perdona, si me robe tu encanto
cuando caia el atardecer de otoño;
fue una mirada tan simple
la que ha embrujado mis ojos,
perdona, mi corazon imprudente
que se hace dueño de tus manos
como su fuera el, tu destinado amante
perdona, si retoque el color de la luna
con esa suave carisia de tus dedos;
para iluminar una poco mas la noche
que aprecia mi duda de soñarte,
perdona, mi fantasia inocente
que solo suele enamorarme
de tus labios tersos, de tu piel ardiente
perdona, si desnudo tu alma al mirarte
como su fuese el sol en veranos ausentes;
con una dulce sensacion en mi arte
al escribirte un verso, abastallante en mi mente,
perdona, esta necia sensacion pagana
que siempre amenaza con dasatarse
gritandote en silencio ¡que te amo!
con la noche y un deseo inconsolable
perdona, por darte mi vida sin tocarte
ardiendo de pasion por besar tu boca;
que sulfura en mi pecho un delatente momento
embriagando la ecensia de un indefenso aliento,
perdona, la dulzura que te ha robado este siervo
que se enamora intensamente de un recuerdo
perdona, lo ajeno de una poesia sin versos
que has robado de mi alma, para dibujarte un secreto
perdona, si te meresco