en la dulce savia del veneno amoroso.
APAGA LA LUZ TU PALABRA ESTÁ ESCRITA
Aquí no hace falta tu mirar
Olvídate del hijo y de tus padres
Deja que tus retinas se dilaten
Y coman el color del arcoíris
Vístete de sentidos
Explórame y baja hasta tú centro
Todas las cosas pierden su forma
Borobudur es un laberinto
Tú eres la flor mística
Que puebla un cuerpo sagrado
Vámonos a bailar
La música moderna
A encoger el hombro
Vibraciones que suben
Cuestas que bajan presurosas
Encima las calles solitarias
Sobre ellas mis pasos
Firmes aunque no escojan rumbo,
Como la mujer es el mundo
Un cubo rojo de agua ardiendo
Al callarme me enciendo
Y el pensamiento camina hasta los labios
No soy más que un palpable cuerpo
Que he aprendido a oír
Una piedra girando en el presente
Tú presencia infinita,
Yo, te recuerdo en el poema
Búscame dormido y despierta
Soy tu habla silenciosa
Tú eres la inmovilidad de la palabra
Carbonizado en mí canto
-No, no has muerto para siempre-
Eres la respuesta del lenguaje del mundo
Arriba por donde el agua sube
Abajo se dan las buenas noches
Encima el viento nos ignora
Dibujo con letras tu presencia
Me desafían las huellas de los peregrinos
La negra tinta instantánea
Abierta a la poesía
Parece que está en celo
El alma y la ruptura
Todo cambia, mi alma se renueva
Vuela el mar, el cielo se desgarra
El espacio es blanco inacabado
El poeta hecho tinta fraternal
Continúa el movimiento del oficio
Bajo la transparencia que cubre
Repiten caracolas en los ojos
Llueven los universos
Soles animados
Sílabas palpitantes
Abren el camino perpetuo
Para que tú vivas
|
|
Mostrar de
en 15
|
|
|
trabaja más
me gusta, tienes un buen sentido para llamar las cosas y hacer que aparezcan
|
Autor: josé antonio hernandez |
Fecha: 07/08/2010 20:13:16
|
|
|
Mostrar de
en 15
|
|
|
|