Se fue sin explicación,
se alejó sin querer,
se fugó sin perdón,
y hoy desapareció.
Contemplar no sirvió,
sonreír me ayudó,
pero amarlo no alcanzó,
de todas formas escapó.
Hoy mi llanto no lo perdona,
hoy mis imágenes se opacaron,
y mi ser quedó esculpido, pronto para desertar.
Comienza el final de lo encantador,
comienza el naufragio de mi despertar,
las agujas del reloj se congelaron,
y los minutos dejaron de ser felicidad.
Pues el amor enternece, transforma, congela
y muere.
Francis Deepre.