TE NECESITA
Dentro de grandes jardines,
Se pudo ver un nacimiento.
Eran hermosas rosas y jazmines,
Que con color y aromas desprendían su aliento.
Todo parecía ser normal,
Pero algo se encontró diferente,
Era una flor, con un corazón especial.
Capaz de sentir, ella te sentía.
Me acerqué para observar,
Algo pasaba, esa flor lloraba.
Me sentí triste y me quise acercar,
Pues se desahogaría si le ayudaba.
Pregunté con cautela,
“Amiga mía, ¿qué te hace llorar?
Tus lágrimas parecen ser cera de vela.
¿es que alguien te ha debido de dañar?”
“Desahoga en mí esa pena,
Y por favor, cuéntame tu dolor”.
Ella secándose, y liberándose de la cadena,
De angustia, me quiso mostrar sus sentimientos con color.
‘Lloro, y no lloro,
Lloro porque es mi corazón,
Quien quiere que libere a quien añoro,
Y que por ese ser, ardo de pasión.’
Todo comenzó un día como este:
Me encontré pensando.
De repente algo junto al césped,
Pasó, con disimulo paseando.
Me escondí, para observar.
Pues algo había especial.
Me sorprendí, pues a aquello nunca podría llegar.
Me sentí en una nube magistral (…)
Dije para mí; no te dejes llevar,
Que sabes que puedes pasarlo mal.
Pero no me pude controlar
Y me dejé llevar por su sombra angelical.
Me hacía sentir, me hacía vivir.
Cada vez que paseaba
Junto a mi lado y no dejaba de sonreír,
Sonrisa que a mí, me ataba.
Observé durante un tiempo,
Cada gesto con admiración.
Pues normal, para los demás, parecía,
Pero para mí desataba pasión (…)
Adentré en su círculo.
Pues yo quería conocer.
Me hacía sentir más libre,
Cuando más me acerqué.
Sin que se diese cuenta
Más adentraba mi curiosidad.
¿Qué era aquello que tenía?
Que sentía algo más que amistad.
Lejos se encontraba de mi alcance,
Pues un colibrí era,
Y yo una simple flor
Viviendo un sueño de primavera.
¿Qué más?. Yo quería conocer
Cada rincón de su corazón.
Abrirle mis sentimientos
Y mostrarle mi admiración.
Pasaron minutos, días y meses…
Y aquello iba en aumento.
Todavía puedo recordar
Las jugadas de mis sentimientos.
Llegué a conocer su ser,
Y no era lo que esperaba.
Era lo mejor, y no quería perder
Pues me di cuenta, yo amaba…
Para mi sólo fue suficiente,
Cada mirada y caricia.
Que se clavaban como un clavo ardiente
En mi corazón con delicia.
Pero llegué a necesitar.
Un roce de sus labios,
Pero sólo sueños sin realidad.
En los cuales con pasión me hacían soñar.
Como podría aliviar
Mi lágrima que caía sobre mi rostro.
Parecía que ella me decía.
“flor, con un colibrí no podrías estar”.
Quise camuflar y poder ser colibrí.
Conseguí disfrazarme.
Hablé y le conseguí decir,
Todo aquello crecía dentro de mí.
Preguntó quién se escondía
Detrás de ese disfraz.
Pero yo esa identidad,
No pude revelar.
Dije que dentro de mí,
En mi corazón, su ser,
Hacía hacerme sentir
Lo que con palabras no se puede ver.
En mi silencio me encontré.
Por no sufrir, quise olvidar.
Pero a ti no te quiero perder
Y aunque en mi sueños me consigas amar…
Ya pasó cerca de un año,
Y todavía sigue dentro de mí,
Esperando a ser amado
Mi corazón cerca de ti.
Algo esperado, inesperado,
Ha ocurrido sin pensar
El disfraz se ha destapado,
El colibrí sabe su verdad.
Que dolor, que lágrima,
Reina en el alma de la flor,
No se encuentra en calma,
Pues necesita de su amor.
No quiere pensar, dije,
Ni para bien, ni para mal,
Me gustaría por siempre soñar
O cumplir mi sueño realidad.
Que tan difícil es,
Como poder confesar
Todo lo que detrás de unas palabras,
Se puede demostrar.
Colibrí, te necesito,
Acércate a mí, y toma mi néctar,
Sino te guardaré aquel sitio
Que es tuyo y de nadie más.
¿Por qué no olvidar?
Porque el colibrí para la flor,
Es especial…
Y junto a su ser quiere estar […]
“Escuché con cautela,
Cada palabra de aquella flor,
Mas le dije, (que amor se encuentra
Detrás de todo color):
“¡Flor! Amiga mía,
Sin palabras me dejaste,
Espero que algún día,
Te diga: ¡Flor, voy a amarte…!
Escrita : 15 – Octubre - 2006
Alfredo Reyes Barrantes